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Pascal Quignard - Las Solidaridades misteriosas

Pascal Quignard – Las Solidaridades misteriosas

En francés hay una sola palabra para « huraño » y « zahareño », siendo ésta última la que los expertos en cetrería dedicaban a los animales demasiado feroces para dejarse domesticar : « hagard ». Lo recuerda nuestro autor en una de sus novelas, en la que también escribe : « Desde la infancia buscaba algo bajo los matojos, algo pequeño y valioso, y tenía la sensación de que sería reprendido o tal vez condenado a muerte si no lo encontraba cuanto antes ». La dispersión con que viene editándose entre nosotros la obra de Pascal Quignard ha convertido a este autor huraño, poco aficionado a dejarse ver y que muchos consideran el más interesante y original de las letras francesas contemporáneas, en aquello que piadosamente se llama « un autor de culto », lo que viene a significar lo mismo que desconocido, o frecuentado, si acaso, por un pequeño grupo de iniciados. Tal desconocimiento resulta aún más injustificado si se tiene en cuenta que Quignard es el responsable, en gran parte, del guión del film Todas las mañanas del mundo, que en 1992, con música del catalán Jordi Savall, arrasó en los premios César, y que fue un éxito también en España. Quignard nació en 1948 en el departamento de Eure, en la Alta Normandía. Vástago de una familia de lingüistas y organistas, se crió en Le Havre, y estudió filosofía en Nanterre, en los turbulentos años en que las universidades parisinas vivían el Mayo del 68. Es organista y violonchelista, y fue fundador del Festival de Ópera Barroca de Versalles, que dirigió hasta 1994. Ese año, siendo también secretario general de Gallimard, abandonó sus cargos para dedicarse íntegramente a la actividad literaria, recibiendo el Premio Goncourt en 2002 por su novela Les ombres errantes. Lo anterior, que revela en Quignard algo más que una afición musical, así como su interés por la filosofía, cuyo estudio se malogró en 1968 a causa de los acontecimientos de ese año (lo que le hizo dejar sin terminar una tesis dirigida por su profesor Emmanuel Lévinas), sin embargo da sólo una pálida imagen de nuestro autor, cuya vida y obra están afectadas por un acontecimiento de la infancia : un período de autismo que sufrió con un año y medio de existencia y que se reprodujo más tarde, ya en la pubertad, siendo caracterizado entonces por los médicos como un « niño difícil », pues a lo ya dicho se añadía en su caso la anorexia. A esta dolorosa experiencia personal, quizá, hay que atribuir la naturaleza singular y heterodoxa del pensamiento y la obra de Quignard.

Noticia completa (La República cultural).

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