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Iliá Ilich Méchnikov (1845-1916), microbiólogo ruso, Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1908

Iliá Ilich Méchnikov (1845-1916), microbiólogo ruso, Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1908

Nuestra colección de libros electrónicos para descargar se va enriqueciendo poco a poco. Les ofrecemos hoy la lectura en línea o la descarga en PDF o ePUB de un relato que figurará en nuestra próxima entrega de Tesoros Digitales, dedicada a la ciencia y a los científicos. Se trata de una historia del escritor y periodista checo Karel Matej Čapek-Chod (1860-1927), representante del movimiento naturalista checo. La Promoción del Sr. Chalvey (1913) pone en escena a un viejo profesor que ha consumido su vida inclinado sobre sus microscopios y no ha tenido ninguna vida cultural, y menos aún vida sensual. Es cuando le ascienden a profesor de la Universidad de Praga que por fin abre los ojos y decide recuperar el tiempo perdido…

Así empieza…

«Richard Chalvey, sentado en su gabinete de trabajo, estaba soñando. No hubiera podido decir cuánto tiempo hacía que la tarde había empezado a cederle el paso a la noche, la cual se estaba oscureciendo a ojos vista. Los rayos de la luna llena ya habían abandonado la esquina en la que se encontraba. Después de brillar con todo su resplandor cuando había luz, los títulos dorados de los libros de su biblioteca, que contenía todo lo que se había escrito hasta entonces sobre los protozoarios y, en particular, sobre las amebas, objeto especial de sus investigaciones, relucían ahora sin fuerza en la penumbra. En cambio, a la izquierda del científico, un gran termostato salió de la oscuridad, alcanzado por unos rayos de luna de una blancura de azucena, y tan intensos aquel día que las piezas de níquel del aparato los reflejaban como en una lluvia de chispas. El lateral que lleva los objetivos en la placa del microscopio brilló de hecho tan fuerte que Richard Chalvey casi sintió dolor en el ojo derecho. En efecto, este ojo se había debilitado un poco durante aquellos treinta años de trabajo intensivo, de día y de noche, en el microscopio. Pero Chalvey no se arrepentía; al contrario, estaba dispuesto a sacrificar su otro ojo a la Ciencia sagrada de la que era uno de los grandes maestros iniciados.»

…continúa aquí…