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Después de cerrar con La Señora Dowey saca sus medallas, de J.M. Barrie nuestro ciclo de textos dedicados a la Gran Guerra, iniciamos una nueva serie, en previsión de la próxima entrega de Tesoros Digitales (¡no hay fecha todavía!) que tratará de ciencia y de científicos…

El cuento que hemos traducido forma parte del conjunto titulado Les Portes de l’enfer (Las Puertas del infierno) que publicó el escritor francés Maurice Level (1875-1926) en 1910. Las historias narradas en Les Portes de l’enfer se podrían definir como historias de terror cotidianas. En la imaginación de Maurice Level, no hay monstruos llenos de tentáculos, ni fantasmas con cadenas. El terror radica en la psicología humana que es capaz de convertir situaciones muy normales, en escenarios espeluznantes… Un savant (Un científico), el relato que publicamos aquí, nos presenta a un médico, investigador de excepción, que, en su lecho de muerte, va a hacer una terrible revelación a sus amigos y alumnos…

Así empieza:

«Nadal, el gran Nadal, profesor de la Facultad de Medicina, miembro del Instituto, Gran Oficial de la Legión de Honor, se estaba muriendo.

Hacía cuarenta años que era la gloria y el orgullo de su profesión. Hijo de obreros, se había elevado, gracias a su sola capacidad de trabajo, a las más altas dignidades. Los más severos se inclinaban delante de su probidad científica, los más pobres delante de su inagotable bondad. Podía haber sido millonario, pero a duras penas vivía cómodamente en un piso modesto de la orilla izquierda. Fuese cual fuese el tiempo, en verano, en invierno, se iba caminando a los barrios populosos, para cuidar a los más humildes.»

Un científico

¿Quieren conocer cual fue el gran crimen de un científico tan emérito? Es por aquí