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Touch of evil (Orson Welles, 1958)

Touch of evil (Orson Welles, 1958)

« We read to know that we are not alone. » O lo que es lo mismo, « leemos para saber que no estamos solos ». Esta hermosa frase se me quedó grabada cuando vi Shadowlands (Tierras de penumbra). La película sobre un escritor, C.S. Lewis, autor de los libros de Las Crónicas de Narnia, pero también de ensayos, y de un hermosísimo libro que se llama Una pena en observación, en el que, de alguna manera, se basa la película de Richard Attemborough. Pido disculpas desde ya por lo que puede parecer una petulancia o esnobismo, esa manía mía por los títulos en inglés (mejor dicho, en original). Puedo decir que he sido un lector compulsivo de libros, como he sido un espectador compulsivo de películas, y ya de paso, « escuchante » compulsivo de música. Compulsivo en todo, vamos. Dicho esto, he de reconocer que ya no leo ni la mitad de lo que quisiera. Parafraseando el título de la última película de Minnelli, A matter of time, pero quiero contar una anécdota que se remonta a mi más tierna infancia, hace unos días, pues. Yo aprendí a leer con El Quijote. Teníamos mis compañeros de lectura en clase, y yo, unos 4 o 5 años. Cada uno, y uno por uno, íbamos leyendo páginas, y uno sustituía a otro. Obvio es decir que me enteraba de muy poco, pero con El Quijote aprendí a leer, that’s a fact, yo. Una anécdota que viene derivada de esta es que a muy tierna edad, yo ya leía muy bien. Y en el colegio (aquellos eran otros tiempos… ) dábamos una especie de Historia con La Enciclopedia de Tercer Grado, en la que se relataban casi fabuladas, grandes (gloriosos y heroicos) momentos de nuestra historia. El caso es que, como ya he dicho, yo leía muy bien, y la profesora (Señorita « Pepita ») decía « Gerardito, sal a leer » y yo, obediente que era (por aquel entonces) salía y regalaba con mi vocecita a mis compañeros alguna de aquellas historias, La batalla de las Navas de Tolosa, o La campana de Huesca, por ejemplo. Lo gracioso, la anécdota viene ahora, tras leer (muy bien) aquellas fábulas-cuentos, la Señorita « Pepita » decía « Y ahora, Gerardito, repítelo », y yo, que lo repetía tal cual de « pe a pa » gracias a una memoria casi circense de la cual hoy todavía puedo presumir. Recuerdo de forma imborrable algunos de esos comienzos de libros que nos invitan a soñar con un puñado de horas maravillosas : « En un lugar de la Mancha…. » (he leído El Quijote unas 10 veces) ; « La heroica ciudad dormía la siesta » (otras tantas veces o más La Regenta) ; o esa frase llena evocación que es el comienzo de Moby Dick que dice… « llamadme Ismael ». Llega la semana del libro, y en Días de Cine hemos decidido que este año vamos a recomendar un libro (o dos, o tres) cada uno de los miembros de la redacción. El pasado año hicimos ex-profeso, un (estupendo) reportaje especial sobre los libros en el cine.

Noticia completa (RTVE).

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