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Nicole Aragi

Nicole Aragi

La primera imagen de la joven pareja formada por John y Jackie Kennedy la tomó Richard Avedon y se publicó en la revista Harper’s Bazaar en 1961. La directora artística de la publicación era Diana Vreeland. Causó un escándalo y obligó a Jackie Kennedy a escribir en una carta : « Querida Diana, todos se preguntan por qué elegimos Harper’s y se inventan un millón de motivos. Y nadie dice la verdad, que lo hicimos porque estás tú ». Las personalidades magnéticas como Vreeland son infrecuentes y extraordinariamente influyentes : con una mirada atenta a la originalidad, su gusto subvierte el statu quo al proyectar sus ideas con tenacidad y defender lo que no resulta evidente a los demás. También hay gente así en el mundo del libro. La edición redundante prefiere por comodidad ir detrás de los gustos del público en lugar de cultivar ese gusto. Sin embargo, se ha demostrado una y otra vez que el verdadero talento, o el favor de los lectores, es oriundo de lo inesperado. Las arenas movedizas del actual sector editorial están fomentando cambios en las funciones tradicionales, y los agentes ocupan un papel aún más destacado en los trabajos de creación, lo cual, hasta hace poco, había sido coto de los editores. Para los escritores de literatura (que no de entretenimiento), cuya obra podría calificarse de « riesgo » para la edición industrial, un agente literario con pasión inteligente puede implicar la permanencia de una obra o su marginación. Entonces, ¿ qué tienen en común Junot Díaz, Rabih Alameddine, Aleksandar Hemon, Lila Azam Zanganeh o Edwidge Danticat ? Una agente incomparable, Nicole Aragi, que no duda en asegurar : « Los agentes somos celestinas ». Aragi ha reunido un conjunto singular de escritores sorprendentes que no sólo han gozado del éxito de la crítica : también han atesorado un caudal internacional de lectores. La originalidad de este catálogo radica en que el inglés no es su lengua materna, aunque sí su idioma de expresión literaria. Están al frente de una fascinante tendencia de la literatura estadounidense, la del escritor extraterritorial o lingüísticamente nómada. Británica de origen libanés, Aragi, cuya infancia transcurrió en Libia, irrumpió en el panorama tras vender su librería en Wimbledon (Londres). Entonces se lanzó a la desaconsejable aventura de abrir una agencia literaria en Nueva York en el año 2000. Fiel a su propio gusto literario, congregó a un elenco de escritores no convencionales, y vio cómo alcanzaban no sólo las listas de los libros más vendidos, sino también los premios más prestigiosos. « Ahora todos tienen el encargo de ganar el Nobel », afirma Aragi entre risas.

Noticia completa (ABC).

Foto extraída del mismo artículo.

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