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Retrato de Fernando Pessoa por el pintor Rodríguez Castañé

Retrato de Fernando Pessoa por el pintor Rodríguez Castañé

Se suele creer que Pessoa no llegó a España hasta después de muerto : primero, en los cincuenta, de la mano de Ángel Crespo, y, más tarde, una década después, concretamente, gracias a la célebre antología de Octavio Paz. Pero lo cierto es que un diario onubense, La Provincia, se adelantó a todos ellos cuando en 1923 publicó los primeros poemas ingleses del autor del Libro del desasosiego : un par de plaquettes, de vagos aires ultraístas, que el poeta le había regalado a Adriano del Valle, hoy escritor casi olvidado pero entonces buen amigo de Pessoa. Él fue quien hizo llegar los textos al traductor Rogelio Buendía. Para el profesor Antonio Sáez Delgado, uno de los comisarios de la muestra Fernando Pessoa en España (desde el 13 de junio, en la sede de la Biblioteca Nacional) se trata de unos poemas importantes, pues son « el primer testimonio literario de la relación entre Pessoa y España ». 1923 es, así pues, el punto de partida : « Se establece a menudo un paralelismo entre Pessoa y la Generación del 27, porque eran los grandes autores del momento ; pero olvidamos, sobre todo porque aquella primera traducción pasó desapercibida, que los verdaderos contemporáneos del poeta portugués son los ultraístas ». A partir de esa primera traducción, se teje entre Pessoa y nuestro país una relación compleja, como un amor interrumpido, truncado. A Pessoa le marcó siempre su educación inglesa en África del sur. Y que luego nunca salió de Lisboa ni, por supuesto, visitó España. « Él decía que para viajar solo es necesario estar vivo », recuerda Sáez. Pessoa prefería aquellos viajes de cercanía de los que habla en El libro del desasosiego, esas expediciones, algo místicas, que no precisan en absoluto del viaje físico. Pese a ello, a pesar de estar en el mundo solo a través de su ventana en Campo de Ourique, el poeta escribió mucho de afuera, del provenir de iberia, pero, matiza Sáez Delgado, « con aproximaciones más culturales que políticas ». ¿ Creía el gran poeta portugués en una Iberia grande y unida ? « Él creía, más bien, en una especie de confederación de estados vinculados por unas líneas culturales ».

Noticia completa (El Cultural).

Ilustración : Biblioteca Nacional de España.

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