Rulaman, Vamireh, Odjigh, Poh-Hlaik, Oo-oo: miradas literarias sobre la humanidad (y la fauna!) primitiva

Rulaman, Vamireh, Odjigh, Poh-Hlaik, Oo-oo: miradas literarias sobre la humanidad (y la fauna!) primitiva

Dossier elaborado por Christine Sétrin, con la colaboración de Ángel Pozo.

Le secret de l'histoire naturelle contenant les merveilles et choses mémorables du monde (S. XV)

Le secret de l’histoire naturelle contenant les merveilles et choses mémorables du monde (S. XV)

Ilustración: Gallica.

Desde los folletines del siglo XIX hasta las exitosas series televisivas de hoy en día, las publicaciones por entregas han probado su valía, por lo que no es necesario demostrar el interés que despiertan en los lectores y espectadores. En su vigésima edición, Tesoros Digitales se estrenan en este género editorial para abordar un nuevo tema literario que tuvo su auge precisamente gracias a las publicaciones por capítulos en revistas populares.

Rulaman, Vamireh, Odjigh, Poh-Hlaik, Oo-oo: miradas literarias sobre la humanidad (y la fauna!) primitiva es el título de esta nueva entrega en la que iremos abordando las distintas características de lo que comúnmente se define como «novela prehistórica», desde sus inicios hasta las grandes novelas de fantasía del siglo XX.

Se trata de un tema difícil de abordar en Tesoros Digitales, no tanto por su complejidad literaria, ya que es un género esencialmente popular, sino porque la mayor producción de novela prehistórica es relativamente reciente y numerosos autores aún no pertenecen al Dominio Público, con lo cual sus obras no están digitalizadas. Pero intentaremos ser lo más exhaustivos que podamos, y quizás este trabajo sirva de guía para incitar a que se traduzcan y editen algunas de las obras evocadas…

Índice:

Winsor McCay – Gertie the Dinosaur (1914)

Durante una visita en el museo de historia natural, el dibujante Winsor McCay (1867-1934) apuesta que es capaz de devolverle vida a un dinosaurio, gracias a la animación. Así nace Gertie, el primer dinosaurio animado de la historia. Una anécdota cuenta que McCay intentó documentarse sobre cómo se movían los dinosaurios, pero nadie en el Museo de Historia Natural fue capaz de decírselo con certeza. Por lo tanto, en la escena en la que Gertie se planta sobre sus patas traseras, McCay introdujo un pequeño lagarto volador, destinado a desviar la atención de los espectadores con el fin de que no se fijaran demasiado en la falta de veracidad de los movimientos de Gertie.

Breve historia de una ciencia llamada «Prehistoria»

James Ussher - Jacobi Usserii Armachani Annales Veteris Et Novi Testamenti... (1686)

James Ussher – Jacobi Usserii Armachani Annales Veteris Et Novi Testamenti… (1686)

Durante siglos, se presumió que el origen de los primeros hombres venía explicado por los textos sagrados. En particular, en el mundo occidental cristiano, fue la Biblia la que estableció la genealogía humana, enumerando las sucesivas generaciones desde Adán y Eva, sin que los eruditos se atrevieran a mucho más que a puntualizar con datos astronómicos y datos históricos escritos. Así, el arzobispo irlandés anglicano James Ussher (1581-1656) estableció en sus Annales veteris testamenti, a prima mundi origine deducti (Anales del Viejo Testamento derivados de los primeros orígenes del mundo, texto en inglés, 1650) que el primer día de la creación comenzó el atardecer anterior al domingo del 23 de octubre del año 4004 a.C. del calendario juliano, que Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso el lunes 10 de noviembre de 4004 a.C. y que el arca de Noé se posó sobre el monte Ararat el miércoles 5 de mayo del 2348 a.C., marcando así el fin del Diluvio universal…

Ilustración: Bayerische StaatsBibliothek digital.

Lucrecio - De rerum natura, manuscrito iluminado, finales del S. XV

Lucrecio – De rerum natura, manuscrito iluminado, finales del S. XV

Pocas veces a lo largo de la historia se ha cuestionado la antigüedad del origen del hombre. Aunque Lucrecio (99-55 a.C.), en el canto V de su De rerum natura (Sobre la naturaleza de las cosas), compone una «prehistoria», definida como la gesta de la humanidad antes de ser inventada la escritura, y establece la hipótesis filosófica sugerida por la existencia de uestigia (vestigios arqueológicos) de las tres grandes épocas (la edad de piedra, la del bronce y la del hierro), otros autores de la Antigüedad atribuyen estos vestigios a fenómenos más o menos naturales: así, Herodoto (ca. 484-425 a.C.) o Plutarco (ca. 46-125) creían que las piedras pulidas o talladas se debían a la acción de un relámpago. De hecho, esta creencia sobre las «piedras de rayo» o «ceraunia» perduró durante siglos en civilizaciones muy distintas y alimentó todo un folclore que encontramos reseñado en obras tan diversas como el Antiguo Testamento (Éxodo), la historia romana (Ab Urbe condita libri (Desde la fundación de la Ciudad, 27-25 a.C.) de Tito-Livio (59 a.C.-17 d.C.)) o las gestas escandinavas del siglo XIII (Saga Völsunga, texto en inglés): sus supuestas virtudes mágicas y milagrosas hicieron que las piedras de rayo fueran objetos de predilección entre sacerdotes y guerreros en sus ceremonias y combates…

Ilustración: Somni, Col.lecció digital de fons històric de la Universitat de Valencia.

Conrad Gessner - De Omni rerum fossilium (1565)

Conrad Gessner – De Omni rerum fossilium (1565)

Los fósiles y las piedras talladas durmieron en las vitrinas de los gabinetes de curiosidades del Renacimiento sin que nadie pareciera buscar más allá la explicación de su formación. Científicos como el naturalista suizo Conrad Gessner (1516-1565), en De Omni rerum fossilium (1565), o el mineralogista flamenco Anselmus Boëtius de Boodt (1550-1626), en Gemmarum et lapidum historia (1609), estudian las piedras de rayo sin poner en duda su origen «meteorológico», mientras que el italiano Ulisse Aldrovandi (1522-1605), en Museum metallicum (1648) sugiere que se trata de antiguos instrumentos de hierro que el tiempo habría transformado en piedra…

Ilustración: Google Libros.

 Anselmus Boëtius de Boodt - Gemmarum et lapidum historia (1609)


Anselmus Boëtius de Boodt – Gemmarum et lapidum historia (1609)

Ilustración: Google Libros.

Ulisse Aldrovandi - Museum metallicum (1648)

Ulisse Aldrovandi – Museum metallicum (1648)

Ilustración: Alma DL, Biblioteca Digital de la Universidad de Bolonia.

Michele Mercati - Metallotheca vaticana (1717)

Michele Mercati – Metallotheca vaticana (1717)

El italiano Michele Mercati (1541-1593), médico del Papa y director del jardín botánico del Vaticano, fue uno de los únicos en intuir la mano del hombre detrás de la creación de aquellas piedras curiosas. Para Mercati, no hay duda que las hachas pulidas se debían a los relámpagos. No obstante, adelanta que las flechas talladas fueron creadas por los hombres primitivos para utilizarlas como arma. Al ser nombrado director del jardín botánico del Vaticano, Mercati creó una sección llamada Metallotheca vaticana, en la que se pretendía conservar ejemplares de minerales. El catálogo de esta colección, también llamado Metallotheca vaticana, fue la gran obra de Mercati. Pero este trabajo no fue publicado hasta 1717, demorando cerca de dos siglos el reconocimiento de Mercati como precursor de la mineralogía, la paleontología y la arqueología…

Ilustración: Google Libros.

Michele Mercati - Metallotheca vaticana (1717)

Michele Mercati – Metallotheca vaticana (1717)

Aunque otros autores, a finales del siglo XVII y principios del XVIII, empezaron a dudar del origen mágico de las piedras de rayo, es el botanista y médico francés Antoine de Jussieu (1686-1758) quien, en su artículo titulado De l’origine et des usages de la pierre de foudre (Del origen y de los usos de la piedra de rayo, 1723), fue el primero en interpretar correctamente que las llamadas «piedras de rayo», al compararlas con piedras similares todavía usadas por los «salvajes» del Nuevo Mundo, eran herramientas creadas por el hombre. Este ejemplo concreto es una clara evidencia de que, hasta el siglo XVIII, y salvo casos muy aislados, los eruditos no llegaron a sospechar que pudieron existir formas humanas primitivas antes de las épocas históricas reseñadas por los autores de la Antigüedad.

Ilustración: Google Libros

Jan Galle - Americae Retectio (1615)

Jan Galle – Americae Retectio (1615)

En el siglo XVIII, los filósofos ilustrados desarrollan el concepto de «hombre natural», hombre primitivo que vivía aislado o en grupos pequeños, «buen salvaje» que subsistía gracias a los recursos naturales y mediante armas e indumentaria rudimentarias. Este mito, nacido del descubrimiento en el siglo XVI de una «joven humanidad» en América y desarrollado por Michel de Montaigne (1533-1592) en los Ensayos (texto en francés, audiolibro en francés, 1580-1588) Des Cannibales (De los caníbales) y Des Coches (De los vehículos), fue el punto de partida de filósofos como Denis Diderot (1713-1784) (Supplément au voyage de Bougainville, audiolibro en francés, 1772) ou Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) (Discours sur l’origine des inégalités parmi les hommes, audiolibro en francés, 1765) para elaborar su crítica sobre las aberraciones y las injusticias de la sociedad, pero no pasó del ámbito puramente filosófico.

Ilustración: Wikimedia Commons.

Jean Bourdichon – Les quatre états de la société : l’homme sauvage ou l’état de nature (S. XV-XVI)

Ilustración: Images d’Art.

John Collier - Retrato de Charles Darwin (1883)

John Collier – Retrato de Charles Darwin (1883)

La prehistoria fue constituyéndose en disciplina científica a lo largo del siglo XIX, dejando de lado las explicaciones mitológicas para alimentarse de los trabajos de los geólogos, que intentaban demostrar que la creación de la Tierra se remontaba a una época muy lejana – Georges-Louis Leclerc, comte de Buffon (1707-1788) fue uno de los precursores en esta rama -, de los naturalistas, encabezados por Jean-Baptiste de Lamarck (1744-1829) y Charles Darwin (1809-1882), y de los antropólogos. Buffon, en su Histoire naturelle de l’homme (Historia natural del hombre) imagina de manera muy poética en 1749 cuales fueron las impresiones del primer hombre de la creación al despertar sus sentidos. Unas impresiones que no debieron de ser del agrado del Sr Alonso Ruiz de Piña que, en 1773, tradujo al español la obra de Buffon y otorgó a este capítulo una traducción más bien… ¡expeditiva!

Ilustración: Wikimedia Commons.

Buffon - Histoire naturelle de l'homme (1749)

Buffon – Histoire naturelle de l’homme (1749)

Ilustración: Gallica.

Desarrollada inicialmente por eruditos locales (maestros, abogados, eclesiásticos) que, como miembros de sociedades científicas regionales, eran llamados a estudiar los yacimientos arqueológicos encontrados en sus zonas, la prehistoria se convierte, gracias a los escritos de los materialistas en la segunda mitad del siglo XIX, en una ciencia que se oponía a los valores predicados por la Iglesia, más favorable a una interpretación de los textos sagrados que no fuera contradictoria con los conocimientos científicos (concordismo).

Cráneo fósil procedente de la cueva de Neandertal (Alemania, 1863)

Cráneo fósil procedente de la cueva de Neandertal (Alemania, 1863)

El descubrimiento de obras de arte que ponían en escena animales extinguidos, como el mamut, contribuyó a la aceptación de la existencia de un «Hombre fósil». No obstante, a pesar del hallazgo en 1856, cerca de Düsseldorf en Alemania, de los restos del Hombre de Neandertal, los científicos tardaron cerca de tres décadas en aceptar que habían podido existir formas humanas extinguidas: se atribuyó la forma tan característica del cráneo del hombre fósil alemán a una deformación patológica, hasta la aparición de otros esqueletos neandertalienses en Bélgica (1886) y Francia (1908), del Pitecántropo (homo erectus) en Java (1891) y del Australopiteco en Suráfrica (1920).

Ilustración: Wikimedia Commons.

Sería imposible enumerar aquí los descubridores de yacimientos prehistóricos que, como Marcelino Sanz de Sautuola (1831-1888) con Altamira, contribuyeron a demostrar la existencia de los hombres prehistóricos. No obstante destacaremos los nombres de algunos prehistoriadores precursores que lograron avances significativos en el reconocimiento de su disciplina como ciencia :

 

Nicolas Mahudel - Sur les prétendues pierres de foudre (1730)

Nicolas Mahudel – Sur les prétendues pierres de foudre (1730)

  • Nicolas Mahudel (1673-1747): retomando las ideas de Lucrecio, fue el primero en proponer en 1734 la clasificación en tres edades (piedra, hierro, bronce), pero sin poner en duda el relato bíblico, y sugirió que las piedras de rayo podrían haber tenido un origen humano.

Ilustración: Wellcome Images.

  • John Frere (1740-1807) descubrió en 1790 herramientas que asociaban piedras talladas con huesos de animales (Account of Flint Weapons discovered at Hoxne in Suffolk, 1797).
  • Christian Jürgensen Thomsen (1788–1865) estableció en 1820 la clasificación de las tres edades.
  • Paul Tournal (1805-1872) fue uno de los primeros en demostrar la contemporaneidad entre el hombre prehistórico y algunas especies animales extinguidas (1827-1828).
  • François Jouannet (1765-1845), fue el primero en descubrir talleres de talla y en establecer la distinción entre edad de piedra inferior y superior.
  • Philippe-Charles Schmerling (1790-1836), fue el primer antropólogo en descubrir e identificar huesos humanos como los restos de una especie de hombre prehistórico extinguida (Recherches sur les ossements fossiles dans les cavernes de la province de Liège, 1833-1834).
  • Jacques Boucher de Perthes (1788-1868), contribuyó a la aceptación de la gran antigüedad del hombre con su concepto del «hombre antediluviano» y planteó, basándose en los hallazgos de restos de hipopótamos y de elefantes en el norte de Francia, una teoría sobre los cambios climáticos. (De la Création, essai sur l’origine et la progression des êtres, 1838-1841 ; De l’Homme antédiluvien et de ses œuvres, 1860).
Philippe-Charles Schmerling - Recherches sur les ossements fossiles dans les cavernes de la province de Liège (1833-1834)

Philippe-Charles Schmerling – Recherches sur les ossements fossiles dans les cavernes de la province de Liège (1833-1834)

Ilustración: BIU Santé.

Jacques Boucher de Perthes - De l'Homme antédiluvien et de ses œuvres (1860)

Jacques Boucher de Perthes – De l’Homme antédiluvien et de ses œuvres (1860)

Ilustración: Gallica.

John Lubbock - Pre-Historic Times, As Illustrated by Ancient Remains, and the Manners and Customs of Modern Savages (1865)

John Lubbock – Pre-Historic Times, As Illustrated by Ancient Remains, and the Manners and Customs of Modern Savages (1865)

Ilustración: Internet Archive.

Vista microscópica de esporas de un esporangio silúrico

Vista microscópica de esporas de un esporangio silúrico

En los albores del siglo XX, la prehistoria se fue consolidando como una ciencia pluridisciplinar que se ramifica en una multitud de direcciones cada vez más especializadas: geología, geomorfología, petroarqueología, sedimentología, micromorfología, palinología, antracología, paleontología, arqueozoología, tafonomía, malacología, traceología, e incluso física nuclear…

Ilustración: Wikimedia Commons.

Charles Chaplin – His Prehistoric Past (1914)

Charlot, dormido en un parque público, sueña que vive en la Edad de Piedra y destrona el rey Low Brow para conquistar su esposa favorita. Es la primera película en la que Chaplin recurre al sueño como elemento narrativo y pretexto para ofrecerle a su entrañable vagabundo una ocasión de huir de su miserable realidad…

Arqueólogos y novelistas

Retrato de grupo en el que aparecen, de izquierda a derecha, Hugo Obermaier, Henri Breuil, Emile Cartailhac, Marcellin Boule y Hermilio Alcalde del Río, con su hija Clotilde en primera fila (ca. 1889-1910)

Ilustración: Red Digital de Colecciones de Museos de España.

Pierre Boitard – Paris avant les hommes (1861)

Pierre Boitard – Paris avant les hommes (1861)

La narrativa prehistórica nace a mediados del siglo XIX, paralelamente al auge de la ciencia prehistórica, de la necesidad de acercar al gran público aquellas teorías revolucionarias sobre la formación de la tierra, el origen de las especies y la aparición del hombre, y son los propios científicos – naturalistas, arqueólogos, paleontólogos – los que van a alejarse de las publicaciones técnicas para iniciarse en un género totalmente novedoso.

Ilustración: Gallica.

Pierre Boitard – Paris avant les hommes (1861)

Pierre Boitard – Paris avant les hommes (1861)

Autor de la descripción y clasificación del diablo de Tasmania, Pierre Boitard (1789-1859) escribió, en 1838, más de veinte años antes de El Origen de las especies (1859) de Charles Darwin, un artículo en el que desarrolla y defiende la teoría de la evolución. Sus ideas no tuvieron mucha más suerte que las de Darwin y fue violentamente criticado. En 1861, después de su muerte, se publicó Paris avant les hommes (Paris antes de los hombres), curiosa novela en la que Boitard describe la historia geológica de la región de París con el fin de explicar de forma divulgativa sus teorías. Poniéndose a sí mismo en escena, subido a un aerolito, y acompañado de un extraño genio, observa cómo evolucionan la tierra, los animales e incluso una familia de simios homínidos…

Ilustración: Gallica.

Pierre Boitard – Paris avant les hommes (1861)

Pierre Boitard – Paris avant les hommes (1861)

« Estos animales asquerosos exhalaban un olor tan fétido, por culpa de su suciedad, que me tapé la nariz preguntando en voz baja al genio cuáles eran estos animales extraordinarios. Al oír esta pregunta, el diablo estalló de una larga y ruidosa risa que los despertó. La hembra se escondió en el fondo de la caverna llevándose a su cachorro que había agarrado su pecho con más fuerza. Pero el macho produjo un rugido gutural y feroz, me echó una mirada deslumbrante, se levantó sobre sus patas traseras, agarró con las delanteras el tomahawk de sílex, y en un salto furioso, se tiró a mi lado, levantando la temible arma encima de mi cabeza. En este momento, grité de terror, porque acababa de reconocer la especie más peligrosa de todos los monstruos. Era un hombre. Menos mal, el genio interpuso su muleta todopoderosa entre él y yo, previniendo la lucha. El salvaje volvió con su compañera a el fondo de la caverna, y yo me quedé todo aturdido por la escena. Una vez recuperado, creía de verdad que acababa de soñar ,y para asegurarme, le pregunté al genio lo que habíamos visto.
« Hombre, me contestó, lo has reconocido como yo, es un hombre fósil-
– Lo ha hecho tan parecido a un mono.
– ¡Ay, qué quieres! Era así, y, aunque te tenga que sorprender, los caracteres de su raza aún se pueden encontrar, de manera aislada, en la naturaleza viva.
– Eso me parece muy fuerte. ¡Qué! ¿este cuerpo cubierto de pelos?
– Muchos individuos, incluso en Francia, son casi tan peludos como monos, por no hablar de estas familias de hombres que, según dicen nuestros naturalistas viajeros, existen en las Indias. ¿No te dice la Historia Santa que Esaú tenía el cuerpo cubierto de pelo, como una cabra? Si los hombres tienen menos pelos ahora que en los tiempos primitivos, se debe sin duda al hecho de usar ropa, cuyo roce ha desgastado la ropa natural. »

Ilustración: Gallica.

Adrien Arcelin - Solutré, o Los Cazadores de renos de la Francia del centro (1872)

Adrien Arcelin – Solutré, o Los Cazadores de renos de la Francia del centro (1872)

Geólogo y arqueólogo de prehistoria, Adrien Arcelin (1838-1904) fue, desde 1866, el descubridor e investigador, junto con Henry Testot-Ferry (1826-1869), del yacimiento paleolítico de La Roche de Solutré (La Roca de Solutré), en el centro oeste de Francia. La Roche de Solutré, vertiente de casi 500 metros, es un fenómeno geológico raro en esta zona. En su pie, además de los restos habituales que demuestran la presencia del hombre (tumbas, utensilios, armas…), los arqueólogos encontraron una cantidad considerable de huesos de animales : renos, caballos, elefantes, lobos y tigres. Este descubrimiento les llevó a pensar que, durante casi 25000 años, entre 35000 y 10000 a.C., la Roche de Solutré fue una estación de caza en la que los hombres cortaban, despellejaban y ponían a curar la carne de los animales que habían cazado. En 1872, Adrien Arcelin publicó, bajo el pseudónimo de Adrien Cranile, una novela destinada a dar a conocer el yacimiento sobre el que había trabajado : Solutré, ou Les Chasseurs de rennes de la France centrale (Solutré, o Los Cazadores de renos de la Francia del centro). En esta novela, Arcelin cuenta cómo los cazadores del paleolítico perseguían los caballos hasta la cima de la roca, y los incitaban a arrojarse al vacío, facilitándose de esta manera el trabajo de matanza… Esta idea novelesca cuajó en una leyenda que todavía permanece en el imaginario colectivo, aunque se demostró, en los años 1960, que era técnicamente imposible, dada la configuración del terreno y la ubicación de los huesos…

Ilustración: Gallica.

Adrien Arcelin - Solutré, o Los Cazadores de renos de la Francia del centro (1872)

Adrien Arcelin – Solutré, o Los Cazadores de renos de la Francia del centro (1872)

« Los cazadores, después de lograr encaminar a los caballos en la subida, los empujaban, vigilando todas las salidas, hacia la escarpa superior que dominaba el valle de más de trescientos pies. Se veía desde abajo a estos quinientos o seiscientos animales presos del pánico subir en una nube de polvo la ladera desnuda de la montaña, con un ruido similar a un trueno lejano. La ola viva subía, subía, y apenas respirábamos, a la espera de la horrible e inminente escena de destrucción. Los primeros caballos que llegaron al borde de la escarpa, se agarraron, oliendo el vacío. Sus relinchos desesperados llegaban hasta nosotros, y un movimiento de reflujo se produjo en el resto de la columna. No obstante, la ola se hacía más espesa en lo alto de la roca y toda resistencia se volvía impotente contra la masa y la cantidad. De repente, nubes de humo y de llamas estallaron como un largo cordón de fuego, impidiendo la retirada a los pobres animales. No he visto nunca nada tan hermoso como esta roca enrojecida por los fuegos del sol poniente, destacándose en el cielo encima de la colinas cercanas, sirviendo de gigantesco pedestal a tantas víctimas rodeadas de las espirales devoradoras de una hoguera cuyos humos ardiendo se desparramaban lentamente en el fondo de los valles. El sol y el fuego confundían sus rayos a través de las brumas del anochecer ; había arriba, encima de nuestras cabezas, como una gran tormenta furiosa. »

Ilustración: Gallica.

Diversos utensilios encontrados en yacimientos de Bélgica (Belgique ancienne. Catalogue descriptif et raisonné, par le baron de Loë. I. Les Ages de la pierre, 1928)

Diversos utensilios encontrados en yacimientos de Bélgica (Belgique ancienne. Catalogue descriptif et raisonné, par le baron de Loë. I. Les Ages de la pierre, 1928)

Rentista a los veintiún años, donante a los treinta, arruinado a los cuarenta y cinco, el belga Gustave Hagemans (1830-1908) fue un historiador y egiptólogo, además de coleccionista, apasionado. Entre conferencia y novela corta, Le Poignard de silex. Études des mœurs préhistoriques (El Puñal de sílex. Estudios de las costumbres prehistóricas, 1889) recrea la saga de dos familias enemigas que pudieron vivir en los yacimientos descubiertos en las orillas del río Lesse desde la Edad del mamut hasta la Edad de Bronce. Siguiendo las andanzas de un puñal de sílex, objeto sagrado transmitido de una generación a otra, Hagemans consigue, con esta ambiciosa obra, dar un repaso a los conocimientos prehistóricos de su tiempo.

Ilustración: Gallica.

Adolph Francis Alphonse Bandelier – The Delight Makers (1916), El Rito de los frijoles, en la Cueva de las Ceremonias

Adolph Francis Alphonse Bandelier – The Delight Makers (1916), El Rito de los frijoles, en la Cueva de las Ceremonias

Obra única en la literatura estadounidense decimonónica, The Delight Makers: A novel of prehistoric Pueblo Indians (Los Fabricantes de deleite: una novela de los indios pueblo prehistóricos, 1890) constituye una valiosa reconstitución de la cultura prehistórica de los indios pueblo. Su autor, Adolph Francis Alphonse Bandelier (1840-1914), hijo de inmigrantes suizos en Estados Unidos, renunció a trabajar en el negocio familiar para dedicarse a la arqueología y la etnología. Se especializó en las culturas indígenas del suroeste de Estados Unidos, de México y Suramérica. Rivalidad entre clanes, brujería, una sociedad secreta poderosa, son los ingredientes de esta novela particular, entre romance histórico y tratado científico.

Ilustración: Internet Archive

Harry Lowerison – Coo, ilustración de F. Nersou (1906)

Harry Lowerison – Coo, ilustración de F. Nersou (1906)

Maestro, socialista, defensor del darwnismo social, Bellerby Lowerison (1863-1953) fue uno de los promotores en Gran Bretaña de la escuela nueva, pedagogía basada en métodos progresistas que surgió a finales del siglo XIX. Arqueólogo aficionado, Lowerison participó en las excavaciones que se llevaron a cabo durante la creación de un lago artificial en Heacham (Norfolk). De esta experiencia nació From Paleolith to Motor Car; or Heacham Tales (Del paleolítico al vehículo de motor, o Cuentos de Heacham), publicado en 1906 bajo el pseudónimo de Harry Lowerison, conjunto de relatos que recrean la historia de Heacham desde el paleolítico. Los dos primeros cuentos Coo e Inito’s Axe (El hacha de Inito) se ambientan en la época prehistórica.

Ilustración: Internet Archive.

Émile Fradin en su museo en Glozel en los años 1920

Émile Fradin en su museo en Glozel en los años 1920

En 1924, el joven Émile Fradin (de 17 años) y su abuelo Claude estaban labrando un prado en un lugar llamado Glozel, a unos treinta kilómetros de Vichy, en el centro de Francia, cuando la vaca que arrastraba el arador se enganchó una pata en una cavidad del suelo. Los dos hombres destaparon entonces una fosa con paredes recubiertas de ladrillos y el suelo de baldosas de arcilla en la que encontraron huesos humanos, instrumentos de piedra o de hueso y fragmentos de cerámica. Después de este descubrimiento, tanto los vecinos como los eruditos de la zona exhumaron un conjunto de objetos que en un primer momento se atribuyeron a la época prehistórica: piedras talladas, cerámicas, huesos, fragmentos de vidrio y, sobre todo, unas tablillas de barro con inscripciones en una escritura parecida al alfabeto fenicio. La autenticidad de esta colección fue rápidamente contestada, dividiendo tanto la comunidad científica como el gran público, ocasionando denuncias y acusaciones (falsificación, calumnia…) que tuvieron que ser resueltas por la justicia. En 1995, un informe del Ministerio de Cultura francés concluyó que se trataba de un yacimiento principalmente medieval, en el que se encontraron objetos de la Edad del Hierro, entre los cuales se encuentran las famosas tablillas que todavía no se han podido descifrar, además de falsificaciones de un autor desconocido. El revuelo que causó este asunto en la sociedad francesa fue tal que varios autores imaginaron novelas inspiradas en «l’affaire de Glozel».

Ilustración: Wikimedia Commons.

Salomon Reinach - Du nouveau sur Glozel (1928)

Salomon Reinach – Du nouveau sur Glozel (1928)

Las peripecias de «l’affaire Glozel» constituyeron, para la prensa – tanto local como nacional -, una fuente inagotable de artículos, columnas de opinión o efemérides, como por ejemplo Du nouveau sur l’affaire Glozel (Novedades de Glozel, 1928) que el famoso y respetado arqueólogo Salomon Reinach (1858-1932) publicó en complemento a sus Ephémérides de Glozel (Efemérides de Glozel, 1928). Algunos periodistas se dejaron llevar por su fantasía y propusieron artículos algo más descabellados.

Ilustración: Gallica.

  • Glozel est-il authentique ? (¿Es Glozel auténtico?, 1928). Marcel Astruc (1886-1979) interroga a diversos personajes de la historia que nos dan su interpretación del yacimiento. Volveremos a hablar de Marcel Astruc en nuestro capítulo dedicado a la fantasía.
  • Les Déclassés de Glozel (Los Desclasados de Glozel, 1928). El cronista y humorista Grosclaude (pseudónimo de Étienne Grosclaude, 1858-1932) entrevista a Tutankamón para saber lo que hay que pensar sobre Glozel…
  • À propos de Glozel (A propósito de Glozel, 1928). Partiendo de los enigmáticos signos encontrados en Glozel, Georges-Armand Masson (1892-1977) imagina como, sacando letras al azar de una famosa novela, va componiendo una historia, la del nacimiento de la escritura.
Paul Vigné d'Octon – Les Petites Dames (1927)

Paul Vigné d’Octon – Les Petites Dames (1927)

Les Petites Dames (Las Pequeñas Damas) es una novela del escritor y político francés Paul Vigné d’Octon (1859-1943). Publicada en 1901, no pudo haber sido inspirada por el descubrimiento de Glozel, acaecido un cuarto de siglo más tarde. En realidad, se inspira libremente de otro hallazgo arqueológico: ¡el de la Dama de Elche en 1897! Un cura arqueólogo, dos pastores rivales en amor, un descubrimiento fabuloso, son los ingredientes de esta extraña novela ambientada cerca de Granada, donde los nombres de lugares y de personas parecen más italianos que andaluces. En 1927, considerando que lo que estaba ocurriendo en Glozel presentaba muchas similitudes con su novela, Paul Vigné d’Octon aprovechó para reeditar una versión abreviada.

Ilustración: Gallica.

Le Secret des fouilles de Glozel (El Secreto de las excavaciones de Glozel, 1928) es una divertida fantasía histórica – !y publicitaria! – editada por el famoso fabricante de automóviles y de armas Hotchkiss, en la que el escritor Gaston de Pawlowski (1874-1933) demuestra la autenticidad de los restos encontrados en Glozel gracias al hallazgo de… un 12 CV Hotchkiss! Pawlowski fue un autor polifacético que escribió tanto manuales de derecho como obras satíricas, pero es sobre todo recordado por su novela de ciencia-ficción Voyage au pays de la quatrième dimension (Viaje al país de la cuarta dimensión, 1911).

Gaston de Pawlowski - Le Secret des fouilles de Glozel, ilustración de Pierre Delarue-Nouvellière (1928)

Gaston de Pawlowski – Le Secret des fouilles de Glozel, ilustración de Pierre Delarue-Nouvellière (1928)

Ilustración: Amicale des amateurs des nids à poussière.

Jean-Paul Ariste – Néolithis (1931)

Jean-Paul Ariste – Néolithis (1931)

En 1929, la escritora Isabelle Sandy (1884-1957) publica Le Dieu noir (El Dios negro, un capítulo disponible aquí), novela ambientada en Bretaña en la que un maestro jubilado descubre un fabuloso yacimiento. Pero, para no provocar una nueva «affaire de Glozel», prefiere mantener su hallazgo en el secreto más absoluto…

En cuanto a Neolithis (el primer capítulo disponible aquí) del periodista Jean-Paul Ariste (pseudónimo de Albert Pujol), publicada en 1931, es una adaptación novelizada, con nombres y topónimos disfrazados, de toda la polémica sobre el yacimiento de Glozel.

Ilustración: Musée de Glozel.

Más lecturas

  • Los bisontes de arcilla de la cueva de Tuc d'Audoubert, fotografía de 1915

    Los bisontes de arcilla de la cueva de Tuc d’Audoubert, fotografía de 1915

    Max Begouën (1893-1961) se inició a la prehistoria desde muy joven, cuando acompañaba a su padre Napoléon-Henri (1863-1956) – que abandonó su trabajo de periodista a los cincuenta y dos años para dedicarse completamente a su pasión, empezando por seguir las clases de Émile Cartailhac en la Universidad de Toulouse – y sus dos hermanos a explorar las cuevas de los Pirineos. La familia Begouën exploró en 1912 la cueva de Tuc d’Audoubert (Ariège) en la que hallaron vestigios humanos del Paleolítico superior, entre ellos, un grupo de bisontes moldeados en arcilla cruda, una escultura única en el mundo. Estos bisontes de arcilla fueron el objeto de la primera novela prehistórica de Max Begouën, Les Bisons d’argile (Los Bisontes de arcilla, 1925), en la que especula sobre el papel icónico de los animales en las espiritualidad en el Paleolítico y el sentido del arte rupestre. La creación de la estatua de los bisontes constituye el argumento central de la novela.
    Max Begouën repetirá con el género prehistórico en 1928 con Quand le mammouth ressuscita (Cuando resucitó el mamut) – novela de ciencia-ficción en la que un equipo de biólogos del siglo XX intenta devolverle la vida a un mamut y a unos hombres paleolíticos perfectamente conservados en el hielo de Siberia –; y en 1946, con el cuento infantil Tisik et Katé, aventure de deux enfants à l’époque du renne (Tisik y Katé, aventura de dos niños en la época del reno).

Ilustración: Wikimedia Commons.

  • Nombrado párroco en Estrasburgo en 1933, André Glory (1906-1966) se interesa, desde 1935, por la espeleología y la arqueología y se dedica a explorar las cuevas de Alsacia. La Segunda Guerra Mundial le lleva a Toulouse, donde se doctora en prehistoria en 1942. Después de la guerra, seguirá explorando y descubriendo numerosas cuevas del sur de Francia, dedicando más de diez años (1952-1963) al estudio de las pinturas de Lascaux. Publicó numerosos tratados e informes basados en sus trabajos de investigación. La Vengeance du Rhin (La Venganza del Rin, 1946), «novela prehistórica en la época de la piedra pulida», publicada bajo el nombre de Max Landreau (uno de sus colaboradores que le autorizó a usar su nombre), es su única novela.
La Haute-Alsace préhistorique, mapa elaborado por André Glory (S. XX)

La Haute-Alsace préhistorique, mapa elaborado por André Glory (S. XX)

Ilustración: Gallica.

  • Henri Breuil - Beyond the bounds of history: Scenes from the Old Stone Age (1949)

    Henri Breuil – Beyond the bounds of history: Scenes from the Old Stone Age (1949)

    Henri Breuil (1877-1961) se sensibilizó desde sus estudios universitarios a las teorías evolucionistas, y muy pronto se interesó por la ciencia prehistórica. Ordenado en 1900, logra no ser enviado a una parroquia para dedicarse de lleno a sus trabajos de prehistoriador, con fines apologéticos. Aunque odiaba la docencia, dio clases de prehistoria en diversos centros de estudios superiores durante más de cuarenta años (1905-1947), con el único objetivo de que esta disciplina fuese reconocida y conseguir financiación para sus investigaciones. Autor de más de 800 contribuciones sobre la prehistoria, el abate Breuil publicó en 1949 un curioso pequeño libro en inglés destinado a los jóvenes y menos jóvenes. Titulado Beyond the bounds of history: Scenes from the Old Stone Age (Más allá de los límites de la historia: Escenas de la antigua Edad de Piedra), este libro se compone de numerosas ilustraciones realizadas por el mismo abate para entretenerse durante las veladas del invierno 1944-1945. Los amigos del sacerdote que vieron estos dibujos le animaron a publicarlos, entre ellos el mariscal Jan Smuts (1870-1950), que fue Primer Ministro de Sudáfrica entre 1939 y 1948, y al que Breuil había conocido durante sus viajes a África. El arqueólogo accedió a redactar los textos que acompañarían sus dibujos, imaginando diversas escenas de la vida cotidiana en la Edad de piedra. El libro se publicó, directamente en inglés, en Londres en 1949.

Ilustración: Clarke’s.

D.W. Griffith – Brute Force (The Primitive Man, 1914)

Una tribu de hombres de las cavernas es atacada por hombres-mono y amenazada por diversos animales prehistóricos. Animales reales disfrazados de sus antepasados prehistóricos y un dinosaurio mecánico…

Los albores de la condición humana

Ernest Haeckel – El Árbol de la vida, en The evolution of man: a popular exposition of the principal points of human ontogeny and phylogene (1896)

Ilustración: Wikimedia Commons.

Uno de los aspectos que destaca en el conjunto de novelas prehistóricas, a veces a través de la fantasía y de la aventura, es la voluntad de algunos autores de sensibilizar e interrogarse sobre temas filosóficos: la condición humana, el evolucionismo, el ostracismo, el papel de las mujeres en las sociedades primitivas…

Le Livre de mon ami (El Libro de mi amigo, audiolibro en francés, 1885) no es una novela prehistórica, sino que se trata de un libro de memorias, las del escritor francés Anatole France (1844-1924). No obstante, empezamos esta sección con el cuarto capítulo de esta obra, titulado La Dent (El Diente), en el que France, que obtendría el Premio Nobel de Literatura en 1921, nos brinda un hermoso homenaje al hombre primitivo cuyos primeros descubrimientos e inventos fueron el punto de partida de una larga sucesión de progresos que conducirían a la Humanidad a su desarrollo actual. Mientras discute con su esposa sobre la conveniencia de mandar a su hijo en una pensión, el padre del narrador juega con un diente fósil que le inspira las siguientes reflexiones…

Comparación de mandíbulas humanas recientes, antiguas y de la mandíbula del gorila

Comparación de mandíbulas humanas recientes, antiguas y de la mandíbula del gorila

« – Éste es el diente de un hombre que vivió en tiempos de los mamuts, en la época glaciar, en una caverna antaño desnuda y desolada, ahora medio cubierta de viña virgen y de alhelí y cerca de la cual se eleva, desde hace varios años, aquella bonita casa blanca que ocupamos durante dos meses de verano, el año en el que nos casamos. […]
– Aquel hombre no conocía otra cosa que el miedo y el hambre. Se parecía a un animal. Su frente era baja, los músculos de sus cejas formaban, al juntarse, unas arrugas horrendas ; sus mandíbulas formaban una enorme protuberancia en su cara ; sus dientes salían fuera de su boca. Observad como éste es largo y puntiagudo.
– Ésta fue la primera humanidad. Pero, insensiblemente, gracias a unos esfuerzos lentos y magníficos, los hombres, menos miserables, se volvieron menos feroces ; sus órganos se modificaron por el uso. La costumbre de pensar desarrolló el cerebro y la frente se ensanchó. Los dientes, que ya no tenían que desgarrar la carne cruda, ya no crecieron tan largos en una mandíbula menos fuerte. La cara humana adquirió una belleza sublime y la sonrisa nació en los labios de la mujer.
En este momento, mi padre besó la mejilla de mi madre que sonreía ; y elevando lentamente el diente del hombre de las cavernas encima de su cabeza, exclamó:
– Antiguo hombre, dueño de aquella reliquia ruda y salvaje, tu recuerdo me emociona en lo más hondo de mi ser ; ¡te respeto y te amo, mi antepasado! Recibe, en el insondable pasado en el que yaces, el homenaje de mi reconocimiento, porque sé cuánto te debo. Sé de cuantas miserias tus esfuerzos me han salvado. Es cierto que no pensabas en el futuro, un tenue destello de inteligencia brillaba en tu oscura alma ; no pudiste soñar más que en alimentarte y en esconderte. Eras hombre, no obstante. Un ideal confuso te empujaba hacia lo que es bello y bueno para los hombres. Viviste miserable ; no viviste en vano, y la vida que recibiste tan fea, la transmitiste un poco mejor a tus hijos. Ellos trabajaron a su vez para hacerla mejor. Todos colaboraron a las artes: uno inventó la muela, otro la rueda. Todos se las ingeniaron, y el esfuerzo continuo de tantos espíritus a través de las edades produjo maravillas que ahora embellecen la vida. Y, cada vez que inventaban un arte o fundaban una industria, hacían nacer bellezas morales y creaban virtudes. Dieron velos a la mujer, y los hombres conocieron el precio de la belleza. […]
– Nuestra tarea no se acaba aquí ; seríamos menos generosos que los hombres de las cavernas si, llegado nuestro turno, no trabajásemos para entregar a nuestros hijos una vida más segura y mejor que la que tenemos nosotros mismos. Hay dos secretos para eso: amar y conocer. Con la ciencia y el amor, hacemos el mundo. »

Ilustración: Gallica.

Élie Berthet – Le Monde inconnu : romans préhistoriques, ilustración de Edmond Yon (1876)

Ilustración: Gallica.

Élie Berthet – Les Parisiens à l’âge de la pierre, ilustración de F. Bourdin (1895)

Élie Berthet (1815-1891) fue un prolífico y polifacético novelista francés, autor de novelas de folletines, novelas populares, históricas o policíacas e incluso de obras para la juventud. Hacia 1840, su popularidad igualaba la de Alexandre Dumas, otro famoso aficionado a la novela por entregas, y sus obras se tradujeron a varios idiomas. En 1876, Berthet publica Le Monde inconnu : romans préhistoriques (El Mundo desconocido: novelas prehistóricas), conjunto de tres relatos en los que especula sobre cómo serían la zona de París y sus habitantes desde la Edad de Piedra hasta la época de los galos: Les Parisiens à l’âge de la pierre (Los Parisinos en la Edad de Piedra), La Cité lacustre (La Ciudad lacustre), La Fondation de Paris (La Fundación de París). Publicados de nuevo en 1885 – esta vez con el título de Paris avant l’histoire (París antes de la historia) – con nuevas ilustraciones y precedidos de un cuento-prólogo titulado Un rêve (Un sueño), los relatos de Berthet pretenden dar cuenta de los descubrimientos arqueológicos recientes, mezclando hábilmente la fantasía con las inquietudes filosóficas sobre la condición del Hombre. Introduciendo temas que se convertirán en clásicos del género (el descubrimiento del fuego, la lucha contra los animales salvajes, la introducción del amor en las relaciones entre mujeres y hombres, las guerras entre clanes…), Berthet, optimista ante el progreso científico pero pesimista ante la violencia milenaria del Hombre, plantea cuestiones de una sorprendente actualidad: ¿a quién pertenecen los territorios? ¿cómo explotar los descubrimientos tecnológicos?…

Élie Berthet – La Cité lacustre, ilustración de F. Bourdin (1895)

Ilustración: Gallica.

«En medio de la multitud, Orfraie paseaba con una alegría ingenua su lanza con la punta de metal y su hacha de bronce, a la que había añadido un espléndido mango de asta de ciervo. Aquellos objetos no paraban de excitar la admiración de los Cormoranes y de los Castores, otra tribu lacustre que habitaba en la otra punta del lago y que estaba aliada a los Cormoranes. La gente de esta tribu, cuyas piraguas acudían con prisas, estaba atraída más por el deseo de contemplar estas maravillas que por la boda. Orfraie, con una complacencia inagotable, cada dos por tres tenía que golpear con su hacha el tronco de un árbol o tirar su lanza hacia una meta, con el fin de demostrar la superioridad de sus armas sobre las armas de piedra que habían sido utilizadas durante siglos.»

Ilustración: Gallica.

Marjorie y C.H.B. Quennell - Everyday life in the old stone age (1922)

Marjorie y C.H.B. Quennell – Everyday life in the old stone age (1922)

Henry Curwen (1845-1892) fue un periodista y autor inglés afincado en la India. Especializado en la traducción y edición de los poetas franceses, sólo escribió tres novelas. La primera de ella se publicó anónimamente en 1886 en la revista Blackwood’s Magazine, antes de salir en volumen el año siguiente, esta vez con el nombre del autor. Zit and Xoe. Their early experiences (Primera Parte, Segunda Parte, Zit y Xoe, sus primeras experiencias, 1886) es la historia de una pareja de jóvenes hombres-mono víctimas del ostracismo en su tribu por ser más evolucionados que sus mayores, y que deben salir adelante por sus propios medios. Unidos lograrán sobrevivir…

Ilustración: Internet Archive.

Léonie Meunier - Misère et grandeur de l'humanité primitive, ilustración de Frédéric Massé (1889)

Léonie Meunier – Misère et grandeur de l’humanité primitive, ilustración de Frédéric Massé (1889)

Entre epopeya y tratado antropológico, Misère et grandeur de l’humanité primitive (Miseria y grandeza de la humanidad primitiva, 1889) es una obra curiosa en la que su autora, Madame Stanislas Meunier (1852-1940), busca recrear en tono narrativo la vida cotidiana y las aspiraciones espirituales y artísticas de los hombres de la Prehistoria. Antes de casarse con el naturalista y profesor de geología Stanislas Meunier, Léonie Levallois fue maestra. Escribió, bajo su propio nombre y utilizando pseudónimos, numerosas crónicas en la prensa y novelas para la juventud, al estilo de Jules Verne.

Ilustración: Gallica.

« La procesión – mujeres llorando, hombres llevando los cadáveres – penetró en la sala funeraria, en la que el día anterior ardía un alegre fuego, ahora apagado como la vida de los hombres valientes a los que se iba a honrar con lamentos: no quedaba más, con las cenizas, que los restos de las comidas que los había entretenido, cuando podían mover sus fuertes mandíbulas. Fueron acostados uno al lado de otro: así descansaban, cuando iban a cazar en lugares alejados, si la noche les sorprendía lejos de sus hogares. Todos los querían mucho, y sus familiares, incluso los más pobres, les trajeron víveres abundantes: odres de agua, trozos de carne de oso, frutas, miel, que fueron colocados a su lado, para que los pudieran encontrar fácilmente. No olvidaron tampoco de darles sus más hermosas armas. Los adivinos y las brujas que tienen trato con los espíritus pronunciaron encantamientos, para alejar las influencias nefastas. Luego cerraron herméticamente la sepultura, con grandes piedras, buena precaución contra las hienas y los chacales. »

Ulysses Grant Figley - Life in the Stone Age : The History of Atharael, chief priest of a band of Al-Aryans : an outline history of Man (1890)

Ulysses Grant Figley – Life in the Stone Age : The History of Atharael, chief priest of a band of Al-Aryans : an outline history of Man (1890)

Life in the Stone Age : The History of Atharael, chief priest of a band of Al-Aryans : an outline history of Man (La Vida en la Edad de Piedra : La Historia de Atharael, sacerdote principal de una tribu de Al-Aryans: un esbozo de la historia del Hombre, 1890) es sin duda la narración más verídica entre todas las que presentamos en estas páginas. Dictados por el sacerdote Atharael al médium Ulysses Grant Figley (1864-1945) durante una sesión de espiritismo, transcritos mediante jeroglíficos antes de ser traducidos al inglés por el propio Figley, estos recuerdos de una tierra llamada Al-Arya, ahora sumergida bajo el Atlántico, constituyen un testimonio excepcional que, curiosamente, no suele ser muy recordado…

Ilustración: Internet Archive.

Paul Gauguin – Le Paradis perdu (1890)

Paul Gauguin – Le Paradis perdu (1890)

From Monkey to Man, or Society in the Tertiary Age: A Story of the Missing Link (Del Simio al Hombre, o La Sociedad en la Edad Terciaria: una historia del eslabón perdido, 1894) es un intento, por parte de su autor, el escritor y teólogo estadounidense Austin Bierbower (ca. 1844-1913), de casar las teorías darwinistas con la enseñanza bíblica, representando la evolución temprana del hombre como una metáfora de la expulsión del Jardín del Edén. Evoca la emergencia de una raza intermedia entre los simios y los hombres, a la que un periodo de glaciación obliga a abandonar su paraíso.

Ilustración: Wikimedia Commons.

Gabriel von Max – Mono y esqueleto (1900)

Gabriel von Max – Mono y esqueleto (1900)

Anarquista individualista, pacifista, anticlerical, Han Ryner (pseudónimo de Henri Ner, 1861-1939), fue un filósofo, periodista y escritor francés. De orígenes humildes, ejerció varios oficios antes de poder vivir de su pluma. Publicó cerca de cincuenta obras, novelas y cuentos, poesía, teatro, ensayo… L’Homme-singe (Primera Parte, Segunda Parte, El Hombre-mono, audiolibro en francés, 1895), cuento publicado en una revista regional bajo su verdadero nombre, es una historia que mezcla la ciencia-ficción, la antropología y la filosofía. El narrador es secuestrado por un hombre-mono, más mono que hombre, que le cuenta su extraña trayectoria: investigador en ciencias naturales, había heredado de su padre, ilustre químico, la técnica para crear artificialmente seres vivos y la había mejorado hasta llegar a concebir monos, ¡hasta que acabó enamorándose de una hembra de su creación! No pudo resistir a su deseo físico y, al tener relaciones con su peluda compañera, empezó a convertirse él mismo en un mono… A partir de esta situación rocambolesca, Han Ryner imagina cómo, al aparecer las emociones y los sentimientos, se tejieron las relaciones sociales de las primeras tribus humanas…

Ilustración: Wikimedia Commons.

John Cooke – Retrato de grupo alrededor del cráneo del hombre Piltdown (1915). Presentado a principios de siglo XX como unos restos correspondientes al eslabón perdido, se trataba en realidad de una falsificación que reunía humanos y de simios. ¡Un bulo paleontológico que no fue destapado hasta 1959!

Ilustración: Wikimedia Commons.

Stanley Waterloo - The Story of Ab (1897)

Stanley Waterloo – The Story of Ab (1897)

The Story of Ab: A Tale of the Time of the Caveman (La Historia de Ab: un cuento de la época de las cavernas, audiolibro en inglés, 1897) del editor, periodista y escritor norteamericano Stanley Waterloo (1846-1913) cuenta el destino de un hombre prehistórico, Ab, desde su infancia hasta sus últimos días como patriarca de una gran familia. En esta novela, Waterloo expone su teoría según la cual no existió una división clara entre el Paleolítico y el Neolítico. En su opinión, los hombres aprendieron progresivamente a domesticar animales o a perfeccionar sus herramientas y armas, como lo hace Ab con el arco y sus flechas, pasando de tener instrumentos rudimentarios a aprender a pulirlos. Por otra parte, Waterloo introduce sentimientos que se consideran propios del hombre, como la culpabilidad: rivales amorosos, Ab y su mejor amigo Oak se enfrentan en una lucha mortal de la que Ab saldrá victorioso, pero con remordimientos que le perseguirán toda la vida… En 1907, Waterloo acusó a Jack London de plagio por su novela Before Adam (ver a continuación), que presentaba grandes similitudes con The Story of Ab. London refutó aquella acusación explicando que, efectivamente, se había inspirado en la novela de Waterloo, como en otras muchas, pero que su objetivo era precisamente explicar que los procesos evolutivos habían sido muchísimo más lentos que lo que pretendían sus contemporáneos. Stanley Waterloo volvió al género prehistórico en A Son of the Ages, the reincarnations and adventures of Scar, the link; a story of man from the beginning (Un hijo de los tiempo, las reencarnaciones y aventuras de Scar, el vínculo; una historia del hombre desde el principio), novela póstuma publicada en 1914. Desde un hombre-mono arborícola hasta un guerrero vikingo, las sucesivas reencarnaciones de Scar…

Ilustración: Internet Archive.

Louis Pope Gratacap - A Woman of the Ice Age (1906)

Louis Pope Gratacap – A Woman of the Ice Age (1906)

Louis Pope Gratacap (1851-1917) fue un naturalista estadounidense, conservador del Museo Americano de Historia Natural. Reconocido experto en mineralogía, autor de trabajos técnicos, entre los cuales una guía de minerales publicada en 1912, publicó también algunas obras narrativas en las que el rigor científico no parece haber sido su principal preocupación. Asi, Lhatto, la protagonista de A Woman of the Ice Age (Una mujer en la Edad del Hielo, 1906), es una «paleo-india» de la California post-glacial de 30.000 años a.C., que no tiene nada que ver con sus hermanas europeas de Cromañón. Más que nobles salvajes, sus protagonistas gozan de belleza tanto física como moral que el mismo autor explica en su prefacio: su intención era difundir su visión teleológica de una intervención divina en el proceso de evolución humana y celebrar – ¡sin caer en el feminismo! – la Nueva Eva, la Mujer de América del Norte, como fuente de toda vida, progreso y civilización. En 1915, Louis Pope Gratacap publicó The New Northland (La Nueva Tierra del Norte), novela de ciencia-ficción en la que una raza perdida de enanos que hablan hebreo (!) y vive aislada en un valle del Ártico, cuyas condiciones climáticas son más clementes y que esconde importantes reservas de radio, se ve amenazada por las necesidades crecientes del preciado metal del mundo civilizado…

Ilustración: Internet Archive.

Jack London – Before Adam, ilustración de Charles Livingstone Bull (1907)

Jack London – Before Adam, ilustración de Charles Livingstone Bull (1907)

Publicada por entregas en la revista Everybody’s Magazine entre octubre de 1906 y febrero de 1907, Before Adam (Antes de Adán, audiolibro en inglés), primera incursión de Jack London (1876-1916) en la novela prehistórica, es un original tributo que rinde el autor a Charles Darwin. Alejándose de sus predecesores en el género, a los que reprochaba una falta de realismo al prestar a los hombres primitivos un lenguaje y un pensamiento de hombres modernos, London imagina una técnica narrativa fantástica que le permite no obstante acercarse más a la realidad. Su narrador es un hombre del siglo XX que tiene una habilidad especial: cuando sueña, revive la vida de un lejano antepasado del Medio-Pleistoceno. De esta manera, London puede contar con palabras y conceptos modernos la vida cotidiana de seres humanos aún en fase de evolución que ni siquiera dominaban el lenguaje. Para más realismo aún, huye de los tópicos de este tipo de novelas que suelen atribuir los grandes descubrimientos a un solo personaje, especie de superhéroe paleolítico: la domesticación del fuego, del perro o del caballo, la talla de los sílex… Ilustración de la teoría de la evolución, pero también lúcida crítica social hasta en la exploración del pasado más lejano de la humanidad, la novela está protagonizada por tres especies diferentes, o mejor dicho, tres grados en la escala de la evolución: el pueblo de los árboles, el menos desarrollado; el pueblo de las cavernas, al que pertenece el antepasado del narrador, más avanzado, pero aún sin lenguaje, sin fuego ni organización; y el pueblo del fuego, que ya domina lenguaje y fuego y es capaz no solo de organizarse sino de dominar y destruir a los pueblos inferiores…

Ilustración: Internet Archive.

Jack London – Before Adam, ilustración de Charles Livingstone Bull (1907)

Jack London – Before Adam, ilustración de Charles Livingstone Bull (1907)

« Así se desarrolló el lenguaje. Los pocos sonidos de que disponíamos nos permitían pensar un poquito más allá de ellos y entonces aparecía la necesidad de nuevos sonidos con que expresar el nuevo pensamiento. A veces, sin embargo, pensábamos mucho más allá del alcance de nuestro medio de expresión y conseguíamos algunas abstracciones, que no podíamos en modo alguno darlas a conocer a la Horda. Después de todo, el lenguaje no iba formando rápidamente en aquellos días.
¡Oh, creedme! Éramos los seres más simples del mundo. Pero sabíamos hacer una porción de cosas, hoy ignoradas. Podíamos retorcer a voluntad y aplanarlas. Sabíamos rascarnos la espalda con la mayor facilidad del mundo y hasta tirar piedras con el pie. Yo lo hice muchas veces. Y lo que es más importante todavía: teniendo rectas las piernas, podía inclinarme hacia adelante, doblándome por la cintura hasta tocar en el suelo, no con las puntas de los dedos, sino con los huesos del codo. Y en cuanto a la caza de nidos de pájaros… ¡sólo quisiera que me hubiera visto algún chico del siglo XX! Pero no creáis que hacíamos colecciones de huevos. Nos los comíamos nada más. »

Ilustración: Internet Archive.

Jack London – The Star Rover (1947)

Jack London – The Star Rover (1947)

Jack London evocó la época prehistórica en otros relatos. Por ejemplo el cuento fantástico When the world was young (Cuando el mundo era joven, audiolibro en inglés, 1910) tiene como protagonista un respetable abogado que tiene una doble personalidad: cual Doctor Jekyll que se transforma en el horrible Mister Hyde, este rico hombre de negocios se convierte en un bárbaro primitivo por la noche…

A la vez acerba denuncia del sistema carcelario de Estados Unidos y hermoso homenaje a lo imaginario, The Star Rover (El Vagabundo de las estrellas, audiolibro en inglés, 1915) es la narración de la estancia en la cárcel californiana de San Quentin del profesor Darrel Standing mientras espera su ejecución. Sometido a todo tipo de torturas, utiliza la auto-hipnosis para evadirse, aunque sea temporalmente, de la realidad. De esta manera va a revivir sucesivamente algunas de sus vidas anteriores, hasta llegar a los albores de la humanidad. Testamento literario y filosófico de London, The Star Rover causó mucho revuelo social y sirvió para que se iniciara una reforma de las cárceles de California y que se abolieran ciertas torturas como el uso de la camisa de fuerza.

Ilustración: Internet Archive.

Jack London – The Star Rover (1947)

Jack London – The Star Rover (1947)

«Hubo un tiempo en que fui Ushu, el arquero. Lo recuerdo bien. Me había perdido en el gran bosque y no conseguía encontrar a mi gente; aparecí en tierras despejadas, de amplios prados, y fui recogido por gentes extrañas, de piel blanca y cabello rubio que hablaban una lengua similar a la mía. Ella era Igar, la seduje cantando al anochecer; estaba destinada a ser una madre fértil, de ancha figura y pechos grandes, y no pudo más que sentirse atraída por el hombre musculoso, de pecho robusto, que cantaba sus propias hazañas en la lucha y en la caza, y que le prometía comida y protección para cuando ella criara a los que habrían de vivir y cazar en el futuro. Aquellas gentes no poseían la sabiduría de mi pueblo, pues cazaban a sus presas y luchaban con palos y lanzas de piedra; desconocían las virtudes de las flechas de extremos dentados que se enganchaban a los tendones de los ciervos, y tampoco sabían cómo lanzarlas para que salieran rectas. Cuando cantaba mis proezas al anochecer, estas extrañas gentes reían a carcajadas. Sólo ella, Igar, me creía y tenía fe en mí. Me la llevé sola de caza, a la poza a la que los ciervos iban en busca de agua. Mi arco silbó en la espesura, y un ciervo cayó muerto; comimos su caliente carne sabrosa y ella fue mía junto a la poza.»

Ilustración: Internet Archive.

Jack London – The Strength of the strong, ilustración de Dan Sayre Groesbeck (1911)

Jack London – The Strength of the strong, ilustración de Dan Sayre Groesbeck (1911)

Si Before Adam era un claro homenaje a las teorías de Darwin, el conjunto de relatos que componen The Strength of the strong (La Fuerza de los fuertes, 1911) se debe situar en las obras socialistas, por no decir anarquistas, de Jack London. Estos siete cuentos recrean las etapas – exitosas o fallidas – de la construcción de una sociedad en sus inicios con sus uniones y desuniones, la emergencia de personalidades, el desarrollo de un gobierno, la aparición de la propiedad privada y de la moneda, la religión… Entre pesimismo lúcido y convicciones revolucionarias, London imagina cómo, si dejan de lado su egoísmo y su individualismo, los hombres pueden llevar las riendas de su destino y enfrentarse a la fatalidad que los domina para hacer triunfar un prometedor modo de existencia.

Ilustración: Internet Archive.

Jack London – The Strength of the strong, ilustración de Dan Sayre Groesbeck (1911)

Jack London – The Strength of the strong, ilustración de Dan Sayre Groesbeck (1911)

«Barba-Larga se rió también mientras saltaba y bailaba el largo huesecillo que le atravesaba el cartílago de la nariz, dándole un aspecto aún más feroz. No eran exactamente éstas sus palabras, pero eso es lo que venían a decir los sonidos animales que su boca emitía.
-Y esto es lo primero que recuerdo del Valle del Mar -continuó Barba-Larga-. Éramos una gente muy necia. No conocíamos el secreto de la fuerza. Porque, ¡fijaos!, cada familia vivía por su cuenta y sólo se preocupaba de sí misma. Éramos treinta familias, pero no nos fortalecíamos unas con otras. Vivíamos en un mutuo temor continuo. Nadie hacía visitas. En la copa de un árbol hacíamos un chozo de maleza y ramas, y en la plataforma de fuera teníamos un montón de piedras destinadas a las cabezas de quienes se les ocurriera visitarnos. Además, teníamos nuestras lanzas y flechas. Nunca pasábamos por debajo de los árboles de las otras familias, tampoco. Mi hermano pasó una vez bajo el árbol de Buuú y le rompieron la cabeza; y así fue como terminó. El viejo Buuú era muy fuerte. Se decía que podía arrancarle a uno la cabeza de un tirón, aunque yo nunca oí que lo hiciera, porque nadie le daba ocasión. Y mi padre tampoco. Un día en que mi padre había bajado a la playa, Buuú comenzó a perseguir a mi madre. Ella no podía correr mucho porque la víspera había recibido el zarpazo de un oso mientras recogía bayas en la montaña. Entonces Buuú se apoderó de ella y se la llevó a su árbol. Mi padre nunca pudo recuperarla. Tenía miedo porque el viejo Buuú le hacía gestos amenazadores. »Pero a mi padre no le importó. Brazo-Fuerte era otro hombre fuerte y uno de los mejores pescadores. Pero un día, buscando huevos de gaviota, se cayó del acantilado. Después de aquello, nunca recuperó su fuerza. Tosía mucho y se le encogieron los hombros. Entonces mi padre se apoderó de su mujer, y cuando vino a reclamarla, tosiendo. bajo nuestro árbol, mi padre se reía de él y le arrojaba piedras. Era nuestra manera de ser en aquellos días. No sabíamos cómo apoyarnos mutuamente y hacernos fuertes. »

Ilustración: Internet Archive.

Stéphane Servant – La Préhistoire en France (1898)

Stéphane Servant – La Préhistoire en France (1898)

Poco se sabe del escritor polifacético Stéphane Servant (1869?-1916). Los artículos necrológicos publicados en ocasión de su muerte en 1916, a consecuencia de una larga enfermedad, nos dicen que sus inicios fueron difíciles. Publicó en 1898 un volumen divulgativo titulado La Préhistoire de la France : la France des premiers âges (La Prehistoria de Francia: la Francia de las primeras edades), que ilustró él mismo y que los críticos celebraron tanto por su estilo lleno de poesía, como por su erudición geológica. En 1906, Servant fundó la Revue intelectuelle des faits et des oeuvres (Revista intelectual de los hechos y de las obras), revista racionalista que llenó, durante cerca de dos años, de sus propios escritos, bajo diversos pseudónimos. Murió antes de poder acabar un tratado sobre la métrica poética, Traité de la réformation poétique française. En esta misma Revue intelectuelle des faits et des oeuvres, publicó por entregas su novela Morphê-Anthropos : les Préhumains (Morphê-Anthropos: los prehumanos, 1906-1908) en la que vuelve a tratar temas de la Prehistoria y que debía ser la primera entrega de un ambicioso proyecto narrativo titulado La Légende humaine (La Leyenda humana) sobre las distintas edades de la Humanidad, pero que, al parecer, nunca llegó a escribir. Extraña y poética, llena de sensualidad, esta novela sitúa a su protagonista, Morphê-Anthropos, joven pitecántropo, en el eslabón que separa las especies primitivas de una raza humana aún por nacer… Al descubrir la voluptuosidad en brazos de una hembra pitecántropo, regresa a sus instintos más primitivos y pone en peligro su propia evolución…

Ilustración: Internet Archive.

Stéphane Servant – Morphê-Anthropos (1906-1908)

Ilustración: Gallica.

Ashton Hilliers – The Master-Girl. A Romance, ilustración de Arthur H. Buckland (1910)

Ashton Hilliers – The Master-Girl. A Romance, ilustración de Arthur H. Buckland (1910)

Comerciante de maíz y semillas, Henry Marriage Wallis (1854-1941) se dedicaba a su verdadera pasión, la zoología, y especialmente la ornitología, durante sus vacaciones. Seguidor incondicional de Darwin, fue presidente de la Sociedad Literaria y Científica de Reading (Inglaterra) y Conservador Honorífico del Museo de la ciudad que le debe su importante colección de hallazgos arqueológicos procedentes del río Támesis. Publicó varias novelas bajo el pseudónimo de Ashton Hilliers, entre ellas The Master-Girl. A Romance (La Maestra. Un romance, 1910), novela prehistórica en la que, de manera muy inusual para la época, es una mujer la que ocupa el protagonismo. Dêh-Yan, una joven de 16 años, se tropieza con Pul-Yun, un guerrero herido de otra tribu que había venido a robar una mujer. En lugar de entregarle a sus jefes para que sea torturado y matado, se enamora de él y abandona la tribu para cuidarlo. Mientras Pul-Yun va recobrando sus fuerzas, la valiente joven tendrá que aprender el manejo del arco y las flechas y deberá luchar contra todo tipo de enemigo, desde un peligroso oso hasta los propios guerreros de su tribu enviados en su busca. Hasta llegará a fundar una banda de guerreras amazonas… Sin dejar de ser una novela de aventuras, The Master-Girl describe el destino de una mujer que, afirmando su derecho a actuar por voluntad propia, ha sabido aprovechar la oportunidad de sacudir las tradiciones para lograr y conservar su independencia…

Ilustración: Internet Archive.

Emilia Pardo Bazán – En las cavernas, ilustración de Luis Checa (1912)

Emilia Pardo Bazán – En las cavernas, ilustración de Luis Checa (1912)

A lo largo de su carrera, Emilia Pardo Bazán (1851-1921) supo renovarse y ofrecer a sus lectores obras que pertenecían a géneros muy variados. En numerosas ocasiones fue ella la que, siempre inquieta por las novedades venidas de otros países, introdujo estos géneros en España. El naturalismo (Los Pazos de Ulloa, 1886-1887), el relato policíaco (La Gota de sangre, 1911), la fantasía artúrica (La Última Fada, 1916), son algunos de los estilos que la autora gallega trajo a España. Publicada en 1912 en la colección El Libro popular, la novela corta En las cavernas, su incursión en la ficción prehistórica, no sólo fue precursora en España, sino que, además, aborda temas que todavía hoy resultan sorprendentemente modernos. En una tribu regida por leyes antiguas y gobernada por los ancianos, tribu primitiva de nómadas cazadores, innovaciones como la cocción de la carne con el fuego o la adopción de la monogamia se aceptan con mucho recelo. Un hombre, Napal, y una mujer, Damara, pueden contribuir al cambio hacia una sociedad sedentaria y agraria: sus observaciones sobre el crecimiento de las plantas y la manera de cultivarlas permitirían mejorar las precarias condiciones de vida de la tribu. A pesar del desprecio y de la envidia con los que sus vecinos los tratan, Napal y Damara, generosos y humildes, desean compartir su sabiduría en un afán de desarrollar el bien común y deciden confiársela al mago Ambila, para que actúe como intermediario. Pero el ambicioso mago entiende demasiado bien los avances que supondrían estos conocimientos y, en vez de compartirlos con todos, decide apropiárselos para ganarse la adoración y la sumisión de los miembros de la tribu…

Ilustración: Ejemplar personal.

Emilia Pardo Bazán – En las cavernas, ilustración de Luis Checa (1912)

Emilia Pardo Bazán – En las cavernas, ilustración de Luis Checa (1912)

«- Ambila – respondió Napal -, grande es tu poder y el de los Ancianos; pero tú sabes que los genios no inspiran siempre cosas iguales. Y también sabes que, en los casos extremos, el hombre no espera a consultarte, ni al resultado de tus encantaciones, y necesita valerse por sí mismo. Los genios están muy altos, en la gran montaña de fuego, y nosotros por la tierra, sin amparo, más débiles que las fieras, si nuestra destreza no nos ayuda y nos salva. Tú, Ambila, no me desmentirás. Nadie nos oye. ¡Ay de nosotros si sólo hiciésemos aquello que los genios nos sugieren por tu boca!
– Tus palabras son audaces, Napal. No las repetiré a los Ancianos, porque pudieran serte funestas.
– Mis palabras en nada ofenden a los genios. Ellos, seguramente, velan por nosotros, y una de las maneras que tienen de protegernos, es enseñarnos cómo se practica la defensa. Ellos nos han sugerido que agucemos el pedernal, que encendamos la lumbre, que nos abriguemos en las espeluncas; y ellos, Ambila, nos reparten la capacidad, o para pintar como lo haces tú, o para inventar. A mí los genios me han dirigido hacia el descubrimiento de secretos que los demás de la tribu ignoran. Esos secretos quiero comunicarlos, porque yo, Ambila, amo a mi tribu, amo a todos, a los Ancianos, a los niños… Y amo a una mujer, ¡y quiero que no sea sino mía!»

Ilustración: Ejemplar personal.

Edmond Haraucourt - Daâh, le premier homme (1914)

Edmond Haraucourt – Daâh, le premier homme (1914)

Más que una novela, Daâh, le premier homme (Daâh, el primer hombre, 1914) de Edmond Haraucourt (1865-1941), es un estudio de psico-fisiología, una investigación sobre los inicios de la humanidad en esa época confusa en la que el hombre empezó a liberarse de su animalidad. Muy documentada en los aspectos geológicos y zoológicos, la novela tiene esa pizca de imaginación que permite retener la atención de los lectores, pero sin abusar de la fantasía para, al contrario, ofrecer una interesante reflexión antropológica sobre la fisiología del animal humano, las influencias que ejerce sobre su entorno natural, y la confrontación entre sus primeras experiencias intelectuales y sus sensaciones primitivas… Edmond Haraucourt fue un poeta, novelista, dramaturgo, compositor, periodista francés, además de conservador de diferentes museos durante cerca de treinta años. Empezó su carrera con un libro de poemas eróticos La Légende des sexes, poèmes hystériques et profanes (La Leyenda de los sexos, poemas histéricos y profanos, 1882), pastiche y guiño al intocable monumento poético La Légende des siècles (La Leyenda de los siglos) del venerado Victor Hugo.

Ilustración: Blog J.-H. Rosny.

Renée Dunan – Le Métal, histoire d'il y a vingt mille ans, ilustración de Henry Chapront (1920)

Renée Dunan – Le Métal, histoire d’il y a vingt mille ans, ilustración de Henry Chapront (1920)

El erotismo es precisamente la disciplina por la que se suele recordar a Renée Dunan (1892-1936). Si bien fue una de las primeras mujeres en publicar novelas eróticas, esta autora prolífica no se limitó a este género y también supo ampliar su paleta con temas muy diversos: ciencia-ficción, novelas históricas, policíacas, psicológicas, de aventuras, etc… en total cerca de cincuenta obras publicadas entre 1924 y 1934. No se sabe casi nada de su biografía, pero sí de sus compromisos políticos y sociales gracias a los artículos que publicó en las revistas de la época: anarquista, feminista, defensora de la causa nudista, dadaista, pacifista, todos estos son calificativos que se pueden aplicar a esta singular autora. Le Métal, histoire d’il y a vingt mille ans (Parte 1, Parte 2, Parte 3, El Metal, historia de hace veinte mil años, 1920), historia de una tribu magdaleniense que es dominada por unos descendientes de los Atlantes amos del metal, es una de las primeras entregas de una ambiciosa historia de la Humanidad, desde la aparición de los primeros hombres hasta la muerte de los últimos. A pesar de que los tres relatos ambientados en la prehistoria (Le Métal (El Metal), L’Invention du miel (La Invención de la miel), L’Invention de l’amour (La Invención del amor)) fueron reunidos en 1926 en un libro titulado Magdeleine, el gran fresco narrativo de Renée Dunan, titulado Roman de la fin des hommes (Novela del fin de los hombres), diseminado en numerosos diarios y revistas, permaneció en el olvido hasta que en 2015 se reunieron todos los títulos que lo componían en un volumen único.

Ilustración: Gallica.

Claude Anet – El Primer Marxant d'art (1927)

Claude Anet – El Primer Marxant d’art (1927)

El tenista francés Jean Schopfer (1868-1931) fue, en 1892, el ganador del primer campeonato internacional de Francia (ahora llamado Torneo de Roland-Garros). Su formación académica – licenciado en letras de la Sorbonne y diplomado de la Escuela del Louvre – le permiten acceder a un puesto de crítico de arte para la famosa Revue blanche en 1893. A principios del siglo XX adopta el pseudónimo de Claude Anet (según el nombre del rival amoroso de Jean-Jacques Rousseau) para entregarse a una exitosa carrera literaria y periodística. Corresponsal en San Petersburgo para el diario Le Journal durante la Revolución rusa de 1917, escribió varias novelas ambientadas en Rusia, en particular Ariane, une jeune fille russe (Ariane, una doncella rusa, 1920), adaptada hasta cuatro veces al cine, siendo la última la famosa película de Billy Wilder Love in the afternoon (Ariane, 1957), protagonizada por Audrey Hepburn, Gary Cooper y Maurice Chevalier. Otra novela de Claude Anet fue llevada al cine por dos grandes directores de la escena internacional: Anatole Litvak en 1936 y Terence Young en 1968 adaptaron Mayerling, gran drama historico-sentimental, que Catherine Deneuve y Omar Sharif inmortalizaron en la versión de Young en 1968. Si las intrigas sentimentales de sus novelas contribuyeron a su éxito, hay que destacar la cuidada labor documental que el reportero aportaba a la ambientación de sus obras. La Fin d’un monde (El Fin de un mundo, vista restringida, 1925), que le fue inspirada por su amigo, el abate Breuil, pretende reconstituir la historia de una tribu prehistórica del yacimiento llamado Les Eyzies, en el centro de Francia, basándose en las teorías de Freud y del sociólogo y antropólogo Lucien Lévy-Bruhl además de los estudios arqueológicos de la época. Ilustrada con reproducciones de pinturas rupestres, La Fin d’un monde narra las experiencias iniciáticas del joven Nô, de la tribu del Oso, cuando se ven confrontados con la llegada de una tribu rival que, además de cazar animales, ha aprendido a domesticarlos… Según un artículo publicado en julio de 1924, La Fin d’un monde habría sido publicada ese mismo año por entregas en el diario argentino La Prensa, por consiguiente, antes de su edición francesa…

Ilustración: Arca.

Claude Anet – El Primer Marxant d'art (1927)

Claude Anet – El Primer Marxant d’art (1927)

«Com anés a acomiadar-se de Timaki, els seus ulls es fixaren en el tros de banya en què Nô havia esculpit un ren ajegut. Distretament l’agafè i se’l va mirar. No havia vist mai una cosa semblant. De tots els pobles amb els quals trafiquejava, cap no hauria imaginat de representar un animal vivent. Què pensaven les gents del riu? Eren traçuts. Vet aquí que aquest Nô, que només era tingut per un bon caçador i prou, tallava la banya? Un ren ajupit, no era pas possible d’enganyar-s’hi. El marxant li dava voltes amb admiració i plaer… i a poc a poc li vingué la idea que això seria potser, en algun lloc, algun dia, no se sabia on, no se sabia quan, un objecte preciós de carvi com una bella pell… Digué a Nô:
– Cedeix-me el teu ren ajegut.
Nô es posà a riure.
– Però si no caces el ren! De què et servirà?
El marxant continuà:
– De vegades tinc pensades estranyes; m’agradaria tenir aquest ren.
– Doncs bé ; dóna’m el teu adrec de plomes, digué Nô rient sempre.
Esguardà encara una vegada el ren i, amb estupor de Nô, qui en tot això només veia que una plasenteria, es tragué l’adrec i l’hi allargà.
– Aquí el tens, digué, i quedo escurat. No em queda res. Però el que tu desitges és teu, perquè ets el fill del meu amic.
La banya tallada havia ja desaparegut en un dels seus sacs.» (Extracto publicado en La Nova Revista en octubre de 1927 bajo el título El Primer Marxant d’art, pp.167-168)

Ilustración: Arca.

Henri Barbusse – Les Enchaînements (1925)

Henri Barbusse – Les Enchaînements (1925)

Henri Barbusse (1873-1935) es sobre todo recordado por una sola obra, Le Feu (El Fuego, 1916), estremecedora novela basada en su experiencia como combatiente de la Primera Guerra Mundial (ver nuestra entrega de Tesoros Digitales sobre este tema). Pero este comunista comprometido, admirador de la Revolución rusa de 1917, es el autor de una treintena de novelas, ensayos y volúmenes de cuentos, a través de los cuales intentó establecer las bases de una «literatura proletaria». Gran fresco histórico y político de la humanidad, Les Enchaînements (Tomo 1, Tomo 2, Los Encadenamientos, 1925) intenta, recorriendo las grandes etapas de la Historia, encontrar una explicación a la eterna miseria humana. Como el narrador de Before Adam, de Jack London – otro autor de compromiso político -, Clément Trachel es un joven poeta dotado de una «memoria ancestral», que le permite vivir las vidas de otros hombres, desde los habitantes de las cavernas, hasta los combatientes de la Gran Guerra, pasando por las civilizaciones antiguas, la Edad Media o el Renacimiento. Así va apareciendo que la miseria de los hombres se debe, desde épocas muy remotas, a su sumisión: las masas, ricas y productivas, siempre se han dividido y desgarrado para mayor provecho de unos pocos, poderosos y estériles. El primer capítulo, Le Séparé (El Separado), ambientado en una época prehistórica azotada por las violencias climatológicas, es el relato de la larga huida de un hombre, una mujer, una niña y un perro, en busca de un refugio seguro. Cuando al final de la pesadilla encuentran un cobijo, la niña se ha convertido en una mujer, y el hombre y su mujer, dos ancianos a las puertas de la muerte…

Ilustración: Gallica.

La novela prehistórica rusa: la gran desconocida

La dificultad de la lengua y de la transcripción de los apellidos al alfabeto latino, los devenires de la Historia del siglo XX, hacen que resulte muy difícil encontrar información sobre autores y obras rusos que no sean los grandes clásicos internacionalmente conocidos, y menos aún textos digitalizados y sus traducciones. No obstante, las bibliografías sobre la ficción prehistórica y ciencia-ficción citan algunos títulos que reproducimos a continuación.

Vladímir Bogoraz – Sons of the Mammoth (1929)

Vladímir Bogoraz – Sons of the Mammoth (1929)

Ilustración: Prehistoric Fiction.

  • Za predelami istorii: Za milliony let (Más allá de la historia : Hace millones de años, 1869) del poeta y revolucionario Mikhail Larionovich Mikhailov (1829-1865): una fantasía póstuma sobre los orígenes del hombre.
  • El Hombre prehistórico (1890) del escritor y editor de revistas Wilhelm Wilhelmovich Bitner. Preocupado por la educación de las clases populares, Bitner editó varias revistas de divulgación del conocimiento y de fomento de la lectura.
  • El Primer Artista (1907), de Dmitry Pakhomov.
  • Cuento de un mamut y de un hombre del hielo (1909), del poeta, explorador, paleontólogo y geólogo Pyotr Dravert (1879-1945)
  • Las Víctimas del dragón (1910) e Hijos del mamut (1929) del escritor, revolucionario y antropólogo Vladímir Bogoraz (1865-1936). En Los Hijos del mamut, el antropólogo ofrece una brillante historia de la Edad de Piedra en la que se enfrentan una joven pareja a las costumbres ancestrales de la tribu.
Henry de la Beche - Ichthyosaurs attending a lecture on fossilised human remains (1830)

Henry de la Beche – Ichthyosaurs attending a lecture on fossilised human remains (1830)

Ilustración: Wellcome Library.

Más lecturas

  • Gouverneur Morris – The Pagan's Progress, ilustración de John Rae (1904)

    Gouverneur Morris – The Pagan’s Progress, ilustración de John Rae (1904)

    Gouverneur Morris (1876-1953) fue un autor estadounidense de cuentos y novelas pulp a principios del siglo XX. The Pagan’s Progress (El Progreso del pagano, 1904), sin duda una referencia a The Pilgrim’s Progress (El Progreso del peregrino, 1678), la novela alegórica cristiana de John Bunyan, es una de las primeras novelas que pone en escena a paleo-indios. Con esta obra, el autor pretende enseñar la cara espiritual de los orígenes de la humanidad, por ejemplo, con la aparición del amor romántico en oposición a la lujuria animal.

Ilustración: Internet Archive.

  • Johannes Vilhelm Jensen (1873-1950) fue un escritor danés, galardonado con el Premio Nobel de literatura en 1944. A través de un ciclo de seis novelas publicadas entre 1908 y 1922 bajo el título genérico de Den lange rejse (El Largo Viaje, texto en inglés), desarrolló sus teorías sobre la evolución humana, con el fin de crear una alternativa darwiniana al mito bíblico de la Génesis. Considerada su obra en prosa más importante, sigue los destinos de hombres y mujeres pioneros desde la Edad del Hielo hasta los tiempos de Cristóbal Colón.
  • Victor Forbin (1864-1947) fue un escritor y divulgador científico francés. En 1888, poco realizado con su trabajo de funcionario municipal, abandona París para zarpar hacia Colombia, donde trabajará en una empresa minera antes de emprender un viaje etnográfico para conocer el pueblo guna de Panamá y Colombia. Uno de los miembros de esta tribu le impactó tanto que le serviría de modelo años más tarde, en 1923, para el protagonista de su novela ambientada en la Edad de Piedra, Les Fiancées du soleil (Las Novias del sol). Condenado a muerte al nacer por la tribu por ser demasiado débil, Minati fue salvado por su madre, que escapó del poblado con su recién nacido. Después de pasar veinte años errando de una tribu a otra, veinte años durante los cuales Minati desarrollará una inteligencia superior, son reconocidos por unos miembros de su tribu natal y condenados a muerte…
  • Frederick Britten Austin – When Mankind was young (1927)

    Frederick Britten Austin – When Mankind was young (1927)

    Publicado en 1926 en la revista madrileña Por esos mundos, El Traje milenario es un cuento divertido en el que un hombre prehistórico descubrirá al mismo tiempo la vanidad femenina y la fidelidad del perro. Esta historia poco trascendente es sobre todo una ocasión para recordar a su autor. Periodista y escritor, Antonio de Hoyos y Vinent (1884-1940) fue una de las figuras destacadas del decadentismo en España. Su homosexualidad asumida y que no se preocupaba de ocultar no fue un obstáculo para una prolífica carrera literaria (escribió más de cincuenta novelas) y periodística (colaboró en diarios como ABC o El Día e incluso dirigió la revista Gran Mundo Sport), en particular gracias a su amistad con Emilia Pardo Bazán, que le introdujo en los círculos literarios. Su militancia anarquista le valió ser encarcelado al final de la guerra y murió en la cárcel de Porlier, sordo, ciego, casi paralítico y abandonado por sus antiguos amigos y su familia.

  • Hans Friedrich Blunck (1888-1961) fue un jurista y escritor alemán. A partir de 1933 ocupó diversos cargos en instituciones culturales de la Alemania nazi. Entre 1920 y 1940 publicó varias novelas que los críticos consideran como instrumentos de propaganda del nacionalsocialismo. Detrás de las reminiscencias de cuentos de Grimm o de Hoffmann y de leyendas antiguas, la trilogía prehistórica Die Urvätersaga, compuesta por las novelas Kampf der Gestirne (El Combate de las estrellas, 1926), Streit mit den Göttern (Armado contra los dioses, 1926) y Gewalt über das Feuer (Poder sobre el fuego, 1933), en las que el autor trata el despertar espiritual de los pueblos germánicos primitivos, esconde elementos propios de la ideología nazi: el nacionalismo, el culto al fuego…

Ilustración: Books and Art.

  • Veterano de la Primera Guerra Mundial, Frederick Britten Austin (1885-1941) se hizo especialista en los relatos de guerra con un toque de anticipación: guerras y armas del futuro son los temas por los que más se le recuerda. Sin embargo, es autor de varias obras ambientadas en el pasado, romances antropológicos que sirven de pretexto para evocar un avance significativo en la historia de la Humanidad. When Mankind was young (Cuando la Humanidad era joven, 1927) reúne una colección de cuentos vinculados entre ellos que recorren la historia humana desde las cavernas hasta los vikingos. Tomorrow (Mañana, 1930) se centra en los progresos sociales logrados desde la prehistoria a través de doce historias.
  • Oliver Marble Gale – Carnack the Life-Bringer (1928)

    Oliver Marble Gale – Carnack the Life-Bringer (1928)

    Otro testimonio llegado directamente de la Prehistoria es el que Carnack, el protagonista de Carnack the Life-Bringer. The Story of a Dawn Man Told By Himself (Carnack El-que trajo-la-vida. La historia contada por él mismo de un hombre de los albores de los tiempos, 1928), grabó en imágenes en la pared de un acantilado: su descubrimiento del fuego, del arco y de las flechas, su expulsión de la tribu por los miembros más conservadores de la caverna, su instalación en una cabaña donde aprendió a cocer sus alimentos, a domar caballos y lobos y donde, finalmente, una mujer vino a compartir su vida… El autor estadounidense de ciencia-ficción y aventuras Oliver Marble Gale (1876-1943) imagina que, 25.000 años más tarde, descubre la autobiografía gráfica de Carnack y la reconstruye en una imaginativa novela.

Ilustración: Ogram.

  • Au temps des chasseurs de rennes ! (En tiempos de los cazadores de renos !, 1928) es una lírica evocación de la vida prehistórica, cuando los hombres conquistaban renos y mujeres con sus lanzas. El descubrimiento del amor, del arte en una naturaleza de ensueño… y el narrador se despierta en una habitación humilde, cerca de una mujer a la que ya no ama, en una ciudad gris y húmeda de lluvia. Georges Gaudy (1895-1987) fue un periodista y escritor francés.
  • Jean de Lapeyrière es de esos autores sobre los cuales la Historia parece haber conservado únicamente un puñado de recortes de prensa. Sin embargo, colaboró como crítico literario en diversas publicaciones y fue autor de varias novelas, entre las cuales destaca L’Homme du volcan (El Hombre del volcán, 1928), que obtuvo en 1928 el Gran Premio de Literatura otorgado por la Federación literaria de Francia y de África del Norte. Hinh, el protagonista de la novela, es un hombre prehistórico que ya ha perdido su animalidad primitiva. Dotado de una fuerza excepcional, además de inteligencia y sensibilidad, será matado al final por un rival en amor…
  • La Novela de España (1928) , obra del arqueólogo e historiador español Manuel Gómez Moreno (1870-1970) es una recreación mítica de la historia de España. El primer ciclo de esta obra está dedicado a la época paleolítica en la Península Ibérica. Entre simbolismo y modernismo, el autor ofrece una visión idealizada del Paleolítico, «edad feliz» no desprovista de religiosidad, y consigue injertar el mito de Adán y Eva en una prehistoria en la que la poesía predomina sobre el rigor científico.
  • Mandíbula de Mauer

    Mandíbula de Mauer

    George C (Cecil) Foster (1893-1975) fue un escritor británico de ciencia-ficción. Su novela Full Fathom Five (1930) se basa en la interesante idea de entrelazar tres dimensiones del tiempo: la época prehistórica de hace 500.000 años en la que los primitivos pitecántropos vivían en un mundo tropical; una época menos remota de hace 200.000 años, cuando nuestros antepasados ya habían progresado, gracias en particular al desarrollo de sus capacidades mentales; y el mundo civilizado de 1929, en el hogar de la familia Heston: un pastor más medieval que ortodoxo, sus dos hijas, y el tío de las jóvenes, Lord Coomebridge, simpático científico cuya única ambición es descubrir un ejemplar perfecto del Hombre de Java… En las tres épocas, grupos de personas van a vivir la misma situación…

Ilustración: Wikimedia Commons.

  • Escritor, crítico de arte y literario, periodista, Gérard de Lacaze-Duthiers (1876-1958) fue un militante libertario, anarquista y pacifista desde antes de la Primera Guerra Mundial. Una mandíbula descubierta en 1907 en Mauer, cerca de Heidelberg (Alemania) le sirve de punto de partida para diversas obras narrativas que le permiten conjugar su interés por la prehistoria y sus ideales filosóficos. Reunidas en 1931 en el volumen Pages choisies 1900-1930 (Páginas escogidas 1900-1930), dos novelas ven primero la luz: Le Roman de Mauer, homme fossile, récit de l’âge d’or (La Novela de Mauer, hombre fósil, relato de la edad de oro), «novela del individualista primitivo, cuando descubre la vida, crea arte, ciencia y filosofía», y L’Idole phallique, roman des temps glozéliens (El Ídolo fálico, novela de los tiempos de Glozel), «historia de una colonia de individualistas que viven en armonía en los albores de los tiempos neolíticos». En 1935 inicia su ambicioso proyecto Mauer-film, nueve volúmenes que constituyen un detallado guión cinematográfico. Una primera parte, más didáctica y documental, evoca la formación de la Tierra y la aparición de la vida desde los primeros microorganismos hasta el hombre. La segunda, en los tomos VII a IX, retoma el personaje de Mauer para novelar su biografía y, a través de la existencia de un solo hombre, resumir los progresos, los inventos y los descubrimientos de la Humanidad, sin dejar de lado las teorías libertarias y anarquistas. En total 1783 páginas, un guión-río, verdadera enciclopedia documental de los tiempos prehistóricos, para una película que nunca llegó a rodarse…
  • Francisco Coves – Prehistoria (1933)

    Francisco Coves – Prehistoria (1933)

    Numerosos cuentos y artículos de Francisco Coves Araisa (1897-19?) fueron publicados en revistas republicanas hasta marzo de 1939, y su nombre aparece en un documento procedente del Archivo Militar de Guadalajara, de expedientes personales de penas de muerte conmutadas, pero no se sabe mucho más sobre este escritor y periodista. Publicada en 1933 en la revista Estampa, Prehistoria (pp. 32-33) es su contribución al género prehistórico. Pero, alejándose de los tópicos habituales, Coves imagina unos hombres de las cavernas con bombín urdiendo una revolución para derrocar al todo poderoso Kiong, « condecorado con el Gran Rabo Oriental, que no se concede sino a la nobleza que esté muy rancia, por ser uno de los descendientes directos del primer mono que empezó a convertirse en hombre »! Un cuento prehistórico y social no desprovisto de humor…

Ilustración: Hemeroteca Digital, Biblioteca Nacional de España.

  • Ingeniero, docente, escritor, el belga Henri-Jacques Proumen (1879-1962) fue uno de los representantes de las novelas de fantasía científica, en la vena de H.-G. Wells y de J.-H. Rosny aîné. Publicó cerca de cuarenta obras, novelas infantiles, novelas de aventura y ciencia-ficción, divulgación científica… y más de seiscientos cuentos diseminados en revistas de la época. Ève, proie des hommes, roman de la femme préhistorique (Eva, presa de los hombres, novela de la mujer prehistórica, 1934) cuenta la emancipación progresiva de la joven Méou: criada en una tribu primitiva en la que las mujeres están sometidas por la violencia a los deseos de los hombres, es raptada por una tribu rival más avanzada que le permitirá descubrir, gracias a su esposo Hruann, otro tipo de relación entre los sexos… Los poemas de Aubes cruelles, poèmes sur les temps préhistoriques (Albores crueles, poemas sobre los tiempos prehistóricos, 1942) retoman esta visión violenta de la Prehistoria en la que «el progreso nació en el arte de matar mejor».
  • Mamut de Vogelherd

    Mamut de Vogelherd

    Gustav Riek (1900-1976) fue un arqueólogo alemán de la Universidad de Tubinga. Fue el descubridor en 1931 de la cueva de Vogelherd, en el valle del río Lone, en la que se encontraron varias estatuillas de marfil representando diversos animales esculpidos, entre ellos un diminuto mamut que se utilizaría como colgante. En 1934 publica la novela Die Mammutjäger vom Lonetal (Los Cazadores de mamuts del valle del Lone), ambientada en la zona en la que estaba excavando, en la que los modernos hombres de Cromañón, para poder mantener a sus numerosos hijos, deben apropiarse de los territorios de los hombres de Neandertal. Éstos, de inteligencia menos desarrollada, poco agresivos, serán exterminados por el bien y la necesidad de una raza supuestamente superior… Un argumento que no sorprenderá a los lectores cuando sepan que, a partir de 1937, las investigaciones de Riek tomaron un rumbo marcado por la ideología nazi, al ser financiadas por la entidad pseudo-científica SS-Ahnenerbe, que tenía como objetivo el demostrar, a través de la arqueología, la antropología racial y la historia cultural, la validez de las teorías nazis sobre la superioridad de la raza aria.

Ilustración: Wikimedia Commons.

  • Cleve Cartmill – The Link (1942)

    Cleve Cartmill – The Link (1942)

    El poeta y escritor Roger Pécheyrand (1909-1975) dedicó parte de su obra a cantar su país natal, la región de Quercy, en el sur-oeste de Francia, y su país de adopción, la Champaña, en la que fue maestro. Les Faux Feux follets (Los Falsos Fuegos Fatuos, 1936) es un conjunto de cuentos y relatos sobre la Champaña. En este libro aparece un cuento prehistórico titulado La Femme des cavernes (La Mujer de las cavernas).

  • The Day is Done (El Día se ha acabado, 1939) es un relato del prolífico escritor de cuentos de ciencia-ficción Lester del Rey (pseudónimo de Leonard Knapp, 1915-1993), que se publicó en 1939 en la revista Astounding Science Fiction. Rodeado de hombres de Cromañón, acosado por sus niños, el último de los neandertales vive sus últimos días. Ha visto morir a todos los suyos, y a pesar de los cuidados que le prodiga el mago por ser el último de su especie, se le van las ganas de vivir…

Ilustración: Internet Archive.

  • Sin pelos, de un olor diferente, Lok es consciente de que no solo es diferente de sus congéneres, sino que les es superior, por su facultad de pensar. Desterrado por su tribu a causa de sus diferencias, quiere volver con ellos y reivindicar su derecho a ser líder… The Link (El Vínculo, 1942), también publicado en la revista Astounding Science Fiction, es un cuento de Cleve Cartmill (1908-1964), autor estadounidense de relatos de ciencia-ficción y de fantasía. Este autor es recordado esencialmente por sus problemas con el FBI al haber descrito, en uno de sus cuentos (Deadline, 1944), una arma atómica que se parecía demasiado a la que se estaba diseñando, en el mayor secreto, en el Proyecto Manhattan…
  • Manuel Vallvé – El Señor del fuego (1944)

    Manuel Vallvé – El Señor del fuego (1944)

    Sobre la vida del escritor y traductor español Manuel Vallvé López sólo se pueden avanzar hipótesis. Nacido – posiblemente en Barcelona – a finales de la década de 1880 o principios de los 1890, muerto en los años 1960 o 1970, no se sabe absolutamente nada de él. En cambio, su producción literaria es enorme: Después de traducir Laurence Sterne al catalán para la Biblioteca Popular de L’Avenç, abandonó el catalán para dedicarse a la traducción al español de las grandes obras de las literaturas francesas e inglesas, desde Aldous Huxley hasta Victor Hugo, pasando por Jules Verne o Zane Gray, y se especializó en las traducciones y adaptaciones destinadas a la juventud. También escribió varias novelas de aventuras, que publicó bajo diversos pseudónimos (M. de Avilés Balaguer, Adolfo Martí Caja, Rob H. Curtis), lo cual lleva a pensar que quizás « Manuel Vallvé López » sea otro nombre de pluma… Entre ellas, El Señor del fuego (1944) enfrenta, una vez más, a un joven héroe solitario a unas tribus primitivas, feroces caníbales y ladrones de mujeres, a los que vencerá gracias a su valor y su inteligencia…

Ilustración: El Desván del abuelito.

  • Guionista de más de ochenta películas, Rafael Juan Salvia (1915-1976), antes de dedicarse al cine, escribió y publicó una única novela, Balok, el hombre que cazó al ruido (1946), en la que encontramos reminiscencias de En las cavernas de Emilia Pardo Bazán. A punto de ser expulsado por su tribu, Balok, un genio paleolítico incomprendido, quiere apresar el ruido, o sea dominarlo y ponerlo al servicio de la humanidad, de la misma manera que sus antepasados hicieron con el fuego. Así es como inventará el tambor, cuyas percusiones le permitirán ahuyentar y atemorizar a la tribu enemiga, a punto de exterminar a los suyos… Más novela psicológica sobre los tormentos de la creación artística que novela de aventuras, Balok, el hombre que cazó al ruido, aborda también el tema del deseo erótico y la posición de la mujer a través de la figura de una joven libre e independiente que se entrega con indiferencia a los mejores cazadores, antes de descubrir el amor en brazos de Balok con el que iniciará una relación monógama…

Willis H. O’Brien – The Dinosaur and the Missing Link: A Prehistoric Tragedy (1915)

Tres rivales prehistóricos se enfrentan para conquistar el corazón de la bella Araminta Rockface. Se cree que es la primera película de animación en stop motion y fue producida por Thomas Edison. Con un dinosaurio y un terrible hombre-mono, «Wild Willie, el eslabón perdido»… Pionero de los efectos especiales, O’Brien participó en los rodajes de películas míticas: The Lost World (Harry O. Hoyt, 1925) y King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933).

Un nuevo lenguaje poético

Camille Saint-Saëns – Antediluviana (189?)

Ilustración: Gallica.

La vegetación exuberante, los animales fantásticos, los primeros pasos de la Humanidad, son temas ideales que no podían dejar indiferentes a los poetas. Tanto los famosos, como por ejemplo Victor Hugo o Rudyard Kipling, como ilustres desconocidos, plasmaron en verso su fascinación por esta fantástica época. Poemas líricos, epopeyas, fantasías humorísticas… ¡todos los estilos se permiten!

Friedrich Johann Justin Bertuch - Bilderbuch für Kinder (1790-1830)

Friedrich Johann Justin Bertuch – Bilderbuch für Kinder (1790-1830)

En 1824, el fabulista francés André Bressier (1766-1849) imagina, en una divertida fábula titulada Le Mammout et le phénix (El Mamut y el fénix), la rivalidad por los honores entre dos figuras antediluvianas y nos explica por qué no existe ya ninguno de los dos insignes animales …

« Dans les siècles passés, bien avant le déluge,
Le mammout colossal, le phénix merveilleux,
Sur les honneurs du rang étant discors èntre eux,
Par ordre du Destin leur juge,
Devant son tribunal comparurent tous deux.
Chacun se rend justice à l’époque où nous sommes;
Mais les animaux et les hommes
Étoient alors fort pointilleux.
Un fameux chroniqueur du pays des chimères
Recueillit les discours de ces deux adversaires. […] »

Ilustración: Wikimedia Commons.

Henrietta Christian Wright – Children's Stories of American History, ilustración de J. Steeple Davies (1885)

Henrietta Christian Wright – Children’s Stories of American History, ilustración de J. Steeple Davies (1885)

La critica de Edgar Allan Poe en el Broadway Journal sobre el recién publicado The Coming of the Mammoth, The Funeral of Time, and other Poems (La Llegada del mamut, El Funeral del tiempo, y otros poemas, 1845) no debió de ayudar mucho al joven abogado estadounidense Henry Beck Hirst (1813-1874) en sus ambiciones literarias. Anunciado en el prefacio como una versión poética de una leyenda india antigua, The Coming of the Mammoth no es otra cosa, según nos revela Poe, que una paráfrasis poética de una novela publicada en 1839, Behemoth: a legend of the mound-builders (Behemoth, una leyenda de los constructores de montes), de Cornelius Mathews (1817-1889), sobre la que volveremos en una próxima entrega. La tranquilidad de una tribu de aborígenes primitivos es de repente perturbada por la llegada de una manada de mamuts. Estas terribles criaturas siembran muerte y desolación por donde pasan. Pero no contaban con la intervención del manitú que, con sus poderes mágicos, exterminará una por una aquellas bestias feroces…

« They heard: with one tremendous crash
Down on the Mammoth’s forehead came
A surging sea of withering flame.
Earth trembled to its core; and weak
But unsubdued the Mammoth leapt
Furiously from that lofty peak
To where the dark blue ocean swept.
Down! down! The startled waters sever;
Then roll above him — and forever! »

Ilustración: Internet Archive.

Monumental fresco poético publicado en tres series (1859, 1877, 1883), La Légende des siècles (La Leyenda de los siglos) plasma la visión de Victor Hugo (1802-1885) de la historia y la evolución de la Humanidad. Si su enfoque claramente bíblico, salpimentado de algún pique a Darwin (« Et quand un grave anglais, correct, bien mis, beau linge, / Me dit : Dieu t’a fait homme et moi je te fais singe, / Rends-toi digne à présent d’une telle faveur, / Cette promotion me rend un peu rêveur… » France et âme) parecen no dejar lugar a la Prehistoria, algunos versos contradicen esta primera impresión. La Conscience (La Conciencia, audiolibro en francés, 1859) nos ofrece una imagen de Caín y los suyos típica de cualquier tribu prehistórica:

Fernand Cormon – Caïn (1880)

Fernand Cormon – Caïn (1880)

« Lorsque avec ses enfants vêtus de peaux de bêtes,
Échevelé, livide au milieu des tempêtes,
Caïn se fut enfui de devant Jéhovah,
Comme le soir tombait, l’homme sombre arriva
Au bas d’une montagne en une grande plaine. […] »

Ilustración: Musée d’Orsay.

Estos versos sirven de subtítulo al impactante cuadro de Fernand Cormon (1845-1924), Caïn (Caín, 1880), que representa la huida de Caín y su familia en una hábil mezcla de inspiración bíblica y de reconstitución antropológica.

Louis Figuier – La Terre avant le déluge, ilustración de Édouard Riou (1874)

Louis Figuier – La Terre avant le déluge, ilustración de Édouard Riou (1874)

Le Satyre (El Sátiro, audiolibro en francés, 1859) abre el capítulo de La Légende des siècles dedicado al siglo XVI y al Renacimiento. En este poema, Hugo ofrece un resumen de sus doctrinas filosóficas: desde el paganismo antiguo, pasando por el naturalismo del Renacimiento, el Hombre se dirige hacia un panteísmo moderno, etapa decisiva en su progresión hacia la luz y el bien. En los borradores manuscritos de Le Satyre encontramos unos versos, finalmente descartados por no ajustarse al tono general del conjunto poético, en los que Hugo daba libre curso a su curiosidad por los espectáculos del mundo primitivo y por la paleontología:

« Alors il dit l’abîme et les commencements,
Le monde primitif, ses effrois, ses mystères,
Ses vivants : éléphants, licornes, mégathères,
Tapirs, rhinocéros, mammons, croassements
Du batrax accroupi dans les bourbiers fumants,
Vol du ptérodactyle et pas du mastodonte,
Les roseaux effrayants où l’hydre fait sa ponte,
Les trous du trogodyte et les monstrueux nids
Du dragon, du griffon et de l’épiornis. »

Ilustración: Internet Archive.

Samuel-Henri Berthoud – L'Homme depuis cinq mille ans, ilustración de Yan' Dargent (1865)

Samuel-Henri Berthoud – L’Homme depuis cinq mille ans, ilustración de Yan’ Dargent (1865)

Terminamos este apartado dedicado al poeta francés con los primeros versos de un poema extraído de Les Chansons des rues et des bois (Las Canciones de las calles y los bosques, 1866) en el que evoca la pasión ancestral del Hombre por… ¡la guerra!

« Depuis six mille ans la guerre
Plaît aux peuples querelleurs,
Et Dieu perd son temps à faire
Les étoiles et les fleurs. »

Ilustración: Gallica.

Como Victor Hugo en Depuis six mille ans la guerre, el poeta y traductor Saint-Signy (pseudónimo de Marcel Gallet, 1855-?) cuestiona, en el poema L’Homme des cavernes (El Hombre de las cavernas, 1885), la evolución del hombre desde su aparición en la Tierra, desde milenios atraído por la sangre y las guerras:

« Qu’a-t-il dit, ce vivant des premiers jours du monde,
Dont le bras vigoureux tendait l’arc ou la fronde,
Qu’a-t-il dit ? Fut-il lâche, ou semait-il l’effroi ?
Portait-il à son cou quelque sotte amulette ?
A quel rite sanglant fut mêlé son squelette ?
Fut-il esclave ? Fut-il roi ? »

¿Nombrar o describir las criaturas antediluvianas? El dilema poético francés de la segunda mitad del siglo XIX

Henry Neville Hutchinson – Extinct monsters : a popular account of some of the larger forms of ancient animal life (1893)

Ilustración: Internet Archive.

«Los pterodáctilos, los plesiosauros, los mamuts, los mastodontes aparecen emergiendo del caliente limo del planeta apenas enfriado, y cuya corteza está siendo desgarrada por los volcanes, arandelas fusibles del fuego central, evocados por una descripción potente pero sin ser nombrados, porque Adán el nomenclador no ha nacido aún.» Théophile Gautier (1811-1872), Feuilleton du Journal Officiel, 26 de julio de 1869.

«Una desgracia inmensa para la poesía y el arte, es que los hombres de letras hayan abandonado a los hombres de ciencias el derecho de bautizar a las criaturas de Dios; es que ninguno de los verdaderos poetas haya protestado todavía sobre los peligros de esta usurpación.» Alphonse Toussenel (1803-1885), L’Esprit des bêtes (1847-1855).

Estas dos frases de autores muy diferentes plantean con mucha justedad el dilema al que se enfrentaron los poetas de la segunda mitad del siglo XIX. Atraídos por el lirismo de los tiempos prehistóricos que los descubrimientos arqueológicos traían en primera plana, los poetas se vieron ante la dificultad de evocar aquellas criaturas desmesuradas, de nombres poco eufónicos, interminables e impronunciables que resultaban dificilísimos de colocar en un verso, por no decir de hacer rimar…

Henry Neville Hutchinson - Extinct monsters : a popular account of some of the larger forms of ancient animal life (1893)

Henry Neville Hutchinson – Extinct monsters : a popular account of some of the larger forms of ancient animal life (1893)

Siguiendo el ejemplo del militar aficionado a las ciencias y a la poesía Ernest Cotty en su poema en alexandrinos Antediluviana (1876): « Il convient, même en vers, pour le sujet qu’on traite / D’oser être technique,… ou de faire retraite. » («Conviene, incluso en versos, para el asunto del que se trata, / De atreverse a ser técnico,… o de retirarse.»), algunos se atrevieron a introducir términos científicos en sus versos y a llamar las cosas por sus nombres. Así, además de Cotty, Jules Arbelot, en el largo poema enciclopédico La Création et l’humanité (La Creación y la humanidad, 1882) da vida al Plesiosauro, al Iguanodonte, al Pterodáctilo…

Ilustración: Internet Archive.

« Ces corps sont monstrueux, plus monstrueux encore
Sont les noms adoptés… C’est le Mégalosaure,
Poisson prodigieux, formidable serpent,
Qui dépasse en longueur l’Alligator vivant,
Et le Plésiosaure, et les Ptérodactyles,
D’une part vrais dragons, de l’autre crocodiles,
Avec un appareil disposé de façon
Qu’il pouvait leur servir ou d’aile ou d’aviron. »

Henry Neville Hutchinson – Extinct monsters : a popular account of some of the larger forms of ancient animal life (1893)

Henry Neville Hutchinson – Extinct monsters : a popular account of some of the larger forms of ancient animal life (1893)

« Animaux fabuleux, dragons, hydre de Lernes
Voici justifié l’effroi des anciens jours :
Brontosaure écrasant, formidable, plus lourd
Que les voûtes de roc pesant sur les cavernes
Où des hommes velus dormiront près des ours.
Plésiosaure immense où l’horrible assemblage
D’un serpent, d’un requin, d’un phoque et d’un lézard,
A fait naître, autrefois, la croyance au hazard,
Sauriens monumentaux du premier temps des âges.
Glyptodon retranché sous une carapace,
Monstre fuyard s’dennisarmant le dos d’un bouclier ;
Mégatérium gourd, paresseux et rapace,
Aux ongles durs comme les crocs du sanglier ;
Crocodile obstruant le fleuve et dont les formes
En soulevant les eaux ont inondé le val ;
Kangourou colossal armé de mains énormes,
Au ventre de baleine, à tête de cheval,
De quelle humanité mystiquement difforme
Dédoubliez-vous pour Dieu le hideux carnaval ? »

Georges Ramaekers (1875-1955) – Les Monstres engloutis (Los Monstruos sumergidos, 1906)

Ilustración: Internet Archive.

Otros artistas se refugiaron en descripciones indeterminadas, quiméricas, sin usar nunca aquellos nombres tan técnicos. Deseo de que sus versos no fueran interpretados como demasiado didácticos, rechazo de una terminología ultra-moderna para definir unas criaturas más antiguas que la historia misma… el caso es que en una naturaleza recién nacida, sin voz todavía, los animales no pueden tener nombres.

Henry Neville Hutchinson - Extinct monsters : a popular account of some of the larger forms of ancient animal life (1893)

Henry Neville Hutchinson – Extinct monsters : a popular account of some of the larger forms of ancient animal life (1893)

« La nature vivante, informe tenancière
D’un monde son domaine, était seule sans voix.
Peut-être, en ce temps-là, recherchant un asile,
Un immonde repas, le silence et le frais,
Quelque monstre sans nom; quelque hideux reptile
Fouillait la vase des marais. »
J. Valéry Monbarlet (1856-?) – L’Âge antéhistorique (La Edad antehistórica, 1867)

« Une forme lointaine apparaît sur les flots:
Elle nage, elle ondule, au détour des îlots;
Sur ses flancs, revêtus de plaques diaprées,
Glissent des reflets bleus et des teintes pourprées;
C’est un monstre inconnu, qui recourbe, en rampant,
Sur le dos d’un lézard la tête d’un serpent ! »
Louis Bouilhet (1821-1869) – Les Fossiles (Los Fósiles, 1854)

Ilustración: Internet Archive.

Entre fábula y reconstitución imaginaria, las palabras resultan insuficientes para describir los dinosaurios y varios poetas renuncian:

Henry Neville Hutchinson - Extinct monsters : a popular account of some of the larger forms of ancient animal life (1893)

Henry Neville Hutchinson – Extinct monsters : a popular account of some of the larger forms of ancient animal life (1893)

« Ses gros yeux ronds jetaient des flammes irisées,
Et sa gueule béante était un gouffre. En vain
Voudrais-je raconter son vaste dos châtain. »
Jean-Étienne Chamard (1843-1915) – L’Épopée des âges (La Epopeya de los tiempos, 1870-1890)

« Plésiosaure, ichthyosaure,
Ptérodactyle, d’où s’essore
L’essaim des dragons leurs jumeaux,
Monstres dont la fable est l’empire,
Mêlant serpent, lézard, vampire,
Spectres devant lesquels expire
Le pouvoir magique des mots. »
Jean Richepin (1849-1926) – Les Algues (Las Algas, 1894)

Ilustración: Internet Archive.

Stop – Fantaisie préhistorique (1877). Stop fue un pintor y grabador francés del siglo XIX, que encontró la fama con sus caricaturas en periódicos. <em>Fantaisie préhistorique</em> forma parte de <em>Bêtes et gens : fables et contes humoristiques à la plume et au crayon<em> (<em>Animales y personas: fábulas y cuentos humorísticos con pluma y lápiz</em>).

Stop – Fantaisie préhistorique (1877). Stop fue un pintor y grabador francés del siglo XIX, que encontró la fama con sus caricaturas en periódicos. Fantaisie préhistorique forma parte de Bêtes et gens : fables et contes humoristiques à la plume et au crayon (Animales y personas: fábulas y cuentos humorísticos con pluma y lápiz).

« Redirai-je les noms barbares
Dont la science d’aujourd’hui,
Fouillant le temps qui s’est enfui,
A baptisé ces familles bizarres ?
Nous avons tous eu sous les yeux
Leurs types apocalyptiques :
Ichthyosaures fantastiques,
Mastodontes hyperboliques
Ou Ptérodactyles hideux. »
Stop (pseudónimo de Louis Morel-Retz, 1825-1899) – Fantaisie préhistorique (Fantasía prehistórica, 1877)

Ilustración: Gallica.

Otro poema de Richepin, Les Monstres (Los Monstruos), extraído del mismo volumen que Les Algues, establece un interesante paralelo entre la extinción de las criaturas prehistóricas, que desaparecieron por falta de adaptación, y la poesía, arte de tiempos pasados, anticuado, en peligro de extinción si no se adapta al mundo moderno…

Henry Neville Hutchinson - Extinct monsters : a popular account of some of the larger forms of ancient animal life (1893)

Henry Neville Hutchinson – Extinct monsters : a popular account of some of the larger forms of ancient animal life (1893)

« Je crois possible encor que subsiste et revienne,
Conservé par l’abîme ainsi qu’aux jours anciens,
Quelque monstre vainqueur du désastre des siens,
Dernier fils de la faune antédiluvienne.

Je l’imagine seul, las de tout, plein d’ennui,
Cherchant un frère en vain par tout ce morne espace,
Ainsi qu’un Juif-Errant qui passe et qui repasse
Dans un monde étranger où rien n’est fait pour lui.

Il regarde partout avec mélancolie,
Et n’a personne à qui partager son tourment,
Et mourra tristement et solitairement,
Lamentable orphelin d’une époque abolie,

Image du chanteur dont le vaste cerveau
Plein de rêves trop grands pour son siècle éphémère
Semble y perpétuer une antique chimère
Désormais monstrueuse en cet âge nouveau. »

Ilustración: Internet Archive.

Publicados de forma independiente en revistas antes de ser reunidos en el volumen The Seven Seas (Los Siete Mares, 1896), In the Neolithic Age (En la era neolítica, 1892) y The Story of Ung (La Historia de Ung, 1894) son dos poemas en los que el británico Rudyard Kipling (1865-1936) se interroga sobre el talento artístico a través de las trayectorias de dos artistas neolíticos: un poeta que aprenderá que « hay nueve y sesenta formas de componer lais, y cada una de ellas está en la verdad» (In the Neolithic Age), y un pintor rupestre que se sorprende de ser el único en ver lo que ve y de ser capaz de representarlo en las paredes (The Story of Ung)…

Louis Figuier – Primitive Man, ilustración de Émile Bayard (1870)

Louis Figuier – Primitive Man, ilustración de Émile Bayard (1870)

« But a rival, of Solutré, told the tribe my style was outré —
‘Neath a hammer, grooved of dolomite, he fell.
And I left my views on Art, barbed and tanged, below the heart
Of a mammothistic etcher at Grenelle.

Then I stripped them, scalp from skull, and my hunting dogs fed full,
And their teeth I threaded neatly on a thong;
And I wiped my mouth and said, «It is well that they are dead,
For I know my work is right and theirs was wrong».

But my Totem saw the shame; from his ridgepole shrine he came,
And he told me in a vision of the night:—
‘There are nine and sixty ways of constructing tribal lays,
And every single one of them is right! »
In the Neolithic Age

« Once, on a glittering ice-field, ages and ages ago,
Ung, a maker of pictures, fashioned an image of snow.
Fashioned the form of a tribesman—gaily he whistled and sung,
Working the snow with his fingers. Read ye the Story of Ung!

Pleased was his tribe with that image—came in their hundreds to scan—
Handled it, smelt it, and grunted: «Verily, this is a man!
Thus do we carry our lances—thus is a war-belt slung.
Lo! it is even as we are. Glory and honour to Ung!»

Later he pictured an aurochs—later he pictured a bear—
Pictured the sabre-tooth tiger dragging a man to his lair—
Pictured the mountainous mammoth, hairy, abhorrent, alone—
Out of the love that he bore them, scribing them clearly on bone. »
The Story of Ung

Ilustración: Internet Archive.

En 1894, Émile d’Ernay, director de la revista literaria, artística y teatral Mascarille, imagina en un poema como sería la visita de un hombre prehistórico a una sibila: una visión pesimista del destino de los humanos…

Louis Figuier – Primitive Man, ilustración de Émile Bayard (1870)

Louis Figuier – Primitive Man, ilustración de Émile Bayard (1870)

« L’homme préhistorique, en époux prévoyant,
En père affectueux s’en va chez la sibylle.
Les temps sont déjà durs, il est dispos, vaillant,
Mais le poisson est prompt et le gibier habile

Glisse entre les filets. Pour nourrir ses enfants
Il n’a d’autres moyens que la chasse et la pêche.
Donc il voudrait savoir si ses bras triomphants
Prendront le cerf agile et le brochet revêche. »
[…]
« L’instant n’est pas venu
Où la mort blêmira ta face reposée.
Tu naquis pour souffrir. Immuable est la loi !
Étanche ce sang pur qui s’épuise inutile,

Et donne à tes enfants l’avis de bon aloi
De ne plus consulter la sibylle subtile.
Le bonheur des humains réside dans l’espoir.
Si leur douleur est grande et sans trêve qu’importe. »

Ilustración: Internet Archive.

Les Rois de la pierre (Los Reyes de la piedra, 1896), subtitulado Souvenir du Haut-Blanc, près Marquise (Recuerdo del Haut-Blanc, cerca de Marquise) es una evocación nostálgica del lugar llamado Haut-Blanc, en el norte de Francia, colina de mármol que la explotación humana ha hecho desaparecer. El poeta Henri Malo (1868-1948), bibliotecario antes de ser conservador del Museo Condé de Chantilly recuerda al primer hombre, que luchó por su supervivencia en aquel lugar perdido…

Colonne de la Grande Armée, Boulogne sur Mer (1893-1894) – Monumento elevado en 1804 en homenaje a las tropas napoleónicas y realizado con mármol de las canteras de Marquise

Colonne de la Grande Armée, Boulogne sur Mer (1893-1894) – Monumento elevado en 1804 en homenaje a las tropas napoleónicas y realizado con mármol de las canteras de Marquise

« Si vous jetez alors les yeux au haut du roc,
Là-bas, vers la Grand’ Chambre ou vers le Plume-Coq
Peut-être verrez-vous comme une forme humaine
Guettant le grand soleil, qui par-delà la plaine
Disparaît peu à peu : cheveux embroussaillés,
Sur le corps musculeux des vêtements taillés
Dans une peau de bête à la main, une hache
En silex, arme terrible qui coupe, arrache,
Et qu’un tendon retient à son manche de bois
Sans un mot, car il ne possède que la voix,
C’est lui le primitif troglodyte farouche,
C’est lui le Grand Ancêtre, et la féconde souche
D’où sont sortis depuis les rejetons humains
Qui transforment le monde au creux de leurs deux mains. »

Ilustración: Gallica.

Novelista, poeta, dramaturgo, periodista, el estadounidense Don Marquis (1878-1937) es sobretodo recordado por su faceta de humorista, en particular por los personajes de Archy la cucaracha y Mehatibel el gato, protagonistas de aventuras relatadas por ellos mismo en versos humorísticos escritos exclusivamente en letras minúsculas y sin puntuación (¡Archy no llegaba a activar la tecla de mayúsculas!) e ilustradas por George Herriman, el famoso precursor del cómic, autor de Krazy Kat (ver nuestra entrega de Tesoros Digitales sobre el cómic). La portada de sus Love Sonnets of a Caveman (Sonetos de amor de un hombre de las cavernas, 1928) augura unos versos llenos de humor, pero, desgraciadamente, sólo podemos encontramos en línea The First Feminist (La Primera Feminista) y Protest of a young intellectual (Protesta de un joven intelectual), al no encontrarse digitalizado este volumen.

Don Marquis – Love Sonnets of a Caveman (1928)

Don Marquis – Love Sonnets of a Caveman (1928)

« When first I chased and beat you to your knees
And wried your arm and marked your temple bone
And wooed you, Sweet, and won you for my own,
Those were not hairless-chested times like these!
Wing’d saurians slithered down the charnel seas
And giant insects glistened, basked, and shone,
And snag-toothed ape-men fought with knives of stone –
And wise she-spouses mostly aimed to please!
But were not you the Primal Feminist
Ten hundred thousand years ago, my Love,
When we were first incarnate? I will say
Women Expressed themselves e’en then, Sweet Dove!
I do recall as if ‘twere yesterday
That time your teeth met through my dexter wrist. »

Ilustración: Donmarquis.org.

Dreams & Dust (Sueños y Polvo, 1915) fue el primer libro en el que Marquis reveló su vena lírica. Varios poemas abordan el despertar del Hombre a la espiritualidad, The Awakening (El Despertar), o A Song of Men (Una canción a los Hombres), pero The Piltdown Skull (El Cráneo de Piltdown) resulta especialmente curioso. Esta oda al primer artista que aún busca su vía se titula en homenaje a los restos humanos encontrados en 1912 cerca de Piltdown en el Sussex: una mandíbula y fragmentos de cráneo que el arqueólogo aficionado Charles Dawson (1864-1916) proclamó como restos del eslabón perdido. Dawson murió sin revelar su secreto y hubo que esperar 1953 para que se descubriera que todo había sido un montaje y que los restos del Eoanthropus dawsoni (Hombre del alba de Dawson) no eran más que una reconstitución hecha a partir de una mandíbula de orangután y de un cráneo humano moderno! Quizás, si el humorista Don Marquis hubiera tenido conocimiento de este bulo, su poema habría sido muy diferente…

Comparación de cuatro cráneos (1918): A. Chimpancé joven. B. Cráneo de Piltdown. C. Chimpancé adulto macho. D. Cráneo de Hombre de Neanderthal.

Comparación de cuatro cráneos (1918): A. Chimpancé joven. B. Cráneo de Piltdown. C. Chimpancé adulto macho. D. Cráneo de Hombre de Neanderthal.

« What was his life, back yonder
In the dusk where time began,
This beast uncouth with the jaw of an ape
And the eye and brain of a man ?–
Work, and the wooing of woman,
Fight, and the lust of fight,
Play, and the blind beginnings
Of an Art that groped for light ? »

Ilustración: Wikimedia Commons.

Clarence Michael James Stanislaus Dennis, más conocido como C.J. Dennis (1876-1938) está considerado como uno de los poetas australianos más influyentes. Aunque su obra ha quedado un poco olvidada hoy en día, sus libros de versos humorísticos tuvieron mucho éxito a principios del siglo XX, llegando a vender en 1916 más de 65.000 ejemplares de un volumen titulado The Songs of a Sentimental Bloke (Las Canciones de un culpable sentimental). The March (La Marcha) y The Boon of discontent (La Bendición del descontento) son dos títulos extraídos de Backblock Ballads and Other Verses (1913), conjunto de poemas que no logró el éxito esperado hasta su reedición en 1918, bajo el título Backblock Ballads and Later Verses. En The March, Dennis describe los sucesivos poseedores de la tierra, desde los potentes animales prehistóricos hasta la llegada del hombre blanco a las costas australianas. La marcha de la Historia es repetitiva y aburrida: siempre los más «desarrollados» avasallan, utilizando técnicas y armas nuevas, a los más débiles para arrebatarles la tierra y el poder. Eso empezó cuando el primer hombre aprendió a «lanzar» (piedras, por ejemplo) y a querer dominar a los animales antediluvianos…

Charles Douglas Richardson – The Bunyip (1900) - El Bunyip es una criatura del folclore mitológico australiano.

Charles Douglas Richardson – The Bunyip (1900) – El Bunyip es una criatura del folclore mitológico australiano.

« Then a hoary, agéd bunyip rose, and spluttered loud and long;
He said the black man’s arguments were very, very wrong.
« You forget, » he said, indignantly, « the land is ours by right,
And to seek to wrest it from us would be—well, most impolite. »

But the savage shook his woolly head and smiled a savage smile,
And went on hurling prehistoric missiles all the while,
Till the bunyip and the others couldn’t bear the argument,
And they said, « Why, this is robbery ! » But, all the same—they went. »
(The March)

The Boon of discontent describe cómo la Humanidad ha ido progresando a base de pequeños descontentos. Mientras el conservador prefiere no cambiar nada para no provocar disturbios en la sociedad, el que no se conforma es el que hace evolucionar las cosas. Para remediar a su descontento, irá imaginando soluciones nuevas. El primero de todos, un troglodita desnudo en una fría noche de invierno…

« Once a naked troglodyte,
On a bitter winter’s night,
Sat and shivered in his cave the whole night through;
For his scanty coat of hair
In no manner could compare
With the matted clothes his late forefather grew.
(Meaning the meditative anthropoidal ape I mentioned previously.)

And the troglodyte remarked,
As without a wild dog barked,
And a dinosaurus lumbered through the fog,
«I am sick of nakedness,
And I’d like, I must confess,
To be shielded in the clothing of a dog.
And hang me if I don’t go after one in the morning ! »»

Ilustración: Wikimedia Commons.

Robert Ervin Howard (1906-1936) es, con J.R.R. Tolkien y H.P. Lovecraft, uno de los padres de la ciencia-ficción moderna. Creador del personaje de Conan el bárbaro y de la fantasía heroica, fue un autor prolífico y destacó en diversos géneros para las revistas pulp: aventura, western, novela policíaca… La postura ambigua de Howard sobre la raza y el racismo ha generado bastante controversia: las alusiones a diferencias raciales están moderadas por una actitud de compasión hacia los que no tuvieron la suerte de nacer en una raza superior, y por la convicción de que la supremacía nunca es ganada definitivamente… El poema inacabado Am-ra the Ta-an (Am-ra el Ta-an) es extraído de Exile of Atlantis (Exilio de Atlantis) publicado póstumamente en 1967, uno de los episodios del ciclo de Kull de Atlantis iniciado en 1929. Entre fantasía heroica y poema «prehistórico» Am-ra the Ta-an refleja esta postura racial ambigua: Am-ra es un valiente guerrero que huye de su pueblo y sus sacerdotes para vivir solo, en paz con los animales, en la Tierra del Tigre. La aparición de una tribu de hombres negros, que no conocen el arco y todavía cazan con lanzas de puntas de piedra, comen la carne cruda y no saben hacer fuego, provoca la ira de Am-ra. ¿Qué provoca el rechazo de Am-ra: las costumbres anticuadas o el color de la piel de aquellos hombres? El debate sigue abierto…

Atula Siriwardane – Drawing Conan in 90 secs

Atula Siriwardane – Drawing Conan in 90 secs

« Then angry waxed bold Am-ra,
Furious grew he then,
For he would not share his country
With a band of black ape-men. »

Ilustración: Wikimedia Commons.

El Hombre paleolítico, estrella de la poesía estadounidense

Louis Figuier – Primitive Man, ilustración de Émile Bayard (1870)

Louis Figuier – Primitive Man, ilustración de Émile Bayard (1870)

Ilustración: Internet Archive.

Antes de Don Marquis y de Robert Erwin Howard, una pléyade de poetas estadounidenses, en su mayoría caídos en el olvido o recordados en otros géneros, dedicaron versos al hombre primitivo. Es el caso, por ejemplo, de las autoras Katharine Lee Bates (1859-1929) o Fanny Hodges Newmann (1862-1946), más conocidas como escritoras de letras para canciones:

« […] My gentle temper had been wrecked,
That used to be so placid.
I had a headache, the effect
Of much carbonic acid.

« My bones, » I said, « from toil you can
Find only one vacation ;
Before the coming Age of Man,
Try solidification.

« A modest shale or argillyte
Would make a pleasing closet,
Or in a sober syenite
Your relics I’ll deposit. »

« Not so, » says Fate ; « you’ll have to wait ;
I can’t accept your datum.
Geology prepares her late
And most distressing stratum.

A future race shall seek your place,
Your geologic station,
And find your last imbedded trace
In the examination. » »

Katharine Lee BatesGeology made easy (Geología fácil, 1887)
« My Father! Lo, thy hundred thousand years
Are but as yesterday when it is past.
Today thy very voice is in mine ears;
On mine own mirror is thy hkeness cast.

Thy sap it is in these my veins runs green;
Thine are these knitted thews of bone and skin;
This cushioned width lay once thy ribs between,
As my heart did with thine its work begin.

Be it however contoured, this frail cup
That holds the stuff and substance of my brain
From thy prognathic skull was moulded up:
Do I not share with thee the mark of Cain?

And shall I shudder at the thickened neck,
Full from thy shoulders to thy sloping head?
It bore the brunt of many a rout and wreck
That spared the slender loins whence I was bred. […] »

Fanny Hodges NewmanTo Paleolithic Man (Al Hombre paleolítico, 1910)

Augustus Peck Clarke (1833-1912) fue médico. Cirujano durante la Guerra de Secesión americana, se dedicó a la investigación sobre ginecología, dando cursos de esta especialidad en el College of Physicians and Surgeons de Boston. En 1896, publica un libro de poemas en el que encontramos Light of evolution (La Luz de la Evolución), poema leído en una intervención pública en 1883:

Louis Figuier – Primitive Man, ilustración de Émile Bayard (1870)

Louis Figuier – Primitive Man, ilustración de Émile Bayard (1870)

« Man not till late assumed majestic grace.
But ugly was his guise and mean his face ;
His head was small, and low his hairy brow.
His pointed ears a movement did allow.
His body prone with moving tail supplied
And hairy cov’ring o’er the whole beside.
Each sex possessed a coarse and bristly beard,
Signs that from depths to heights he thus was reared;
His hands and feet with flattened nails now graced
Bespeak the strife to rise he long had faced.
Man while in that estate he dwelt in then
Roamed o’er the earth and slept in hidden den ;
No social board was known where reason feasts,
His only conquests those made o’er the beasts,
Nor wealth, nor tribes, nor nations then were known,
These are the fruits of later growth alone. […] »

Ilustración: Internet Archive.

Antes de sus poesías inspiradas en su experiencia de las trincheras en la Primera Guerra Mundial, Erwin Clarkson Garrett (1879-1954) había compuesto The Fool (El Loco, 1914) :

Louis Figuier – Primitive Man, ilustración de Émile Bayard (1870)

Louis Figuier – Primitive Man, ilustración de Émile Bayard (1870)

« In the first gray dawn of history
A Paleolithic man
Observed an irate mammoth —
Observed how his neighbors ran :
And he sat on a naked boulder
Where the plains stretched out to the sun,
And jowl in hand he frowned and planned
As none before had done.

Next day his neighbors passed him,
And still he sat and thought.
And the next day and the next day,
But never a deed was wrought.
Till the fifth sun saw him flaking
Some flint where the rocks fall free —
And the sixth sun saw him shaping
A shaft from a fallen tree. […] »

Ilustración: Internet Archive.

En 1921, Elizabeth Hooper Thompson (1862-1939), sobre la que no hemos podido encontrar información, publica The Lay of the Cave Man (El Ligue del hombre de las cavernas, 1921)

Louis Figuier – Primitive Man, ilustración de Émile Bayard (1870)

Louis Figuier – Primitive Man, ilustración de Émile Bayard (1870)

« Mastodon, Dinosaur, Pterodactyl
There in his pathway to rave,
All were stampeded at once
By this redoubtable man of the cave.

E’en in affairs of the heart.
He, forsooth, must use force;
Then, if he made a mistake.
Could not resort to divorce.

Seeing a maiden whose fair face
His rough heart had moved,
He did not fall on his knees
With « The only girl I ever loved. »

No, he knew naught of such wiles –
On his club he took a firm grasp –
WHACK! he came down on her head
And she fell at his feet with a gasp.

She, having recovered her poise,
Said, « Since you have bruised up my head, dear.
From now till the end of our days
You must provide me with headgear. »
(To say nothing of other gear.)

Oh, the poor, poor cave man! […] »

Ilustración: Internet Archive.

Historiador, publicista y poeta, Georges Renard (1847-1930) fue profesor de historia del trabajo y director de la Revue socialiste (Revista socialista). Autor en 1931 de Le Travail dans la Préhistoire (El Trabajo en la Prehistoria), primer tomo de una colección de Historia universal del trabajo que dirigió él, publicó en 1925 un interesante poema titulado La Nature et l’Humanité (La Naturaleza y la Humanidad), en el que, en cinco cantos líricos, ofrece un resumen de los conocimientos de su época sobre el nacimiento, la evolución y el porvenir del ser humano y del mundo. Poesía científica y social, La Nature et l’Humanité opone a las leyendas religiosas – que explica – lo que brinda la ciencia a sus devotos: las verdades y las hipótesis. Y su conclusión coincide con las ideas de C.J. Dennis, que la Humanidad progresa en una curva circular a la vez similar y distinta…

Georges Renard – Le Travail préhistorique (1931), La Ciencia prehistórica, homenaje a Gabriel de Mortillet

Georges Renard – Le Travail préhistorique (1931), La Ciencia prehistórica, homenaje a Gabriel de Mortillet

« Pauvre être ! Il va périr de froid, de, chaud,
Ou sous la dent d’un cruel carnivore
Qui lui fera de son ventre un tombeau.
Tel est, hélas ! son destin qu’il ignore.
Eh bien ! Erreur ! Cet avorton, ce nain,
Il sera roi. Fi de qui le ravale !
Sur ses deux pieds d’abord d’un coup de rein
Il s’est campé ; puis, bête verticale,
Il a marché, la tête haute et droite,
n regardant le ciel et l’horizon.
Dans ses deux mains qu’il libère il emboîte,
Arme terrible, une pierre, un bâton.
Il peut de loin frapper son adversaire
Qu’il voit de loin ; mais encore et surtout
Un sourd travail sous son crâne s’opère.
Par cela seul qu’il sait rester debout,
Dans son cerveau plus lourd il accumule
Les résultats de son activité.
Il pense, il juge, il raisonne, il calcule. »

Ilustración: Gallica.

D’ère en ère (De una era a otra, 1932) es un corto poema en el que Marcel Chabot (1889-1973) evoca las reminiscencias ancestrales que han ido heredando los hombres desde que el barrito del «pesado mamut peludo […] derretía el hielo con su poderoso aliento». La influencia de Marcel Chabot sobre la poesía entre las dos guerras mundiales es poco conocida. Sin embargo, luchó por una evolución serena de la poesía libre entre los excesos de los surrealistas y el inmovilismo de los neo-románticos. Entre 1929 y 1939 dirigió la revista La Proue, revue des poëtes indépendants (La Proa, revista de los poetas independientes) que daba voz a los poetas y dramaturgos noveles. Pacifista, traumatizado por la Gran Guerra, abandonó París en 1939 para instalarse en La Roche-sur-Yon, ciudad de la región atlántica llamada Vendée, donde abrió una librería y participó activamente en la vida cultural y artística local.

Buster Keaton Three Ages (1923)

Primer largometraje escrito, dirigido, producido e interpretado por Buster Keaton, parodia del fresco histórico de D. W. Griffith Intolerance (Intolerancia, 1916), Three Ages (Las Tres Edades, 1923) muestra como, a través de tres historias ambientadas en tres épocas diferentes – la prehistoria, la época romana antigua y los tiempos modernos de los años 1920 -, las relaciones amorosas entre hombres y mujeres no han cambiado tanto. Buster Keaton y su rival interpretado por Wallace Beery se enfrentan para conquistar el corazón de una misma mujer, Margaret Leahy

Niños en las cavernas: Lecturas juveniles entretenidas e instructivas

Samuel-Henri Berthoud – L'Homme depuis cinq mille ans, ilustración de Yan' Dargent (1865)

Samuel-Henri Berthoud – L’Homme depuis cinq mille ans, ilustración de Yan’ Dargent (1865)

Ilustración: Gallica.

Si los primeros libros para niños que hablaban de Prehistoria tenían una vocación esencialmente educativa – y veremos que el libro de texto «prehistórico» fue una especialidad de los maestros estadounidenses -, muy pronto la fantasía empezó a ganar terreno, y en la primera mitad del siglo XX se dio el auge de la novela juvenil de aventuras prehistóricas.

Samuel-Henri Berthoud – L’Homme depuis cinq mille ans, ilustración de Yan’ Dargent (1865)

En la década de los años 1860, cuando los científicos aún intentaban demostrar la existencia del hombre fósil y diseñar las grandes líneas de una nueva ciencia llamada prehistoria, el escritor y periodista Samuel-Henri Berthoud (1804-1891) se preocupó de acercar a los más jóvenes los descubrimientos arqueológicos y las nuevas teorías sobre la aparición del hombre en la Tierra. Autor de obras muy variadas (leyendas y novelas fantásticas, biografías…), Berthoud se especializó, desde 1835, en la divulgación científica para la juventud, publicando manuales y participando en colecciones colectivas. Después de Aventures des os d’un géant, histoire familière du globe terrestre avant les hommes (Aventuras de los huesos de un gigante, historia familiar del globo terrestre antes de los hombres, 1863), en el que utiliza la fantasía comparando los fósiles con huesos de gigante para explicar los conceptos elementales de la geología, publica en 1865 L’Homme depuis cinq mille ans (El Hombre desde hace cinco mil años). Según su costumbre, Berthoud mezcla en esta obra elementos narrativos amenos con conocimientos científicos, siempre respetando los episodios bíblicos. El cuarto capítulo, Les premiers habitants de Paris (Los primeros habitantes de Paris) es uno de los primeros relatos prehistóricos de la historia: entre visión bucólica y descripción de la vida cotidiana doméstica, este relato «costumbrista» antes de hora es la historia de una tribu de hombres de la Edad de Piedra que, huyendo las guerras que asolan la fértil región de Dordoña en la que vivían antes, se asientan en lo que se convertiría, siglos más tarde, en París…

Ilustración: Gallica.

Samuel-Henri Berthoud – L’Homme depuis cinq mille ans, ilustración de Yan’ Dargent (1865)

«Cada mañana, bañaban a sus hijos y se bañaban ellas mismas en el río, y nadaban alegremente en medio de todas aquellas pequeñas fieras salvajes que rivalizaban en medio del agua. Una vez en la orilla, alisaban sus largas cabelleras rubias con peines hechos de conchas recortadas y se vestían con vestidos cortos, como los que se encuentran todavía en algunas zonas pantanosas de Suiza, junto con armas de sílex y de hueso: estos vestidos dejaban los brazos libres y desnudos, así como parte de su pecho, y no llegaban más bajo que las rodillas. Una vez aseadas, se dedicaban a las tareas domésticas, preparaban la comida de sus esposos, y, por la noche, antes del regreso de los hombres, volvían a echarse al Sena.»

Ilustración: Gallica.

Samuel-Henri Berthoud – Contes du docteur Sam (1866)

Alter ego de Samuel-Henri Berthoud, el Doctor Sam, de Contes du docteur Sam (Cuentos del doctor Sam, 1866), es el vecino erudito de una familia con cuatro hijos. Una grave quemadura en el pie de una de las niñas es el pretexto para que el buen doctor inicie una serie de cuentos entretenidos y educativos que completarán de forma amena la instrucción de los niños… y de los pequeños lectores. Una lección de geología será enriquecida con un relato de un sangriento combate entre un pterodáctilo y un ictiosaurio…

Ilustración: Gallica.

Ernest d’Hervilly – Przygody chłopczyka przedhistorycznego (1896)

Periodista, escritor, poeta, dramaturgo, autor para la juventud, Ernest d’Hervilly (1838-1911) publicó en 1877, Aventures d’un petit garçon préhistorique en France (Aventuras de un niño prehistórico en Francia), en el que se proponía explicar a sus jóvenes lectores los conceptos nuevos de una ciencia en pleno auge. Dos narradores, el ingenuo Georginot y su erudito padre, nos desvelan los misterios de la prehistoria en una sucesión de anécdotas y de consideraciones morales alrededor del pequeño Crek, niño prehistórico. Sólo hemos podido encontrar en formato digital una edición polaca publicada en 1896 de esta obra…

Ilustración: Biblioteka Publiczna m.st. Warszawy.

David Friedrich Weinland – Rulaman (1878)

Después de estudiar teología durante cuatro años en la Universidad de Tubinga, el alemán David Friedrich Weinland (1829-1915) decidió re-orientar su carrera y dedicarse a las ciencias naturales para las cuales sentía mayor vocación. Doctorado en 1852 con un trabajo sobre la generación espontánea, ejerció diversas actividades, entre las cuales destacó una campaña de investigación científica en Canadá, México y el Caribe, antes de verse obligado a retirarse en 1863 por problemas de salud. No obstante, Weinland no abandonó el estudio de las ciencias naturales, multiplicando las observaciones, colaborando en enciclopedias y dando conferencias. Además de sus contribuciones como zoólogo en distintas disciplinas (aves, anfibios, parásitos, réptiles), su curiosidad intelectual le llevó a interesarse por la etnología, la lingüística, la paleontología y la paleoantropología…. A pesar de su prestigiosa trayectoria científica, David Friedrich Weinland es sobre todo recordado por dos novelas juveniles: Kuning Hartfest, ein Lebensbild aus der Geschichte unserer deutschen Ahnen (Kuning Hartfest, una imagen viva de la historia de nuestros antepasados alemanes, 1879), novela histórica sobre las luchas de los Germanos contra los romanos, y Rulaman, Erzählung aus der Zeit des Höhlenmenschen und des Höhlenbären (Rulaman, narración de la época del hombre y del oso en las cavernas, 1878). Concebida para sus hijos, esta novela sólo estaba destinada a ser leída en un ámbito íntimo, pero los amigos de Weinland le animaron a publicarla. Con abundantes notas explicativas, una sabia mezcla de ilustraciones de fantasía y de dibujos técnicos y científicos del autor, Rulaman no es sólo una novela de aventuras, sino que tiene una fuerte vocación pedagógica. La desaparición de los indios de Norteamérica, a los que había podido conocer durante su viaje a Estados Unidos, sus propias observaciones de la vida cotidiana de pueblos «primitivos», las rivalidades tribales descritas por Julio César en La Guerra de las Galias, constituyen las grandes referencias que inspiraron Rulaman, novela de iniciación con tintes de épica, sobre el choque entre dos civilizaciones y la casi extinción de la más débil.

Ilustración: Hemeroteca digital, Biblioteca Nacional de España.

David Friedrich Weinland – Rulaman (1878)

« -¡Fuego en el bosque! – gritaron los centinelas, dando la voz de alarma a los que estaban dentro de la caverna, los cuales salieron precipitadamente a la plaza. La vieja Parre sólo había podido percibir el olor del humo; pero ahora se veía claramente, hacia la Medianoche y hacia el Mediodía, un resplandor rojizo en el cielo, hasta que de pronto, como una antorcha monstruosas, alzóse una llama amarillo-obscura.
– Es el monte Nufa que está ardiendo, – exclamó Repo. – Los kalates han incendiado los seculares tejos. ¿Qué pretenderán con ello? ¿Querrán acaso avisar de este modo a los suyos, que están en más lejanas tierras, para que vengan en mayor número?
– Ya sé lo qué es, – dijo la anciana moviendo la cabeza. – Los kalates construyen en lo alto de la montaña cavernas de piedra para sus caudillos; desde ellas ven éstos todo lo que pasa en el valle donde su pueblo trabaja, y dominan a sus súbditos. ¡Bien han escogido los astutos! Desde el monte Nufa nos sojuzgarán a todos. ¿De dónde viene el viento?
– De la Medianoche, – respondió Repo.
– Siendo así, el fuego puede llegar mañana hasta nosotros. Dejadme que ensaye los antiguos conjuros para ver si puedo atajar el terrible incendio.
La vieja Parre se hizo conducir por dos hombres hasta el borde del precipicio, y cuando estuvo allí levantó sus muletillas en dirección al fuego, y en medio de la noche y de la tempestad pronunció a grandes gritos algunas palabras imperiosas, amenazadoras; y aunque así estuvo gritando media hora, no se fatigó. El huracán fue calmándose poco a poco y comenzó a caer una lluvia torrencial; las llamas del monte Nufa fueron menguando y al fin se extinguieron, desapareciendo entonces también el resplandor rojizo del cielo. Una densa humareda se extendió sobre la tierra.
La vieja Parre lanzó entonces grandes carcajadas y exclamó en tono regocijado:
– ¡El conjuro de los aimates puede todavía más que el fuego de los kalates! »

Ilustración: Hemeroteca digital, Biblioteca Nacional de España.

S.L. Pumphrey – A Little Brown Pebble (1890)

S.L. Pumphrey parece haber sido la autora de una única obra: A Little Brown Pebble (Un pequeño guijarro marrón, 1890). Un grupo de niños encuentra un guijarro marrón y éste les cuenta su historia, desde que era un pedacito de arenisca… A través de la trayectoria de aquella piedrecita, la autora propone a sus jóvenes lectores una amena lección sobre la formación geológica de la Tierra, el desarrollo de la vida vegetal y las criaturas que poblaron el planeta antes de la aparición del Hombre.

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

Rudyard Kipling – How the alphabet was made, ilustración de Joseph M. Gleeson (1912)

Es para su hija Josephine que Rudyard Kipling (1865-1936) imaginó los trece cuentos que componen Just So Stories for Little Children (Los Cuentos de así fue, audiolibro en inglés, 1902). Y fue la pequeña, que murió a los seis años de una enfermedad pulmonar, la que impuso el extraño título: cada noche Josephine exigía que los cuentos le fueran contados «exactamente así», con las mismas palabras que estaba acostumbrada a escuchar. Cada cuento pretende explicar a los niños cómo, por la actuación del hombre o de algún ser mágico, un animal consiguió su aspecto físico actual: cómo al dromedario le salió su joroba, cómo al leopardo le salieron sus manchas… Dos cuentos están protagonizados por una familia de hombres de las cavernas: el padre, Tegumai Bopsulai, la madre, Teshumai Tewindrow, y la hija, Taffimai Metallumai. How the first letter was written (Cómo se escribió la primera carta) relata cómo Taffimai le deja a su madre un mensaje gráfico. How the alphabet was made (Así fue cómo se hizo el alfabeto) es la narración de cómo Taffimai y su padre inventan un alfabeto. Otro cuento de Just So Stories pone en escena a los hombres de la Prehistoria: The Cat that Walked by Himself (El gato que iba a su aire) es la historia de la domesticación por el hombre de todos los animales salvajes menos uno, el más independiente de todos: el gato.

Ilustración: Wikimedia Commons.

Rudyard Kipling – How the first letter was written, ilustración de Joseph M. Gleeson (1912)

«En cuanto Taffy supo andar, acompañó a su papá Tegumai a cualquier sitio, y a veces sólo volvían a la gruta cuando tenían hambre, y entonces Teshumai Tewindrow decía: «¿Dónde diablos habéis estado los dos para ensuciaros de esta manera? De verdad, Tegumai mío, no vales más que mi Taffy.»
Y… ¡oíd y escuchad bien!
Un día, Tegumai Bopsulai bajó por el Pantano de los Castores, para pescar carpas al arpón para la cena, y Taffy fue también. El arpón de Tegumai era de madera con dientes de tiburón a la punta, y, antes de coger un solo pez, lo rompió por accidente lanzándolo demasiado fuerte al fondo del río. Estaban a miles y miles de su casa (con su almuerzo en una cestita, entiendes), y a Tegumai se le había olvidado coger arpones de recambio.
– Estamos arreglados, – ¡vaya bonita pesca!, dijo Tegumai. Necesitaré medio día para reparar esto.
– En casa está tu gran arpón negro, dijo Taffy. Déjame volver a la gruta y pedírselo a Mamá.
– Está demasiado lejos para tus piernecitas gordas, dijo Tegumai. Además, eres capaz de caer en el lago de los castores y de ahogarte. Hay que resignarse.»
Se sentó y cogió un pequeño saco de piel con parches, lleno de nervios de reno y de cintas de cuero, de bolas de cera y de pedazos de resina, y empezó a reparar el arpón. Taffy se sentó también, los dedos de los pies en el agua y la barbilla en la mano, y empezó a pensar muy fuerte. Entonces dijo:
– Oye, Papí, qué rollo no saber escribir ni tú ni yo. Si supiéramos, podríamos enviar una carta para pedir el arpón.
– Taffy, dijo Tegumai, cuantas veces te he dicho que no debes hablar así. Qué rollo no se debe decir; pero, a pesar de todo, sería muy cómodo si pudiésemos escribir a casa.»

Ilustración: Wikimedia Commons.

Rudyard Kipling – The Cat that Walked by Himself, ilustración de Joseph M. Gleeson (1912)

«El Gato dijo:
– No soy un amigo y no soy un criado. Soy el Gato que va a su aire, y deseo entrar en vuestra gruta.
La Mujer dijo:
– Entonces, ¿porqué no viniste la primera noche con Primer Amigo?
El Gato se enfadó mucho y dijo:
– ¿Perro Salvaje contó cosas sobre mí?
Entonces la Mujer rió y dijo:
– Eres el Gato que va a su aire, y cualquier sitio es bueno para ti. No eres ni amigo ni criado. Lo dijiste tú mismo. Vete, pues, ya que todos los sitios son buenos, a dar una vuelta a tu antojo.
Entonces el Gato pareció arrepentirse y dijo:
– ¿Nunca entraré en la Gruta? ¿Nunca me sentaré cerca del fuego que calienta? ¿Nunca beberé la tibia y blanca leche? Usted es muy sabia y muy bella. No debería hacer el mal, ni siquiera a un Gato.
La Mujer respondió:
– Sabía que era sabia; pero bella, no lo sabía. Bueno. Haremos un pacto. Si un día pronuncio una palabra de alabanza tuya, podrás entrar en la Gruta.
– ¿Y si pronuncias dos? dijo el Gato.
– Esto no ocurrirá nunca, dijo la Mujer; pero si pronuncio dos palabras de alabanza tuya, podrás sentarte cerca del fuego en la Gruta.
– ¿Y si dices tres palabras? dijo el Gato.
– Esto no ocurrirá nunca, dijo la Mujer; pero si digo tres palabras de alabanza tuya, podrás lamer la tibia y blanca leche tres veces al día, para siempre.
Entonces el Gato elevó la espalda y dijo:
– Que la Cortina que cierra la Gruta, el Fuego que arde en el fondo y los recipientes de leche guardados cerca del Fuego sea los testigos de lo que juró mi Enemiga, Mujer de mi Enemigo.
Y se fue por los caminos mojados de los bosques salvajes, moviendo el rabo y solo.»

Ilustración: Wikimedia Commons.

Rudyard Kipling – The Knife and the Naked Chalk (1909)

Ilustración: Internet Archive.

Rudyard Kipling – The Knife and the Naked Chalk (1909)

Puck of Pook’s Hill (Puck de la Colina de Pook, audiolibro en inglés, 1906) y Rewards and fairies (Recompensas y hadas, audiolibro en inglés, 1910) son dos volúmenes de cuentos y poesías infantiles de fantasía histórica de Rudyard Kipling. Sucesivos personajes de la zona de Sussex donde Kipling tenía la casa son extraídos de su época por Puck, el elfo de El Sueño de una noche de verano, para que cuenten a los niños Dan y Una alguna página de la historia de Inglaterra. The Knife and the Naked Chalk (El Cuchillo y la tiza desnuda), publicada en la revista The Harper’s Monthly Magazine en 1909 antes de formar parte de Rewards and fairies el año siguiente, es la historia de un pastor neolítico que negocia con una recién llegada tribu de trabajadores del metal la adquisición de cuchillos para poder luchar contra los lobos que amenazan la seguridad de sus rebaños…

Ilustración: Internet Archive.

Charles Fletcher Lummis – Poh-Hlaik, the Cave-Boy, ilustración de F. H. Lungren (1903)

El cuento juvenil de aventuras Poh-Hlaik, the Cave-Boy (Poh-Hlaik, el niño de las cavernas, 1903) presenta similitudes temáticas con The Delight Makers de Adolph Francis Alphonse Bandelier que no sorprenderán al lector cuando sepa que su autor Charles Fletcher Lummis (1859-1928) fue amigo del arqueólogo especialista de los indios pueblo, y que realizaron juntos un estudio etnológico sobre estos indios. Periodista en Cincinatti, a Lummis se le ofreció, en 1884, un puesto en el diario Los Angeles Times. Decidió recorrer los más de 5600 km caminando, cogiendo notas y enviando al periódico crónicas semanales de su odisea. A pesar de romperse un brazo y de sufrir tormentas de nieve en Nuevo México, Lummis se enamoró del suroeste de Estados Unidos y de sus habitantes, tanto indios como hispanos. Obligado a abandonar la carrera periodística en 1888 por un accidente cardiovascular que le dejó temporalmente paralizado, Lummis se dedicó al estudio, la difusión de la cultura y la defensa de los derechos de los indios. Publicó numerosos cuentos y novelas, además de estudios, sobre la cultura y las tradiciones indias. Poh-Hlaik, the Cave-Boy se publicó en el volumen de cuentos The King Of The Broncos and Other Stories of New Mexico (El Rey de los Broncos y otras historias de Nuevo México, 1898) y evoca la prehistoria de los indios de Norteamérica a través de las aventuras de un joven habitante de Nuevo México hace varios siglos.

Ilustración: Internet Archive.

Alice Raiker – The Tootle Bird and the Brontos, ilustración de Clarence Lawson Wood (1907)

The Tootle Bird and the Brontos (El Pájaro silbante y los Brontos, 1907) es un poema épico y humorístico para niños sobre las aventuras de una familia prehistórica y una especie de avestruz antediluviana. La autora de este cuento abundantemente ilustrado se llama Alice Raiker.

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

Harry Reginald Hall – Days before history, ilustración de A. M. Randall (1908)

Harry Reginald Hall, nombre de pluma de Henry Reginald Holland Hall (1873-1930), fue un historiador y egiptólogo inglés. Su carrera laboral se desarrolló esencialmente en el British Museum, en el que ocupó diversos puestos antes de ser nombrado conservador del Departamento de Antigüedades egipcias y sirias en 1924. Además de numerosas publicaciones científicas relacionadas con su actividad investigadora, H.R. Hall publicó en 1908 un libro titulado Days before history (Los Días antes de la historia) destinado a la juventud. Entre ficción y divulgación, Days before history traslada a los pequeños lectores a una época en la que los hombres y las mujeres eran niños, debiendo aprender a domesticar la naturaleza para mejorar su existencia: construir una cabaña, fabricar armas o recipientes para la comida… Fue la lectura de esta novela lo que despertó la vocación por la paleontología y la arqueología del británico keniata Louis Leakey, cuyo trabajo fue determinante en la demostración del origen africano del hombre.

Ilustración: Internet Archive.

Joseph Jacquin – Kra-Gul, historia de la edad de piedra (1933)

Petites Filles du temps passé (Niñas de los tiempos pasados, 1914) es un volumen del autor para la juventud Joseph Jacquin (1866-19?) que reúne doce cuentos que revisitan la historia de Francia a través de las aventuras de niñas de distintas épocas, desde la prehistoria hasta la Restauración borbónica. Las dos primeras historias, Kra-Gul, une petite fille de l’âge de pierre (Kra-Gul, una niña de la edad de piedra) y Grite une petite fille de l’âge de bronze (Grite, una niña de la edad del bronce), se ambientan en la prehistoria. Kra-Gul es una valiente niña de trece años, decidida a vengar a su abuelo, matado por un peligroso oso…

« – Gro-Ho, vengo a decirte que Kra-Gul no te olvida, no te olvidará jamás. Abuelo, tu nieta te conoce; sabe que no podrá ser feliz hasta que no hayas sido vengado… por eso vengo a prometerte que tu alma no tendrá que vagar mucho tiempo en la negrura del valle de la pena… ten confianza, Gro-Ho. Si los otros allá abajo ignoran su deber, Kra-Gul conoce el suyo y triunfará o irá a reunirse contigo…
Y la voz de la niñá tornábase más y más ardiente, en tanto que su puño golpeaba la piedra.
Iba a continuar, sin duda alguna, cuando un gruñido le hizo dar vuelta bruscamente la cabeza, y vio escalando las rocas al oso asesino, al gran oso gris de las cavernas, y fue tal su excitación que no tembló ante el peligro. »

Ilustración: Hemeroteca Digital, Biblioteca Nacional de España.

Elmer Boyd Smith – The Early Life of Mr. Man (Before Noah) (1914)

Después de estudiar arte en Francia, donde recibió la influencia de pintores como Puvis de Chavanne o Toulouse-Lautrec, el estadounidense Elmer Boyd Smith (1860-1943) empezó a publicar cuentos ilustrados para niños. Aunque se le reconoció muy pronto por sus descripciones de la vida en el Oeste y de la naturaleza, el éxito le llegó con dos deliciosos álbumes ilustrados inspirados en historias universales: The Story of Noah’s Ark (La Historia del Arca de Noé, audiolibro en inglés, 1905) y The Story of Pocahontas and Captain John Smith (La Historia de Pocahontas y el capitán John Smith, audiolibro en inglés, 1906). Consciente de ser el testigo de un cambio social, Smith procuró, en sus obras, recrear ambientes destinados a desaparecer, como la navegación a vela o las labores agrícolas manuales. The Early Life of Mr. Man (Before Noah) (extracto, La Vida temprana del Sr. Hombre (Antes de Noé), 1914) es un cuento sobre los orígenes del hombre, sus primeros descubrimientos y progresos, pero también sus primeros dolores y aflicciones, con las guerras y las inundaciones…

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

Mary Marcy – Stories of the Cave People (1917)

La autora estadounidense Mary Marcy (1877-1922) es sobre todo recordada por su participación en el proceso de denuncias que corrían a cargo del Beef Trust, lobby todo poderoso de la industria cárnica en la Chicago de los años 1902-1905, por sus técnicas monopolistas, condiciones sanitarias defectuosas, intentos de evadir las inspecciones, condiciones laborales peligrosas, sueldos inadecuados… No obstante, Mary Marcy fue una importante autora y poeta del socialismo de los albores del siglo XX. Autora de un famoso panfleto sobre economía, Shop Talks on Economics, fue asistente de edición de una de las revistas socialistas americanas más influyentes de la época: International Socialist Review (Revista Socialista Internacional, 1900-1918). En esta revista, en 1910, Marcy publicó por entregas sus Stories of the Cave People (Historias de los Pueblos de las Cavernas), que se reunirían en un volumen, bajo el mismo título, en 1917. Con estas historias, que completaban una serie de preguntas para hacer reflexionar a los niños durante la clase de sociología, no solo pretendía explicar la evolución del Hombre desde un salvajismo primitivo hacia una barbarie superior, gracias al desarrollo de herramientas y armas, sino que tenía como objetivo demostrar la absurdidad de las teorías teológicas sobre la aparición del hombre en la Tierra…

Ilustración: Google Libros.

Mary Marcy – Stories of the Cave People (1917)

« Aunque Brazo Fuerte, que era el hombre más listo, más fuerte y más rápido del pueblo de las cavernas, había muerto, y había sido parcialmente comido, mientras que el resto de su cuerpo estaba sepultado debajo de un gran montón de tierra y piedras, el pueblo de las cavernas estaba seguro de que no se iba a quedar muerto.
Más de un miembro de la tribu lo había visto luchando y cazando, comiendo y bailando en los sueños que les visitaban por la noche, y por tanto, creían que una parte de Brazo Fuerte, la parte espiritual o espectral de Brazo Fuerte, todavía vivía. Una u otra vez, se les había aparecido en la mente, o en sus sueños, para aconsejarles sobre las cosas que la tribu intentaba hacer.
El pueblo de las cavernas era incapaz de entender estas cosas y no había nadie para explicarles que los sueños no pertenecen al mundo de la realidad. Y por lo tanto, creían que Brazo Fuerte aún vivía, y que los otros hombres, mujeres y niños de la tribu aún vivían en el mundo de los espíritus. Era cierto que los espíritus de esos muertos no aparecían a la luz del día, pero el pueblo de las cavernas creían que frecuentaban tierras antiguas, invisibles a los ojos de los hombres de la tribu. »

Ilustración: Google Libros.

Randolph Caldecott – Babes in the Wood (1887)

Babes in the Wood (Niños en el bosque) fue un cuento tradicional inglés cuyos orígenes se remontan al siglo XVI. La popularidad de esta historia de niños abandonados en un bosque es tal que su título se ha convertido en una expresión común para calificar a personas inocentes y desprevenidas que se meten en situaciones delicadas o peligrosas. Las adaptaciones y versiones de este cuento son innumerables. Entre ellas, encontramos las aventuras de dos niños del Pleistoceno publicadas por entregas en la revista pulp The Popular Magazine de febrero a abril de 1914. Nunca publicada en volumen, Babes in the Wood, del poeta y escritor estadounidense George Sterling (1869-1926), se compone de seis capítulos : The Saber-Tooth (El Diente-Sable), The Pool of Pitch (La Balsa de los pasos), Naa-Shus the Man Ape (Naa-Shus, el hombre-mono), The Trapping of Rhoom (La Captura de Rhoom), The Wrath of Lions (La Ira de los leones), The Involuntary Exile (El Exilio involuntario). Si los excesos de la comunidad bohemia californiana, liderada por Sterling, causó bastante revuelo en la prensa y la sociedad local, escandalizadas por las sesiones de nudismo playero, las orgías, el consumo de drogas y varios suicidios, la poesía de este autor hoy caído en el olvido tuvo bastante éxito en su tiempo, en parte gracias al apoyo incondicional de autores famosos como Ambrose Bierce o Jack London.

Ilustración: Wikimedia Commons.

Lucy Fitch Perkins – The Cave Twins (1916)

Conocimos a los mellizos creados por la escritora e ilustradora estadounidense Lucy Fitch Perkins (1865-1937) en dos aventuras ambientadas en Francia y Bélgica durante la Primera Guerra Mundial (ver nuestra entrega de Tesoros Digitales). Desde su nacimiento literario en 1911, los dos niños protagonizaron más de veinticinco aventuras cuyo propósito era dar a conocer las costumbres de un país o una época. En 1916, los mellizos se convirtieron en Los Mellizos de las cavernas, The Cave Twins, para vivir una aventura ambientada en la Prehistoria. Un terremoto sorprende a los pequeños y sus padres durante un viaje de exploración, y los deja aislados en una isla. Afortunadamente, es una tierra rica, sin animales peligrosos y la familia aprenderá a subsistir en una hospitalaria caverna…

Ilustración: Internet Archive.

Lucy Fitch Perkins – The Cave Twins (1916)

« – ¿Qué estáis mirando?
– ¡Esto! ¡Esto! Gritó Firetop señalando el agua.
Allá, llegando a la orilla por la curva, estaba Hawk-Eye en el primer barco que se haya construido nunca, en aquella parte del mundo, por lo menos.
Limberleg estaba tan sorprendida que no podía hablar. Se precipitó hacia abajo de la colina sin parar en el camino, con los mellizos detrás de ella. Por supuesto, Limberleg llegó la primera. Siempre llegaba la primera. Y cuando los mellizos alcanzaron la orilla del agua, ya estaba ella en el barco con Hawk-Eye. ¡Sin duda, era una mujer valiente! »

Ilustración: Internet Archive.

Frederic Arnold Kummer – The First Days of Man (1922)

El estadounidense Frederic Arnold Kummer (1873-1943) estudió ingeniería civil y trabajó en diversas empresas antes de abandonarlo todo en 1907 para dedicarse a la escritura. Sus novelas, de género negro y fantástico, fueron rápidamente reconocidas y apreciadas por el público. Primer tomo de una serie titulada The Earth’s Story (Historia de la Tierra), The First Days of Man, as Narrated Quite Simply for Young Readers (Los Primeros Días del Hombre, narrados de manera sencilla para los jóvenes lectores, 1922) se aleja de sus estilos de predilección para ofrecer a los más pequeños una amena fantasía prehistórica que había imaginado para sus propios hijos con el fin de explicarles los orígenes de la Tierra y del Hombre. Frederic Arnold Kummer también escribió teatro y guiones para el cine ; artista polifacético, su pintura encontró cierto éxito y dos de sus marinas fueron expuestas en la Philadelphia Academy of Fine Arts.

Ilustración: Internet Archive.

Divertir para enseñar: la prehistoria como material educativo en Estados Unidos

A principios del siglo XX, los maestros estadounidenses se dieron cuenta del potencial educativo de la Prehistoria, y empezaron a florecer las publicaciones en las que se invitaba a los más pequeños a reflexionar sobre temas tan variados como la supervivencia en condiciones extremas, la creación de herramientas y armas, o temas más filosóficos como la solidaridad y la ayuda entre los hombres… Los propios docentes se prestaron al juego publicando cuentos y libros de texto ambientados en la época prehistórica. Si la pionera en este género, Katherine Elizabeth Dopp (1863-1944), figura entre los educadores más importantes del cambio de siglo en Estados Unidos, al resto de autores, en su mayoría, se les recuerda precisamente por sus obras «prehistóricas» pero muy poco se conoce sobre sus trayectorias.

Katharine Elizabeth Dopp – The Tree-Dwellers (1904)

Katharine Elizabeth Dopp fue una de las primeras en fomentar la actividad física y práctica en los planes de estudios de educación primaria. Lectora incansable, ávida de conocimientos, esta maestra cursó estudios universitarios para conseguir doctorados de filosofía y de educación y convertirse en la decana de la Chicago Normal School, escuela universitaria de formación de maestros y profesores. Apasionada por la antropología, publicó entre 1904 y 1929 una serie de seis libros de texto sobre el desarrollo antropológico de los grupos humanos tempranos. Concebidos para niños de 6-7 años, cada libro se compone de lecciones que siguen el mismo esquema: empiezan con una serie de preguntas invitando a los niños a reflexionar; luego, un cuento introduce los conceptos de la lección; por fin, unas actividades prácticas relacionadas con la lección permitirán que los niños experimenten ellos mismos lo que han aprendido. Los seis títulos de la serie son:

Ilustración: Project Gutenberg.

Katharine Elizabeth Dopp – The Early Cave-Men (1904)

« Cosas para pensar

Cuando la nieve se derrite en la primavera, ¿qué sucede con el río o el arroyo en el vecindario?
¿Cómo llega la nieve derretida al río?
¿Alguna vez has oído hablar de los ríos que están bajo el suelo?
Si el lecho de un río estuviera seco, ¿qué sería?
¿Has visto alguna vez un barranco? ¿Es algo parecido a una cueva?
Si el techo de una cueva cayera, ¿qué sería de la cueva?
Si los lados de un barranco se desgastaran, ¿qué sería?
Piensa en cómo podría inundarse la cueva cuando la nieve se derrite en la primavera.
¿Sabes algo de las inundaciones que tenemos hoy en día? »

Ilustración: Internet Archive.

Belle Wiley y Grace Willard Edick – Lodrix, The Little Lake Dweller (1903)

Sobre Belle Wiley (18?-19?) y Grace Willard Edick (1875-19?) muy poco se sabe. Belle Wiley obtuvo su diploma de maestra en el Estado de Nueva York en 1907 y ejerció como profesora de inglés y métodos de lectura en la escuela de formación de profesores de la ciudad de Rochester (City Normal School). Grace Willard Edick nació en Pensilvania en 1875; su padre, titulado de la Universidad de Rochester, era profesor. Lo que sí se sabe es que estas dos señoras colaboraron en varias ocasiones para escribir libros infantiles. Lodrix, The Little Lake Dweller (Lodrix, el pequeño habitante del lago, 1903) es la historia de un niño prehistórico de una tribu lacustre de Suiza. Rago and Goni, the Tree Dweller Children (Rago y Goni, los niños que vivían en los árboles, 1916) es obra de Belle Wiley, sin la colaboración de Mrs Edick. Los pequeños arborícolas Rago y Goni, junto con su madre y su hermana pequeña, eligen integrarse a otra tribu más avanzada…

Ilustración: Internet Archive.

Margaret A. McIntyre – The Cave Boy of the Age Stone (1907)

Con Margaret A. McIntyre, nos encontramos de nuevo con una de esas autoras misteriosas sobre las que la historia no ha conservado referencias. Con apéndices y sugerencias destinados a los maestros, The Cave Boy of the Age Stone (El Niño de las cavernas de la Edad de piedra, 1907) es un cuento educativo de la vida cotidiana en la Edad de piedra: a través de las aventuras de dos niños y sus padres, descubriremos la fabricación de armas y herramientas, la llegada del fuego, la domesticación de los animales salvajes…

Ilustración: Internet Archive.

William Lewis Nida – Ab the Cave Man, a story of the time of the Stone Age (1911)

Ab the Cave Man, a story of the time of the Stone Age (Ab el hombre de las cavernas, una historia del tiempo de la Edad de Piedra, 1911) es la adaptación para los niños de la novela de Stanley Waterloo The Story of Ab (1897). Su autor, William Lewis Nida (1874-19?), era superintendente de las escuelas de River Forest, en Illinois, y publicó diversos manuales docentes de historia y… ¡de agricultura! En 1929 emprendió una tetralogía narrativa sobre la prehistoria titulada The Story of Man (La Historia del Hombre) y compuesta de The Tree Boys (Los Niños de los árboles, 1929), Fleetfoot the Cave Boy (Fleetfoot, el niño de las cavernas, 1929), Taming the Animals (Domando los animales, 1930) y Dan-Hur and the First Farmers (Dan-Hur y los primeros granjeros, 1931).

Ilustración: Internet Archive.

Hanford Montrose Burr – Around the Fire: Stories of Beginnings, ilustración de Émile Bayard (1912)

Profesor de historia y sociología cristiana de la International Young Men’s Christian Association Training School de Springfield, Hanford Montrose Burr (1864-1941) contribuyó al género prehistórico en 1912 con Around the Fire: Stories of Beginnings (Alrededor del fuego: historias de comienzos), dieciocho relatos ilustrados – ¡sin citar el autor! – por los preciosos grabados que Émile Bayard (1837-1891) compusó para L’Homme primitif (El Hombre primitivo, 1870) de Louis Figuier (1819-1894), en los que recrea sucesivamente los destinos del primer alfarero, del primer artista, del primer músico, los primeros habitantes lacustres… hasta el descubrimiento de la espiritualidad en la figura de un Gran Espíritu, padre de los espíritus de los hombres, que los guía y los protege. El éxito público de Around the Fire animó a Burr a repetir con la época prehistórica en 1923 con Cave Boys (Los Niños de las cavernas), siete cuentos de la Edad de Piedra que presentan la particularidad de ser protagonizados, en su mayoría, por héroes con alguna deformidad o discapacidad física. En efecto, según la teoría del autor, la discapacidad y la debilidad del hombre, confrontado a una naturaleza hostil y superior en fuerzas, contribuyeron a su desarrollo cerebral, sin el cual no habría podido sobrevivir.

Ilustración: Internet Archive.

Un hombre de la Edad de Piedra, tarjeta promocional de marcas de cigarrillos

No hemos podido averiguar por qué, hacia 1924, el pastor estadounidense Edward Colton Fellowes (1864-1928) abandonó su ministerio y una activa carrera religiosa para reconvertirse en agente de una compañía de seguros antes de dedicarse a vender productos de la emblemática marca Frigidaire, que, por aquel entonces, comercializaba neveras eléctricas. El caso es que fue en ese mismo año de 1924 que Fellowes publicó Stories of the Stone Age. A Boy’s Life in 16,000 B.C. (Historias de la Edad de Piedra. Vida de un niño 16.000 años antes de Cristo), serie de cuentos infantiles sobre las primeras casas, las primeras armas, los primeros dibujos, con trasfondo de combates con animales salvajes…

Tampoco disponemos de información sobre Louise Maud Mohr (1897-?), supervisora de estudios sociales en las escuelas públicas de Winnetka, en Illinois. Autora de libros de divulgación histórica destinados a un uso académico, publicó en 1928 una novela juvenil titulada Days Before Houses: A Story of Cave People (Los Días antes de las casas: una historia de las cavernas), protagonizada por niños de la época de las cavernas.

Sus estudios superiores de Lengua inglesa le permitieron a la estadounidense Julia Augusta Schwartz (1873-1957) ejercer como profesora en un instituto de Omaha (Nebraska), pero su carrera docente duró seis semanas, prefiriendo ella dedicarse a la escritura de libros infantiles, muchos de ellos diseñados para el uso en clase. When every stranger was an enemy: Longlegs, the cave boy (Cuando cada extranjero era un enemigo: Piernas-largas, el niño de las cavernas) es el primero de los siete cuentos reunidos bajo el título From then till now, stories of the growth of friendliness (Desde entonces hasta ahora, historias del nacimiento de la amistad, 1929) en los que la autora evoca, a través de las aventuras de pequeños héroes, el nacimiento de la amistad entre los hombres.

La carrera docente de Wilhelmina Slootmacher (1897-1994) parece haberse desarrollado en el ámbito religioso de la Iglesia reformada de Estados Unidos. Early Man and the Animals (El Primer Hombre y los animales, 1935) es un libro de texto de educación primaria, con lecturas y actividades pedagógicas en torno a la Prehistoria.

Ilustración: New York Public Library Digital Gallery.

En Europa la Prehistoria también se utilizó como material docente. Pero hubo que esperar a principios de los años 1930, cerca de treinta años después que en Estados Unidos, para que se publicaran los primeros manuales de este particular estilo en el Reino Unido.

Howell Thomas Evans – Once upon a time (1930)

Además de una larga carrera docente en educación primaria, el galés Howell Thomas Evans (1877-1950) fue un historiador, autor de una veintena de libros, una obra de teatro en galés y numerosos artículos, ensayos y guiones para la radio. Once upon a time (Erase una vez, 1930) es el primer tomo de una serie de manuales de lectura sobre la Historia. Pensado para los más pequeños lectores, se compone de veintidós capítulos en los que niños de diferentes épocas de la Prehistoria desarrollan el aprendizaje de las habilidades que permitirán mejorar la vida cotidiana: el descubrimiento del fuego y de la cocción de los alimentos, la caza, la doma de los perros o caballos…

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

En la misma línea, Stories of the Cave Men (Historias de los hombres de las cavernas, 1931) y More Stories of the Men of very long ago (Más Historias de los hombres de hace mucho tiempo, 1932), de F. E. West, e ilustrado por Cyrus Hall, fueron manuales escolares publicados en el Reino Unido en los que se les proponía a los pequeños lectores diversas actividades didácticas inspiradas en cuentos sobre la Prehistoria. El descubrimiento por dos niños de una punta de flecha de piedra es el pretexto para su vecino anciano para contarles historias de tiempos remotos…

Wilbur W. Fiske (1864-1942?) es otro ilustre desconocido sobre el que no hemos podido encontrar más información que la referente a la publicación en 1941 de su novela infantil Bo the Cave Boy (Bo el niño de las Cavernas), libro de lectura que recomendaban las revistas de pedagogía de la época.

Léon Lambry – Ken et son chien (1931)

Desgraciadamente, la obra de Léon Lambry (1873-1940) resulta muy difícil de encontrar en formato numérico. Este prolífico autor publicó, entre 1899 y 1940, año supuesto de su muerte, una cantidad incalculable de novelas juveniles, novelas de aventuras ambientadas en diversos lugares y épocas, que salieron primero por entregas en varias revistas antes de ser reeditadas en volúmenes en colecciones destinadas a la juventud, volúmenes y revistas que aún duermen en los fondos de bibliotecas y en colecciones privadas, cuando no se han perdido… Que el ejemplo de este prolífico autor, olvidado hoy en día, nos sirva para animar a que se digitalice este tipo de literatura que hizo las delicias de los más pequeños en otros tiempos… Nos consta que Léon Lambry se interesó en varias ocasiones por la época prehistórica, por ejemplo en títulos como Rama la fée des cavernes (Rama el hada de las cavernas, 1928) o La Mission de Run le tordu (La Misión de Run el torcido, 1929). A modo de premio de consolación, podemos leer el cuento Ken et son chien (Ken y su perro), publicado en 1931 en la revista Pierrot, en la que Lambry narra la aventura del joven y listo Ken que, acompañado de su perro Puk, abandona a su tribu en busca de otras civilizaciones más avanzadas…

Ilustración: ArcheoSF.

André Lichtenberger – Houck et Sla (1930)

Ilustración: Forum BDFI.

André Lichtenberger – Houck et Sla (1930)

En lo más hondo del bosque antediluviano, los hombres de la tribu del Oso recogen a dos niños, Houck y Sla. Pero estos niños tienen una inteligencia superior a la de los miembros de la tribu, que pronto se vuelve hostil hacia los pequeños. Obligados a huir, tendrán que afrontar los peligros más imprevistos, el agua, el fuego, todo tipo de cataclismos, antes de reencontrarse, por casualidad, con su tribu natal… Con unas preciosas ilustraciones, Houck et Sla (Houck y Sla) es una novela del escritor André Lichtenberger (1870-1940). Se editó en 1930 y, en 1933, la revista suiza L’Écolier romand (El Alumno romando) la publicó por entregas. Aunque no es un escritor juvenil, ya que publicó novelas para adultos y ensayos, André Lichtenberger es sobre todo recordado por su novela Mon petit Trott (Mi pequeño Trott, 1898), serie de cuentos morales para la educación infantil, galardonada con el premio Montyon de la Academia francesa, y que fue una obra de referencia para los dictados de enseñanza primaria durante las décadas 1940 y 1950.

Ilustración: Forum BDFI.

André Romane – La Plus Belle Conquête (1931)

La Plus Belle Conquête (La Conquista más hermosa, 1931) es un cuento publicado en el emblemático dominical Le Petit Journal illustré. La joven Tzmilla vive unos días de angustia desde que desapareció Na-Hir, el chico del que está enamorada, «dulce con ella como una mujer, fuerte y tremendo en los combates como un uro». Este corto cuento sobre la ansiedad milenaria de la mujer que espera al hombre amado, es la ocasión para evocar la figura de un autor cuya trayectoria fue muy particular. Víctima de un accidente doméstico (¡fue herido en un ojo con unas tijeras!) cuando tenía siete años, André Minet (1888-1942) fue perdiendo la vista gradualmente, hasta quedar completamente ciego con cuarenta años. Sus problemas de salud no impidieron que estudiara y cursara una formación de maestro, profesión que ejercería hasta que su ceguera le obligara, en 1928, a renunciar a ella. Paralelamente desarrolló, bajo el pseudónimo de André Romane, una importante y premiada obra poética, además de publicar cuentos en revistas. Al quedarse ciego, Romane dio un vuelco a su carrera literaria, publicando – sin abandonar la poesía – varias novelas escritas en colaboración con su amigo Jean Noury (1896-19?). Más curioso aún es que se dedicara a novelar películas de éxito, películas que veía a través de los ojos de su esposa, la cual le hacía una audiodescripción que le permitía transponer el argumento al papel…

Ilustración: Gallica.

Scouts paleolíticos

Lewis Spence – The Prehistoric Scout (1918)

Nos ha llamado la atención que varios autores de novela prehistórica juvenil fueron monitores del Movimiento Scout. No hemos podido hojear sus obras, al no haber entrado todavía en el Dominio Público, pero podemos intuir que la vida al aire libre, las técnicas de supervivencia en la naturaleza, etc, ofrecían un valioso material narrativo y didáctico para la formación de los jóvenes adeptos de este movimiento nacido en Gran Bretaña a principios del siglo XX como intento de erradicar la delincuencia juvenil.

  • Lewis Spence (1874-1955), periodista y escritor escocés, autor de numerosos libros sobre la mitología, las ciencias ocultas o los mundos perdidos, colaboró en 1918 con la revista The Oxford Annual for Scouts, publicando el cuento The Prehistoric Scout (El Scout prehistórico), en el que especula sobre cómo debía de ser la vida cotidiana de los niños desde el paleolítico hasta la Edad de Bronce.

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

James Irving Crump – Og in the Valley of Fear (1924)

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

  • James Irving Crump (1887-1979) fue editor de la revista scout Boys’ Life durante más de veinticinco años. Fue en esta revista donde publicó, antes de sacarlas en libros, una serie de novelas protagonizadas por Og, un niño neandertal lleno de recursos que enseñará a su tribu cómo hacer fuego, combatirá dinosaurios y siempre se comportará como un verdadero gentleman de la Prehistoria. Única sombra a este cuadro idílico, cierto racismo latente, cuando el autor hace referencia a tribus de hombres negros… El primer episodio de la serie, Og, Son of Fire (Og, Hijo del fuego, 1921-1922), fue adaptado en ficción radiofónica en 1934-1935 y en cómic en 1936 y fue seguido por numerosas aventuras, entre la cuales podemos citar títulos como Og, Boy of Battle (Og, Hijo de la batalla, 1924-1925) y Og of the Cave People (Og de la tribu de las cavernas, 1933-1935). Este enlace recapitula todos los capítulos de la serie y permite el acceso en línea a los textos en su versión original. Mog the Mound Builder (Mog el constructor de túmulos, 1931) es un título independiente, también ambientado en la Prehistoria.
  • Guy de Larigaudie – Yug (1934)

    Viajero de largo recorrido incansable (Australia, Estados Unido… e incluso una expedición París-Saigón en automóvil), Guy de Larigaudie (1908-1940) entró en el Movimiento Scout en 1923, con 15 años. En 1933 empezó a colaborar de manera periódica en la revista Scouts de France y en 1934 publicará su primera novela titulada con el anagrama de su nombre, Yug (extractos), que tendrá una secuela en 1938, Yug en terres inconnues (Yug en tierras desconocidas). El pequeño Yug, niño solitario de la Prehistoria, es el protagonista de esta sucesión de cuadros iniciáticos en los que, como pequeño scout neolítico, deberá aprender a afrontar los peligros y los descubrimientos de la naturaleza y los animales salvajes. Su muerte prematura en el frente en 1940 convirtió a Guy de Larigaudie en una figura legendaria cuya memoria todavía se mantiene viva en el pueblo de su infancia.

Ilustración: Signe de Piste.

  • La vocación de Louis Clément Picalausa (1898-1969) para la vida al aire libre y el escultismo fue muy temprana. Con trece años, este belga ya participaba en campamentos y su trayectoria fue ejemplar, tanto en el Movimiento Scout como en la Cruz Roja, llegando a crear en 1942 una división de Cadetes de la Cruz Roja. Es autor de numerosas novelas que exaltan los valores de esta organización a la que dedicó su vida, todas ambientadas en los bosques de las Ardenas belgas. Dedicó dos historias a la Prehistoria: Zi et Za. Histoire pour les enfants de 9 à 90 ans (Zi y Za. Historia para los niños de 9 a 90 años, 1935) y Les Chasseurs de mammouths (Los Cazadores de mamuts, 1946).
  • Jean Vergriete – Oulgwy des sables verts (1945)

    Ordenado en la diócesis de Lille, en el Norte de Francia, Jean Vergriete (1906-1991) fue profesor en una escuela religiosa de esta ciudad, además de capellán del hospital. De sus contactos frecuentes con los jóvenes sacó la inspiración para escribir novelas que se inscriben en la filosofía scout y tuvieron mucho éxito. Oulgwy des sables verts (Oulgwy de las arenas verdes, 1945) es su contribución al género prehistórico.

Ilustración: Forum BDFI.

  • André Noël (1915-1942) fue responsable del movimiento scout de la zona libre de Francia en la Segunda Guerra Mundial hasta 1942, año en el que entró en la resistencia. Después de la guerra, de 1945 a 1951, entró en política como diputado para finalmente dedicarse a la escritura y al periodismo, siendo autor de varias novelas históricas juveniles. Publicado en la revista Siroco en 1944, el relato Dag et Naïa (Dag y Naïa) cuenta la historia de Dag, joven cazador de 15 años encargado de espiar lo que hacen en un clan vecino y hostil, que representa una amenaza para los suyos. Un día, observa una escena ritual en la que sus enemigos van a sacrificar a una chica, Naïa…

Más lecturas

  • Eden Phillpotts – The Flint Heart, ilustración de Charles Folkard (1910)

    La personalidad y la trayectoria del británico Edward Douglas Fawcett (1866-1960) se compone de muchas facetas: aventurero (escalar montañas, conducir coches de carreras o pilotar aviones eran algunos de sus pasatiempos), ajedrecista, pensador místico (conoció a la famosa pensadora de la teosofía Helena Petrovna Blavatsky), poeta, escritor de novelas o de ensayos. Swallowed by an Earthquake (Tragados por un terremoto, 1894) es una novela juvenil con reminiscencias del Viaje al centro de la Tierra de Jules Verne en la que un equipo de científicos y aventureros descubre un mundo perdido habitado por reptiles prehistóricos y unos hombres-monos.

  • The Flint Heart (El Corazón de sílex, audiolibro en inglés, 1910) es una piedra maléfica en forma de corazón que convierte a los que la poseen en personas malas. Esculpida y embrujada por un chaman de la Edad de Piedra para vencer a un guerrero que estaba empeñado en derrotar a su soberano, la piedra atraviesa los siglos sembrando catástrofes de todo tipo. Esta fantasía llena de humor es obra de Eden Phillpotts (1862-1960), prolífico autor de novelas, poesía y teatro.

Ilustración: Internet Archive.

  • Katherine Atherton Grimes (1877-1967) empezó a escribir muy joven y fue editora de una revista agrícola del estado de Tennessee. Pianista, fue también profesora de música antes de participar en 1920, junto con su hijo, en una campaña de excavaciones en Colorado para estudiar yacimientos de los indios Anasazi. Además de numerosos cánticos, publicó cinco novelas juveniles sobre la Prehistoria, todas publicadas en la colección Instructor Literature Series, que proponía libritos con vocación educacional, tanto de narrativa, como de obras divulgativas: Tolmi of the Treetops (Tolmi de la cima de los árboles, 1912), Labu The Little Lake Dweller (Labu el pequeño habitantes de los lagos, 1913), Tara of the Tents (Tara de las tiendas, 1914), Bolo the Cave Boy (Bolo, el niño de las cavernas, 1915), Kwasa the Cliff Dweller (Kwasa el habitante de los acantilados, 1916).
  • George Langford Sr – Kutnar, son of Pic, ilustración de (1921)

    Siguiendo los pasos de su padre y su abuelo, George Langford Sr (1876-1964) estudió ingeniería y trabajó en la industria del acero. Siendo pequeño empezó a coleccionar los fósiles y la afición de toda una vida por la paleobotánica y la arqueología se convirtió en profesión cuando, al jubilarse a los 71 años, empezó una nueva carrera en esta rama en el Field Museum of Natural History de Chicago. La lectura de las aventuras de Tarzán por Edgar Rice Burroughs le inspiró a este hombre con inquietudes artísticas múltiples (tenía dotes en el dibujo y la escultura) una serie de trepidantes novelas para la juventud protagonizadas por hombres y leones de las cavernas, búfalos, mamuts, rinocerontes, etc…: Pic, the Weapon Maker (Pic, el fabricante de armas, 1920), Kutnar, Son of Pic (Kutnar, hijo de Pic, 1921), The Mammoth Man (El Hombre Mamut, 1922). Diez años antes de su muerte, en 1954, aún publicó Senrac The Lion Man. Adventures of a boy in the Stone Age (Senrac el hombre león. Aventuras de un niño en la Edad de Piedra). Aunque estas novelas tuvieron cierto éxito crítico, no alcanzaron su objetivo divulgativo entre los más pequeños por ser demasiado técnicas y no tuvieron la acogida deseada por parte del gran público.

Ilustración: Internet Archive.

  • Louise Lamprey – Long-ago people, ilustración de Maud y Miska Petersham (1922)

    Louise Lamprey (1869-1951) fue una autora estadounidense especializada en la divulgación histórica. Publicó varias series, algunas escritas en colaboración con otros autores, en las que recreaba épocas históricas a través de las aventuras de protagonistas infantiles, como por ejemplo Little Red Head (Pequeña Cabeza roja), pequeña pelirroja de la Prehistoria, protagonista de Long-ago people (Gente de hace mucho tiempo, 1922), novela que pretende explicar «cómo vivían en Bretaña antes de que empezara la Historia». En 1921, Louise Lamprey ya había dedicado un libro a la Prehistoria: Children of Ancient Britain (Niños de la Bretaña antigua).

Ilustración: Internet Archive.

  • Howard Roger Garis (1873-1962) fue, junto con su esposa, uno de los más prolíficos escritores para la juventud en los Estados Unidos de principios del siglo XX. Además de colaborar, bajo distintos pseudónimos, en varias colecciones juveniles del imperio Stratemeyer (ver nuestra entrega de Tesoros Digitales sobre la literatura juvenil de la Primera Guerra Mundial), publicó numerosas colecciones bajo sus propios nombres y apellidos. Tam of the Fire Cave (Tam de la caverna del fuego, 1927) es una novela independiente, protagonizada por Tam, un joven discapacitado que no puede salir a cazar o a hacer la guerra junto con los hombres de su tribu. Obligado a permanecer en su cueva o en la Caverna del Fuego, donde ofician los magos, Tam descubrirá nuevas formas de encontrar y cocinar la comida, ayudando a su manera a su pueblo…

  • Francis Rolt-Wheeler – The Tamer of Herds (1928)

    Nacido en Inglaterra, Francis William Wheeler (1876-1960) escapó de casa a los doce años antes de embarcar como marinero en un velero destino a Estados Unidos. Ciudadano estadounidense en 1903 con un nuevo nombre, Francis Rolt-Wheeler, trabajó como periodista y se convirtió en un popular autor de novelas juveniles. Fue a finales de los años 1920 que dio un vuelco a su vida y su carrera: se instaló en Niza, Francia, con su nueva esposa y dejó de lado las novelas para niños para escribir sobre esoterismo y ocultismo. Con obras en inglés y en francés, su abundante producción en esta disciplina fue motivo de que le compararan con Paracelso. Francis Rolt-Wheeler publicó dos novelas sobre los primeros hombres. The Finder of Fire (El Descubridor del fuego, 1927) es la historia de Schlee, un chico de la Edad del Hielo, miembro de una tribu neandertal que le destierra a causa de su desobediencia. Capturado por unos hombres de Cromañón, descubre, gracias a ellos, la existencia del fuego y decide robárselo para traerlo a su pueblo. Emprenderá un largo viaje de regreso, plagado de peligros y de aventuras, con la dificultad añadida de deber mantener viva la pequeña llama… The Tamer of Herds (El Domador de manadas, 1928) es Ur-toum, un valiente chaval encargado de ocuparse de los perros de su tribu y con una especial habilidad para domar los cánidos. Al salvar uno de los perros de la muerte, se gana la devoción y la fidelidad indefectibles del animal. Pero el resentido guerrero Gag-Gul quiere matarle, a él y a sus perros…

Ilustración: Blog dedicado a Ethel Rolt-Wheeler.

  • Stanton Arthur Coblentz – The Wonder Stick (1929)

    A Stanton Arthur Coblentz (1896-1982) se le conoce sobre todo por sus novelas de ciencia-ficción publicadas en revistas pulp estadounidenses. Fue, sin embargo, un autor polifacético que escribió tanto poesía como ensayos de crítica literaria o de historia. The Wonder Stick (extractos, El Bastón prodigioso, 1929) fue su primera novela: pone en escena a Ru, el despreciado, un niño marginado que, después de salvar a los miembros de su tribu, se convierte en su héroe. Una novela de aventuras en la que destaca un aspecto ecológico tan de actualidad: el de las migraciones humanas por los cambios climáticos…

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

  • Douglas Dundee – Cave-Boy Erek (1933)

    El escocés Dugald Matheson Cumming-Skinner (1902-1958) fue, bajo diversos pseudónimos, un prolífico escritor de novelas juveniles. Fue con el nombre de Douglas Dundee que publicó, en 1933 y en la revista The Triumph, The Boys’ Best Story Paper (El Triunfo, La Mejor Revista de historias para chicos), varias entregas de las aventuras de Cave-Boy Erek (Entrega 1, Entrega 2, Entrega 3, Erek el niño de las cavernas), trepidantes historias en las que Erek tendrá que enfrentarse con hombres y animales peligrosos… Las aventuras de Erek fueron reunidas en un volumen único en 1935, para la colección The Champion Library.

Ilustración: Prehistoric Bibliography.

  • La columna de Uncle Ray (Tío Ray) fue, durante cerca de veinte años, una cita diaria ineludible para millones de niños de Estados Unidos y Canadá, y su autor, Ramon Peyton Coffman (1896-1989), fue sin duda uno de los escritores para la juventud más famosos y leídos de América. Publicados en más de cien periódicos y destinados a lectores de 8 a 16 años, los artículos de Coffman sobre ciencias, historia, viajes o personajes ilustres tenían el doble propósito de divulgar el conocimiento y de entretener. La popularidad de Uncle Ray fue tal que también publicó revistas y libros, siempre mezclando diversión y enseñanza. Uncle Ray’s Story of the Stone Age People (El Cuento del tío Ray de los hombres de la Edad de Piedra, 1936) es una de estas obras, pequeño libro en el que el Tío Ray explica la Prehistoria a los niños.

Ramon Peyton Coffman – Uncle Ray’s Story of the Stone Age People (1936)

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

  • Gregory Trent – Hunters Long Ago: A Boys’ Story of Late Paleolithic Times (1937)

    Gregory Trent es uno de los numerosos pseudónimos que utilizó el escritor y guionista estadounidense Thames Ross Williamson (1894-1961). Prolífico novelista – para públicos de todas las edades -, Williamson también escribió ensayos de economía y ciencias políticas, disciplinas sobre las que solía dar conferencias itinerantes. In the Stone Age: A Boys’ Story of Early Paleolithic Times (En la Edad de Piedra: Historia de un niño en los primeros tiempos del Paleolítico, 1936), Hunters Long Ago: A Boys’ Story of Late Paleolithic Times (Cazadores de hace mucho tiempo: Historia de un niño al final del Paleolítico, 1937), A Tamer of Beasts: A Boys’ Story of the Early Neolithic Period (Un domador de bestias: Historia de un niño en los primeros tiempos del Neolítico, 1938), The Flint Chipper: Living in England in the Stone Age (El Martillo de sílex: Viviendo en Inglaterra en la Edad de Piedra, 1940) – ésta última publicada bajo su propio nombre -, son cuatro novelas juveniles de aventuras ambientadas en diferentes épocas y lugares de la Prehistoria europea. El segundo título en particular, Hunters Long Ago, se presenta como un regreso a los Pirineos de los albores de la Historia, en época de los hombres de Cromañón, «esta raza cuyas asombrosas pinturas todavía se pueden encontrar en las cuevas de Francia y España». Nacido en Suiza, Carle Michel Boog (1877-1968), el ilustrador de las tres primeras novelas, estudió bellas artes en París y Nueva York, antes de afincarse definitivamente en Estados Unidos donde destacaría como pintor e ilustrador de libros juveniles.

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

  • Muriel H. Fellows (1902-1984) se doctoró en petrografía del Nuevo Mundo en la Universidad de Pensilvania en 1936 y empezó a escribir libros infantiles de divulgación antropológica y arqueológica cuando aún estaba estudiando. Las primeras pinturas rupestres, la lucha contra los lobos, una extraña danza tribal, el estremecedor relato del anciano de su caza al mamut, son algunos de los episodios de Little Magic Painter: A Story of the Stone Age (Pequeño Pintor mágico: una historia de la Edad de Piedra, 1938), un cuento infantil deliciosamente ilustrado por la autora.
  • Virginia May Moffitt (1909-1952) es sobre todo recordada por ser una de las autoras que continuaron la serie de novelas en torno a la simpática y optimista Pollyanna (1913), best-seller juvenil iniciado por Eleanor H. Porter (1868-1920). Sin embargo, Moffitt escribió varias novelas juveniles, entre las cuales se encuentra Great Horse. A Forest Pony of Long Ago (Gran Caballo. Un poni silvestre de hace mucho tiempo, 1938), aventura prehistórica protagonizada por el pequeño Tergo, el primer humano en montar a caballo. Junto con su montura Gran Caballo, Tergo vivirá unas aventuras trepidantes y será capaz de salvar su tribu de los terribles hombres de Basha…
Muriel H. Fellows - Little Magic Painter (1938)

Muriel H. Fellows – Little Magic Painter (1938)

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

Virginia May Moffitt – Great Horse. A Forest Pony of Long Ago (1938)

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

Henry Lionel Williams – Turi of the Magic Fingers (1939)

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

Becky White – Bu the Neanderthal Boy (1941)

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

  • Harold Orville Whitnall – Hunter of the Caverns, ilustración de H.C. Millard (1939)

    La bibliografía que se atribuye al estadounidense Henry Lionel Williams (1894-1974) es muy heteróclita: entre una mayoría de libros sobre arquitectura y amueblamiento de casas, encontramos un manual de mecánica de aviones y algunos libros juveniles. Con Turi of the Magic Fingers (Turi, el de los dedos mágicos, 1939), Williams plasma, según las informaciones de la sobrecubierta, su amor por los perros en una historia de amistad entre un joven cromañón de la Dordoña y un perro. Turi, el protagonista de esta novela, quedó lisiado a consecuencia de un acto heroico y, para demostrarse a sí mismo que aún puede ser útil a su tribu, se dedica a pintar animales en las paredes de las cavernas. Cómo sabrá encontrar comida para los suyos, cómo logró ganarse la confianza y la amistad de un perro, cómo se convirtió en un gran mago, son algunas de las peripecias vividas por Turi…

  • Harold Orville Whitnall (1877-1945) fue un geólogo estadounidense, profesor de universidad de esta disciplina en varios centros. Autor de obras de divulgación sobre la Prehistoria – Dawn of Mankind (Albores de la Humanidad, 1924), Dinosaurs and Their World (Dinosaurios en su mundo, 1924), A Parade of Ancient Animals (Un desfile de animales antiguos, 1936) – publicó en 1939 una novela juvenil sobre las aventuras de un joven en el sur de Francia de hace 30.000 años, Hunter of the Caverns (Cazador de las cavernas).

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

  • Bu the Neanderthal Boy (Bu el niño neandertal, 1941) es un cuento infantil editado en ocasión de la exhibición en el Field Museum of Natural History de Chicago de un diorama sobre la Edad de Piedra. Su objetivo era explicar a los niños, con poco texto y abundantes ilustraciones, lo que veían en el museo. La autora de este material didáctico se llamaba Becky White.
  • Graduado en química analítica en la Universidad de Buffalo (Nueva York), ingeniero, comercial en aeronáutica, Charles Willard Diffin (1884-1966) fue un prolífico escritor de novelas pulp, siendo la ciencia-ficción su género de predilección. Escribió para la revista Top-Notch dos relatos prehistóricos, sobre el despertar creativo de un niño de las cavernas, Man of the Dawn (El Hombre del alba, 1934) y The Feast of Rah (La Fiesta de Rah, 1935), que le sirvieron en 1942 de base para su novela The Secret of the Sun-God’s Cave (El Secreto de la cueva del Dios-Sol, 1942). Al nacer Rak, la bruja de la tribu enuncia una extraña profecía: Rak viajará a lugares muy alejados, incluso hasta el fin del mundo donde duerme el Dios-Sol, y se convertirá en el jefe de dos tribus. Pero no dice si un día volverá a su cueva natal…

Charles Willard Diffin – The Secret of the Sun-God’s Cave (1942)

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

  • Franck Delage – Les Chasseurs de mammouths (1943)

    Arqueólogo, Franck Delage (1873-1950) fue, a partir de 1945, el presidente de la Sociedad arqueológica e histórica del Lemosín. Aunque su rama de predilección era la investigación sobre la época gallo-romana, también participó en excavaciones en cuevas. Les Chasseurs de mammouths (Los Cazadores de mamuts, 1943) es un cuento de divulgación destinado a la juventud. Lo publicó Delage en la revista local Notre province (Nuestra provincia).

Ilustración: Gallica.

  • No hemos podido averiguar con certeza que F.C. Danchin, autor de Mémorable Aventure de Kaar-Ohline au rouge nez (Memorable Aventura de Kaar-Ohline de la roja nariz, 1945), fuera Fernand C. Danchin (1886-1954), brillante anglicista que la Primera Guerra Mundial privó de la oportunidad de desarrollar su carrera profesional en el mundo universitario. Padre de ocho niños, este traductor de Marlowe o Shakespeare dedicaba su tiempo libre a una obra más personal: poemas intimistas, cuentos e historias infantiles. Mémorable Aventure de Kaar-Ohline au rouge nez es una aventura humorística ambientada en la Prehistoria, hermosamente ilustrada por Raymond Ducatez, sobre todo conocido por su obra como cartelista.
  • Bertil Almqvist – Barna Hedenhös: bilder från stenåldern (1948)

    La condesa Daria Banfi Malaguzzi Valeri (1883-1979), que firmó su obra literaria como D.B. Malaguzzi, fue una escritora italiana de libros infantiles y fue la esposa del filósofo y senador comunista Antonio Banfi (1886-1957). D.B. Malaguzzi obtuvo en 1939 el premio Bologna por su novela Jagul e Pali (Jagul y Pali), novela de aventuras prehistóricas llena de sorpresas: entre escenas de caza de todo tipo de fieras, desde el mamut hasta el dinosaurio, combates con hombres de Neandertal, encontramos toda una galería de personajes «exóticos», vénetos, fenicios, ligures…

Ilustración: The Grand Comics Database.

  • Quizás nuestros lectores recuerden haber leído, a mediados de los años 1970, una serie de cuentos titulada La Familia Milenios, sobre una familia de la Edad de Piedra que vive todo tipo de aventuras, viajando a Egipto, América, París, Mallorca o el espacio o fundando la ciudad de Estocolmo. Esta serie creada para los lectores más pequeños, obra del escritor e ilustrador sueco Bertil Almqvist (1902-1972), se inició en 1948 y se titulaba Barna Hedenhös (Los Niños de la Edad de Piedra). Muy popular, alcanzó trece tomos y fue objeto de numerosas adaptaciones (cómic, serie de dibujos animados…), además de ser traducida a numerosos idiomas.
  • La pasión de Pers Crowell (1910-1965) por los caballos influenció de manera determinante su carrera como pintor e ilustrador de libros infantiles. Este estadounidense natural de la zona rural del Este del estado de Washington, ilustró para otros autores más de cuarenta libros además de firmar el texto y las ilustraciones de cuatro novelas, todas sobre caballos. Una de ellas es The First Horseman (El Primer Jinete, 1948), la historia de Vuldar, un joven fascinado por aquellos nobles animales que logra capturar y domar Fleet Black, el hermoso líder de la manada…

Pers Crowell – The First Horseman (1948)

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

  • Leona Train Rienow – The Bewitched Caverns (1948)

    Henri Kubnick (1912-1991) es recordado en Francia por ser el creador en 1958 y el primer animador del mítico concurso radiofónico Le Jeu des mille francs (El Juego de los mil francos), programa que bate records de longevidad, ya que todavía existe hoy en día, eso sí, con un nuevo nombre: Le Jeu des 1000 euros. Sin embargo, Kubnick fue un prolífico autor de letras de canciones y novelista, siendo los géneros histórico y humorístico sus predilectos. Ilustrado por Erik (1912-1974), Histoires à dormir debout (Historias para dormir de pie, 1948) es un volumen de historias descabelladas destinadas a un público joven. Dos títulos tienen alguna relación con la Prehistoria: Chronique de l’âge du cheveu (Crónica de la edad del cabello) y Le menhir qui avait désobéi (El menhir que había desobedecido). A principios de los años 1980, cuando salían a la luz los primeros episodios de la saga Los Hijos de la Tierra de Jean Auel, Kubnick publicó una novela de aventuras prehistóricas en dos tomos titulada La Grande Déesse (La Gran Diosa, 1982-1984), en la que da el protagonismo a Dji, una joven que lucha para que se reconozca su valor y se convierte en la jefa y maga de su tribu.

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

  • The Bewitched Caverns (Las Cavernas embrujadas, 1948) y The Dark Pool (La Balsa oscura, 1949) son dos cuentos infantiles ambientados en la época de Cromañón escritos por Leona Train Rienow (1903-1983). Además de libros infantiles, esta autora estadounidense graduada de la Universidad de Minnesota firmó, junto con su marido el científico político Robert Rienow (1909-1989), ensayos de temáticas diversas en los que predomina la ecología y la política.
  • La colección Junior que la editorial francesa S.T.A.E.L publicaba de manera bimensual a partir de finales de los años cuarenta y hasta 1956 tenía una particularidad: los guionistas de las novelas editadas eran los propios jóvenes lectores. La selección de los guiones se hacía por concurso ; un escritor se encargaba de redactar la historia seleccionada y el joven concursante ganaba un premio de mil francos. Max d’Amplaing era uno – por no decir el único – de los autores encargados de poner forma literaria a los guiones premiados. Poco se sabe de este escritor, sino que su verdadero nombre era J.M. Farge, y que publicó numerosas novelas de aventuras bajo diversos pseudónimos. Zingh l’homme des cavernes (Zingh el hombre de las cavernas, 1949) es una de estas aventuras publicadas en la colección Junior.

Pat SullivanFelix the Cat Trifles with Time (1925)

No se presenta al gato Félix. En esta aventura, mientras vaga por las calles muerto de hambre, se le aparece el Padre Tiempo. Félix le pide que le envíe a una época en la que le vaya bien. A cambio de un dólar de plata, el anciano proyecta al gato a la Prehistoria, en la que tendrá que defender su pellejo de un sastre de las cavernas muy interesado por confeccionar un traje de piel de gato…

De las pinturas rupestres al humor gráfico: una explosión de viñetas y bocadillos

Ideal impression of a future creation discovered by professors Ichthyosaurus, Megalosaurus, etc., tarjeta de felicitación de la imprenta Thomas De La Rue (Finales del S. XIX)

Ilustración: Pinterest.

Hemos podido observar, en los capítulos anteriores de este trabajo, que la ilustración ocupa un papel preponderante en la edición de ensayos y novelas sobre la Prehistoria. De la misma manera que aquellos poetas franceses que no sabían cómo describir en lenguaje poético los animales antediluvianos, podemos intuir que las ilustraciones constituyeron un auxiliar imprescindible para aprehender e imaginar una época totalmente desconocida y sobre la cual únicamente se conservaba unos enigmáticos vestigios.

Edward Tennyson Reed – Prehistoric Peeps: Debido a su notoria excentricidad, sus relaciones con el mamut local fueron algo tensas (1893)

Pero cuando un género tan novedoso como el cómic se cruza con sus orígenes más antiguos – recordemos que las pinturas rupestres del Paleolítico fueron las primeras narraciones gráficas imaginadas por el hombre -, el resultado no puede ser otro que una explosión de viñetas y bocadillos en los que dinosaurios y hombres de las cavernas comparten un protagonismo lleno de humor y de fantasía. Si el auge del cómic «prehistórico» se dio en la segunda mitad del siglo XX con el éxito planetario de personajes como Rahan o los Picapiedra, hay que remontarse a más de medio siglo para descubrir los pioneros del cómic y del humor gráfico ambientado en la Prehistoria.

Aparecidas en 1893 en la revista británica London Punch (Diciembre 1893, Enero-Junio 1894, Julio-Diciembre 1894, Enero-Junio 1895), las viñetas de la serie Prehistoric Peeps constituyen la primera referencia a la vida prehistórica en el humor gráfico. Dibujadas entre 1893 y 1896 por el ilustrador satírico Edward Tennyson Reed (1860-1933), estas viñetas alocadas proyectan hombres prehistóricos y dinosaurios en unas situaciones anacrónicas que imaginan los orígenes de diversos aspectos de la vida contemporánea. El dibujante Edward Tennyson Reed colaboró en el Punch desde 1889 hasta su muerte en 1933, especializándose, hacia 1912, como caricaturista político. En 1896, se reunieron las viñetas de Prehistoric Peeps en un volumen titulado Mr Punch’s « Prehistoric Peeps » y la serie inspiró una película en 1905.

Ilustración: Internet Archive.

Edward Tennyson Reed – Prehistoric Peeps: Hoy no nos bañamos (1894)

Ilustración: Internet Archive.

Edward Tennyson Reed – Prehistoric Peeps: Billar primitivo (1894)

Ilustración: Internet Archive.

Edward Tennyson Reed – Prehistoric Peeps: Había estaciones (como en Semana Santa, …) cuando los habitantes de un común acuerdo se entregaban a la relajación y la diversión (1894)

Ilustración: Internet Archive.

Edward Tennyson Reed – Prehistoric Peeps: Había a menudo circunstancias imprevistas que daban a la caza en el monte un sabor añadido! (1894)

Ilustración: Internet Archive.

Caran d’Ache – La Guerre à travers les âges (1898) – Caran d’Ache, pseudónimo de Emmanuel Poiré (1858-1909), fue uno de los primeros grandes narradores gráficos de Francia (ver nuestra entrega de Tesoros Digitales dedicada a los precursores del cómic). Esta historieta publicada en 1898, La Guerre à travers les âges (La Guerra a lo largo de los siglos) bien podría haber sido inspirada por el poema de Victor Hugo, Depuis six mille ans la guerre

Ilustración: Gallica.

Oskar Andersson – Urhunden (1900)

El primer dinosaurio con identidad propia apareció en Suecia en 1900, en una serie de tiras cómicas titulada Urhunden. Este animal voraz y de comportamiento impredecible es para su amo de las cavernas lo que serían los cachorros de perro para nosotros: una mascota gamberra un tanto descontrolada. En lugar de los cojines de la casa o los libros, este simpático reptil doméstico es capaz de tragarse la casa entera o las obras de arte de un museo, y de vomitarlo todo a continuación… Esta serie fue tan popular en Suecia que Urhunden se convirtió, en los años 1980, en el nombre de un importante premio de cómics. El padre de esta criatura, Oskar Andersson (1877-1906), fue uno de los precursores de la narración gráfica en Suecia. Evocamos su escasa obra, truncada por un suicidio a los 29 años, en nuestra entrega de Tesoros Digitales dedicadas a los inicios del cómic.

Ilustración: Litteraturbanken Svenska.

Oskar Andersson – Urhunden (1900)

Ilustración: Litteraturbanken Svenska.

Oskar Andersson – Urhunden (1900)

Ilustración: Litteraturbanken Svenska.

Frederick Burr Opper - Our Antediluvian Ancestors (1903)

Frederick Burr Opper – Our Antediluvian Ancestors (1903)

Inspirándose – muy probablemente – de las viñetas de Edward Tennyson Reed, el dibujante estadounidense Frederick Burr Opper (1857-1937), creador del personaje Happy Hooligan, publicó, a partir de 1901 y en el diario New York Journal, una serie humorística titulada Our Antediluvian Ancestors (Nuestros Antepasados antediluvianos). Estas viñetas, que se reunieron en volumen en 1903, recrean, en la comunidad prehistórica de Cliffville, situaciones y anécdotas sociales y familiares modernas.

Ilustración: Internet Archive.

Frederick Burr Opper - Our Antediluvian Ancestors (1903)

Frederick Burr Opper – Our Antediluvian Ancestors (1903)

Ilustración: Internet Archive.

Frederick Burr Opper - Our Antediluvian Ancestors (1903)

Frederick Burr Opper – Our Antediluvian Ancestors (1903)

Ilustración: Internet Archive.

Frederick Burr Opper - Our Antediluvian Ancestors (1903)

Frederick Burr Opper – Our Antediluvian Ancestors (1903)

Ilustración: Internet Archive.

Frederick Burr Opper - Our Antediluvian Ancestors (1903)

Frederick Burr Opper – Our Antediluvian Ancestors (1903)

Ilustración: Internet Archive.

Guydo – Le Bon Menhir (1905-1906) – Guydo, pesudónimo de Joseph Robert Guillaume Le Barrois d’Orgeval (1868-1930) fue un pintor, cartelista, dibujante e ilustrador francés. Dibujante incansable, además de sus innumerables participaciones como ilustrador para novelas juveniles o populares, colaboró con sus viñetas satíricas o humorísticas en cerca de cuarenta periódicos entre 1890 y 1930. Entre ellos, Le Sourire, que publicaba esta simpática historieta sobre cómo una simple roca, plantada en el suelo por una pareja de bromistas paleolíticos, se convierte sucesivamente en símbolo religioso, objeto de estudio de arqueólogos, protagonista de postales… hasta ser apropiado por el Estado como monumento histórico nacional.

Ilustración: Gallica.

Georges Cyr - Incroyable Aventure d'un vieux savant (1906) - El pintor e ilustrador Georges Cyr (1881-1964) empezó su carrera artística dibujando historietas en diversas revistas. Empieza a exponer en el Salón de los Independientes en 1924 y empieza a ser reconocido. En 1934, un drama familiar le lleva a abandonar Francia y se exilia en Líbano, donde permanecerá hasta su muerte, convirtiéndose en uno de los pioneros del arte moderno de este país.

Georges Cyr – Incroyable Aventure d’un vieux savant (1906) – El pintor e ilustrador Georges Cyr (1881-1964) empezó su carrera artística dibujando historietas en diversas revistas. Empieza a exponer en el Salón de los Independientes en 1924 y empieza a ser reconocido. En 1934, un drama familiar le lleva a abandonar Francia y se exilia en Líbano, donde permanecerá hasta su muerte, convirtiéndose en uno de los pioneros del arte moderno de este país.

Ilustración: Gallica.

A. Blondeau - Un point d'histoire éclairci (1909)

A. Blondeau – Un point d’histoire éclairci (1909)

A. Blondeau - Un point d'histoire éclairci (1909) - A. Blondeau fue un dibujante precursor del cómic. Esta historieta de un padre de familia galo y prehistórico en busca de un alojamiento en el que se acepten a sus doce hijos y a sus mascotas, un mamut anciano y un joven diplodocus, tiene unas resonancias curiosamente actuales...

A. Blondeau – Un point d’histoire éclairci (1909) – A. Blondeau fue un dibujante precursor del cómic. Esta historieta de un padre de familia galo y prehistórico en busca de un alojamiento en el que se acepten a sus doce hijos y a sus mascotas, un mamut anciano y un joven diplodocus, tiene unas resonancias curiosamente actuales…

Ilustración: Gallica.

Winsor McCay – Little Nemo in Slumberland (1913)

Abrimos este trabajo con una película emblemática, Gertie the Dinosaur (Gertie el dinosaurio, 1914), protagonizada por el primer dinosaurio animado de la historia. Su creador, el estadounidense Winsor McCay (1867-1934) es también el autor de uno de los cómics más hermosos de la historia: Little Nemo in Slumberland (El Pequeño Nemo en Slumberland) que, de 1905 a 1914, se publicó semanalmente en el New York Herald y luego en el New York American. Dedicamos una amplia sección a Winsor McCay y Little Nemo en De Trajano a Krazy Kat : 1800 años de precursores del cómic. En septiembre de 1913, Nemo y sus amigos, el astuto Flip y el «primitivo» Imp, inician una serie de aventuras en un pasado antediluviano en los que los hombres prehistóricos han domesticado los dinosaurios para usar su fuerza y su altura para arrastrar coches y servir de ascensor o de grúa… La primera de estas aventuras se titula Flip in the Land of the Antediluvians (Flip en la Tierra de los Antediluvianos) y la serie se prolongaría con doce nuevas historias hasta la Navidad de ese mismo año.

Ilustración: Internet Archive.

Winsor McCay – Little Nemo in Slumberland (1913)

Ilustración: Internet Archive.

Winsor McCay – Little Nemo in Slumberland (1913)

Ilustración: Internet Archive.

Winsor McCay – Little Nemo in Slumberland (1913)

Ilustración: Internet Archive.

Gus Bofa - Le Ravitaillement (191?)

Gus Bofa – Le Ravitaillement (191?)

Ilustración: Gallica.

Gus Bofa - Grève à la boucherie (191?) - Gravemente herido en el frente en diciembre de 1914, el artista Gus Bofa (pseudónimo de Gustave Henri Émile Blanchot, 1883-1968) se opuso a que le amputarán de las dos piernas y, durante su larga convalecencia, realizó viñetas para la revista satírica La Baïonette (La Bayoneta), como las dos que presentamos aquí, en las que transpone el contexto bélico de la Primera Guerra Mundial a una ambientación prehistórica. Después de la guerra, Bofa se convirtió en un aclamado ilustrador de ediciones de lujo.

Gus Bofa – Grève à la boucherie (191?) – Gravemente herido en el frente en diciembre de 1914, el artista Gus Bofa (pseudónimo de Gustave Henri Émile Blanchot, 1883-1968) se opuso a que le amputarán de las dos piernas y, durante su larga convalecencia, realizó viñetas para la revista satírica La Baïonette (La Bayoneta), como las dos que presentamos aquí, en las que transpone el contexto bélico de la Primera Guerra Mundial a una ambientación prehistórica. Después de la guerra, Bofa se convirtió en un aclamado ilustrador de ediciones de lujo.

Ilustración: Gallica.

Equis – Qué tiempos aquellos! (1917) – Equis fue el pseudónimo de Ernesto Pérez Donaz (1875-1938), ilustrador de prensa español sobre el que se dispone de pocos elementos biográficos. En 1917 se convirtió en el primer dibujante de la recién creada TBO, en el primer número de la cual publicó esta viñeta.

Ilustración: De Dominio Público.

Manuel Redondo - Un descubrimiento antropologico (1918) - Considerado como el padre del cómic argentino moderno, Manuel Redondo (1863-1928) creó para la revista Cras y caretas en 1913 el primer personaje recurrente de historietas de su país: Don Goyo Sarrasqueta y Obes. Simulador, en constante busca de reconocimiento social, Sarrasqueta es el arquetipo del inmigrante español. En esta aventura publicaba en abril de 1918, le toca mediar entre un arqueólogo estadounidense y otro argentino para elucidar el origen de unos huesos...

Manuel Redondo – Un descubrimiento antropologico (1918) – Considerado como el padre del cómic argentino moderno, Manuel Redondo (1863-1928) creó para la revista Cras y caretas en 1913 el primer personaje recurrente de historietas de su país: Don Goyo Sarrasqueta y Obes. Simulador, en constante busca de reconocimiento social, Sarrasqueta es el arquetipo del inmigrante español. En esta aventura publicaba en abril de 1918, le toca mediar entre un arqueólogo estadounidense y otro argentino para elucidar el origen de unos huesos…

Ilustración: Hemeroteca digital de España.

Vida prehistórica en La Vie parisienne

Chéri Hérouard - La Coiffure à travers les âges (1920) - Chéri Hérouard (1881-1961) fue un ilustrador de los siglos XIX y XX. Bajo el pseudónimo de Heric, realizó dibujos eróticos y sado-masoquistas.

Chéri Hérouard – La Coiffure à travers les âges (1920) – Chéri Hérouard (1881-1961) fue un ilustrador de los siglos XIX y XX. Bajo el pseudónimo de Heric, realizó dibujos eróticos y sado-masoquistas.

Creada en 1863 por el caricaturista e ilustrador Marcelin (pseudónimo de Émile Planat, 1829-1887) y publicada sin interrupción hasta su desaparición definitiva en 1970, La Vie parisienne (La Vida parisina) empezó como revista literaria y crítica antes de, hacia 1905, convertirse en una publicación destinada a lectores masculinos, con ilustraciones eróticas. La Vie parisienne dedicó numerosas páginas a la Prehistoria, tanto en los cuentos (ver a continuación nuestro capítulo dedicado a la fantasía) como en las viñetas humorísticas. Una sección recurrente consistía en desarrollar gráficamente la evolución desde la época prehistórica hasta el siglo XX de alguna moda, actividad o conducta social, sección ideal para ofrecer a los lectores ilustraciones con mujercitas poco abrigadas…

Ilustración: Gallica.

Rougeron-Vignerot - Amours militaires à travers les âges (1892) - Rougeron-Vignerot (18?-18?) fue un grabador francés, especialista de iconografía militar

Rougeron-Vignerot – Amours militaires à travers les âges (1892) – Rougeron-Vignerot (18?-18?) fue un grabador francés, especialista de iconografía militar

Ilustración: Gallica.

Lubin de Beauvais - Les Bas à travers les âges (1907) - Lubin de Beauvais (1873-1917) fue un pintor e ilustrador francés

Lubin de Beauvais – Les Bas à travers les âges (1907) – Lubin de Beauvais (1873-1917) fue un pintor e ilustrador francés

Ilustración: Gallica.

Carlègle - Les Menus à travers les âges (1908) - Carlègle (pseudónimo de Charles Émile Egli, 1877-1937) fue un pintor, ilustrador y caricaturista suizo

Carlègle – Les Menus à travers les âges (1908) – Carlègle (pseudónimo de Charles Émile Egli, 1877-1937) fue un pintor, ilustrador y caricaturista suizo

Ilustración: Gallica.

Lucien Métivet - La Traite des blanches (1902) - Lucien Métivet (1863-1932) fue un pintor, ilustrador y cartelista francés

Lucien Métivet – La Traite des blanches (1902) – Lucien Métivet (1863-1932) fue un pintor, ilustrador y cartelista francés

Ilustración: Gallica.

Chéri Hérouard - La Mode à rebrousse-poil : fantaisie sur l'histoire des fourrures (1913)

Chéri Hérouard – La Mode à rebrousse-poil : fantaisie sur l’histoire des fourrures (1913)

Ilustración: Gallica.

L'Histoire des étrennes (1914)

L’Histoire des étrennes (1914)

Ilustración: Gallica.

Georges Léonnec - L'Histoire galante : Le Chapitre des baignoires (1912) - Georges Léonnec (1881-1940) fue un ilustrador francés, sobre todo recordado por sus dibujos eróticos en «La Vie parisienne»

Georges Léonnec – L’Histoire galante : Le Chapitre des baignoires (1912) – Georges Léonnec (1881-1940) fue un ilustrador francés, sobre todo recordado por sus dibujos eróticos en «La Vie parisienne»

Ilustración: Gallica.

Armand Vallée - Le Réveillon à travers les âges (1932) - Armand Vallée (1884-1960) fue un pintor, ilustrador, dibujante de moda, humorista francés

Armand Vallée – Le Réveillon à travers les âges (1932) – Armand Vallée (1884-1960) fue un pintor, ilustrador, dibujante de moda, humorista francés

Ilustración: Gallica.

Vald’Es - Véritable Généalogie de M. Joseph Durant, bourgeois de Paris (1918) - Vald’Es es el pseudónimo del pintor e ilustrador Louis Denis-Valvérane (1870-1943)

Vald’Es – Véritable Généalogie de M. Joseph Durant, bourgeois de Paris (1918) – Vald’Es es el pseudónimo del pintor e ilustrador Louis Denis-Valvérane (1870-1943)

Ilustración: Gallica.

G.B. - La Jupe à travers les âges (1915)

G.B. – La Jupe à travers les âges (1915)

Ilustración: Gallica.

Chéri Hérouard - Guerrier de l'âge des cavernes capturant une femme (1916)

Chéri Hérouard – Guerrier de l’âge des cavernes capturant une femme (1916)

Ilustración: Gallica.

Chéri Hérouard - Petits et grands dangers de la chasse aux fourrures (1924)

Chéri Hérouard – Petits et grands dangers de la chasse aux fourrures (1924)

Ilustración: Gallica.

Albert Robida - Le Butin de guerre à travers les âges (1915) - Albert Robida (1848-1926) fue un ilustrador, caricaturista, grabador, periodista y novelista francés. Es famoso por sus obras futuristas

Albert Robida – Le Butin de guerre à travers les âges (1915) – Albert Robida (1848-1926) fue un ilustrador, caricaturista, grabador, periodista y novelista francés. Es famoso por sus obras futuristas

Ilustración: Gallica.

Zyg Brunner - Les Transports à travers les âges (1917) - Zyg Brunner (1878-1961) fue un pintor, ilustrador y caricaturista polaco

Zyg Brunner – Les Transports à travers les âges (1917) – Zyg Brunner (1878-1961) fue un pintor, ilustrador y caricaturista polaco

Ilustración: Gallica.

H.A. - Le Footing à l'âge de pierre (1912)

H.A. – Le Footing à l’âge de pierre (1912)

Ilustración: Gallica.

Chéri Hérouard - À propos de la vie chère : la monnaie à travers les âges (1919)

Chéri Hérouard – À propos de la vie chère : la monnaie à travers les âges (1919)

Ilustración: Gallica.

A. Nouail - La Chasse à travers les âges (1932)

A. Nouail – La Chasse à travers les âges (1932)

Ilustración: Gallica.

Joseph Hémard - L'Art et la manière de conquérir les femmes (1923) - Joseph Hémard (1880-1961) fue un dibujante e ilustrador francés

Joseph Hémard – L’Art et la manière de conquérir les femmes (1923) – Joseph Hémard (1880-1961) fue un dibujante e ilustrador francés

Ilustración: Gallica.

Supergol à travers les âges: propaganda de 1929 para una marca de fijador de pelo

Supergol à travers les âges: propaganda de 1929 para una marca de fijador de pelo

Ilustración: Gallica.

Le Camping à travers les âges (1931)

Le Camping à travers les âges (1931)

Ilustración: Gallica.

Henri Avelot - De l'ours des cavernes au chat de gouttières : vue à rebrousse-poil de l'histoire des fourrures (1922) - Henri Avelot (1873-1935) fue un pintor, ilustrador y humorista francés

Henri Avelot – De l’ours des cavernes au chat de gouttières : vue à rebrousse-poil de l’histoire des fourrures (1922) – Henri Avelot (1873-1935) fue un pintor, ilustrador y humorista francés

Ilustración: Gallica.

La coincidencia entre el título de la revista y la famosa opéra bouffe de Jacques Offenbach (1819-1880) no es ninguna casualidad: dos colaboradores de la revista, Henri Meilhac (1831-1897) y Ludovic Halévy (1834-1908), fueron los libretistas de La Vie parisienne musical y Offenbach se apropió el título de la revista para dedicar su composición a Marcelin, el creador de La Vie parisienne de papel.

Joseph Kuhn-Régnier - Dans les fouilles de Glozel (1927) - Joseph Kuhn-Régnier (pseudónimo de Walfrid Joseph Louis Kuhn, 1873-1940) fue un ilustrador y cartelista francés

Joseph Kuhn-Régnier – Dans les fouilles de Glozel (1927) – Joseph Kuhn-Régnier (pseudónimo de Walfrid Joseph Louis Kuhn, 1873-1940) fue un ilustrador y cartelista francés

Ilustración: Gallica.

Pierre Lissac - La Chasse à l'époque des cavernes (1930) - Pierre Lissac (1878-1955) fue un pintor, ilustrador, grabador y caricaturista francés

Pierre Lissac – La Chasse à l’époque des cavernes (1930) – Pierre Lissac (1878-1955) fue un pintor, ilustrador, grabador y caricaturista francés

Ilustración: Gallica.

Ortiz – Cuadros bíblicos (1923)

Ilustración: Hemeroteca Digital, Biblioteca Nacional de España.

Ortiz – Cuadros bíblicos (1923)

Ilustración: Hemeroteca Digital, Biblioteca Nacional de España.

Ortiz – Cuadros bíblicos (1923)

Ilustración: Hemeroteca Digital, Biblioteca Nacional de España.

Ortiz – Cuadros bíblicos (1923)

Ilustración: Hemeroteca Digital, Biblioteca Nacional de España.

Publicados periódicamente a partir de febrero de 1923 en la revista madrileña La Risa, los Cuadros bíblicos son una serie de viñetas en las que el dibujante Ortiz describía en tono humorístico diversas escenas del Antiguo Testamento. Después de unas primeras viñetas dedicadas a Adán y Eva (Cuadros bíblicos 1, Cuadros bíblicos 2, Cuadros bíblicos 3, Cuadros bíblicos 4, Cuadros bíblicos 5), Ortiz evoca los destinos de Abel, Lamec y Noé en unas ambientaciones más propias de la Prehistoria que de la Bíblia…

A. Hallé, Junceda – Historieta prehistòrica (1923)

Ilustración: ARCA, Arxiu de Revistes Catalanes Antigues, Universitat Autònoma de Barcelona.

Junceda – El Foc (1923)

Ilustración: ARCA, Arxiu de Revistes Catalanes Antigues, Universitat Autònoma de Barcelona.

Serra Massana – Ahir com avui (1924)

Ilustración: ARCA, Arxiu de Revistes Catalanes Antigues, Universitat Autònoma de Barcelona.

Quadras – L’Iguanodon (1924)

Ilustración: ARCA, Arxiu de Revistes Catalanes Antigues, Universitat Autònoma de Barcelona.

Dibujante e ilustrador, Joan García Junceda i Supervia (1881-1948) fue uno de los caricaturistas catalanes más importantes de la primera mitad del siglo XX. Además de ilustrar libros infantiles, fue colaborador habitual de numerosas publicaciones periódicas, en particular de la revista infantil En Patufet y de su suplemento Virolet, del que se extraen las dos historietas presentadas aquí. También ilustrador de libros y revistas infantiles, entre las cuales se ecuentran En Patufet y Virolet, Josep Serra i Massana (1896-1980) no llegó quizás a expresar su personalidad artística propia, demasiado influenciado por el estilo de Junceda. No hemos podido encontrar información sobre el dibujante Quadras.

En Patufet (1924)

Ilustración: ARCA, Arxiu de Revistes Catalanes Antigues – Fundació Folch i Torres.

En Patufet (1924)

Ilustración: ARCA, Arxiu de Revistes Catalanes Antigues – Fundació Folch i Torres.

Robert Portefin – Une belle pièce ! (1927)

El ilustrador Robert Portefin (1899-1958) es esencialmente recordado por el famoso cartel que diseño en 1928 para la Federación francesa de pelota vasca, y que sirvió durante muchos años para anunciar los partidos de este deporte. No obstante, reconocemos su firma en una serie de divertidas viñetas publicadas en 1927 en la revista Le Journal amusant (El Periódico divertido). En estas viñetas, Portefin sigue el ejemplo de Edward Tennyson Reed e imagina los orígenes antediluvianos de diversos deportes… Su primera incursión en una Prehistoria cómica no habla de deportes: titulada Amor y coquetería, esta historieta no se podría publicar hoy en día sin atraerse las críticas de los colectivos feministas y animalistas.

Ilustración: Gallica.

Robert Portefin – Primera multa por exceso de velocidad (1927)

Robert Portefin – Primera multa por exceso de velocidad (1927)

Ilustración: Gallica.

Robert Portefin – Como que el aquaplanning no es un deporte tan nuevo como se cree (1927)

Ilustración: Gallica.

Robert Portefin – Orígenes de la gimnasia sueca (1927)

Ilustración: Gallica.

Robert Portefin – Una caída desafortunada o los orígenes del trineo (1927)

Ilustración: Gallica.

Robert Portefin – Amour et coquetterie (1927)

Ilustración: Gallica.

Robert Carrizey – Mon rêve (1928)

Apasionado de los deportes, Robert Carrizey (1905-1943) no tenía veinte años cuando debutó como dibujante humorístico en el periódico L’Auto (El Auto). A partir de 1925, y hasta su muerte prematura debida a las privaciones sufridas durante la Segunda Guerra Mundial, numerosos diarios y revistas publicaron sus viñetas. Durante la ocupación de Francia por los alemanes, Carrizey, junto con el periodista Max Favalelli (1905-1989) y otros humoristas, organiza los Salones de los Humoristas, exposiciones itinerantes que recorrían las grandes ciudades de la zona libre. Estas exposiciones tuvieron mucho éxito público, pues los franceses encontraban en ellas el humor y la auto-sátira que necesitaban en aquellos tiempos difíciles. El premio Carrizey fue creado en 1949 para recompensar los mejores humoristas gráficos de 1949. Este premio desapareció en 1960.

Ilustración: Gallica.

Robert Carrizey – Préhistoire (1928)

Ilustración: Gallica.

Robert Carrizey – [Au Musée (1930)]

Ilustración: Gallica.

Study of the mammoth and dinotherium, tarjeta de felicitación de la imprenta Thomas De La Rue (Finales del S. XIX)

Ilustración: Pinterest.

Dubout – Mouchaoû le satyre (1928)

Ilustración: Gallica.

Dubout – Lisez « Le Petit Néolithique »

En 1928, en plena polémica sobre el yacimiento de Glozel, el joven Albert Dubout (1905-1976) reporta esta historia de Mouchaoû, sátiro de la Edad de Piedra, comprobada gracias a «los papeles encontrados en Glozel». Dos años más tarde, reconocemos su particular estilo en otro dibujo publicado en el semanal Le Quotidien de Montmartre. Dubout fue un artista prolífico: ilustrador de más de ochenta libros (Rabelais, Cervantes, Balzac…), colaborador habitual como dibujante humorístico en numerosos periódicos y revistas, pintor, cartelista, dirigió dos cortometrajes de animación y transpuso su universo gráfico al mundo real en otras dos películas.

Ilustración: Gallica.

Maurice Cuvillier – Les Aventures de Ra et Ta, écoliers de l’âge de pierre (1928)

Maurice Cuvillier (1897-1957) fue un dibujante y guionista de tebeos infantiles. Su primera obra, Les Aventures de Ra et Ta, écoliers de l’âge de pierre (Las Aventuras de Ra y Ta, alumnos de la edad de piedra), se publicó en 1928 en la revista Guignol : cinéma de la jeunesse. Mientras su padre tiene que luchar contra los animales más feroces para sustentar a su familia, los pequeños Ra y Ta van a la escuela arrastrando un carrito lleno de grandes piedras que les servirán de cuadernos…

Ilustración: Gallica.

A.M. - Los Primeros Juegos: origen cómico de los deportes (1929)

A.M. – Los Primeros Juegos: origen cómico de los deportes (1929)

▲ Ilustración: Hemeroteca digital de España.

A.M. - Los Primeros Juegos: origen cómico de los deportes (1929)

A.M. – Los Primeros Juegos: origen cómico de los deportes (1929)

▲ Ilustración: Hemeroteca digital de España.

A.M. - Los Primeros Juegos: origen cómico de los deportes (1929)

A.M. – Los Primeros Juegos: origen cómico de los deportes (1929)

▲ Ilustración: Hemeroteca digital de España.

A.M. - Los Primeros Juegos: origen cómico de los deportes (1929)

A.M. – Los Primeros Juegos: origen cómico de los deportes (1929)

▲ Ilustración: Hemeroteca digital de España.

A.M. - Los Primeros Juegos: origen cómico de los deportes (1929)

A.M. – Los Primeros Juegos: origen cómico de los deportes (1929)

▲ Ilustración: Hemeroteca digital de España.

A.M. - Los Primeros Juegos: origen cómico de los deportes (1929)

A.M. – Los Primeros Juegos: origen cómico de los deportes (1929)

▲ Ilustración: Hemeroteca digital de España.

A.M. - Los Primeros Juegos: origen cómico de los deportes (1929)

A.M. – Los Primeros Juegos: origen cómico de los deportes (1929)

▲ Ilustración: Hemeroteca digital de España.

A.M. - Los Primeros Juegos: origen cómico de los deportes (1929)

A.M. – Los Primeros Juegos: origen cómico de los deportes (1929)

▲ Ilustración: Hemeroteca digital de España.

«Semanario ilustrado enciclopédico y de buen humor», la revista Algo fue una publicación semanal destinada a la diversión y la divulgación de conocimientos generales. Desde su primer número el 30 de marzo de 1929 y durante varios meses, la contracubierta fue dedicada a una serie de viñetas humorísticas titulada Los Primeros Juegos: origen cómico de los deportes, firmada «A.M.». Como podemos imaginar, el origen de muchos deportes actuales se remonta a la Prehistoria…

Bogislas – Déjà (1935)

Publicada entre 1929 y 1944, Ric et Rac fue una revista de entretenimiento semanal. Además de cuentos y novelas publicadas por entregas (esencialmente aventuras e intrigas detectivescas), la publicación se componía de varias páginas íntegramente dedicadas al humor, con numerosas historietas y chistes. De manera recurrente, como lo atestigua nuestra selección a continuación, encontramos viñetas en las que la época prehistórica sirve de telón de fondo… Poco o nada se conoce sobre los dibujantes Phil, Henri-Paul Pecqueriaux (1889-1935), Marcel Prangey (1899-1954?), G. Mas, L. Kern, G. Questiau. En cambio el nombre de Bogislas dejó una triste huella en la Historia: durante la ocupación alemana, Maurice Jost de Staël, alejándose de los inocentes chistes prehistóricos que podemos observar en Ric et Rac, publicó bajo diversos pseudónimos (Bogislas, Bog, Bogis) dibujos satíricos antisemitas y pro-alemanes… Fue condenado en 1946 a diez meses de cárcel y cinco años de degradación nacional.

Ilustración: Gallica.

Phil – Grande brute (1930)

Ilustración: Gallica.

Phil – Préhistoire (1931)

Ilustración: Gallica.

À l’âge de pierre (1931)

Ilustración: Gallica.

Henri-Paul Pecqueriaux – À l’âge de la pierre (1931)

Ilustración: Gallica.

G. Mas – C’est le facteur… (1932)

Ilustración: Gallica.

Bogislas – Dîner d’amis (1932)

Ilustración: Gallica.

Phil – Alors tu ne veux pas sortir le chien ? (1933)

Ilustración: Gallica.

G. Questiau – Le Premier Marchand d’appareils de chauffage (1933)

Ilustración: Gallica.

Phil – Le Petit Chien (1933)

Ilustración: Gallica.

Marcel Prangey – Une baignade à l’âge de pierre (1933)

Ilustración: Gallica.

L. Kern – L’Âge de pierre (1934)

Ilustración: Gallica.

Marcel Prangey – Caverne préhistorique (1934)

Ilustración: Gallica.

Vaszary – L’Âge de pierre (1934)

Ilustración: Gallica.

Van Rompaey – Élevage préhistorique (1934)

Ilustración: Gallica.

Bogislas – Vous êtes bien sûr… (1935)

Ilustración: Gallica.

V.T. Hamlin – Alley Oop (1939)

Creado en 1932 por el dibujante de cómics estadounidense V.T. Hamlin (1900-1993), Alley Oop es un ciudadano del reino prehistórico de Moo. Viste con un taparrabo de piel, tiene una novia llamada Ooola, usa un dinosaurio llamado Dinny como montura, lleva siempre un martillo de guerra de piedra, y prefiere luchar contra los animales antediluvianos a tratar con sus conciudadanos, en la capital de Moo, la única ciudad-cueva del reino. Este personaje de cómic, uno de los más longevos de la historia, es el protagonista de una serie homónima muy popular que, desde su creación en 1932 nunca fue interrumpida y sigue publicándose hoy en día en más de 600 diarios. Al jubilarse V.T. Hamlin en 1971, su asistente Dave Graue (1926-2001) tomó el relevo hasta 2001, asistido desde 1991 por Jack Bender que efectuaba los dibujos. Actualmente, Jack Bender sigue dibujando la serie, y su esposa Carole escribe los diálogos. Hasta 1939, las aventuras de Alley Oop y sus amigos se desarrollaban en la época prehistórica. Anticipando los argumentos de los Picapiedras, las historietas transponían situaciones de la sociedad americana de los años 1930. A partir de 1939, una nueva etapa lleva a Alley Oop a viajar en el tiempo, visitando diversos lugares y épocas y conociendo a personajes históricos o de ficción, desde Arquímedes hasta Robin Hood…

Ilustración: Wikipedia.

Pouf – Iroh, l’enfant des cavernes (1933)

Ilustración: Gallica.

Pouf – Iroh, l’enfant des cavernes (1933)

Como Les Aventures de Ra et Ta, écoliers de l’âge de pierre de Maurice Cuvillier, Iroh l’enfant des cavernes (Iroh, el niño de las cavernas, 1933) del desconocido – u olvidado – Pouf se publicó en la revista juvenil Guignol : cinéma de la jeunesse. En esta palpitante aventura infantil, el pequeño Iroh, separado de sus padres durante una inundación apocalíptica, será adoptado por una familia de osos, cabalgará un dinosaurio para escapar de las aguas, será capturado por una tribu de feroces «musterienses» que lo intentarán sacrificar en ofrenda al terrible tiranosaurio amante de carne humana, antes de lograr reunirse con los suyos…

Ilustración: Gallica.

Robert Black - Caverne à louer (1937) - Robert Black (pseudónimo de Robert Lenoir, 1896-1973) fue un pintor, ilustrador y dibujante de prensa, además de artista de music-hall.

Robert Black – Caverne à louer (1937) – Robert Black (pseudónimo de Robert Lenoir, 1896-1973) fue un pintor, ilustrador y dibujante de prensa, además de artista de music-hall.

Ilustración: Gallica.

Alain Saint-Ogan – Mitou et Toti à travers les âges (1938)

Precursor del estilo llamado «línea clara» e inspirador de Hergé, Alain Saint-Ogan (1895-1974) fue el autor de una serie de culto en Francia titulada Zig et Puce (1925-1956, 1963-1970) en la que aparece un simpático pingüino llamado Alfred, que fue tan popular que se convirtió en la mascota de personalidades como la cantante Mistinguett, el aviador Charles Lindbergh o el presidente de la República Gaston Doumergue, y, entre1974 y 1988, las ansiadas recompensas del Festival Internacional del Cómic de Angoulême se llamaron los «Alfred» en su honor. Publicada en 1938, Mitou et Toti à travers les âges (Mitou y Toti a través de los tiempos) es una novela gráfica en la que dos niños y su perro, personajes recurrentes del universo de Saint-Ogan, viajan en el tiempo gracias a un anillo mágico. En su incursión en la Prehistoria, descubren las costumbres de una tribu bastante acogedora que les invita a asistir a una ceremonia de sacrificio. Mitou et Toti à travers les âges fue publicada por entregas en 1943 en la revista Benjamin. Aquí tenemos los episodios dedicados a la aventura prehistórica: capítulo 1, capítulo 2, capítulo 3, capítulo 4, capítulo 5.

Ilustración: Gallica.

Walt Disney – Mickey Mouse on the Cavemen Island (1940)

El personaje estrella de Walt Disney (1901-1966), Mickey Mouse, protagonizó varias aventuras en la Prehistoria. La primera de ellas, Mickey Mouse on the Cavemen Island : The Land of Long Ago (Mickey Mouse en la Isla de los hombres de las cavernas : La Tierra de Hace Mucho Tiempo, 1940) es una parodia gráfica de The Lost World (El Mundo perdido), de Arthur Conan Doyle que evocaremos en los próximos capítulos.

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

Dick Briefer – Yankee Longago (1943)

George «Yankee» Longago es un chaval de Estados Unidos que tiene la particularidad de poder viajar en el tiempo mientras duerme. Gracias a su ingenuidad (¡y de vez en cuando a sus puños!), es capaz de vencer a los villanos con los que se cruza en sus alocadas aventuras y desventuras. Conocerá al Rey Arthur, a Cleopatra, Cristobal Colón o Napoléon Bonaparte, y por supuesto viajará a la Prehistoria … Publicada en la revista Boys Story a partir de 1942, la serie Yankee Longago es obra del dibujante Dick Briefer (1915-1980), autor de numerosos cómics entre 1936 y 1954, adaptaciones de obras literarias, aventuras originales y creador de una emblemática serie dedicada al monstruo de Frankenstein.

Ilustración: Pappy’s Golden Age Comics Blogzine.

Robert Dansler – Le Professeur Cosinus retourne à l’âge de pierre (194?)

Robert Dansler (1900-1972) fue un prolífico autor de novelas de aventuras y policíacas, además de dibujante de cómics. Habitual colaborador de diversas publicaciones periódicas para la juventud, se convierte a partir de 1944 en el autor estrella de la recién creada editorial Artima, que publicaba fascículos de cómics de aventuras. Entre otros títulos, Dansler propuso para Artima Le Professeur Cosinus retourne à l’âge de pierre (El Profesor Coseno regresa a la edad de piedra). El anciano científico loco decide probar la máquina del tiempo que acaba de inventar para visitar, en compañía de su nieto, la época prehistórica. Acogido por unos colosos simpáticos aunque un poco bastos, el Profesor se da cuenta pronto de que esta vida es demasiado dura para su delicada persona.

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

J. Tarel – Trois de la préhistoire (1945)

Coeurs vaillants (Corazones valientes) fue un semanal católico destinado a la juventud, creado en 1929. Junto con su versión femenina Âmes vaillantes (Almas valientes, creada en 1937), la revista es prohibida en 1940 en la zona ocupada de Francia, y sustituida de manera clandestina por otro título, Belles Histoires de vaillance (Bellas Historias de valentía). La publicación de esta revista perduró hasta 1942, cuando fue definitivamente prohibida. A la liberación en 1945, se publican tres nuevas Belles Histoires de vaillance, pero la revista se ve sometida a una investigación para evaluar si era simpatizante del regimen colaboracionista. Habrá que esperar 1963 para que Coeurs vaillants y Âmes vaillantes fusionaran en una revista más moderna, J2 Jeunes (J2 Jóvenes). Trois de la préhistoire (Tres de la prehistoria) es la primera de las Belles Histoires de vaillance publicadas en 1945. Su autor era J. Tarel (pseudónimo de Pierre Lerat) y las ilustraciones eran firmadas por Yugg.

Ilustración: BDTroc.

Anónimo – La Conquête du feu (1946)

Publicado en 1946 de manera anónima, La Conquête du feu (Parte 1, Parte 2, Parte 3, La Conquista del fuego) forma parte de Récits complets (Relatos completos) una colección de relatos gráficos de aventuras de la editorial Paris-Solde. 20 hombres parten en busca del fuego. La pequeña tropa se va diezmando a medida que su ruta se cruza con animales salvajes, otros hombres o se ven sometidos a fiebres o elementos naturales. Sólo quedarán dos hombres para traer el fuego a la tribu…

Ilustración: BD-PF.

Castri – Crob, homme préhistorique (1945) – Les Éditions de la Belle Fontaine es una de estas editoriales efímeras nacidas en la postguerra francesa, hacia 1945 o 1946. Antes de dedicarse a la novela policíaca, de aventuras o de amor, empezó publicando álbumes de historietas firmadas por un enigmático Castri, en la colección La Collection de Jean-François. Una de estas historietas es Crob, homme préhistorique (Crob, hombre prehistórico, 1945), una cazador que, para liberar a su amigo, deberá afrontar animales salvajes y será capturado por unos caníbales gigantes…

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

Henry Le Monnier – Tiff-Huté, homme préhistorique (1947)

Después de estudiar Bellas Artes en Paris, Henry Le Monnier (1893-1978) empezó su carrera artística en los años 1920 como cartelista para diversos impresores, además de ilustrar libros y de colaborar en numerosos periódicos y revistas. Llegó al cómic en 1940, cuando se le encargó dibujar las páginas de Tarzán en la revista Junior. Entre 1940 y 1950, compuso varias historietas para la revista francesa Pierrot y las belgas Cap’tain Sabord y Wrill. Tiff-Huté, homme préhistorique (Tiff-Huté, hombre prehistórico) fue publicada por entregas en 1947 por Cap’tain Sabord y cuenta «las aventuras cómicas y anacrónicas de un hombre prehistórico más listo que los bastos de sus contemporáneos».

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

Jupo – The Wishing Shoe (1946) – Uno de los primeros cuentos que Jupo publicó en Estados Unidos

Nacido en Alemania, Julius Potzernheim (1904-1981) se dio a conocer publicando, bajo el pseudónimo de Jupo, historietas anti-nazis en periódicos alemanes de izquierda. Obligado a exiliarse en 1936, se refugia primero en Checoslovaquia donde prosigue su labor de ilustrador político en periódicos de lengua alemana. Después de ser encarcelado por la Gestapo, huye de nuevo en 1939, esta vez hacia Londres. Internado en 1940, abandona, a su liberación en 1941, el dibujo satírico y reconduce su carrera, dedicándose a la publicidad y la ilustración de libros infantiles en Escocia. Emigró a Estados Unidos en 1946 y obtuvo la nacionalidad americana cinco años más tarde, cambiando su nombre por el de Frank J. Jupo. Colaboró en diversas revistas infantiles y publicó cerca de treinta álbumes ilustrados para niños. Entre ellos, Mickey and the Stone Age (Mickey y la Edad de Piedra, 1948) cuenta como Mickey y Ann descubren hombres de las cavernas y dinosaurios mientras juegan en una cantera…

Ilustración: The Visual Telling of stories.

Jean Ache – Archibald, le costaud sentimental (1948)

Archibald, le costaud sentimental (Archibald, el cachas sentimental) es un hombre de la Prehistoria, un poco pícaro, de corazón tierno, comprometido con la morena y desenfadada Roseta. Con su diplodocus Alphonse, Grocilex el jefe, Lazare el lagarto y Bouboulimi su colega hambriento, este miembro de la tribu de los «Gros Mignons» vivió tres aventuras en 1948 en el periódico France Dimanche, antes de ser sustituido por otros personajes. Renació en 1965 en una serie de 21 aventuras más largas publicadas bajo el título de Archibald, l’homme de la préhistoire (Archibald, el hombre de la prehistoria) en la emblemática revista Pilote, que contribuyó al éxito de cómics tan famosos como Astérix o Blueberry, entre tantos otros. El creador de Archibald, Jean Ache (pseudónimo de Jean-Baptiste Huet, 1923-1985), empezó su carrera cuando tenía 18 años rodando un dibujo animado. En 1944 la revista Le Témeraire (El Temerario) publicó su primer cómic, Biceps, le costaud sentimental (Biceps, el cachas sentimental), un extraterrestre desembarcado en la Tierra, antepasado gráfico de Archibald: tienen un look bastante parecido con una piel de animal a modo de traje y una porra como arma, los dos son sensibles y tiernos, a pesar de su fuerza colosal. Pero las aventuras de Biceps eran aptas para todos los públicos, mientras que las historietas de Archibald, con su contenido ligeramente erótico, no podían caer en todas las manos…

Ilustración: BDZoom.

Manuel Gago – Purk, el hombre de piedra (1949-)

Manuel Gago (1925-1980) ya era un dibujante famoso gracias a series como El Guerrero del antifaz (1944) o El Pequeño Luchador cuando, en 1949 y con la colaboración de su hermano Pablo, crea el personaje de Purk, el hombre de piedra, el primer héroe cavernícola de España. Un universo poblado de monstruos prehistóricos y de criaturas fantásticas, como hombres voladores, centauros o gorilas acorazados, unas trepidantes aventuras justicieras con venganzas, luchas y muertes, unos personajes principales nobles (empezando por Purk y su novia Lilí, por la que siempre rechazará los intentos de seducción de otras féminas…), son los ingredientes principales de esta longeva saga que alcanzó los 114 episodios. Años más tarde, Manuel Gago repetirá con el género fantástico-prehistórico con otras series de éxito, de características similares: Piel de lobo, creada en 1959 y que alcanzó 90 entregas era menos negra que Purk, el hombre de piedra, y Castor, iniciada en 1962 (42 entregas) iba dirigida a un público más juvenil que sus predecesores.

Ilustración: El Desván del abuelito.

Manuel Gago – Piel de lobo (1959-)

Ilustración: El Desván del abuelito.

Manuel Gago – Castor (1962-)

Ilustración: El Desván del abuelito.

A Rink in the glacial period, tarjeta de felicitación de la imprenta Thomas De La Rue (Finales del S. XIX)

Ilustración: Pinterest.

Harry Hoyt The Lost World (1925)
Adaptación muda de la novela homónima de Arthur Conan Doyle (ver capítulos siguientes). El explorador Maple White ha desaparecido durante una expedición en un tepui de Venezuela. Sólo queda de su viaje un diario en el que el científico describe dinosaurios. Su hija Paula, preocupada, recurre al famoso profesor Challenger para organizar una nueva expedición… Para las fascinantes escenas de monstruos prehistóricos, se recurrió al arte de Willis O’Brien, que, en 1933, diseñaría los efectos especiales de otra película emblemática: King Kong.

Dejar de lado el rigor científico para abrir paso a la fantasía

Cuando el rigor científico o la reflexión filosófica ya no son el principal centro de interés del novelista, nos adentramos en un terreno en el que se puede dar libre curso a la imaginación y a la fantasía. La confrontación de unos hombres primitivos, cuya principal arma es su fuerza o su inteligencia, con una naturaleza exuberante y su fauna fantástica, o con sus propios congéneres, constituye un argumento novelístico imparable que hace las delicias de los lectores desde hace casi dos siglos…

Léon-Maxime Faivre – Deux Mères (1888)

Léon-Maxime Faivre – Deux Mères (1888)

Ilustración: The Athenaeum.

Paul Jamin – La Fuite devant le mammouth (1885)

Paul Jamin – La Fuite devant le mammouth (1885)

Behemoth: a legend of the mound-builders (Behemoth: una leyenda de los constructores de montes, 1839) es probablemente la novela prehistórica más antigua que se conozca. Ambientada en Estados Unidos en una metafórica época primitiva, anterior a la presencia de los indios, cuenta como los hombres de la tribu de los Mount-Builders (Constructores de montes), permanentemente amenazados por el gigante Behemoth, el último de los mamuts, y el más grande y fuerte que haya habido nunca en estas tierras, ingenian un plan para encerrarlo en el cráter del volcán en el que se refugia y así dejarlo morir de hambre. El nombre del estadounidense Cornelius Mathews (1817-1889), el autor de esta obra sugerida por los descubrimientos de restos de animales prehistóricos, apenas es conocido, aunque fue uno de los fundadores de un movimiento literario llamado Young America. Sin embargo, los críticos creen que Behemoth: a legend of the mound-builders, novela sobre el miedo y la debilidad de los hombres frente a los elementos naturales, inspiró otra lucha despiadada entre un hombre – el capitán Ahab – y un animal mítico – la ballena blanca Moby Dick -, en la famosa novela de Herman Melville (1851). Menos importante desde el punto de vista literario, el poema épico The Coming of the Mammoth (1845) de Henry Beck Hirst, no es otra cosa, según Edgar Allan Poe, que una paráfrasis poética de Behemoth (ver más arriba, el capítulo dedicado a la poesía «prehistórica»).

Ilustración: Wikimedia Commons.

Arthur Helps – Realmah (1869)

Arthur Helps – Realmah (1869)

Realmah (1868) es una etapa extraña en la carrera literaria del escritor e historiador inglés Sir Arthur Helps (1813-1875), miembro de la sociedad secreta de los Apóstoles de Cambridge, agrupación de la élite intelectual de la prestigiosa universidad inglesa, y secretario, a partir de 1860, del Consejo privado de la Reina Victoria. Detrás de la fantasía prehistórica sobre el ascenso de Realmah como rey de una tribu lacustre de Suiza, Arthur Helps apenas disimula una sátira de los prominentes hombres de estado con los que se codea a diario y de las discusiones sociales de su tiempo.

Ilustración: Internet Archive.

Esqueletos de Grimaldi (1916)

Esqueletos de Grimaldi (1916)

Poeta, novelista, crítico literario, el escocés Andrew Lang (1844-1912) es sobre todo conocido por sus trabajos sobre el folklore, la mitología y la religión y una faraónica labor de recopilación de cuentos de hadas que se plasmó en la edición de veinticinco volúmenes entre 1889 y 1913. Publicada en 1886 en la revista Fraser’s Magazine, antes de formar parte del conjunto de relatos titulado In the Wrong Paradise and Other Stories (En el Paraíso equivocado, y otras historias), The Romance of the First Radical (El Romance del primer radical) es un cuento prehistórico ambientado en las cavernas mediterráneas de la zona de Menton en la Edad de Hielo y protagonizado por el revolucionario Why-Why (Por qué-Por qué) que no para de hacer preguntas intolerables a los de su tribu… Con este cuento, más allá de las inquietudes filosóficas de Why-Why, Andrew Lang pretende ofrecer una explicación romántica al hallazgo de los dos esqueletos enlazados, llamados «Hombres de Grimaldi», que fueron encontrados en las cuevas de la región de Menton a finales del siglo XIX. Aunque no ha sido posible datar estos esqueletos, por los tratamientos a base de colas sintéticas usadas a principios del siglo XX para reconstituirlos, los investigadores de hoy en día aseguran que se trata de una anciana y un adolescente, tesis que viene a contradecir la hermosa versión del escocés de los amantes heroicos…

«Cuando hubo muerto, la tribu supo qué había perdido con Why-Why. Llevaron su cuerpo, junto con el de Verva, a la cueva y allí depositaron a los amantes. Why-Why fue coronado con una corona de conchas y dejaron a su lado un trozo de aquella substancia mágica rara (hierro). Entonces, los hombres de la tribu se retiraron de aquella tierra ahora santa, construyeron casas y disimularon las locuras de los magos tal y como Why-Why había profetizado. Muchos miles de años más tarde, se abrió la cueva durante las obras de construcción del ferrocarril de Génova, y se encontraron los huesos de Why-Why, con su corona y el fragmento de hierro en el sitio en el que sus arrepentidos parientes los habían dejado. Valerosamente había defendido los derechos de la conciencia individual contra los dictados de la sociedad. Había vivido, amado y muerto, pero no había sido en vano.»

Ilustración: Internet Archive.

Henry Duff Traill - A Day with Primeval Man, ilustración de Charles Shannon (1889)

Henry Duff Traill – A Day with Primeval Man, ilustración de Charles Shannon (1889)

Tomando prestada la idea narrativa de Pierre Boitard en Paris avant les hommes (1861), el periodista y escritor inglés Henry Duff Traill (1842-1900) imagina, en el cuento A Day with Primeval Man (Un día con el hombre primitivo) que publicó la revista Universal Review, que su protagonista se duerme en Wimbledon Common y sueña con este lugar en la época prehistórica: mientras las mujeres y los niños se quedan en las chozas, los hombres salen a cazar el alce y el oso en un paisaje helado… En margen de su labor periodística, Henry Duff Traill fue un ensayista y biografista de renombre.

Ilustración: Internet Archive.

«Las edades salvajes» de los hermanos J.H. Rosny

El pseudónimo de J.H. Rosny es un clásico ineludible tanto para los lectores de ciencia-ficción como para los aficionados al género prehistórico. Bajo este nombre se esconde un prolífico dúo de escritores belgas, que, entre 1887 y 1908, estableció los fundamentos de la ciencia-ficción europea. Cuando interrumpieron su colaboración literaria, en 1908, los hermanos Joseph Henri Honoré Boex (1856-1940) y Séraphin Justin François Boex (1859-1948), miembros de la prestigiosa Académie Goncourt, continuaron sus carreras bajo los pseudónimos respectivos de J.H. Rosny aîné (el mayor) y J.H. Rosny jeune (el joven), llegando a firmar, en 1935, un convenio que explicita la autoría individual o colectiva de cada una de las obras publicadas bajo el pseudónimo de J.H. Rosny. Del corpus «prehistórico» de los hermanos Boex, este convenio atribuye cinco obras a la pareja literaria, siendo el resto obra exclusiva de Joseph Henri, J.H. Rosny aîné.

J.H. Rosny – Elem d’Asie, ilustración de Mittis (1896)

J.H. Rosny – Elem d’Asie, ilustración de Mittis (1896)

Scènes préhistoriques (Escenas prehistóricas, 1891), Vamireh (1892) y Elem d’Asie. Idylle des temps primitifs (Elem de Asia. Idilio de los tiempos primitivos, 1896) son tres obras colectivas. En realidad son tres historias relacionadas entre sí: Vamireh es una versión ampliada de Scènes préhistoriques, mientras que Elem d’Asie es una versión corta de Vamireh, pero diferente de Scènes prehistoriques. Veinte mil años antes de Cristo, en los frondosos bosques de Europa, habitados por el mamut, el uro o el león de las cavernas, seguimos los pasos de Vamireh, cazador de la tribu de los Pzànns, en su exploración de las tierras occidentales… En estas novelas ya encontramos los grandes temas de las novelas posteriores, firmadas por J.H. Rosny aîné: la belleza del mundo salvaje, la diversidad de las razas humanas y la extinción de las más débiles, el nacimiento de la humanidad cuando el más fuerte defiende el más débil…

Ilustración: Internet Archive.

J.H. Rosny – Eyrimah, ilustración de Marold y Gambard (1893)

J.H. Rosny – Eyrimah, ilustración de Marold y Gambard (1893)

Eyrimah (Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5, 1893) y Nomaï, amours lacustres (Nomaï, amores lacustres, 1895) son dos historias lacustres, escritas a cuatro manos por los hermanos Boex/Rosny. Eyrimah se ambienta en los lagos de Suiza, donde cohabitaban varias etnias: los lacustres, implantados en las orillas de los lagos, prósperos económica y demográficamente, viven de la pesca y la ganadería ; los montañeros, altos, rubios y neolíticos, viven en los montes ; los Ariès, antigua raza de guerreros y agricultores, se ven amenazados por la llegada de los lacustres ; y los Immohys, aliados de los Ariès, viven del comercio y dominan la metalurgia. En un ambiente de tensiones tribales insensatas, el guerrero lacustre Rob-In-Kelg se enamora de Eyrimah, una joven montañera, esclava de los lacustres cuando era una niña… La Pêcheuse (La Pescadora) es el extraño epílogo de Eyrimah. Publicado en la prensa en 1901, este cuento narra la llegada de un aventurero, a principios del siglo XX, a un pueblo bárbaro, edificado sobre pilares en una laguna del golfo adriático. Los habitantes de aquel lugar no son otros que los descendientes de los Immohys…
La novela corta Nomaï, amours lacustres, es la historia de una rivalidad amorosa: Nomaï y Amreh se quieren, pero el padre de la joven – y jefe de la tribu – la ha prometido a Rochs, el jefe de los guerreros. Por supuesto, Nomaï no tiene derecho a opinar sobre el que será su compañero y los dos rivales deberán afrontarse en la prueba de la natación. Aquí conoceremos la historia del primer beso de la Humanidad…

Ilustración: Internet Archive.

J.H. Rosny aîné – La Guerre du feu, ilustración de Manuel Orazi (1921)

J.H. Rosny aîné – La Guerre du feu, ilustración de Manuel Orazi (1921)

Ilustración: Blog J.H. Rosny.

J.H. Rosny aîné – La Guerre du feu, ilustración de Manuel Orazi (1921)

J.H. Rosny aîné – La Guerre du feu, ilustración de Manuel Orazi (1921)

El lanzamiento editorial de La Guerre du feu (La Guerra del fuego, audiolibro en francés, 1909) fue digno de las mejores estrategias de marketing. Entre 1909 y 1910, se publicaron versiones parciales y capítulos aislados (por ejemplo, Le Lion géant et la tigresse (El León gigante y la tigresa) en diferentes revistas, como Je sais tout, Akademos o La Grande Revue, antes de que saliera a la luz, en 1911, un volumen de la obra completa. Firmada por J.H. Rosny aîné en solitario, La Guerre du feu obtuvo un éxito inmediato y duradero, siendo traducida a numerosos idiomas y adaptada en múltiples ocasiones para el cine (se puede ver unos minutos de la primera adaptación de 1914 en esta página) y el cómic. Desde hace varias generaciones, los Oulhamrs han organizado su vida en función del fuego. Saben conservar las brasas y avivar las llamas pero no han aprendido a encenderlo. Cuando, después de un sangriento ataque de una tribu enemiga, el fuego se apaga, los Oulhamrs se ven condenados a una vida de errancia en el frío y la oscuridad. Faouhm, el jefe, ofrece la mano de su hija Gammla y su vara de mando al guerrero que volverá a traer el fuego a la tribu. Dos grupos de valientes parten en busca del fuego…
La tribu de los Oulhamrs volverá a protagonizar una novela de J.H. Rosny aîné, Le Félin géant (Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5, El León de las cavernas), publicada por entregas en 1918 antes de salir en volumen en 1920. Aoûn, el hijo de Naoh, el héroe de La Guerre du feu, y su compañero Zoûhr emprenden un viaje de exploración para encontrar nuevos territorios de caza. En su viaje, domesticarán un feroz león de las cavernas con el que compartirán esfuerzos y beneficios en la caza. Y simpatizarán con los hombres-lémures, una raza antigua en extinción, perseguidos por otra etnia, los hombres del fuego…

Ilustración: Blog J.H. Rosny.

J.H. Rosny aîné – La Guerre du feu, ilustración de Manuel Orazi (1921)

J.H. Rosny aîné – La Guerre du feu, ilustración de Manuel Orazi (1921)

«Desde los orígenes de la horda, lo habían mantenido en tres jaulas; cuatro mujeres y dos guerreros lo alimentaban noche y día.
En los tiempos más negros, recibía la sustancia que le permitía vivir; al abrigo de la lluvia, de las tempestades, de la inundación, había franqueado ríos y pantanos, sin dejar de azulear por las mañanas y ensangrentarse por las noches. Su rostro poderoso alejaba al león negro y al león amarillo, al oso de las cavernas y al oso gris, al mamut, al tigre y al leopardo; sus rojos dientes protegían al hombre frente al vasto mundo.
Toda alegría vivía junto a él. De las carnes sacaba un olor sabroso, endurecía la punta de los venablos, hacia estallar la piedra dura; los miembros de la horda conseguían sacar de él una dulzura que estaba llena de fuerza; en los bosques trémulos, en la sabana interminable y en el fondo de las cavernas, él era la tranquilidad de la horda. Era el padre, el guardián, el salvador, aunque, sin embargo, feroz, más terrible que los mamuts, cuando huía de la jaula y devoraba los árboles.
¡Y había muerto! El enemigo había destruido dos de las jaulas; en la tercera, durante la huida, lo habían visto fallecer, palidecer y decrecer.»

Ilustración: Blog J.H. Rosny.

J.H. Rosny aîné – La Guerre du feu (1932)

J.H. Rosny aîné – La Guerre du feu (1932)

Ilustración: Forum BDFI.

J.H. Rosny aîné – Le Félin géant (1918)

J.H. Rosny aîné – Le Félin géant (1918)

Ilustración: Gallica.

J.H. Rosny aîné – Helgvor du fleuve bleu (1935)

J.H. Rosny aîné – Helgvor du fleuve bleu (1935)

Publicada en 1930, Helgvor du Fleuve bleu: roman des âges farouches (Helgvor del Río azul: novela de los tiempos salvajes) cierra el ciclo de las novelas prehistóricas de J.H. Rosny aîné. En esta novela, volvemos a encontrar los temas predilectos del belga: los enfrentamientos entre las tribus, la situación de las mujeres, las aventuras trepidantes… La fuerte y enérgica Glâva huye de su tribu para escapar a un matrimonio que no desea, llevándose a su hermana Amhao, joven débil prometida a… un sacrificio para proteger a los Tsoh de los movimientos sísmicos. Durante la noche de su huida, los Tsoh son diezmados por un terremoto. Los supervivientes lanzan un ataque a la tribu de los Ougmar, que viven en las orillas del Río azul, para raptar a sus mujeres. Helgvor y Hiolg, dos jóvenes cazadores Oulgmar, no pueden impedir una masacre de niños y ancianos pero intentarán salvar a las mujeres prisioneras. Sus caminos se cruzarán con los de Glâva y Amhao…

Ilustración: Blog J.H. Rosny.

Los escritos de J.H. Rosny aîné sobre la Prehistoria no se limitan a las famosas novelas que acabamos de evocar. También publicaron ensayos y cuentos en diversos medios. Desgraciadamente, no hemos podido localizar versiones digitalizadas de estos títulos:

  • Les Origines (Los Orígenes, 1895): ensayo documental y literario que sirvió de base para las novelas posteriores. Se reeditó en 1923, a raíz del éxito de La Guerre du feu, bajo el título Les Conquérants du feu: l’énigme de la Préhistoire (Los Conquistadores del fuego: el enigma de la Prehistoria).
  • Amour des temps farouches (Amor de las edades heroicas): cuento.
  • Ambor le Loup, vainqueur de César (Ambor el lobo, vencedor de César, 1932): una novela con galos, tribus primitivas y mamuts!
  • En forêt (En el bosque, 1905): extraño texto – el único en la obra de Rosny – en el que se describe un caso de zoofilia.
  • La Préhistoire au désert (La Prehistoria en el desierto): artículo sobre la Prehistoria como ciencia.

Terminamos este primer capítulo dedicado a los hermanos J.H. Rosny (no hemos terminado con ellos: volverán a ocupar un largo espacio en la próxima sección de este dossier) con una novela corta que sintetiza sus dos temas de predilección: la Prehistoria y la ciencia-ficción. Les Xipéhuz (1887). Considerado como una de las primeras historias de ciencia-ficción, este relato se ambienta en una época remota, «mil años antes de la agrupación civilizadora de la que surgirían Nínive, Babilonia y Ecbatana» y describe el combate entre una tribu nómada, los Pjehou contra una nueva forma de vida no orgánica, los Xipéhuz, especie de cristales pensantes… Si algunos críticos describen los Xipéhuz como una forma de vida extraterrestre, es más probable que, en la idea de J.H. Rosny, se trate de una forma de vida procedente de una línea evolutiva diferente de la vida orgánica. En realidad, los autores no aportan demasiada información al respecto, limitándose a la afirmación de su existencia y su interacción con los humanos del Neolítico. En 1910, La Mort de la Terre (La Muerte de la Tierra, audiolibro en francés), angustiante novela de ciencia-ficción sobre la extinción de la raza humana por culpa de un calentamiento global, retomará esta idea de una forma de vida no orgánica y en competencia con los humanos. A propósito de Les Xipéhuz, Rosny aîné dijo: «Soy el único en Francia en haber creado un género fantástico nuevo, es decir fuera de la humanidad».

«Fue mil años antes de la gran civilización de donde surgieron más tarde Nínive, Babilonia y Ecbatana.
La tribu nómada del Pjehou, con sus asnos, sus caballos y su ganado atravesaba la selva bravía de Kzour, hacia el crepúsculo, entre la capa de rayos de luz oblicuos.
Todos estaban cansados, callaban buscando un bello claro donde la tribu pudiese encender el fuego sagrado, hacer la comida de la noche, dormir al abrigo de los animales, detrás de la doble rampa de las hogueras rojas.
Las nubes palidecieron, las comarcas ilusorias vagaron a los cuatro horizontes, los dioses nocturnos soplaron el canto arrullador y la tribu continuaba andando. Un explorador reapareció al galope, anunciando el claro y el agua diáfana y pura.
La tribu dio tres grandes gritos, todos avivaron el paso, sonaron risas pueriles; los caballos y los asnos, tan acostumbrados a reconocer la proximidad de la parada, después de la vuelta de los corredores y las aclamaciones de los nómadas, levantaban orgullosos el cuello.
El claro apareció. La fuente encantadora se abría camino entre musgos y arbustos. Una gran fantasmagoría se presentó a los nómadas.»

J.H. Rosny – Les Xipéhuz (1925)

J.H. Rosny – Les Xipéhuz (1925)

Ilustración: Sur l’autre face du monde.

Marcel Schwob – La Vendeuse d’ambre, ilustración de Fernand Siméon (1925)

Marcel Schwob – La Vendeuse d’ambre, ilustración de Fernand Siméon (1925)

En diversas ocasiones, hemos evocado en Tesoros Digitales el universo tan particular de los cuentos de Marcel Schwob (1867-1905). Entre fantástico y crudo realismo, el horror y el terror se mezclan con la piedad y la poesía para evocar el destino de mujeres y hombres confrontados a fuerzas que los sobrepasan, sean las de otros humanos o las de la naturaleza. Publicados en prensa antes de ser incluidos en volúmenes, dos cuentos ambientados en un mundo primitivo, antiguo, nos dan una idea de su estilo tan personal. En la Edad de la Piedra pulida, La Vendeuse d’Ambre (La Vendedora de ámbar, audiolibro en francés, 1891) llega en su embarcación a un pueblo lacustre para vender su valiosa mercancía. Ella es una mujer hermosa, elegante, más «evolucionada» que sus clientes potenciales, seres rudos y miserables… Este cuento es el primero del conjunto titulado La Légende des gueux (La Leyenda de los miserables), en el que Schwob, a través de instantáneas, ofrece un fresco histórico de los pobres y los humildes desde la Prehistoria hasta una época futura.

Ilustración: Gallica.

Marcel Schwob – La Vendeuse d’ambre, ilustración de Georges de Feure (1899)

Marcel Schwob – La Vendeuse d’ambre, ilustración de Georges de Feure (1899)

Segundo título de Le Roi au masque d’or (El Rey de la máscara de oro), La Mort d’Odjigh (La Muerte de Odjigh, audiolibro en francés, 1892) es el angustiante viaje hacia el Norte de Odjigh, el cazador de lobos en busca de una tierra más acogedora, perdido en una naturaleza desolada por las glaciaciones y escoltado por un tejón, un lince y un lobo… Marcel Schwob dedicó este cuento a J.H. Rosny.

Ilustración: Gallica.

«Hacia el norte se encaminó Odjigh, el matador de lobos. Cubrió su cara con una piel de ratón forrada y llena de agujeros cuya cola se balanceaba como un penacho por encima de su cabeza, ató alrededor de su cintura, con un cordón de cuero, una bolsa llena de carne seca hecha picadillo y mezclada con grasa y, moviendo el hacha de jade verde, se dirigió hacia las espesas nubes del horizonte.
Conforme pasaba, la vida se iba apagando. Los ríos se habían callado hacía ya mucho tiempo. El aire opaco sólo traía sonidos asfixiados. Las moles heladas, azules, blancas y verdes, radiantes por la escarcha, parecían los pilares de una carretera monumental.
Odjigh extrañaba de corazón el bullir de los peces nacarados entre las mallas de las redes de hilo, y el nadar serpentino de las anguilas marinas, y el caminar pesado de las tortugas, y la carrera ladeada de los gigantescos cangrejos de ojos bizcos, y los vivos bostezos de los animales terrestres: criaturas provistas de un pico plano y de garras, criaturas vestidas de escamas, criaturas moteadas de diversas maneras que alegraban la vista, criaturas amantes de sus crías, que daban saltos ágiles o hacían giros extraños o vuelos peligrosos. Y, por encima de todos los animales, echaba de menos a los lobos feroces, sus pieles grises y sus aullidos familiares, acostumbrado como había estado a cazarlos con el mazo y el hacha de piedra en las noches brumosas, bajo la luz roja de la luna.
En ese momento apareció a su izquierda un animal de madriguera que vive en lo más profundo del suelo y que se resiste a ser sacado de su agujero: un tejón flaco de pelo erizado. Odjigh lo vio y se alegró, sin pensar siquiera en matarlo. El tejón se acercó a él, manteniendo la distancia. Después, a la derecha de Odjigh, salió de repente de un pasadizo helado un pobre lince de ojos insondables. Miraba a Odjigh de lado, temerosamente, y reptaba con inquietud. Pero el matador de lobos también se alegró y siguió caminando entre el tejón y el lince.»

Flechas de silex inglesas, en John Evans - Les Âges de la pierre, instruments, armes et ornements de la Grande-Bretagne (1878)

Flechas de silex inglesas, en John Evans – Les Âges de la pierre, instruments, armes et ornements de la Grande-Bretagne (1878)

The Dog (El Perro) es un viejo fabricante de flechas de sílex de la tribu de los Ust, el mejor artista de la zona. Un día le dicen que no hay mejores flechas que las que fabrica un hombre de la tribu de los Ast. The Dog decide espiar a su rival para conocer su secreto… Publicado junto con otros relatos en Strong Men and True (Hombres fuertes y auténticos), The Arrow-Maker (El Fabricante de flechas, 1897) es un cuento del novelista y cuentista inglés Morley Roberts (1857-1942).

Ilustración: Gallica.

El padre de la ciencia-ficción H.G. Wells (1866-1946) – el aclamado autor de La Guerra de los mundos, La Máquina del tiempo o El Hombre invisible – dedicó pocas páginas a la narrativa sobre la Prehistoria: tan solo un título de este autor se ambienta en esta época. No obstante, esta única incursión en el género, A Story of the Stone Age (Una Historia de la Edad de Piedra, audiolibro en inglés, 1897), introduce argumentos que numerosos autores – empezando por Jack London – retomarán a su cuenta en las décadas posteriores, como por ejemplo la domesticación del caballo o la fabricación de las armas. Ambientados en la Edad de Piedra, los cinco episodios que conforman esta novela inicialmente publicada por entregas están protagonizados por el hombre de las cavernas Ugh-lomi. Al matar a su rival amoroso, Ugh-lomi debe huir con Eudema, su amada, y abandonar su tribu. En su destierro, aprenderá a domar un caballo para utilizarlo como montura, a fabricar un hacha con un palo y una piedra, arma que le permitirá sobrevivir en sus encuentros con hienas, osos o rinocerontes y al final le llevará a conquistar el mando de una tribu…

H.G. Wells – A Story of The Stone Age (1927)

H.G. Wells – A Story of The Stone Age (1927)

«Andú, el enorme oso de las cavernas, que vivía en la cueva garganta arriba, no había visto nunca un hombre en toda su sabia y respetable vida hasta que en una ocasión en mitad de la noche, cuando estaba merodeando garganta abajo por el borde del acantilado, vio el resplandor del fuego de Eudena en el saliente, y a Eudena roja y resplandeciente y a Ugh-lomi con una gigantesca sombra que le imitaba sobre el blanco acantilado, yendo de acá para allá, agitando la mata de pelo y ondeando el hacha de piedra – la primera hacha de piedra – mientras cantaba la muerte de Uya. El oso de las cavernas estaba lejos garganta arriba y lo vio todo de forma sesgada y a mucha distancia. Estaba tan sorprendido que se quedó completamente quieto sobre el borde, aspirando el novedoso olor a helechos ardiendo y preguntándose si la aurora no estaba saliendo por el sitio equivocado. Era el señor de las rocas y de las cuevas, era el oso de las cavernas, al igual que su hermano más pequeño, el oso pardo, era el señor de los espesos bosques de abajo, y como el león moteado – el león en esos tiempos tenía motas – era el señor de los arbustos de espino, de los cañaverales y de las llanuras abiertas. Era el mayor de todos los carnívoros. No conocía el miedo, nadie se alimentaba de él, y nadie le presentaba batalla, sólo el rinoceronte le superaba en fuerza. Hasta el mamut evitaba su territorio. Esta invasión le dejó perplejo. Observó que estas nuevas bestias tenían forma de monos y escaso pelo como los cerdos jóvenes.»

Ilustración: Internet Archive.

H.G. Wells - The Outline of History: Being a Plain History of Life and Mankind (1920)

H.G. Wells – The Outline of History: Being a Plain History of Life and Mankind (1920)

No obstante su escasa producción narrativa prehistórica, el inglés publicó varios ensayos históricos en los que aborda la aparición y la evolución del Hombre en la Tierra como, por ejemplo, los faraónicos The Outline of History: Being a Plain History of Life and Mankind (El Esquema de la Historia: historia sencilla de la vida y la humanidad, 1920) o A Short History of the World (Una Breve Historia del Mundo, 1922). Publicado en 1921 en la revista The Storyteller, The Grisly Folk (El Pueblo macabro) es un artículo en el que Wells explora la evolución del hombre de Neandertal, su utilización de las herramientas y su cohabitación con otras especies humanas. En su opinión, los neandertales no eran más que seres primitivos y bastos que merecieron su extinción a manos de nuestros antepasados…

Ilustración: Project Gutenberg.

George Martin Ottinger - Sketch for The Cliff Dweller's daughter (19?)

George Martin Ottinger – Sketch for The Cliff Dweller’s daughter (19?)

De nuevo, con Charles T. Abbott (1858-1926), nos encontramos con la dificultad de localizar elementos biográficos. A parte de sus años de nacimiento y defunción, nada se sabe sobre este autor que algunas fuentes identifican como un británico nacido en Australia. Parece haber sido el autor de una única novela, romance sentimental ambientado en la Arizona de una época remota: The Cliff Dweller’s Daughter; or, How He Loved Her. An Indian Romance of Prehistoric Times (La Hija del habitante del acantilado, o Cómo Él se enamoró de Ella. Un romance indio de los tiempos prehistóricos, 1899).

Ilustración: Artnet.

James Albert Knowlton – Origin, ilustración de C.I. Marston and Ray G. Bullock (1900)

James Albert Knowlton – Origin, ilustración de C.I. Marston and Ray G. Bullock (1900)

Según las críticas, Origin (Orígen, 1900) del estadounidense James Albert Knowlton una saga pseudo-religiosa, mal escrita, que empieza con el arca de Noé y cuenta los enfrentamientos de una raza maléfica de piel roja, los descendientes del demonio Ceiron, y de la raza de los buenos, blancos y rubios… Vagamente prehistórica, poco o nada creíble, aburrida y bastante ofensiva – siempre según los críticos – se recomienda buscar otra lectura… No obstante, resulta interesante hojear este libro, aunque sea sólo para detenerse en las ilustraciones de C.I. Marston y Ray G. Bullock: bastante crudas, por no decir con cierto potencial erótico, su presencia intriga en una obra de esta época y con este argumento…

Ilustración: Hathitrust.

Hubert Vaffier - Dolmens de Plouharnel (Bretaña, 1891)

Hubert Vaffier – Dolmens de Plouharnel (Bretaña, 1891)

Pocas novelas, en la larga lista que venimos enumerando, han tratado la Prehistoria desde un punto de vista regionalista, a excepción quizás de las obras de Hans Friedrich Blunck que usaba la época prehistórica para fomentar el culto a las razas germánicas… Republicano convencido, el folklorista bretón Anatole Le Braz (1859-1926) se alejó de los movimientos regionalistas de Bretaña, demasiado vinculados a la aristocracia y la Iglesia ; no obstante, dedicó su vida y su carrera literaria a su tierra natal, componiendo una obra narrativa, histórica y crítica esencialmente dedicada a Bretaña, con el fin de dar a conocer mejor las tradiciones de una región cuyos aislamiento geográfico y carácter esencialmente rural condenaban al menosprecio del resto del país. En el cuento Ar Môr (audiolibro en francés, 1902), Le Braz recrea el momento en el que un pueblo nómada de la Edad del Hierro, los Kymris, procedente del norte de Galia, llega a Bretaña y descubre los efluvios de Ar Môr (el mar)… Una oda a una Bretaña milenaria y una narración de como se forjó la identidad de su gente…

Ilustración: Gallica.

Léon-Maxime Faivre - Chasse préhistorique (S. XIX)

Léon-Maxime Faivre – Chasse préhistorique (S. XIX)

Ilustración: The Athenaeum.

William Percival Westell - The book of the animal kingdom. Mammals (1910)

William Percival Westell – The book of the animal kingdom. Mammals (1910)

Pintor, dibujante, arquitecto, novelista, Georges Moynet (1849-19?) fue miembro de famoso club literario parisino llamado Les Hydropathes (1878-1880). Publicó estudios sobre decorados y técnicas teatrales antes de colaborar con diversos periódicos, para finalmente dedicarse a su carrera como novelista cuentista humorístico… A principios del siglo XX, hacia 1904-1905, publica artículos de divulgación científica en revistas como La Science illustrée (La Ciencia ilustrada) o Journal des voyages et des aventures de terre et de mer (Periódico de los viajes y las aventuras de tierra y mar). Es en este último título que, en diciembre de 1904, Moynet publica Le Tueur de mammouth (El Matador de mamut), relato de una épica lucha a muerte entre un enorme mamut y un joven cazador de ranas…

Ilustración: Wikimedia Commons.

Louis Figuier – La Terre avant le déluge, ilustración de Édouard Riou (1874)

Louis Figuier – La Terre avant le déluge, ilustración de Édouard Riou (1874)

Tres años antes de que el británico Harry Lowerison publicara sus cuentos de Heacham (From Paleolith to Motor Car; or Heacham Tales ; ver más arriba en nuestro capítulo sobre Arqueólogos y novelistas), al otro lado del Canal de la Mancha, en Normandía, un notario francés había tenido la idea de contar la historia de su tierra desde la época prehistórica hasta los tiempos modernos. Les Hôtes de l’estuaire (Los Huéspedes del estuario, 1903) de Jean Revel (pseudónimo de Pierre-Paul Toutain, 1848-1925) es una sucesión de relatos sobre la historia del estuario del rio Sena. El primer cuento, Un jour lointain (Un día lejano) evoca, en una visión apocalíptica y brutal, los primeros habitantes de los pantanos normandos: el ictiosaurio, el dinornis, el oso… para llegar al hombre.

Ilustración: Internet Archive.

Peter B. McCord – Wolf: The Memoirs of a Cave Dweller (1908)

Peter B. McCord – Wolf: The Memoirs of a Cave Dweller (1908)

Gustave Thévenet (18?-19) parece haber sido un autor de vodevil de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Pero no hemos podido conseguir datos biográficos de relevancia sobre el autor de Rien de nouveau. Conte préhistorique (Nada nuevo. Cuento prehistórico), publicado en diversos diarios en 1904, historia humorística sobre el primer hombre, la primera mujer y… ¡el primer adulterio de la humanidad!

Wolf: The Memoirs of a Cave Dweller (Wolf: Las Memorias de un habitante de las cavernas, 1908) es la única novela de Peter B. McCord (1871-1908), reconocido acuarelista estadounidense, sobre todo recordado por sus viñetas publicadas en la prensa entre 1891 y 1908. Murió prematuramente de una neumonía, y nunca llegó a ver publicada su novela. En esta obra – que ilustró él mismo-, McCord imagina el destino de un hombre de las cavernas precolombiano: su inteligencia y su habilidad le confieren una reputación sobrenatural entre los hombres de su tribu y le permiten reinar sobre ellos. Pero, cuando es incapaz de curar a los suyos, diezmados por una terrible enfermedad, pierde su autoridad y es abandonado en su caverna. Empieza a redactar sus memorias…

Ilustración: Internet Archive.

Peter B. McCord – Wolf: The Memoirs of a Cave Dweller (1908)

Peter B. McCord – Wolf: The Memoirs of a Cave Dweller (1908)

«Entonces, la mujer-pescadora que era mía dijo a mi oído: «El mal que ves desaparecerá. El sol se esconderá de vergüenza ante la gran obra que ha hecho tu mano. El fuego, ahora enterrado en la arena, está enfermo y deshecho. Tú, cuya mujer soy yo ahora, dame tu orden y lo llamaré para que salga de su escondite».
Y yo, al no tener mejor idea, dije a mi pueblo: «El sol domino como domino el fuego de la tierra, y con esta mujer que es mía, lo llamaré para que los cazadores experimentados no tengan miedo y cubran sus rostros de terror».
Entonces, delante de mi gente reunida, ella, la mujer-pescadora, se puso de pie y bailó mientras la observaba y ningún hombre allí presente había visto un baile como el suyo. Bailó en un círculo, encima de la arena caliente de las ollas ; para ella era el baile del sol. Mientras bailaba, cantaba el sol y de él cantó:
«El sol es vida, toda la vida viene del sol. El sol es fuerza, y por eso no todo es débil.
El sol no conoció nacimiento, porque de su vientre nacen todas las demás cosas.
Las colinas, los árboles, y las corrientes que fluyen no son otra cosa que los hijos del sol.
Las estrellas y la luna son cazadores nacidos del sol.
El sol nunca puede morir, porque da vida a todos los que viven para morir.»

Ilustración: Internet Archive.

John Kendrick Bangs - The autobiography of Methuselah, ilustración de F.G. Cooper (1908)

John Kendrick Bangs – The autobiography of Methuselah, ilustración de F.G. Cooper (1908)

¿No se han preguntado nunca cómo debió de ser la juventud de Matusalén, el patriarca antediluviano más conocido? Está siempre representado como un venerable anciano, pero ¿cuál fue su vida de joven? Es lo que se propone elucidar el humorista y satirista estadounidense, maestro del pastiche, John Kendrick Bangs (1862-1922) en The autobiography of Methuselah (La Autobiografía de Matusalén, audiolibro en inglés, 1908). En esta divertida fantasía que da un repaso satírico a la Biblia, descubriremos que de pequeño, es decir a los 222 años, a Matusalén le encantaba cazar dinosaurios y pterodáctilos y que participaba en carreras, a lomos de un discosaurio!

Ilustración: Project Gutenberg.

Autora de artículos prácticos destinados a la educación de las señoritas para diversas revistas femeninas, O. de Carladez escribió también novelas que se publicaron por entregas en estas mismas revistas. La Fille des cavernes : idylles préhistoriques (Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4, La Chica de las cavernas: idilios prehistóricos) es una de estas novelas que La Nouvelle Revue ofreció a sus lectores en noviembre y diciembre de 1909. Entre luchas raciales y búsquedas de nuevos territorios, la novela narra el destino de Silsmina, joven habitante de las cavernas recogida y adoptada por Zib, jefe de la tribu de los Aryas. A diferencia de otros autores que utilizaron la Prehistoria para defender argumentos feministas (ver más arriba nuestro capítulo titulado Los albores de la condición humana), O. de Carladez adopta una postura bastante más conservadora, abogando por una sumisión total de la mujer y su dedicación exclusiva a las tareas del hogar y al bienestar de su hombre…

Frederick Hankerson Costello – Sure-Dart, ilustración de Walter J. Enright (1909)

Frederick Hankerson Costello – Sure-Dart, ilustración de Walter J. Enright (1909)

Encargado de la sucursal de Bangor, en el estado de Maine, de la empresa R.G. Dunn, dedicada al suministro de información comercial, riesgo y financiera de empresas, Frederick Hankerson Costello (1851-1921) publicó varias novelas de aventuras para jóvenes adultos. Sure-Dart, A Story of Strange Hunters and Stranger Game in the Days of Monsters (Sure-Dart. Una historia de extraños cazadores y de un juego más extraño en tiempos de monstruos, 1909) fue su contribución al género prehistórico. Ambientada en tiempos en los que el Colorado era un mar interior cuyas orillas eran pobladas por pterodáctilos y trogloditas, la novela cuenta las aventuras de Sure-Dart y su amigo Hop-Foot, dos jóvenes cazadores.

Ilustración: Google Libros.

El guerrero Volcar le Terrible (Volcar el Terrible, 1913) siempre ha triunfado contra sus enemigos hasta el día en el que cede al poder de seducción de la rubia Elda. Cuando ella lo abandona, Volcar se entrega a una locura asesina, dedicándose a exterminar las tribus con las que se cruza. Hasta que la piedad se apodera de su corazón… Esta historia simbólica, drama de violencia, amor y celos, fue escrita por el periodista y escritor belga Paul Max (1884-1944). A principios de 1914, el compositor Charles Strony (1887-1939) adaptó Volcar le terrible en una rapsodia heroica, suite sinfónica que probablemente nunca llegó a estrenarse…

Charles H. Robinson – Longhead, ilustración de Charles Livinston Bull (1913)

Charles H. Robinson – Longhead, ilustración de Charles Livinston Bull (1913)

C.H. Robinson, o Charles H. Robinson (1843-19?) fue un editor estadounidense que publicó diversas revistas de ámbito local del estado de Iowa y de Chicago. Es autor de varios títulos, artículos científicos y novelas, dedicados a los hombres primitivos de su región. Longhead: the story of the first fire (Longhead: la historia del primer fuego, 1913) es una novela protagonizada por una pareja de las cavernas, desde los primeros usos del fuego, hasta sus primeros intentos de organización social y la aparición en sus vidas de la religión y del arte.

Ilustración: Internet Archive.

Out of the Miocene (Parte 1, Parte 2, Fuera del Mioceno) es un relato del autor pulp John Charles Beecham (1873-19?). Se publicó en la revista The Popular Magazine en 1914 y cuenta como la mente de un hombre moderno, viajando por los axones, llega a conectar con la mente de su antepasado del Mioceno y a revivir sus aventuras.

Franz Heinrich Achermann - Auf der Fährte des Höhlenlöwen (1919)

Franz Heinrich Achermann – Auf der Fährte des Höhlenlöwen (1919)

Quizás sea demasiado pronto para que las obras de Franz Heinrich Achermann (1881-1946), recién elevado al Dominio Público europeo el pasado 1 de enero, se encuentren disponibles en alguna biblioteca digital. Este pastor suizo fue uno de los autores católicos más famosos de su país con sus novelas de intriga histórica o de ciencia-ficción, sus obras de teatro, y sobre todo su serie de novelas ambientadas en la Prehistoria. Aficionado a las excavaciones arqueológicas, se apasionó tanto por esta nueva ciencia que publicó varias historias en las que los hombres de las cavernas pensaban y actuaban en función de la moral cristiana: Die Jäger von Thursee (Los Cazadores de Thursee, 1918), Auf der Fährte des Höhlenlöwen (Siguiendo las huellas del león de las cavernas, 1919), Kanibalen der Eiszeit (Canibales de la Edad de Hielo, 1920), Der Schatz der Pfahlbauers (El Tesoro de las casas lacustres, 1920), Dämonentänzer der Urzeit. Roman aus der Wildnissen 2. Eisenzeit (Demonios bailarines de los tiempos prehistóricos: novela de la selva en la Segunda Edad del Hierro, 1927), Der Totenrufer von Halodin (Los Llamadores de la Muerte de Halodin, 1928)

Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.

Charles G.D. Roberts – In the Morning of Time (1919)

Charles G.D. Roberts – In the Morning of Time (1919)

Publicada en volumen en 1919, después de haber aparecido en varias revistas inglesas y americanas desde 1912, In the Morning of Time (En la Mañana del Tiempo) es una novela del poeta y escritor canadiense Sir Charles G. D. Roberts (Charles George Douglas, 1860-1943), considerado el padre de la poesía canadiense. Su prosa es recordada por sus historias sobre la vida de los animales, siendo un pionero en este género tan particular, pero también escribió libros de viajes y novelas. Historia de valor, descubrimientos, supervivencia y aventuras, In the Morning of Time pertenece a este último grupo. Si las libertades que Sir Roberts tomó con la cronología – haciendo convivir hombres y dinosaurios – se aleja del rigor científico que caracterizaba sus cuentos sobre la vida salvaje, esta novela no deja de ser una obra entretenida, con una estructura más propia de un guión cinematográfico.

Ilustración: Internet Archive.

Charles G.D. Roberts – In the Morning of Time (1919)

Charles G.D. Roberts – In the Morning of Time (1919)

«El ululato y los ruidos sordos, pesados, que sonaban a puñetazos, se acercaban cada vez más a una velocidad espantosa ; y de repente, en medio del lejano y débilmente iluminado enredo de los troncos de los árboles, apareció una forma gigante, siete u ocho veces más alta que Grôm. Saltando sobre sus poderosas patas traseras, con las patas delanteras en el pecho, llegó a través de la selva brincando como un gigantesco canguro, rompiendo las ramas y los pequeños árboles a su paso, y balanceándose a cada salto sobre su masiva cola de reptil. Su grande cabeza, algo como un cruce entre la de un caballo monstruoso y la de un caimán, terminaba un largo cuello de serpiente, y sus ojos, enormes, redondos y sin párpados, parecían dos discos de metal brillante y esmaltado cuando reflejaban la luz de las hogueras.»

Ilustración: Internet Archive.

Tyopa. A Bush Romance (Tyopa. Un romance del bush, 1920) es una relato de aventuras prehistóricas protagonizadas por hombres-mono del bush de Addo, en Sudáfrica. Su autor, Ernest Glanville (1855-1925) fue un prolífico cuentista surafricano, autor de una veintena de novelas históricas además de numerosas historias cortas.

Instrumentos musicales prehistóricos

Instrumentos musicales prehistóricos

Injustamente olvidado hoy en día, el valón Jean Tousseul (pseudónimo de Olivier Degée, 1890-1944) fue uno de los escritores belgas más leídos de su época, traduciéndose su obra en Estados Unidos y Rusia. Autodidacta, este operario de una cantera ejerció diversos oficios, contable, periodista, sindicalista, antes de llegar a vivir de su pluma. Pacifista durante la Primera Guerra Mundial, será encarcelado cuatro meses por derrotista ; muy afectado por la segunda guerra mundial, no superó una tuberculosis y murió prematuramente en 1944. Autor de más de cuarenta novelas y volúmenes de cuentos publicados entre 1916 y 1943, Jean Tousseul alcanzó el éxito a principios de los años 1930, con la publicación de los cinco episodios de su pentalogía inspirada en su experiencia en las canteras, titulada Jean Clarambaux. Entre sus numerosos cuentos, Rooh (1920) y L’Exode (El Éxodo, 1928) se ambientan en la Prehistoria. En estas dos historias, Tousseul, en un ambiente apocalíptico, pone en escena artistas e intelectuales prehistóricos sometidos a la bestialidad y la incomprensión de sus congéneres y a la brutalidad de los elementos.

Ilustración: Wikimedia Commons.

« – ¿Quieres silbarnos el ruido del viento, Rô?
El adolescente se había colocado en plena luz: no tenía la cara en forma de rombo de los otros, tampoco su máscara aplastada. Obedecía en seguida, porque era tímido y dócil, y además quería a Guhr por su bondad, su sabiduría y su aislamiento. Rô soplaba en una falange de pie de reno y sacaba de ella, jugando hábilmente con el dedo sobre el hueco, sonidos muy curiosos: no sólo el silbido del viento, pero también llamadas de animales y gritos de aves. Su cara pálida se animaba, sus ojos se volvían fijos, su cabeza de inclinaba