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Isak Dinesen - El Festín de Babette

Isak Dinesen – El Festín de Babette

Aunque no existe como género literario, la literatura gastronómica, aquella en la que la cocina, los restaurantes o los chefs centran el nudo argumental, busca hacerse un hueco aprovechando la efervescencia de la gastronomía en todo el mundo. Novelas como La cocinera de Himmler, El amor es un bocado de nata, El último banquete, La cocinera, Tardes de chocolate en el Ritz o El restaurante del amor recuperado buscan seguir la estela de los éxitos literarios Como agua para el chocolate, El festín de Babette y Chocolat, consagrados para el gran público gracias, en parte, a sus adaptaciones cinematográficas. « La literatura gastronómica reclama su hueco basándose en el auge de la cocina y, aunque todavía le queda recorrido, puedo lograrlo igual que la ya consolidada narrativa de viajes », apunta hoy a Efe Vidal Mateo, librero de la Casa del Libro, presente en la Feria del Libro de Madrid. Uno de los más vendidos en este apartado es el derroche de sensualidad culinaria que supone El festín de Babette (Nórdica), de la danesa Isak Dinesen (1885-1962), en la sexta edición que conmemora el 25 aniversario de la afamada película con ilustraciones de la premiada Noemí Villamuza. La deliciosa Como agua para el chocolate, de la mexicana Laura Esquivel, continúa como referencia. Pero se suman novedades en esta Feria del Libro. La cocinera de Himmler (Alfaguara), de Franz-Olivier Giesbert, que relata con humor la epopeya de una cocinera devota de los placeres carnales y la venganza que ha sobrevivido al genocidio armenio, los horrores del nazismo y los delirios del maoísmo. También El último banquete (Alevosía), de Jonathan Grimwood, que tiene como protagonista a un cocinero que, durante la Ilustración, busca el sabor perfecto como lo hiciera Jean-Baptiste Grenouille en la impactante El perfume, del alemán Patrick Süskind. El casi lujurioso cacao protagoniza algunas de estas novedades en la Feria del Libro de Madrid, como Deseo de chocolate (Planeta), en la que Care Santos utiliza como eje de su novela una chocolatera de porcelana fina para hilar tres etapas históricas que comienzan en el siglo XVIII, cuando este ingrediente se populariza en Barcelona, continúan durante la burguesía y culminan en la actualidad. Reyes Calderón hace de Tardes de chocolate en el Ritz (Planeta) un libro balsámico en el que la amistad de dos mujeres gira en torno a sus citas mensuales en el lujoso hotel y sus propuestas gastronómicas. A la Toscana nos trasladan Elisabetta Flumeri y Cabriella Giacometti con El amor es un bocado de nata (Suma de Letras), con el que las autoras reivindican el movimiento culinario « slow food », nacido en Italia, y sus platos como terapia del cuerpo y del alma frente al « fast food », en el trasfondo de una trama amorosa que transcurre con el telón del fondo de la actual precariedad laboral.

Noticia completa (La Información).

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