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H.P. Lovecraft

H.P. Lovecraft

El diccionario de toda la vida (que no la Wikipedia) dice que el misántropo es una « persona que, por su humor tétrico, manifiesta aversión al trato humano ». Una definición que resulta un tanto obsoleta y hasta cómica, si tenemos en cuenta las cotas que ha alcanzado la insociabilidad en nuestros días. Si nos guiáramos por ella, la mayoría de los habitantes del mal llamado primer mundo podríamos ser tachados de misántropos. Somos legión los que vivimos aislados en cuevas de hormigón, esquivando a nuestros desconocidos vecinos como si tuvieran la peste bubónica e interactuando con el prójimo a través de maquinitas, sin rozarlo salvo para la cosa sexual y a veces ni eso. […] « Detesto al género humano y sus fingimientos y suciedades. » (H. P. Lovecraft) El nihilista, misógino, islamófobo, gabacho y, en definitiva, misántropo escritor Michel Houllebecq da en el clavo al definir a Howard Phillips Lovecraft (Providence, 1890 – Ibídem, 1937) como « un misántropo amable y un materialista visionario. El mundo le enfermaba y no veía ninguna razón para creer que mirando las cosas con mejor perspectiva pudieran parecer diferentes ». En realidad, la obra de Lovecraft nace de un odio-asco-miedo que no se limita al mundo, sino que va más allá de las fronteras de la Vía Láctea. Para destilar esta aversión, el autor de En las montañas de la locura creó una mitología plagada de todopoderosos y aberrantes seres que solo buscan la merecida ruina de nuestra especie. No es extraño, pues, que Lovecraft fracasara estrepitosamente en su único conato de relación amorosa y que pasara la mayor parte de su vida solo entre cuatro paredes, durmiendo, leyendo, escribiendo o papando moscas. Eso no quita para que tuviera un raro sentido del humor, muy palpable en su obra, y algunos camaradas de letras con quienes se comunicaba por correspondencia. Pero cualquiera que se lea la biografía de Lovecraft escrita por L. Sprague de Camp, comprobará que la animadversión de H.P. por sus congéneres era genuina. Y de ello dan fe parrafadas como esta : « Estoy tan bestialmente cansado de la humanidad y del mundo que nada me puede interesar a menos que contenga un par de asesinatos en cada página u ofertas de horrores innombrables e inexplicables más allá de los universos externos ».

Noticia completa (Jot Down).

Foto : Wikimedia Commons.

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