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Liao Yiwu

Liao Yiwu

Noticias de ayer. « Un activista tailandés contrario a la ley de lesa majestad y destacado miembro del grupo progubernamental de los « camisas rojas » murió hoy tras ser tiroteado en Bangkok. » La información apenas circuló pero se refiere a Kamol Duangphasuk, un poeta conocido como Mainueng K. Kuntee. Salía de un restaurante cuando recibió entre cinco y seis disparos. Kamol era el líder de una fragmentación de los « camisas rojas » llamada « Grupo para la Declaración de Justicia Callejera » que trabaja en favor de la liberación de presos políticos en Tailandia. Cientos de personas han sido procesadas por lesa majestad (delito político, contra el pueblo, el príncipe y el Estado que persiste en algunos países) en estos años en el país, cuando en los 90 apenas se denunciaba una decena. El foro de Presos Políticos en Tailandia estima que cerca de 300 personas están encarceladas tras haber sido declaradas por los tribunales culpables de « difamar, ofender o amenazar al rey, la reina o al heredero al trono ». El castigo sobre hombres y mujeres de ideas y palabras ha sido una obsesión de dictaduras diversas. Antes les resultaba más sencillo: secuestraban al autor, lo torturaban y/o mataban, se llevaban sus escritos, destruían imprentas y quemaban los libros. La velocidad de la difusión de ideas e ideologías ha cambiado notablemente. Internet, y las redes sociales en particular, aceleraron los ritmos y hoy una poesía insurgente atraviesa muros concretos y virtuales. Por eso el Club PEN Internacional destaca que el 30 por ciento de los autores y periodistas detenidos son blogueros. Cuando hay marchas o revueltas espontáneas en Sudámerica o en el mundo árabe se pide a los usuarios de redes wi-fi que liberen las contraseñas para facilitar la comunicación. Pero aunque el flujo de libros e ideas sea ágil eso no evita represalias y nuevas persecuciones. La paranoia ha aumentado. Nos hemos vuelto, al parecer, « desconfiados » de los opositores, señalaba Salman Rushdie en 2013. Y más complacientes con los tiranos, agregaba : « El hombre que desafió los tanques en la plaza Tiananmen ha sido en gran medida olvidado en China », subraya el autor de Versos satánicos, libro que publicó en septiembre de 1998 y que le valió una condena a muerte por parte del gobierno iraní en la década del 90. La amenaza lo obligó a vivir refugiado y custodiado hasta que la fatwa (pronunciamiento legal islámico), le fue retirada aunque algunos grupos extremos sostienen que sigue vigente. El libro era leído como un insulto contra Mahoma. El « cinismo » domina y los negocios repuntan, remata el escritor chino Liao Yiwu exiliado en Berlín en una nota en el diario Le Monde a fines del año pasado donde fustigó « la indolencia de Occidente » hacia la represión de los disidentes en su país. Liao Yiwu, símbolo de la disidencia china, fue arrestado en 1990, detenido durante cuatro años y torturado por haber recitado públicamente su poema épico Masacre el 4 de junio de 1989, aquel día sangriento en que el ejército puso fin al movimiento de la plaza Tiananmen.

Noticia completa (Revista Ñ).

Foto : Wikipedia.

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