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09/06/14 - Los secretos de la Biblioteca de Catalunya

Sala de lectura de la Biblioteca de Catalunya

Las salas de lectura de la Biblioteca de Catalunya (BC) están menos concurridas que hace unos años y sus salas de reserva están semivacías. Se podría pensar que es una consecuencia de la tan anunciada crisis del libro y sin embargo la actividad real es más intensa que nunca. Los fondos de la BC no dejan de crecer y el acceso virtual a los fondos, digitalizados en un número cada vez mayor, permite hablar de unos 1,1 millones de usuarios reales. A partir del año 2000 se inició la digitalización de los fondos y desde entonces se han puesto a disposición gratuita de las redes sociales más de cien mil documentos. En el año 2005 se abrieron los portales ARCA (Arxiu de Revistes Catalanes Antigues) y desde entonces se han digitalizado 1,4 millones de páginas. Y el proceso continua pese a que la crisis lo ha ralentizado. También se han digitalizado las 800.000 fichas que se conservan en la sala de lectura, en los 2.414 cedularios del antiguo alfabeto de autores y obras anónimas, de las cuales el 55% eran manuscritas. Las últimas, ya mecanografiadas, son de 1990. La BC, de la calle del Carme de Barcelona, está de cumpleaños porque se cumplen cien años de su apertura al público. En ese siglo ha pasado de los 47.000 volúmenes de 1914 a los cerca de 3,7 millones de documentos de la actualidad (32% libros, 22% material gráfico, 12% publicaciones, 11% manuscritos, 11% archivo, 7% música impresa, 4,5% sonoros y audiovisuales). Sólo los libros que se encuentran en la sede de Barcelona ocuparían 50 kilómetros lineales de estanterías, de modo que si se pusiesen uno al lado del otro llegarían desde Barcelona hasta Vilanova i la Geltrú. Si se suman los que están en el depósito de l’Hospitalet de Llobregat y los del de Lleida, se superan los 61,5 km. En fotos, hay unas 250.000. La biblioteca, además de las donaciones y compras, incorpora permanentemente obras por ser el Depósito Legal de todo lo que se publica en Catalunya, tanto si se refiere a libros como a postales, partituras, mapas, etc. Y con una diferencia respecto a otras bibliotecas, que han llegado incluso a vender sus fondos. « Aquí no hay nada obsoleto, no se tira nada », como afirma con rotundidad la directora actual, Eugènia Serra, una mujer que ha realizado toda su carrera en esta institución donde empezó como subalterna en 1983. La creación de la Biblioteca de Catalunya, en 1907, por parte de la Diputació de Barcelona presidida por Enric Prat de la Riba, responde a una demanda explícita formulada ya un año antes por Eugeni d’Ors. Pero en realidad es una petición que viene del siglo XIX, ya que la única biblioteca pública destacable era la Provincial Universitaria, y en el capítulo privado solo se destacaba la del Ateneu de Barcelona. Prat de la Riba funda el Institut d’Estudis Catalans y da su apoyo a la propuesta que le formulan Antoni Rubió y Josep Pijoan, presidente y secretario, para crear además una biblioteca, que se ubicará en el Palau de la Generalitat.

Noticia completa (La Vanguardia).

Foto : Wikimedia Commons.