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Sir James Matthew Barrie

Sir James Matthew Barrie

Cerramos hoy, con la publicación de una nueva traducción, nuestra conmemoración de la Primera Guerra Mundial, iniciada en 2014 con dos entregas de Tesoros Digitales y la publicación de cuatro Textos de Tesoros Digitales. Les proponemos descubrir la conmovedora historia de la Señora Dowey, la protagonista de la obra teatral La Señora Dowey saca sus medallas, del escritor escocés James Matthew Barrie.

Ilustración : Wikimedia Commons.

Esta obra forma parte de un conjunto de cuatro cuentos teatralizados publicado en 1918 bajo el título Echoes of the war (Ecos de la guerra, audiolibro en inglés) para apoyar la campaña de soporte a la guerra. Pero más que obras bélicas, son historias de duelo y de muerte, compuestas por un hombre dolido por la muerte en el frente, en 1915, del que consideraba como su hijo adoptivo, George Llewelyn Davies, fuente de inspiración, con sus hermanos, de Peter Pan. Un hijo, que marcha sin entusiasmo para el frente, prueba su uniforme ante la mirada poco entusiasta de su padre, los dos incómodos en esta primera (y quizás última) verdadera conversación cara a cara… Una señora mayor (la señora Dowey que vamos a conocer ahora…) quiere competir con sus amigas contando hazañas de algún ser querido en el frente, y se inventa a un hijo soldado; un día, le anuncian que su hijo ha vuelto del frente… Ecos de la guerra, pero también resonancias con Peter Pan, la obra cumbre de Barrie, ya que todas estas obras tratan de cómo la vida familiar se tiene que acomodar a la dolorosa realidad de la pérdida de un ser querido…

Así empieza :

La Señora Dowey

La Señora Dowey

«Tres ancianitas buenas y una ancianita criminal, que es más buena aún que las otras, están conversando sobre la guerra alrededor de una taza de té. La criminal, que es la anfitriona, llama a eso un plato de té, lo cual muestra que viene de Caledonia; pero ése no es su crimen.

Todas son mujeres de la limpieza en Londres, pero tres de ellas, incluida la anfitriona, son lo que llaman en la profesión «mujeres de la limpieza y», o simplemente «y». Una «y» hace también de conserje, en caso de necesidad; su nombre es inscrito como tal con tinta en un libro de registro, las transacciones financieras entre ella y el secretario se hacen mediante un ábaco, y en general, tiene un estatuto social muy diferente del de una mujer que, como la Mujer Haggerty, es una mujer de la limpieza sin más. La Mujer Haggerty, aunque esté presente, no ha sido invitada a la reunión; se ha cruzado con la Sra. Dowey cuando ésta compraba bígaros, la ha seguido hasta abajo y así es como se ha metido arrastrando los pies en el escenario y se ha sentado en contra de nuestra voluntad. Podríamos echarla a la fuerza, o por lo menos imprimir su nombre en letras pequeñas, si no se diera la circunstancia de que se ofende muy fácilmente y dice que nadie la respeta. Bien, como ha entrado desapercibida, Mujer Haggerty, se puede sentar aquí; pero quédese quieta.»

Ilustración : Europeana, Conjunto de documentos de guerra de William Boon Emsley.

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