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Las bibliotecas temen al préstamo digital

Las bibliotecas temen al préstamo digital

Cuando todo el mundo se convierta en bibliotecario, la biblioteca estará en todas partes. Ese es el objetivo utópico del proyecto Memory of the World, del ciberactivista croata Marcell Mars. No es necesario reinventar el concepto de biblioteca pública, sino convertir a más personas en bibliotecarias. Para trabajar en esta línea, Mars, sobrenombre de Nenad Romic, visitó en abril Calafou, colonia autogestionada y cooperativa, de trabajo y convivencia, situada en Vallbona d’Anoia (Barcelona). Allí se encontró con varios colectivos cargados de libros. El objetivo del encuentro era buscar las grietas a la clásica idea de biblioteca privada/privativa. El evento se llamó Hack the biblio! Construir bibliotecas públicas. Se trataba de construir un escáner cuyos planos y circuitería no pertenecieran a ninguna marca o corporación. Una máquina ensamblada a partir de cámaras de fotos, iluminación y una plataforma elevadora motorizada, por resumir el invento. El cacharro es invento del serbio Voja Antonić, que también acudió a Calafou a enseñar a montarlo. Pero la patente no es suya, la ha cedido al procomún como una tecnología abierta, que cualquiera puede aprovechar para construir un aparato similar por menos de 2.000 euros. Aunque, por 3.500 euros, se puede comprar una réplica ensamblada por el propio Antonić. El inventor serbio aprovechó su estancia en Calafou para dar una charla sobre las diversas tecnologías do it yourself que ha desarrollado en su vida, como el ordenador Galaksija, creado en Belgrado en 1983, cuando aún no era fácil comprar una computadora en Yugoslavia. Con el escáner listo, esos activistas devenidos en bibliotecarios comenzaron la scanning party, primer paso del proceso de digitalización. Las dos cámaras disparaban las dobles páginas de cada libro presuntamente huérfano, cuya segunda vida empezaba en ese instante. Un cacharro para copiar libros en cadena que contrasta con el miedo de las bibliotecas públicas españolas a lanzarse a la piscina de los préstamos digitales. La paradoja está servida : nunca fue más fácil copiar un libro, pero ni las editoriales, ni las administraciones, ni las bibliotecas públicas parecen interesadas en desarrollar el sistema de préstamos digitales. Otra vez las tensiones entre libre acceso al conocimiento, derechos de autor, piratería, cultura, dominio público y negocio. En el último bienal del Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas, celebrado en 2012 y organizado por el Ministerio de Cultura, se apuntó una conclusión que, dos años después, apenas ha trascendido el plano teórico : « La biblioteca pública a través de la digitalización incentiva la e-democracia, los datos abiertos son un elemento clave para la reutilización de la información ». Que por propuestas no quede.

Noticia completa (El Confidencial).

Foto : Wikimedia Commons.

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