Rulaman, Vamireh, Odjigh, Poh-Hlaik, Oo-oo: miradas literarias sobre la humanidad (y la fauna!) primitiva

Rulaman, Vamireh, Odjigh, Poh-Hlaik, Oo-oo: miradas literarias sobre la humanidad (y la fauna!) primitiva

Desde los folletines del siglo XIX hasta las exitosas series televisivas de hoy en día, las publicaciones por entregas han probado su valía, por lo que no es necesario demostrar el interés que despiertan en los lectores y espectadores. En su vigésima edición, Tesoros Digitales se estrenan en este género editorial para abordar un nuevo tema literario que tuvo su auge precisamente gracias a las publicaciones por capítulos en revistas populares.

Rulaman, Vamireh, Odjigh, Poh-Hlaik, Oo-oo: miradas literarias sobre la humanidad (y la fauna!) primitiva es el título de esta nueva entrega en la que iremos abordando las distintas características de lo que comúnmente se define como «novela prehistórica», desde sus inicios hasta las grandes novelas de fantasía del siglo XX.

Se trata de un tema difícil de abordar en Tesoros Digitales, no tanto por su complejidad literaria, ya que es un género esencialmente popular, sino porque la mayor producción de novela prehistórica es relativamente reciente y numerosos autores aún no pertenecen al Dominio Público, con lo cual sus obras no están digitalizadas. Pero intentaremos ser lo más exhaustivos que podamos, y quizás este trabajo sirva de guía para incitar a que se traduzcan y editen algunas de las obras evocadas…

Con este primer episodio, les ofrecemos las dos primeras partes del dossier: Breve historia de una ciencia llamada «Prehistoria» y Arqueólogos y novelistas.

Winsor McCay – Gertie the Dinosaur (1914)

Durante una visita en el museo de historia natural, el dibujante Winsor McCay (1867-1934) apuesta que es capaz de devolverle vida a un dinosaurio, gracias a la animación. Así nace Gertie, el primer dinosaurio animado de la historia. Una anécdota cuenta que McCay intentó documentarse sobre cómo se movían los dinosaurios, pero nadie en el Museo de Historia Natural fue capaz de decírselo con certeza. Por lo tanto, en la escena en la que Gertie se planta sobre sus patas traseras, McCay introdujo un pequeño lagarto volador, destinado a desviar la atención de los espectadores con el fin de que no se fijaran demasiado en la falta de veracidad de los movimientos de Gertie.

Breve historia de una ciencia llamada «Prehistoria»

James Ussher - Jacobi Usserii Armachani Annales Veteris Et Novi Testamenti... (1686)

James Ussher – Jacobi Usserii Armachani Annales Veteris Et Novi Testamenti… (1686)

Durante siglos, se presumió que el origen de los primeros hombres venía explicado por los textos sagrados. En particular, en el mundo occidental cristiano, fue la Biblia la que estableció la genealogía humana, enumerando las sucesivas generaciones desde Adán y Eva, sin que los eruditos se atrevieran a mucho más que a puntualizar con datos astronómicos y datos históricos escritos. Así, el arzobispo irlandés anglicano James Ussher (1581-1656) estableció en sus Annales veteris testamenti, a prima mundi origine deducti (Anales del Viejo Testamento derivados de los primeros orígenes del mundo, texto en inglés, 1650) que el primer día de la creación comenzó el atardecer anterior al domingo del 23 de octubre del año 4004 a.C. del calendario juliano, que Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso el lunes 10 de noviembre de 4004 a.C. y que el arca de Noé se posó sobre el monte Ararat el miércoles 5 de mayo del 2348 a.C., marcando así el fin del Diluvio universal…

Ilustración: Bayerische StaatsBibliothek digital.

Lucrecio - De rerum natura, manuscrito iluminado, finales del S. XV

Lucrecio – De rerum natura, manuscrito iluminado, finales del S. XV

Pocas veces a lo largo de la historia se ha cuestionado la antigüedad del origen del hombre. Aunque Lucrecio (99-55 a.C.), en el canto V de su De rerum natura (Sobre la naturaleza de las cosas), compone una «prehistoria», definida como la gesta de la humanidad antes de ser inventada la escritura, y establece la hipótesis filosófica sugerida por la existencia de uestigia (vestigios arqueológicos) de las tres grandes épocas (la edad de piedra, la del bronce y la del hierro), otros autores de la Antigüedad atribuyen estos vestigios a fenómenos más o menos naturales: así, Herodoto (ca. 484-425 a.C.) o Plutarco (ca. 46-125) creían que las piedras pulidas o talladas se debían a la acción de un relámpago. De hecho, esta creencia sobre las «piedras de rayo» o «ceraunia» perduró durante siglos en civilizaciones muy distintas y alimentó todo un folclore que encontramos reseñado en obras tan diversas como el Antiguo Testamento (Éxodo), la historia romana (Ab Urbe condita libri (Desde la fundación de la Ciudad, 27-25 a.C.) de Tito-Livio (59 a.C.-17 d.C.)) o las gestas escandinavas del siglo XIII (Saga Völsunga, texto en inglés): sus supuestas virtudes mágicas y milagrosas hicieron que las piedras de rayo fueran objetos de predilección entre sacerdotes y guerreros en sus ceremonias y combates…

Ilustración: Somni, Col.lecció digital de fons històric de la Universitat de Valencia.

Conrad Gessner - De Omni rerum fossilium (1565)

Conrad Gessner – De Omni rerum fossilium (1565)

Los fósiles y las piedras talladas durmieron en las vitrinas de los gabinetes de curiosidades del Renacimiento sin que nadie pareciera buscar más allá la explicación de su formación. Científicos como el naturalista suizo Conrad Gessner (1516-1565), en De Omni rerum fossilium (1565), o el mineralogista flamenco Anselmus Boëtius de Boodt (1550-1626), en Gemmarum et lapidum historia (1609), estudian las piedras de rayo sin poner en duda su origen «meteorológico», mientras que el italiano Ulisse Aldrovandi (1522-1605), en Museum metallicum (1648) sugiere que se trata de antiguos instrumentos de hierro que el tiempo habría transformado en piedra…

Ilustración: Google Libros.

 Anselmus Boëtius de Boodt - Gemmarum et lapidum historia (1609)


Anselmus Boëtius de Boodt – Gemmarum et lapidum historia (1609)

Ilustración: Google Libros.

Ulisse Aldrovandi - Museum metallicum (1648)

Ulisse Aldrovandi – Museum metallicum (1648)

Ilustración: Alma DL, Biblioteca Digital de la Universidad de Bolonia.

Michele Mercati - Metallotheca vaticana (1717)

Michele Mercati – Metallotheca vaticana (1717)

El italiano Michele Mercati (1541-1593), médico del Papa y director del jardín botánico del Vaticano, fue uno de los únicos en intuir la mano del hombre detrás de la creación de aquellas piedras curiosas. Para Mercati, no hay duda que las hachas pulidas se debían a los relámpagos. No obstante, adelanta que las flechas talladas fueron creadas por los hombres primitivos para utilizarlas como arma. Al ser nombrado director del jardín botánico del Vaticano, Mercati creó una sección llamada Metallotheca vaticana, en la que se pretendía conservar ejemplares de minerales. El catálogo de esta colección, también llamado Metallotheca vaticana, fue la gran obra de Mercati. Pero este trabajo no fue publicado hasta 1717, demorando cerca de dos siglos el reconocimiento de Mercati como precursor de la mineralogía, la paleontología y la arqueología…

Ilustración: Google Libros.

Michele Mercati - Metallotheca vaticana (1717)

Michele Mercati – Metallotheca vaticana (1717)

Aunque otros autores, a finales del siglo XVII y principios del XVIII, empezaron a dudar del origen mágico de las piedras de rayo, es el botanista y médico francés Antoine de Jussieu (1686-1758) quien, en su artículo titulado De l’origine et des usages de la pierre de foudre (Del origen y de los usos de la piedra de rayo, 1723), fue el primero en interpretar correctamente que las llamadas «piedras de rayo», al compararlas con piedras similares todavía usadas por los «salvajes» del Nuevo Mundo, eran herramientas creadas por el hombre. Este ejemplo concreto es una clara evidencia de que, hasta el siglo XVIII, y salvo casos muy aislados, los eruditos no llegaron a sospechar que pudieron existir formas humanas primitivas antes de las épocas históricas reseñadas por los autores de la Antigüedad.

Ilustración: Google Libros

Jan Galle - Americae Retectio (1615)

Jan Galle – Americae Retectio (1615)

En el siglo XVIII, los filósofos ilustrados desarrollan el concepto de «hombre natural», hombre primitivo que vivía aislado o en grupos pequeños, «buen salvaje» que subsistía gracias a los recursos naturales y mediante armas e indumentaria rudimentarias. Este mito, nacido del descubrimiento en el siglo XVI de una «joven humanidad» en América y desarrollado por Michel de Montaigne (1533-1592) en los Ensayos (texto en francés, audiolibro en francés, 1580-1588) Des Cannibales (De los caníbales) y Des Coches (De los vehículos), fue el punto de partida de filósofos como Denis Diderot (1713-1784) (Supplément au voyage de Bougainville, audiolibro en francés, 1772) ou Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) (Discours sur l’origine des inégalités parmi les hommes, audiolibro en francés, 1765) para elaborar su crítica sobre las aberraciones y las injusticias de la sociedad, pero no pasó del ámbito puramente filosófico.

Ilustración: Wikimedia Commons.

John Collier - Retrato de Charles Darwin (1883)

John Collier – Retrato de Charles Darwin (1883)

La prehistoria fue constituyéndose en disciplina científica a lo largo del siglo XIX, dejando de lado las explicaciones mitológicas para alimentarse de los trabajos de los geólogos, que intentaban demostrar que la creación de la Tierra se remontaba a una época muy lejana – Georges-Louis Leclerc, comte de Buffon (1707-1788) fue uno de los precursores en esta rama -, de los naturalistas, encabezados por Jean-Baptiste de Lamarck (1744-1829) y Charles Darwin (1809-1882), y de los antropólogos. Buffon, en su Histoire naturelle de l’homme (Historia natural del hombre) imagina de manera muy poética en 1749 cuales fueron las impresiones del primer hombre de la creación al despertar sus sentidos. Unas impresiones que no debieron de ser del agrado del Sr Alonso Ruiz de Piña que, en 1773, tradujo al español la obra de Buffon y otorgó a este capítulo una traducción más bien… ¡expeditiva!

Ilustración: Wikimedia Commons.

Buffon - Histoire naturelle de l'homme (1749)

Buffon – Histoire naturelle de l’homme (1749)

Ilustración: Gallica.

Desarrollada inicialmente por eruditos locales (maestros, abogados, eclesiásticos) que, como miembros de sociedades científicas regionales, eran llamados a estudiar los yacimientos arqueológicos encontrados en sus zonas, la prehistoria se convierte, gracias a los escritos de los materialistas en la segunda mitad del siglo XIX, en una ciencia que se oponía a los valores predicados por la Iglesia, más favorable a una interpretación de los textos sagrados que no fuera contradictoria con los conocimientos científicos (concordismo).

Cráneo fósil procedente de la cueva de Neandertal (Alemania, 1863)

Cráneo fósil procedente de la cueva de Neandertal (Alemania, 1863)

El descubrimiento de obras de arte que ponían en escena animales extinguidos, como el mamut, contribuyó a la aceptación de la existencia de un «Hombre fósil». No obstante, a pesar del hallazgo en 1856, cerca de Düsseldorf en Alemania, de los restos del Hombre de Neandertal, los científicos tardaron cerca de tres décadas en aceptar que habían podido existir formas humanas extinguidas: se atribuyó la forma tan característica del cráneo del hombre fósil alemán a una deformación patológica, hasta la aparición de otros esqueletos neandertalienses en Bélgica (1886) y Francia (1908), del Pitecántropo (homo erectus) en Java (1891) y del Australopiteco en Suráfrica (1920).

Ilustración: Wikimedia Commons.

Sería imposible enumerar aquí los descubridores de yacimientos prehistóricos que, como Marcelino Sanz de Sautuola (1831-1888) con Altamira, contribuyeron a demostrar la existencia de los hombres prehistóricos. No obstante destacaremos los nombres de algunos prehistoriadores precursores que lograron avances significativos en el reconocimiento de su disciplina como ciencia :

 

Nicolas Mahudel - Sur les prétendues pierres de foudre (1730)

Nicolas Mahudel – Sur les prétendues pierres de foudre (1730)

  • Nicolas Mahudel (1673-1747): retomando las ideas de Lucrecio, fue el primero en proponer en 1734 la clasificación en tres edades (piedra, hierro, bronce), pero sin poner en duda el relato bíblico, y sugirió que las piedras de rayo podrían haber tenido un origen humano.

Ilustración: Wellcome Images.

  • John Frere (1740-1807) descubrió en 1790 herramientas que asociaban piedras talladas con huesos de animales (Account of Flint Weapons discovered at Hoxne in Suffolk, 1797).
  • Christian Jürgensen Thomsen (1788–1865) estableció en 1820 la clasificación de las tres edades.
  • Paul Tournal (1805-1872) fue uno de los primeros en demostrar la contemporaneidad entre el hombre prehistórico y algunas especies animales extinguidas (1827-1828).
  • François Jouannet (1765-1845), fue el primero en descubrir talleres de talla y en establecer la distinción entre edad de piedra inferior y superior.
  • Philippe-Charles Schmerling (1790-1836), fue el primer antropólogo en descubrir e identificar huesos humanos como los restos de una especie de hombre prehistórico extinguida (Recherches sur les ossements fossiles dans les cavernes de la province de Liège, 1833-1834).
  • Jacques Boucher de Perthes (1788-1868), contribuyó a la aceptación de la gran antigüedad del hombre con su concepto del «hombre antediluviano» y planteó, basándose en los hallazgos de restos de hipopótamos y de elefantes en el norte de Francia, una teoría sobre los cambios climáticos. (De la Création, essai sur l’origine et la progression des êtres, 1838-1841 ; De l’Homme antédiluvien et de ses œuvres, 1860).
Philippe-Charles Schmerling - Recherches sur les ossements fossiles dans les cavernes de la province de Liège (1833-1834)

Philippe-Charles Schmerling – Recherches sur les ossements fossiles dans les cavernes de la province de Liège (1833-1834)

Ilustración: BIU Santé.

Jacques Boucher de Perthes - De l'Homme antédiluvien et de ses œuvres (1860)

Jacques Boucher de Perthes – De l’Homme antédiluvien et de ses œuvres (1860)

Ilustración: Gallica.

John Lubbock - Pre-Historic Times, As Illustrated by Ancient Remains, and the Manners and Customs of Modern Savages (1865)

John Lubbock – Pre-Historic Times, As Illustrated by Ancient Remains, and the Manners and Customs of Modern Savages (1865)

Ilustración: Internet Archive.

Vista microscópica de esporas de un esporangio silúrico

Vista microscópica de esporas de un esporangio silúrico

En los albores del siglo XX, la prehistoria se fue consolidando como una ciencia pluridisciplinar que se ramifica en una multitud de direcciones cada vez más especializadas: geología, geomorfología, petroarqueología, sedimentología, micromorfología, palinología, antracología, paleontología, arqueozoología, tafonomía, malacología, traceología, e incluso física nuclear…

Ilustración: Wikimedia Commons.

Charles Chaplin – His Prehistoric Past (1914)

Charlot, dormido en un parque público, sueña que vive en la Edad de Piedra y destrona el rey Low Brow para conquistar su esposa favorita. Es la primera película en la que Chaplin recurre al sueño como elemento narrativo y pretexto para ofrecerle a su entrañable vagabundo una ocasión de huir de su miserable realidad…

Arqueólogos y novelistas

Retrato de grupo en el que aparecen, de izquierda a derecha, Hugo Obermaier, Henri Breuil, Emile Cartailhac, Marcellin Boule y Hermilio Alcalde del Río, con su hija Clotilde en primera fila (ca. 1889-1910)

Ilustración: Red Digital de Colecciones de Museos de España.

Pierre Boitard – Paris avant les hommes (1861)

Pierre Boitard – Paris avant les hommes (1861)

La narrativa prehistórica nace a mediados del siglo XIX, paralelamente al auge de la ciencia prehistórica, de la necesidad de acercar al gran público aquellas teorías revolucionarias sobre la formación de la tierra, el origen de las especies y la aparición del hombre, y son los propios científicos – naturalistas, arqueólogos, paleontólogos – los que van a alejarse de las publicaciones técnicas para iniciarse en un género totalmente novedoso.

Ilustración: Gallica.

Pierre Boitard – Paris avant les hommes (1861)

Pierre Boitard – Paris avant les hommes (1861)

Autor de la descripción y clasificación del diablo de Tasmania, Pierre Boitard (1789-1859) escribió, en 1838, más de veinte años antes de El Origen de las especies (1859) de Charles Darwin, un artículo en el que desarrolla y defiende la teoría de la evolución. Sus ideas no tuvieron mucha más suerte que las de Darwin y fue violentamente criticado. En 1861, después de su muerte, se publicó Paris avant les hommes (Paris antes de los hombres), curiosa novela en la que Boitard describe la historia geológica de la región de París con el fin de explicar de forma divulgativa sus teorías. Poniéndose a sí mismo en escena, subido a un aerolito, y acompañado de un extraño genio, observa cómo evolucionan la tierra, los animales e incluso una familia de simios homínidos…

Ilustración: Gallica.

Pierre Boitard – Paris avant les hommes (1861)

Pierre Boitard – Paris avant les hommes (1861)

« Estos animales asquerosos exhalaban un olor tan fétido, por culpa de su suciedad, que me tapé la nariz preguntando en voz baja al genio cuáles eran estos animales extraordinarios. Al oír esta pregunta, el diablo estalló de una larga y ruidosa risa que los despertó. La hembra se escondió en el fondo de la caverna llevándose a su cachorro que había agarrado su pecho con más fuerza. Pero el macho produjo un rugido gutural y feroz, me echó una mirada deslumbrante, se levantó sobre sus patas traseras, agarró con las delanteras el tomahawk de sílex, y en un salto furioso, se tiró a mi lado, levantando la temible arma encima de mi cabeza. En este momento, grité de terror, porque acababa de reconocer la especie más peligrosa de todos los monstruos. Era un hombre. Menos mal, el genio interpuso su muleta todopoderosa entre él y yo, previniendo la lucha. El salvaje volvió con su compañera a el fondo de la caverna, y yo me quedé todo aturdido por la escena. Una vez recuperado, creía de verdad que acababa de soñar ,y para asegurarme, le pregunté al genio lo que habíamos visto.
« Hombre, me contestó, lo has reconocido como yo, es un hombre fósil-
– Lo ha hecho tan parecido a un mono.
– ¡Ay, qué quieres! Era así, y, aunque te tenga que sorprender, los caracteres de su raza aún se pueden encontrar, de manera aislada, en la naturaleza viva.
– Eso me parece muy fuerte. ¡Qué! ¿este cuerpo cubierto de pelos?
– Muchos individuos, incluso en Francia, son casi tan peludos como monos, por no hablar de estas familias de hombres que, según dicen nuestros naturalistas viajeros, existen en las Indias. ¿No te dice la Historia Santa que Esaú tenía el cuerpo cubierto de pelo, como una cabra? Si los hombres tienen menos pelos ahora que en los tiempos primitivos, se debe sin duda al hecho de usar ropa, cuyo roce ha desgastado la ropa natural. »

Ilustración: Gallica.

Adrien Arcelin - Solutré, o Los Cazadores de renos de la Francia del centro (1872)

Adrien Arcelin – Solutré, o Los Cazadores de renos de la Francia del centro (1872)

Geólogo y arqueólogo de prehistoria, Adrien Arcelin (1838-1904) fue, desde 1866, el descubridor e investigador, junto con Henry Testot-Ferry (1826-1869), del yacimiento paleolítico de La Roche de Solutré (La Roca de Solutré), en el centro oeste de Francia. La Roche de Solutré, vertiente de casi 500 metros, es un fenómeno geológico raro en esta zona. En su pie, además de los restos habituales que demuestran la presencia del hombre (tumbas, utensilios, armas…), los arqueólogos encontraron una cantidad considerable de huesos de animales : renos, caballos, elefantes, lobos y tigres. Este descubrimiento les llevó a pensar que, durante casi 25000 años, entre 35000 y 10000 a.C., la Roche de Solutré fue una estación de caza en la que los hombres cortaban, despellejaban y ponían a curar la carne de los animales que habían cazado. En 1872, Adrien Arcelin publicó, bajo el pseudónimo de Adrien Cranile, una novela destinada a dar a conocer el yacimiento sobre el que había trabajado : Solutré, ou Les Chasseurs de rennes de la France centrale (Solutré, o Los Cazadores de renos de la Francia del centro). En esta novela, Arcelin cuenta cómo los cazadores del paleolítico perseguían los caballos hasta la cima de la roca, y los incitaban a arrojarse al vacío, facilitándose de esta manera el trabajo de matanza… Esta idea novelesca cuajó en una leyenda que todavía permanece en el imaginario colectivo, aunque se demostró, en los años 1960, que era técnicamente imposible, dada la configuración del terreno y la ubicación de los huesos…

Ilustración: Gallica.

Adrien Arcelin - Solutré, o Los Cazadores de renos de la Francia del centro (1872)

Adrien Arcelin – Solutré, o Los Cazadores de renos de la Francia del centro (1872)

« Los cazadores, después de lograr encaminar a los caballos en la subida, los empujaban, vigilando todas las salidas, hacia la escarpa superior que dominaba el valle de más de trescientos pies. Se veía desde abajo a estos quinientos o seiscientos animales presos del pánico subir en una nube de polvo la ladera desnuda de la montaña, con un ruido similar a un trueno lejano. La ola viva subía, subía, y apenas respirábamos, a la espera de la horrible e inminente escena de destrucción. Los primeros caballos que llegaron al borde de la escarpa, se agarraron, oliendo el vacío. Sus relinchos desesperados llegaban hasta nosotros, y un movimiento de reflujo se produjo en el resto de la columna. No obstante, la ola se hacía más espesa en lo alto de la roca y toda resistencia se volvía impotente contra la masa y la cantidad. De repente, nubes de humo y de llamas estallaron como un largo cordón de fuego, impidiendo la retirada a los pobres animales. No he visto nunca nada tan hermoso como esta roca enrojecida por los fuegos del sol poniente, destacándose en el cielo encima de la colinas cercanas, sirviendo de gigantesco pedestal a tantas víctimas rodeadas de las espirales devoradoras de una hoguera cuyos humos ardiendo se desparramaban lentamente en el fondo de los valles. El sol y el fuego confundían sus rayos a través de las brumas del anochecer ; había arriba, encima de nuestras cabezas, como una gran tormenta furiosa. »

Ilustración: Gallica.

Diversos utensilios encontrados en yacimientos de Bélgica (Belgique ancienne. Catalogue descriptif et raisonné, par le baron de Loë. I. Les Ages de la pierre, 1928)

Diversos utensilios encontrados en yacimientos de Bélgica (Belgique ancienne. Catalogue descriptif et raisonné, par le baron de Loë. I. Les Ages de la pierre, 1928)

Rentista a los veintiún años, donante a los treinta, arruinado a los cuarenta y cinco, el belga Gustave Hagemans (1830-1908) fue un historiador y egiptólogo, además de coleccionista, apasionado. Entre conferencia y novela corta, Le Poignard de silex. Études des mœurs préhistoriques (El Puñal de sílex. Estudios de las costumbres prehistóricas, 1889) recrea la saga de dos familias enemigas que pudieron vivir en los yacimientos descubiertos en las orillas del río Lesse desde la Edad del mamut hasta la Edad de Bronce. Siguiendo las andanzas de un puñal de sílex, objeto sagrado transmitido de una generación a otra, Hagemans consigue, con esta ambiciosa obra, dar un repaso a los conocimientos prehistóricos de su tiempo.

Ilustración: Gallica.

Adolph Francis Alphonse Bandelier – The Delight Makers (1916), El Rito de los frijoles, en la Cueva de las Ceremonias

Adolph Francis Alphonse Bandelier – The Delight Makers (1916), El Rito de los frijoles, en la Cueva de las Ceremonias

Obra única en la literatura estadounidense decimonónica, The Delight Makers: A novel of prehistoric Pueblo Indians (Los Fabricantes de deleite: una novela de los indios pueblo prehistóricos, 1890) constituye una valiosa reconstitución de la cultura prehistórica de los indios pueblo. Su autor, Adolph Francis Alphonse Bandelier (1840-1914), hijo de inmigrantes suizos en Estados Unidos, renunció a trabajar en el negocio familiar para dedicarse a la arqueología y la etnología. Se especializó en las culturas indígenas del suroeste de Estados Unidos, de México y Suramérica. Rivalidad entre clanes, brujería, una sociedad secreta poderosa, son los ingredientes de esta novela particular, entre romance histórico y tratado científico.

Ilustración: Internet Archive

Harry Lowerison – Coo, ilustración de F. Nersou (1906)

Harry Lowerison – Coo, ilustración de F. Nersou (1906)

Maestro, socialista, defensor del darwnismo social, Bellerby Lowerison (1863-1953) fue uno de los promotores en Gran Bretaña de la escuela nueva, pedagogía basada en métodos progresistas que surgió a finales del siglo XIX. Arqueólogo aficionado, Lowerison participó en las excavaciones que se llevaron a cabo durante la creación de un lago artificial en Heacham (Norfolk). De esta experiencia nació From Paleolith to Motor Car; or Heacham Tales (Del paleolítico al vehículo de motor, o Cuentos de Heacham), publicado en 1906 bajo el pseudónimo de Harry Lowerison, conjunto de relatos que recrean la historia de Heacham desde el paleolítico. Los dos primeros cuentos Coo e Inito’s Axe (El hacha de Inito) se ambientan en la época prehistórica.

Ilustración: Internet Archive.

Émile Fradin en su museo en Glozel en los años 1920

Émile Fradin en su museo en Glozel en los años 1920

En 1924, el joven Émile Fradin (de 17 años) y su abuelo Claude estaban labrando un prado en un lugar llamado Glozel, a unos treinta kilómetros de Vichy, en el centro de Francia, cuando la vaca que arrastraba el arador se enganchó una pata en una cavidad del suelo. Los dos hombres destaparon entonces una fosa con paredes recubiertas de ladrillos y el suelo de baldosas de arcilla en la que encontraron huesos humanos, instrumentos de piedra o de hueso y fragmentos de cerámica. Después de este descubrimiento, tanto los vecinos como los eruditos de la zona exhumaron un conjunto de objetos que en un primer momento se atribuyeron a la época prehistórica: piedras talladas, cerámicas, huesos, fragmentos de vidrio y, sobre todo, unas tablillas de barro con inscripciones en una escritura parecida al alfabeto fenicio. La autenticidad de esta colección fue rápidamente contestada, dividiendo tanto la comunidad científica como el gran público, ocasionando denuncias y acusaciones (falsificación, calumnia…) que tuvieron que ser resueltas por la justicia. En 1995, un informe del Ministerio de Cultura francés concluyó que se trataba de un yacimiento principalmente medieval, en el que se encontraron objetos de la Edad del Hierro, entre los cuales se encuentran las famosas tablillas que todavía no se han podido descifrar, además de falsificaciones de un autor desconocido. El revuelo que causó este asunto en la sociedad francesa fue tal que varios autores imaginaron novelas inspiradas en «l’affaire de Glozel».

Ilustración: Wikimedia Commons.

Paul Vigné d'Octon – Les Petites Dames (1927)

Paul Vigné d’Octon – Les Petites Dames (1927)

Les Petites Dames (Las Pequeñas Damas) es una novela del escritor y político francés Paul Vigné d’Octon (1859-1943). Publicada en 1901, no pudo haber sido inspirada por el descubrimiento de Glozel, acaecido un cuarto de siglo más tarde. En realidad, se inspira libremente de otro hallazgo arqueológico: ¡el de la Dama de Elche en 1897! Un cura arqueólogo, dos pastores rivales en amor, un descubrimiento fabuloso, son los ingredientes de esta extraña novela ambientada cerca de Granada, donde los nombres de lugares y de personas parecen más italianos que andaluces. En 1927, considerando que lo que estaba ocurriendo en Glozel presentaba muchas similitudes con su novela, Paul Vigné d’Octon aprovechó para reeditar una versión abreviada

Ilustración: Gallica.

Jean-Paul Ariste – Néolithis (1931)

Jean-Paul Ariste – Néolithis (1931)

En 1929, la escritora Isabelle Sandy (1884-1957) publica Le Dieu noir (El Dios negro, un capítulo disponible aquí), novela ambientada en Bretaña en la que un maestro jubilado descubre un fabuloso yacimiento. Pero, para no provocar una nueva «affaire de Glozel», prefiere mantener su hallazgo en el secreto más absoluto…

En cuanto a Neolithis (el primer capítulo disponible aquí) del periodista Jean-Paul Ariste (pseudónimo de Albert Pujol), publicada en 1931, es una adaptación novelizada, con nombres y topónimos disfrazados, de toda la polémica sobre el yacimiento de Glozel.

Ilustración: Musée de Glozel.

Más lecturas

  • Los bisontes de arcilla de la cueva de Tuc d'Audoubert, fotografía de 1915

    Los bisontes de arcilla de la cueva de Tuc d’Audoubert, fotografía de 1915

    Max Begouën (1893-1961) se inició a la prehistoria desde muy joven, cuando acompañaba a su padre Napoléon-Henri (1863-1956) – que abandonó su trabajo de periodista a los cincuenta y dos años para dedicarse completamente a su pasión, empezando por seguir las clases de Émile Cartailhac en la Universidad de Toulouse – y sus dos hermanos a explorar las cuevas de los Pirineos. La familia Begouën exploró en 1912 la cueva de Tuc d’Audoubert (Ariège) en la que hallaron vestigios humanos del Paleolítico superior, entre ellos, un grupo de bisontes moldeados en arcilla cruda, una escultura única en el mundo. Estos bisontes de arcilla fueron el objeto de la primera novela prehistórica de Max Begouën, Les Bisons d’argile (Los Bisontes de arcilla, 1925), en la que especula sobre el papel icónico de los animales en las espiritualidad en el Paleolítico y el sentido del arte rupestre. La creación de la estatua de los bisontes constituye el argumento central de la novela.
    Max Begouën repetirá con el género prehistórico en 1928 con Quand le mammouth ressuscita (Cuando resucitó el mamut) – novela de ciencia-ficción en la que un equipo de biólogos del siglo XX intenta devolverle la vida a un mamut y a unos hombres paleolíticos perfectamente conservados en el hielo de Siberia –; y en 1946, con el cuento infantil Tisik et Katé, aventure de deux enfants à l’époque du renne (Tisik y Katé, aventura de dos niños en la época del reno).

Ilustración: Wikimedia Commons.

  • Nombrado párroco en Estrasburgo en 1933, André Glory (1906-1966) se interesa, desde 1935, por la espeleología y la arqueología y se dedica a explorar las cuevas de Alsacia. La Segunda Guerra Mundial le lleva a Toulouse, donde se doctora en prehistoria en 1942. Después de la guerra, seguirá explorando y descubriendo numerosas cuevas del sur de Francia, dedicando más de diez años (1952-1963) al estudio de las pinturas de Lascaux. Publicó numerosos tratados e informes basados en sus trabajos de investigación. La Vengeance du Rhin (La Venganza del Rin, 1946), «novela prehistórica en la época de la piedra pulida», publicada bajo el nombre de Max Landreau (uno de sus colaboradores que le autorizó a usar su nombre), es su única novela.
La Haute-Alsace préhistorique, mapa elaborado por André Glory (S. XX)

La Haute-Alsace préhistorique, mapa elaborado por André Glory (S. XX)

Ilustración: Gallica.

  • Henri Breuil - Beyond the bounds of history: Scenes from the Old Stone Age (1949)

    Henri Breuil – Beyond the bounds of history: Scenes from the Old Stone Age (1949)

    Henri Breuil (1877-1961) se sensibilizó desde sus estudios universitarios a las teorías evolucionistas, y muy pronto se interesó por la ciencia prehistórica. Ordenado en 1900, logra no ser enviado a una parroquia para dedicarse de lleno a sus trabajos de prehistoriador, con fines apologéticos. Aunque odiaba la docencia, dio clases de prehistoria en diversos centros de estudios superiores durante más de cuarenta años (1905-1947), con el único objetivo de que esta disciplina fuese reconocida y conseguir financiación para sus investigaciones. Autor de más de 800 contribuciones sobre la prehistoria, el abate Breuil publicó en 1949 un curioso pequeño libro en inglés destinado a los jóvenes y menos jóvenes. Titulado Beyond the bounds of history: Scenes from the Old Stone Age (Más allá de los límites de la historia: Escenas de la antigua Edad de Piedra), este libro se compone de numerosas ilustraciones realizadas por el mismo abate para entretenerse durante las veladas del invierno 1944-1945. Los amigos del sacerdote que vieron estos dibujos le animaron a publicarlos, entre ellos el mariscal Jan Smuts (1870-1950), que fue Primer Ministro de Sudáfrica entre 1939 y 1948, y al que Breuil había conocido durante sus viajes a África. El arqueólogo accedió a redactar los textos que acompañarían sus dibujos, imaginando diversas escenas de la vida cotidiana en la Edad de piedra. El libro se publicó, directamente en inglés, en Londres en 1949.

Ilustración: Clarke’s.

D.W. Griffith – Brute Force (The Primitive Man, 1914)

Una tribu de hombres de las cavernas es atacada por hombres-mono y amenazada por diversos animales prehistóricos. Animales reales disfrazados de sus antepasados prehistóricos y un dinosaurio mecánico…

Los albores de la condición humana

Ernest Haeckel – El Árbol de la vida, en The evolution of man: a popular exposition of the principal points of human ontogeny and phylogene (1896)

Ilustración: Wikimedia Commons.

Uno de los aspectos que destaca en el conjunto de novelas prehistóricas, a veces a través de la fantasía y de la aventura, es la voluntad de algunos autores de sensibilizar e interrogarse sobre temas filosóficos: la condición humana, el evolucionismo, el ostracismo, el papel de las mujeres en las sociedades primitivas…

Le Livre de mon ami (El Libro de mi amigo, audiolibro en francés, 1885) no es una novela prehistórica, sino que se trata de un libro de memorias, las del escritor francés Anatole France (1844-1924). No obstante, empezamos esta sección con el cuarto capítulo de esta obra, titulado La Dent (El Diente), en el que France, que obtendría el Premio Nobel de Literatura en 1921, nos brinda un hermoso homenaje al hombre primitivo cuyos primeros descubrimientos e inventos fueron el punto de partida de una larga sucesión de progresos que conducirían a la Humanidad a su desarrollo actual. Mientras discute con su esposa sobre la conveniencia de mandar a su hijo en una pensión, el padre del narrador juega con un diente fósil que le inspira las siguientes reflexiones…

Comparación de mandíbulas humanas recientes, antiguas y de la mandíbula del gorila

Comparación de mandíbulas humanas recientes, antiguas y de la mandíbula del gorila

« – Éste es el diente de un hombre que vivió en tiempos de los mamuts, en la época glaciar, en una caverna antaño desnuda y desolada, ahora medio cubierta de viña virgen y de alhelí y cerca de la cual se eleva, desde hace varios años, aquella bonita casa blanca que ocupamos durante dos meses de verano, el año en el que nos casamos. […]
– Aquel hombre no conocía otra cosa que el miedo y el hambre. Se parecía a un animal. Su frente era baja, los músculos de sus cejas formaban, al juntarse, unas arrugas horrendas ; sus mandíbulas formaban una enorme protuberancia en su cara ; sus dientes salían fuera de su boca. Observad como éste es largo y puntiagudo.
– Ésta fue la primera humanidad. Pero, insensiblemente, gracias a unos esfuerzos lentos y magníficos, los hombres, menos miserables, se volvieron menos feroces ; sus órganos se modificaron por el uso. La costumbre de pensar desarrolló el cerebro y la frente se ensanchó. Los dientes, que ya no tenían que desgarrar la carne cruda, ya no crecieron tan largos en una mandíbula menos fuerte. La cara humana adquirió una belleza sublime y la sonrisa nació en los labios de la mujer.
En este momento, mi padre besó la mejilla de mi madre que sonreía ; y elevando lentamente el diente del hombre de las cavernas encima de su cabeza, exclamó:
– Antiguo hombre, dueño de aquella reliquia ruda y salvaje, tu recuerdo me emociona en lo más hondo de mi ser ; ¡te respeto y te amo, mi antepasado! Recibe, en el insondable pasado en el que yaces, el homenaje de mi reconocimiento, porque sé cuánto te debo. Sé de cuantas miserias tus esfuerzos me han salvado. Es cierto que no pensabas en el futuro, un tenue destello de inteligencia brillaba en tu oscura alma ; no pudiste soñar más que en alimentarte y en esconderte. Eras hombre, no obstante. Un ideal confuso te empujaba hacia lo que es bello y bueno para los hombres. Viviste miserable ; no viviste en vano, y la vida que recibiste tan fea, la transmitiste un poco mejor a tus hijos. Ellos trabajaron a su vez para hacerla mejor. Todos colaboraron a las artes: uno inventó la muela, otro la rueda. Todos se las ingeniaron, y el esfuerzo continuo de tantos espíritus a través de las edades produjo maravillas que ahora embellecen la vida. Y, cada vez que inventaban un arte o fundaban una industria, hacían nacer bellezas morales y creaban virtudes. Dieron velos a la mujer, y los hombres conocieron el precio de la belleza. […]
– Nuestra tarea no se acaba aquí ; seríamos menos generosos que los hombres de las cavernas si, llegado nuestro turno, no trabajásemos para entregar a nuestros hijos una vida más segura y mejor que la que tenemos nosotros mismos. Hay dos secretos para eso: amar y conocer. Con la ciencia y el amor, hacemos el mundo. »

Ilustración: Gallica.

Marjorie y C.H.B. Quennell - Everyday life in the old stone age (1922)

Marjorie y C.H.B. Quennell – Everyday life in the old stone age (1922)

Henry Curwen (1845-1892) fue un periodista y autor inglés afincado en la India. Especializado en la traducción y edición de los poetas franceses, sólo escribió tres novelas. La primera de ella se publicó anónimamente en 1886 en la revista Blackwood’s Magazine, antes de salir en volumen el año siguiente, esta vez con el nombre del autor. Zit and Xoe. Their early experiences (Primera Parte, Segunda Parte, Zit y Xoe, sus primeras experiencias, 1886) es la historia de una pareja de jóvenes hombres-mono víctimas del ostracismo en su tribu por ser más evolucionados que sus mayores, y que deben salir adelante por sus propios medios. Unidos lograrán sobrevivir…

Ilustración: Internet Archive.

Léonie Meunier - Misère et grandeur de l'humanité primitive, ilustración de Frédéric Massé (1889)

Léonie Meunier – Misère et grandeur de l’humanité primitive, ilustración de Frédéric Massé (1889)

Entre epopeya y tratado antropológico, Misère et grandeur de l’humanité primitive (Miseria y grandeza de la humanidad primitiva, 1889) es una obra curiosa en la que su autora, Madame Stanislas Meunier (1852-1940), busca recrear en tono narrativo la vida cotidiana y las aspiraciones espirituales y artísticas de los hombres de la Prehistoria. Antes de casarse con el naturalista y profesor de geología Stanislas Meunier, Léonie Levallois fue maestra. Escribió, bajo su propio nombre y utilizando pseudónimos, numerosas crónicas en la prensa y novelas para la juventud, al estilo de Jules Verne.

Ilustración: Gallica.

« La procesión – mujeres llorando, hombres llevando los cadáveres – penetró en la sala funeraria, en la que el día anterior ardía un alegre fuego, ahora apagado como la vida de los hombres valientes a los que se iba a honrar con lamentos: no quedaba más, con las cenizas, que los restos de las comidas que los había entretenido, cuando podían mover sus fuertes mandíbulas. Fueron acostados uno al lado de otro: así descansaban, cuando iban a cazar en lugares alejados, si la noche les sorprendía lejos de sus hogares. Todos los querían mucho, y sus familiares, incluso los más pobres, les trajeron víveres abundantes: odres de agua, trozos de carne de oso, frutas, miel, que fueron colocados a su lado, para que los pudieran encontrar fácilmente. No olvidaron tampoco de darles sus más hermosas armas. Los adivinos y las brujas que tienen trato con los espíritus pronunciaron encantamientos, para alejar las influencias nefastas. Luego cerraron herméticamente la sepultura, con grandes piedras, buena precaución contra las hienas y los chacales. »

Ulysses Grant Figley - Life in the Stone Age : The History of Atharael, chief priest of a band of Al-Aryans : an outline history of Man (1890)

Ulysses Grant Figley – Life in the Stone Age : The History of Atharael, chief priest of a band of Al-Aryans : an outline history of Man (1890)

Life in the Stone Age : The History of Atharael, chief priest of a band of Al-Aryans : an outline history of Man (La Vida en la Edad de Piedra : La Historia de Atharael, sacerdote principal de una tribu de Al-Aryans: un esbozo de la historia del Hombre, 1890) es sin duda la narración más verídica entre todas las que presentamos en estas páginas. Dictados por el sacerdote Atharael al médium Ulysses Grant Figley (1864-1945) durante una sesión de espiritismo, transcritos mediante jeroglíficos antes de ser traducidos al inglés por el propio Figley, estos recuerdos de una tierra llamada Al-Arya, ahora sumergida bajo el Atlántico, constituyen un testimonio excepcional que, curiosamente, no suele ser muy recordado…

Ilustración: Internet Archive.

Paul Gauguin – Le Paradis perdu (1890)

Paul Gauguin – Le Paradis perdu (1890)

From Monkey to Man, or Society in the Tertiary Age: A Story of the Missing Link (Del Simio al Hombre, o La Sociedad en la Edad Terciaria: una historia del eslabón perdido, 1894) es un intento, por parte de su autor, el escritor y teólogo estadounidense Austin Bierbower (ca. 1844-1913), de casar las teorías darwinistas con la enseñanza bíblica, representando la evolución temprana del hombre como una metáfora de la expulsión del Jardín del Edén. Evoca la emergencia de una raza intermedia entre los simios y los hombres, a la que un periodo de glaciación obliga a abandonar su paraíso.

Ilustración: Wikimedia Commons.

Gabriel von Max – Mono y esqueleto (1900)

Gabriel von Max – Mono y esqueleto (1900)

Anarquista individualista, pacifista, anticlerical, Han Ryner (pseudónimo de Henri Ner, 1861-1939), fue un filósofo, periodista y escritor francés. De orígenes humildes, ejerció varios oficios antes de poder vivir de su pluma. Publicó cerca de cincuenta obras, novelas y cuentos, poesía, teatro, ensayo… L’Homme-singe (Primera Parte, Segunda Parte, El Hombre-mono, audiolibro en francés, 1895), cuento publicado en una revista regional bajo su verdadero nombre, es una historia que mezcla la ciencia-ficción, la antropología y la filosofía. El narrador es secuestrado por un hombre-mono, más mono que hombre, que le cuenta su extraña trayectoria: investigador en ciencias naturales, había heredado de su padre, ilustre químico, la técnica para crear artificialmente seres vivos y la había mejorado hasta llegar a concebir monos, ¡hasta que acabó enamorándose de una hembra de su creación! No pudo resistir a su deseo físico y, al tener relaciones con su peluda compañera, empezó a convertirse él mismo en un mono… A partir de esta situación rocambolesca, Han Ryner imagina cómo, al aparecer las emociones y los sentimientos, se tejieron las relaciones sociales de las primeras tribus humanas…

Ilustración: Wikimedia Commons.

John Cooke – Retrato de grupo alrededor del cráneo del hombre Piltdown (1915). Presentado a principios de siglo XX como unos restos correspondientes al eslabón perdido, se trataba en realidad de una falsificación que reunía humanos y de simios. ¡Un bulo paleontológico que no fue destapado hasta 1959!

Ilustración: Wikimedia Commons.

Stanley Waterloo - The Story of Ab (1897)

Stanley Waterloo – The Story of Ab (1897)

The Story of Ab: A Tale of the Time of the Caveman (La Historia de Ab: un cuento de la época de las cavernas, audiolibro en inglés, 1897) del editor, periodista y escritor norteamericano Stanley Waterloo (1846-1913) cuenta el destino de un hombre prehistórico, Ab, desde su infancia hasta sus últimos días como patriarca de una gran familia. En esta novela, Waterloo expone su teoría según la cual no existió una división clara entre el Paleolítico y el Neolítico. En su opinión, los hombres aprendieron progresivamente a domesticar animales o a perfeccionar sus herramientas y armas, como lo hace Ab con el arco y sus flechas, pasando de tener instrumentos rudimentarios a aprender a pulirlos. Por otra parte, Waterloo introduce sentimientos que se consideran propios del hombre, como la culpabilidad: rivales amorosos, Ab y su mejor amigo Oak se enfrentan en una lucha mortal de la que Ab saldrá victorioso, pero con remordimientos que le perseguirán toda la vida… En 1907, Waterloo acusó a Jack London de plagio por su novela Before Adam (ver a continuación), que presentaba grandes similitudes con The Story of Ab. London refutó aquella acusación explicando que, efectivamente, se había inspirado en la novela de Waterloo, como en otras muchas, pero que su objetivo era precisamente explicar que los procesos evolutivos habían sido muchísimo más lentos que lo que pretendían sus contemporáneos. Stanley Waterloo volvió al género prehistórico en A Son of the Ages, the reincarnations and adventures of Scar, the link; a story of man from the beginning (Un hijo de los tiempo, las reencarnaciones y aventuras de Scar, el vínculo; una historia del hombre desde el principio), novela póstuma publicada en 1914. Desde un hombre-mono arborícola hasta un guerrero vikingo, las sucesivas reencarnaciones de Scar…

Ilustración: Internet Archive.

Louis Pope Gratacap - A Woman of the Ice Age (1906)

Louis Pope Gratacap – A Woman of the Ice Age (1906)

Louis Pope Gratacap (1851-1917) fue un naturalista estadounidense, conservador del Museo Americano de Historia Natural. Reconocido experto en mineralogía, autor de trabajos técnicos, entre los cuales una guía de minerales publicada en 1912, publicó también algunas obras narrativas en las que el rigor científico no parece haber sido su principal preocupación. Asi, Lhatto, la protagonista de A Woman of the Ice Age (Una mujer en la Edad del Hielo, 1906), es una «paleo-india» de la California post-glacial de 30.000 años a.C., que no tiene nada que ver con sus hermanas europeas de Cromañón. Más que nobles salvajes, sus protagonistas gozan de belleza tanto física como moral que el mismo autor explica en su prefacio: su intención era difundir su visión teleológica de una intervención divina en el proceso de evolución humana y celebrar – ¡sin caer en el feminismo! – la Nueva Eva, la Mujer de América del Norte, como fuente de toda vida, progreso y civilización. En 1915, Louis Pope Gratacap publicó The New Northland (La Nueva Tierra del Norte), novela de ciencia-ficción en la que una raza perdida de enanos que hablan hebreo (!) y vive aislada en un valle del Ártico, cuyas condiciones climáticas son más clementes y que esconde importantes reservas de radio, se ve amenazada por las necesidades crecientes del preciado metal del mundo civilizado…

Ilustración: Internet Archive.

Jack London – Before Adam, ilustración de Charles Livingstone Bull (1907)

Jack London – Before Adam, ilustración de Charles Livingstone Bull (1907)

Publicada por entregas en la revista Everybody’s Magazine entre octubre de 1906 y febrero de 1907, Before Adam (Antes de Adán, audiolibro en inglés), primera incursión de Jack London (1876-1916) en la novela prehistórica, es un original tributo que rinde el autor a Charles Darwin. Alejándose de sus predecesores en el género, a los que reprochaba una falta de realismo al prestar a los hombres primitivos un lenguaje y un pensamiento de hombres modernos, London imagina una técnica narrativa fantástica que le permite no obstante acercarse más a la realidad. Su narrador es un hombre del siglo XX que tiene una habilidad especial: cuando sueña, revive la vida de un lejano antepasado del Medio-Pleistoceno. De esta manera, London puede contar con palabras y conceptos modernos la vida cotidiana de seres humanos aún en fase de evolución que ni siquiera dominaban el lenguaje. Para más realismo aún, huye de los tópicos de este tipo de novelas que suelen atribuir los grandes descubrimientos a un solo personaje, especie de superhéroe paleolítico: la domesticación del fuego, del perro o del caballo, la talla de los sílex… Ilustración de la teoría de la evolución, pero también lúcida crítica social hasta en la exploración del pasado más lejano de la humanidad, la novela está protagonizada por tres especies diferentes, o mejor dicho, tres grados en la escala de la evolución: el pueblo de los árboles, el menos desarrollado; el pueblo de las cavernas, al que pertenece el antepasado del narrador, más avanzado, pero aún sin lenguaje, sin fuego ni organización; y el pueblo del fuego, que ya domina lenguaje y fuego y es capaz no solo de organizarse sino de dominar y destruir a los pueblos inferiores…

Ilustración: Internet Archive.

Jack London – Before Adam, ilustración de Charles Livingstone Bull (1907)

Jack London – Before Adam, ilustración de Charles Livingstone Bull (1907)

« Así se desarrolló el lenguaje. Los pocos sonidos de que disponíamos nos permitían pensar un poquito más allá de ellos y entonces aparecía la necesidad de nuevos sonidos con que expresar el nuevo pensamiento. A veces, sin embargo, pensábamos mucho más allá del alcance de nuestro medio de expresión y conseguíamos algunas abstracciones, que no podíamos en modo alguno darlas a conocer a la Horda. Después de todo, el lenguaje no iba formando rápidamente en aquellos días.
¡Oh, creedme! Éramos los seres más simples del mundo. Pero sabíamos hacer una porción de cosas, hoy ignoradas. Podíamos retorcer a voluntad y aplanarlas. Sabíamos rascarnos la espalda con la mayor facilidad del mundo y hasta tirar piedras con el pie. Yo lo hice muchas veces. Y lo que es más importante todavía: teniendo rectas las piernas, podía inclinarme hacia adelante, doblándome por la cintura hasta tocar en el suelo, no con las puntas de los dedos, sino con los huesos del codo. Y en cuanto a la caza de nidos de pájaros… ¡sólo quisiera que me hubiera visto algún chico del siglo XX! Pero no creáis que hacíamos colecciones de huevos. Nos los comíamos nada más. »

Ilustración: Internet Archive.

Jack London – The Star Rover (1947)

Jack London – The Star Rover (1947)

Jack London evocó la época prehistórica en otros relatos. Por ejemplo el cuento fantástico When the world was young (Cuando el mundo era joven, audiolibro en inglés, 1910) tiene como protagonista un respetable abogado que tiene una doble personalidad: cual Doctor Jekyll que se transforma en el horrible Mister Hyde, este rico hombre de negocios se convierte en un bárbaro primitivo por la noche…

A la vez acerba denuncia del sistema carcelario de Estados Unidos y hermoso homenaje a lo imaginario, The Star Rover (El Vagabundo de las estrellas, audiolibro en inglés, 1915) es la narración de la estancia en la cárcel californiana de San Quentin del profesor Darrel Standing mientras espera su ejecución. Sometido a todo tipo de torturas, utiliza la auto-hipnosis para evadirse, aunque sea temporalmente, de la realidad. De esta manera va a revivir sucesivamente algunas de sus vidas anteriores, hasta llegar a los albores de la humanidad. Testamento literario y filosófico de London, The Star Rover causó mucho revuelo social y sirvió para que se iniciara una reforma de las cárceles de California y que se abolieran ciertas torturas como el uso de la camisa de fuerza.

Ilustración: Internet Archive.

Jack London – The Star Rover (1947)

Jack London – The Star Rover (1947)

«Hubo un tiempo en que fui Ushu, el arquero. Lo recuerdo bien. Me había perdido en el gran bosque y no conseguía encontrar a mi gente; aparecí en tierras despejadas, de amplios prados, y fui recogido por gentes extrañas, de piel blanca y cabello rubio que hablaban una lengua similar a la mía. Ella era Igar, la seduje cantando al anochecer; estaba destinada a ser una madre fértil, de ancha figura y pechos grandes, y no pudo más que sentirse atraída por el hombre musculoso, de pecho robusto, que cantaba sus propias hazañas en la lucha y en la caza, y que le prometía comida y protección para cuando ella criara a los que habrían de vivir y cazar en el futuro. Aquellas gentes no poseían la sabiduría de mi pueblo, pues cazaban a sus presas y luchaban con palos y lanzas de piedra; desconocían las virtudes de las flechas de extremos dentados que se enganchaban a los tendones de los ciervos, y tampoco sabían cómo lanzarlas para que salieran rectas. Cuando cantaba mis proezas al anochecer, estas extrañas gentes reían a carcajadas. Sólo ella, Igar, me creía y tenía fe en mí. Me la llevé sola de caza, a la poza a la que los ciervos iban en busca de agua. Mi arco silbó en la espesura, y un ciervo cayó muerto; comimos su caliente carne sabrosa y ella fue mía junto a la poza.»

Ilustración: Internet Archive.

Jack London – The Strength of the strong, ilustración de Dan Sayre Groesbeck (1911)

Jack London – The Strength of the strong, ilustración de Dan Sayre Groesbeck (1911)

Si Before Adam era un claro homenaje a las teorías de Darwin, el conjunto de relatos que componen The Strength of the strong (La Fuerza de los fuertes, 1911) se debe situar en las obras socialistas, por no decir anarquistas, de Jack London. Estos siete cuentos recrean las etapas – exitosas o fallidas – de la construcción de una sociedad en sus inicios con sus uniones y desuniones, la emergencia de personalidades, el desarrollo de un gobierno, la aparición de la propiedad privada y de la moneda, la religión… Entre pesimismo lúcido y convicciones revolucionarias, London imagina cómo, si dejan de lado su egoísmo y su individualismo, los hombres pueden llevar las riendas de su destino y enfrentarse a la fatalidad que los domina para hacer triunfar un prometedor modo de existencia.

Ilustración: Internet Archive.

Jack London – The Strength of the strong, ilustración de Dan Sayre Groesbeck (1911)

Jack London – The Strength of the strong, ilustración de Dan Sayre Groesbeck (1911)

«Barba-Larga se rió también mientras saltaba y bailaba el largo huesecillo que le atravesaba el cartílago de la nariz, dándole un aspecto aún más feroz. No eran exactamente éstas sus palabras, pero eso es lo que venían a decir los sonidos animales que su boca emitía.
-Y esto es lo primero que recuerdo del Valle del Mar -continuó Barba-Larga-. Éramos una gente muy necia. No conocíamos el secreto de la fuerza. Porque, ¡fijaos!, cada familia vivía por su cuenta y sólo se preocupaba de sí misma. Éramos treinta familias, pero no nos fortalecíamos unas con otras. Vivíamos en un mutuo temor continuo. Nadie hacía visitas. En la copa de un árbol hacíamos un chozo de maleza y ramas, y en la plataforma de fuera teníamos un montón de piedras destinadas a las cabezas de quienes se les ocurriera visitarnos. Además, teníamos nuestras lanzas y flechas. Nunca pasábamos por debajo de los árboles de las otras familias, tampoco. Mi hermano pasó una vez bajo el árbol de Buuú y le rompieron la cabeza; y así fue como terminó. El viejo Buuú era muy fuerte. Se decía que podía arrancarle a uno la cabeza de un tirón, aunque yo nunca oí que lo hiciera, porque nadie le daba ocasión. Y mi padre tampoco. Un día en que mi padre había bajado a la playa, Buuú comenzó a perseguir a mi madre. Ella no podía correr mucho porque la víspera había recibido el zarpazo de un oso mientras recogía bayas en la montaña. Entonces Buuú se apoderó de ella y se la llevó a su árbol. Mi padre nunca pudo recuperarla. Tenía miedo porque el viejo Buuú le hacía gestos amenazadores. »Pero a mi padre no le importó. Brazo-Fuerte era otro hombre fuerte y uno de los mejores pescadores. Pero un día, buscando huevos de gaviota, se cayó del acantilado. Después de aquello, nunca recuperó su fuerza. Tosía mucho y se le encogieron los hombros. Entonces mi padre se apoderó de su mujer, y cuando vino a reclamarla, tosiendo. bajo nuestro árbol, mi padre se reía de él y le arrojaba piedras. Era nuestra manera de ser en aquellos días. No sabíamos cómo apoyarnos mutuamente y hacernos fuertes. »

Ilustración: Internet Archive.

Stéphane Servant – La Préhistoire en France (1898)

Stéphane Servant – La Préhistoire en France (1898)

Poco se sabe del escritor polifacético Stéphane Servant (1869?-1916). Los artículos necrológicos publicados en ocasión de su muerte en 1916, a consecuencia de una larga enfermedad, nos dicen que sus inicios fueron difíciles. Publicó en 1898 un volumen divulgativo titulado La Préhistoire de la France : la France des premiers âges (La Prehistoria de Francia: la Francia de las primeras edades), que ilustró él mismo y que los críticos celebraron tanto por su estilo lleno de poesía, como por su erudición geológica. En 1906, Servant fundó la Revue intelectuelle des faits et des oeuvres (Revista intelectual de los hechos y de las obras), revista racionalista que llenó, durante cerca de dos años, de sus propios escritos, bajo diversos pseudónimos. Murió antes de poder acabar un tratado sobre la métrica poética, Traité de la réformation poétique française. En esta misma Revue intelectuelle des faits et des oeuvres, publicó por entregas su novela Morphê-Anthropos : les Préhumains (Morphê-Anthropos: los prehumanos, 1906-1908) en la que vuelve a tratar temas de la Prehistoria y que debía ser la primera entrega de un ambicioso proyecto narrativo titulado La Légende humaine (La Leyenda humana) sobre las distintas edades de la Humanidad, pero que, al parecer, nunca llegó a escribir. Extraña y poética, llena de sensualidad, esta novela sitúa a su protagonista, Morphê-Anthropos, joven pitecántropo, en el eslabón que separa las especies primitivas de una raza humana aún por nacer… Al descubrir la voluptuosidad en brazos de una hembra pitecántropo, regresa a sus instintos más primitivos y pone en peligro su propia evolución…

Ilustración: Internet Archive.

Stéphane Servant – Morphê-Anthropos (1906-1908)

Ilustración: Gallica.

Ashton Hilliers – The Master-Girl. A Romance, ilustración de Arthur H. Buckland (1910)

Ashton Hilliers – The Master-Girl. A Romance, ilustración de Arthur H. Buckland (1910)

Comerciante de maíz y semillas, Henry Marriage Wallis (1854-1941) se dedicaba a su verdadera pasión, la zoología, y especialmente la ornitología, durante sus vacaciones. Seguidor incondicional de Darwin, fue presidente de la Sociedad Literaria y Científica de Reading (Inglaterra) y Conservador Honorífico del Museo de la ciudad que le debe su importante colección de hallazgos arqueológicos procedentes del río Támesis. Publicó varias novelas bajo el pseudónimo de Ashton Hilliers, entre ellas The Master-Girl. A Romance (La Maestra. Un romance, 1910), novela prehistórica en la que, de manera muy inusual para la época, es una mujer la que ocupa el protagonismo. Dêh-Yan, una joven de 16 años, se tropieza con Pul-Yun, un guerrero herido de otra tribu que había venido a robar una mujer. En lugar de entregarle a sus jefes para que sea torturado y matado, se enamora de él y abandona la tribu para cuidarlo. Mientras Pul-Yun va recobrando sus fuerzas, la valiente joven tendrá que aprender el manejo del arco y las flechas y deberá luchar contra todo tipo de enemigo, desde un peligroso oso hasta los propios guerreros de su tribu enviados en su busca. Hasta llegará a fundar una banda de guerreras amazonas… Sin dejar de ser una novela de aventuras, The Master-Girl describe el destino de una mujer que, afirmando su derecho a actuar por voluntad propia, ha sabido aprovechar la oportunidad de sacudir las tradiciones para lograr y conservar su independencia…

Ilustración: Internet Archive.

Emilia Pardo Bazán – En las cavernas, ilustración de Luis Checa (1912)

Emilia Pardo Bazán – En las cavernas, ilustración de Luis Checa (1912)

A lo largo de su carrera, Emilia Pardo Bazán (1851-1921) supo renovarse y ofrecer a sus lectores obras que pertenecían a géneros muy variados. En numerosas ocasiones fue ella la que, siempre inquieta por las novedades venidas de otros países, introdujo estos géneros en España. El naturalismo (Los Pazos de Ulloa, 1886-1887), el relato policíaco (La Gota de sangre, 1911), la fantasía artúrica (La Última Fada, 1916), son algunos de los estilos que la autora gallega trajo a España. Publicada en 1912 en la colección El Libro popular, la novela corta En las cavernas, su incursión en la ficción prehistórica, no sólo fue precursora en España, sino que, además, aborda temas que todavía hoy resultan sorprendentemente modernos. En una tribu regida por leyes antiguas y gobernada por los ancianos, tribu primitiva de nómadas cazadores, innovaciones como la cocción de la carne con el fuego o la adopción de la monogamia se aceptan con mucho recelo. Un hombre, Napal, y una mujer, Damara, pueden contribuir al cambio hacia una sociedad sedentaria y agraria: sus observaciones sobre el crecimiento de las plantas y la manera de cultivarlas permitirían mejorar las precarias condiciones de vida de la tribu. A pesar del desprecio y de la envidia con los que sus vecinos los tratan, Napal y Damara, generosos y humildes, desean compartir su sabiduría en un afán de desarrollar el bien común y deciden confiársela al mago Ambila, para que actúe como intermediario. Pero el ambicioso mago entiende demasiado bien los avances que supondrían estos conocimientos y, en vez de compartirlos con todos, decide apropiárselos para ganarse la adoración y la sumisión de los miembros de la tribu…

Ilustración: Ejemplar personal.

Emilia Pardo Bazán – En las cavernas, ilustración de Luis Checa (1912)

Emilia Pardo Bazán – En las cavernas, ilustración de Luis Checa (1912)

«- Ambila – respondió Napal -, grande es tu poder y el de los Ancianos; pero tú sabes que los genios no inspiran siempre cosas iguales. Y también sabes que, en los casos extremos, el hombre no espera a consultarte, ni al resultado de tus encantaciones, y necesita valerse por sí mismo. Los genios están muy altos, en la gran montaña de fuego, y nosotros por la tierra, sin amparo, más débiles que las fieras, si nuestra destreza no nos ayuda y nos salva. Tú, Ambila, no me desmentirás. Nadie nos oye. ¡Ay de nosotros si sólo hiciésemos aquello que los genios nos sugieren por tu boca!
– Tus palabras son audaces, Napal. No las repetiré a los Ancianos, porque pudieran serte funestas.
– Mis palabras en nada ofenden a los genios. Ellos, seguramente, velan por nosotros, y una de las maneras que tienen de protegernos, es enseñarnos cómo se practica la defensa. Ellos nos han sugerido que agucemos el pedernal, que encendamos la lumbre, que nos abriguemos en las espeluncas; y ellos, Ambila, nos reparten la capacidad, o para pintar como lo haces tú, o para inventar. A mí los genios me han dirigido hacia el descubrimiento de secretos que los demás de la tribu ignoran. Esos secretos quiero comunicarlos, porque yo, Ambila, amo a mi tribu, amo a todos, a los Ancianos, a los niños… Y amo a una mujer, ¡y quiero que no sea sino mía!»

Ilustración: Ejemplar personal.

Edmond Haraucourt - Daâh, le premier homme (1914)

Edmond Haraucourt – Daâh, le premier homme (1914)

Más que una novela, Daâh, le premier homme (Daâh, el primer hombre, 1914) de Edmond Haraucourt (1865-1941), es un estudio de psico-fisiología, una investigación sobre los inicios de la humanidad en esa época confusa en la que el hombre empezó a liberarse de su animalidad. Muy documentada en los aspectos geológicos y zoológicos, la novela tiene esa pizca de imaginación que permite retener la atención de los lectores, pero sin abusar de la fantasía para, al contrario, ofrecer una interesante reflexión antropológica sobre la fisiología del animal humano, las influencias que ejerce sobre su entorno natural, y la confrontación entre sus primeras experiencias intelectuales y sus sensaciones primitivas… Edmond Haraucourt fue un poeta, novelista, dramaturgo, compositor, periodista francés, además de conservador de diferentes museos durante cerca de treinta años. Empezó su carrera con un libro de poemas eróticos La Légende des sexes, poèmes hystériques et profanes (La Leyenda de los sexos, poemas histéricos y profanos, 1882), pastiche y guiño al intocable monumento poético La Légende des siècles (La Leyenda de los siglos) del venerado Victor Hugo.

Ilustración: Blog J.-H. Rosny.

Renée Dunan – Le Métal, histoire d'il y a vingt mille ans, ilustración de Henry Chapront (1920)

Renée Dunan – Le Métal, histoire d’il y a vingt mille ans, ilustración de Henry Chapront (1920)

El erotismo es precisamente la disciplina por la que se suele recordar a Renée Dunan (1892-1936). Si bien fue una de las primeras mujeres en publicar novelas eróticas, esta autora prolífica no se limitó a este género y también supo ampliar su paleta con temas muy diversos: ciencia-ficción, novelas históricas, policíacas, psicológicas, de aventuras, etc… en total cerca de cincuenta obras publicadas entre 1924 y 1934. No se sabe casi nada de su biografía, pero sí de sus compromisos políticos y sociales gracias a los artículos que publicó en las revistas de la época: anarquista, feminista, defensora de la causa nudista, dadaista, pacifista, todos estos son calificativos que se pueden aplicar a esta singular autora. Le Métal, histoire d’il y a vingt mille ans (Parte 1, Parte 2, Parte 3, El Metal, historia de hace veinte mil años, 1920), historia de una tribu magdaleniense que es dominada por unos descendientes de los Atlantes amos del metal, es una de las primeras entregas de una ambiciosa historia de la Humanidad, desde la aparición de los primeros hombres hasta la muerte de los últimos. A pesar de que los tres relatos ambientados en la prehistoria (Le Métal (El Metal), L’Invention du miel (La Invención de la miel), L’Invention de l’amour (La Invención del amor)) fueron reunidos en 1926 en un libro titulado Magdeleine, el gran fresco narrativo de Renée Dunan, titulado Roman de la fin des hommes (Novela del fin de los hombres), diseminado en numerosos diarios y revistas, permaneció en el olvido hasta que en 2015 se reunieron todos los títulos que lo componían en un volumen único.

Ilustración: Gallica.

Claude Anet – El Primer Marxant d'art (1927)

Claude Anet – El Primer Marxant d’art (1927)

El tenista francés Jean Schopfer (1868-1931) fue, en 1892, el ganador del primer campeonato internacional de Francia (ahora llamado Torneo de Roland-Garros). Su formación académica – licenciado en letras de la Sorbonne y diplomado de la Escuela del Louvre – le permiten acceder a un puesto de crítico de arte para la famosa Revue blanche en 1893. A principios del siglo XX adopta el pseudónimo de Claude Anet (según el nombre del rival amoroso de Jean-Jacques Rousseau) para entregarse a una exitosa carrera literaria y periodística. Corresponsal en San Petersburgo para el diario Le Journal durante la Revolución rusa de 1917, escribió varias novelas ambientadas en Rusia, en particular Ariane, une jeune fille russe (Ariane, una doncella rusa, 1920), adaptada hasta cuatro veces al cine, siendo la última la famosa película de Billy Wilder Love in the afternoon (Ariane, 1957), protagonizada por Audrey Hepburn, Gary Cooper y Maurice Chevalier. Otra novela de Claude Anet fue llevada al cine por dos grandes directores de la escena internacional: Anatole Litvak en 1936 y Terence Young en 1968 adaptaron Mayerling, gran drama historico-sentimental, que Catherine Deneuve y Omar Sharif inmortalizaron en la versión de Young en 1968. Si las intrigas sentimentales de sus novelas contribuyeron a su éxito, hay que destacar la cuidada labor documental que el reportero aportaba a la ambientación de sus obras. La Fin d’un monde (El Fin de un mundo, vista restringida, 1925), que le fue inspirada por su amigo, el abate Breuil, pretende reconstituir la historia de una tribu prehistórica del yacimiento llamado Les Eyzies, en el centro de Francia, basándose en las teorías de Freud y del sociólogo y antropólogo Lucien Lévy-Bruhl además de los estudios arqueológicos de la época. Ilustrada con reproducciones de pinturas rupestres, La Fin d’un monde narra las experiencias iniciáticas del joven Nô, de la tribu del Oso, cuando se ven confrontados con la llegada de una tribu rival que, además de cazar animales, ha aprendido a domesticarlos… Según un artículo publicado en julio de 1924, La Fin d’un monde habría sido publicada ese mismo año por entregas en el diario argentino La Prensa, por consiguiente, antes de su edición francesa…

Ilustración: Arca.

Claude Anet – El Primer Marxant d'art (1927)

Claude Anet – El Primer Marxant d’art (1927)

«Com anés a acomiadar-se de Timaki, els seus ulls es fixaren en el tros de banya en què Nô havia esculpit un ren ajegut. Distretament l’agafè i se’l va mirar. No havia vist mai una cosa semblant. De tots els pobles amb els quals trafiquejava, cap no hauria imaginat de representar un animal vivent. Què pensaven les gents del riu? Eren traçuts. Vet aquí que aquest Nô, que només era tingut per un bon caçador i prou, tallava la banya? Un ren ajupit, no era pas possible d’enganyar-s’hi. El marxant li dava voltes amb admiració i plaer… i a poc a poc li vingué la idea que això seria potser, en algun lloc, algun dia, no se sabia on, no se sabia quan, un objecte preciós de carvi com una bella pell… Digué a Nô:
– Cedeix-me el teu ren ajegut.
Nô es posà a riure.
– Però si no caces el ren! De què et servirà?
El marxant continuà:
– De vegades tinc pensades estranyes; m’agradaria tenir aquest ren.
– Doncs bé ; dóna’m el teu adrec de plomes, digué Nô rient sempre.
Esguardà encara una vegada el ren i, amb estupor de Nô, qui en tot això només veia que una plasenteria, es tragué l’adrec i l’hi allargà.
– Aquí el tens, digué, i quedo escurat. No em queda res. Però el que tu desitges és teu, perquè ets el fill del meu amic.
La banya tallada havia ja desaparegut en un dels seus sacs.» (Extracto publicado en La Nova Revista en octubre de 1927 bajo el título El Primer Marxant d’art, pp.167-168)

Ilustración: Arca.

Henri Barbusse – Les Enchaînements (1925)

Henri Barbusse – Les Enchaînements (1925)

Henri Barbusse (1873-1935) es sobre todo recordado por una sola obra, Le Feu (El Fuego, 1916), estremecedora novela basada en su experiencia como combatiente de la Primera Guerra Mundial (ver nuestra entrega de Tesoros Digitales sobre este tema). Pero este comunista comprometido, admirador de la Revolución rusa de 1917, es el autor de una treintena de novelas, ensayos y volúmenes de cuentos, a través de los cuales intentó establecer las bases de una «literatura proletaria». Gran fresco histórico y político de la humanidad, Les Enchaînements (Tomo 1, Tomo 2, Los Encadenamientos, 1925) intenta, recorriendo las grandes etapas de la Historia, encontrar una explicación a la eterna miseria humana. Como el narrador de Before Adam, de Jack London – otro autor de compromiso político -, Clément Trachel es un joven poeta dotado de una «memoria ancestral», que le permite vivir las vidas de otros hombres, desde los habitantes de las cavernas, hasta los combatientes de la Gran Guerra, pasando por las civilizaciones antiguas, la Edad Media o el Renacimiento. Así va apareciendo que la miseria de los hombres se debe, desde épocas muy remotas, a su sumisión: las masas, ricas y productivas, siempre se han dividido y desgarrado para mayor provecho de unos pocos, poderosos y estériles. El primer capítulo, Le Séparé (El Separado), ambientado en una época prehistórica azotada por las violencias climatológicas, es el relato de la larga huida de un hombre, una mujer, una niña y un perro, en busca de un refugio seguro. Cuando al final de la pesadilla encuentran un cobijo, la niña se ha convertido en una mujer, y el hombre y su mujer, dos ancianos a las puertas de la muerte…

Ilustración: Gallica.

La novela prehistórica rusa: la gran desconocida

La dificultad de la lengua y de la transcripción de los apellidos al alfabeto latino, los devenires de la Historia del siglo XX, hacen que resulte muy difícil encontrar información sobre autores y obras rusos que no sean los grandes clásicos internacionalmente conocidos, y menos aún textos digitalizados y sus traducciones. No obstante, las bibliografías sobre la ficción prehistórica y ciencia-ficción citan algunos títulos que reproducimos a continuación.

Vladímir Bogoraz – Sons of the Mammoth (1929)

Vladímir Bogoraz – Sons of the Mammoth (1929)

Ilustración: Prehistoric Fiction.

  • Za predelami istorii: Za milliony let (Más allá de la historia : Hace millones de años, 1869) del poeta y revolucionario Mikhail Larionovich Mikhailov (1829-1865): una fantasía póstuma sobre los orígenes del hombre.
  • El Hombre prehistórico (1890) del escritor y editor de revistas Wilhelm Wilhelmovich Bitner. Preocupado por la educación de las clases populares, Bitner editó varias revistas de divulgación del conocimiento y de fomento de la lectura.
  • El Primer Artista (1907), de Dmitry Pakhomov.
  • Cuento de un mamut y de un hombre del hielo (1909), del poeta, explorador, paleontólogo y geólogo Pyotr Dravert (1879-1945)
  • Las Víctimas del dragón (1910) e Hijos del mamut (1929) del escritor, revolucionario y antropólogo Vladímir Bogoraz (1865-1936). En Los Hijos del mamut, el antropólogo ofrece una brillante historia de la Edad de Piedra en la que se enfrentan una joven pareja a las costumbres ancestrales de la tribu.
Francis T. Buckland - Curiosities of natural history (1865)

Francis T. Buckland – Curiosities of natural history (1865)

Ilustración: New York Public Library Digital Gallery.

Más lecturas

  • Gouverneur Morris – The Pagan's Progress, ilustración de John Rae (1904)

    Gouverneur Morris – The Pagan’s Progress, ilustración de John Rae (1904)

    Gouverneur Morris (1876-1953) fue un autor estadounidense de cuentos y novelas pulp a principios del siglo XX. The Pagan’s Progress (El Progreso del pagano, 1904), sin duda una referencia a The Pilgrim’s Progress (El Progreso del peregrino, 1678), la novela alegórica cristiana de John Bunyan, es una de las primeras novelas que pone en escena a paleo-indios. Con esta obra, el autor pretende enseñar la cara espiritual de los orígenes de la humanidad, por ejemplo, con la aparición del amor romántico en oposición a la lujuria animal.

Ilustración: Internet Archive.

  • Johannes Vilhelm Jensen (1873-1950) fue un escritor danés, galardonado con el Premio Nobel de literatura en 1944. A través de un ciclo de seis novelas publicadas entre 1908 y 1922 bajo el título genérico de Den lange rejse (El Largo Viaje, texto en inglés), desarrolló sus teorías sobre la evolución humana, con el fin de crear una alternativa darwiniana al mito bíblico de la Génesis. Considerada su obra en prosa más importante, sigue los destinos de hombres y mujeres pioneros desde la Edad del Hielo hasta los tiempos de Cristóbal Colón.
  • Victor Forbin (1864-1947) fue un escritor y divulgador científico francés. En 1888, poco realizado con su trabajo de funcionario municipal, abandona París para zarpar hacia Colombia, donde trabajará en una empresa minera antes de emprender un viaje etnográfico para conocer el pueblo guna de Panamá y Colombia. Uno de los miembros de esta tribu le impactó tanto que le serviría de modelo años más tarde, en 1923, para el protagonista de su novela ambientada en la Edad de Piedra, Les Fiancées du soleil (Las Novias del sol). Condenado a muerte al nacer por la tribu por ser demasiado débil, Minati fue salvado por su madre, que escapó del poblado con su recién nacido. Después de pasar veinte años errando de una tribu a otra, veinte años durante los cuales Minati desarrollará una inteligencia superior, son reconocidos por unos miembros de su tribu natal y condenados a muerte…
  • Frederick Britten Austin – When Mankind was young (1927)

    Frederick Britten Austin – When Mankind was young (1927)

    Publicado en 1926 en la revista madrileña Por esos mundos, El Traje milenario es un cuento divertido en el que un hombre prehistórico descubrirá al mismo tiempo la vanidad femenina y la fidelidad del perro. Esta historia poco trascendente es sobre todo una ocasión para recordar a su autor. Periodista y escritor, Antonio de Hoyos y Vinent (1884-1940) fue una de las figuras destacadas del decadentismo en España. Su homosexualidad asumida y que no se preocupaba de ocultar no fue un obstáculo para una prolífica carrera literaria (escribió más de cincuenta novelas) y periodística (colaboró en diarios como ABC o El Día e incluso dirigió la revista Gran Mundo Sport), en particular gracias a su amistad con Emilia Pardo Bazán, que le introdujo en los círculos literarios. Su militancia anarquista le valió ser encarcelado al final de la guerra y murió en la cárcel de Porlier, sordo, ciego, casi paralítico y abandonado por sus antiguos amigos y su familia.

  • Hans Friedrich Blunck (1888-1961) fue un jurista y escritor alemán. A partir de 1933 ocupó diversos cargos en instituciones culturales de la Alemania nazi. Entre 1920 y 1940 publicó varias novelas que los críticos consideran como instrumentos de propaganda del nacionalsocialismo. Detrás de las reminiscencias de cuentos de Grimm o de Hoffmann y de leyendas antiguas, la trilogía prehistórica Die Urvätersaga, compuesta por las novelas Kampf der Gestirne (El Combate de las estrellas, 1926), Streit mit den Göttern (Armado contra los dioses, 1926) y Gewalt über das Feuer (Poder sobre el fuego, 1933), en las que el autor trata el despertar espiritual de los pueblos germánicos primitivos, esconde elementos propios de la ideología nazi: el nacionalismo, el culto al fuego…

Ilustración: Books and Art.

  • Veterano de la Primera Guerra Mundial, Frederick Britten Austin (1885-1941) se hizo especialista en los relatos de guerra con un toque de anticipación: guerras y armas del futuro son los temas por los que más se le recuerda. Sin embargo, es autor de varias obras ambientadas en el pasado, romances antropológicos que sirven de pretexto para evocar un avance significativo en la historia de la Humanidad. When Mankind was young (Cuando la Humanidad era joven, 1927) reúne una colección de cuentos vinculados entre ellos que recorren la historia humana desde las cavernas hasta los vikingos. Tomorrow (Mañana, 1930) se centra en los progresos sociales logrados desde la prehistoria a través de doce historias.
  • Oliver Marble Gale – Carnack the Life-Bringer (1928)

    Oliver Marble Gale – Carnack the Life-Bringer (1928)

    Otro testimonio llegado directamente de la Prehistoria es el que Carnack, el protagonista de Carnack the Life-Bringer. The Story of a Dawn Man Told By Himself (Carnack El-que trajo-la-vida. La historia contada por él mismo de un hombre de los albores de los tiempos, 1928), grabó en imágenes en la pared de un acantilado: su descubrimiento del fuego, del arco y de las flechas, su expulsión de la tribu por los miembros más conservadores de la caverna, su instalación en una cabaña donde aprendió a cocer sus alimentos, a domar caballos y lobos y donde, finalmente, una mujer vino a compartir su vida… El autor estadounidense de ciencia-ficción y aventuras Oliver Marble Gale (1876-1943) imagina que, 25.000 años más tarde, descubre la autobiografía gráfica de Carnack y la reconstruye en una imaginativa novela.

Ilustración: Ogram.

  • Au temps des chasseurs de rennes ! (En tiempos de los cazadores de renos !, 1928) es una lírica evocación de la vida prehistórica, cuando los hombres conquistaban renos y mujeres con sus lanzas. El descubrimiento del amor, del arte en una naturaleza de ensueño… y el narrador se despierta en una habitación humilde, cerca de una mujer a la que ya no ama, en una ciudad gris y húmeda de lluvia. Georges Gaudy (1895-1987) fue un periodista y escritor francés.
  • Jean de Lapeyrière es de esos autores sobre los cuales la Historia parece haber conservado únicamente un puñado de recortes de prensa. Sin embargo, colaboró como crítico literario en diversas publicaciones y fue autor de varias novelas, entre las cuales destaca L’Homme du volcan (El Hombre del volcán, 1928), que obtuvo en 1928 el Gran Premio de Literatura otorgado por la Federación literaria de Francia y de África del Norte. Hinh, el protagonista de la novela, es un hombre prehistórico que ya ha perdido su animalidad primitiva. Dotado de una fuerza excepcional, además de inteligencia y sensibilidad, será matado al final por un rival en amor…
  • La Novela de España (1928) , obra del arqueólogo e historiador español Manuel Gómez Moreno (1870-1970) es una recreación mítica de la historia de España. El primer ciclo de esta obra está dedicado a la época paleolítica en la Península Ibérica. Entre simbolismo y modernismo, el autor ofrece una visión idealizada del Paleolítico, «edad feliz» no desprovista de religiosidad, y consigue injertar el mito de Adán y Eva en una prehistoria en la que la poesía predomina sobre el rigor científico.
  • Mandíbula de Mauer

    Mandíbula de Mauer

    George C (Cecil) Foster (1893-1975) fue un escritor británico de ciencia-ficción. Su novela Full Fathom Five (1930) se basa en la interesante idea de entrelazar tres dimensiones del tiempo: la época prehistórica de hace 500.000 años en la que los primitivos pitecántropos vivían en un mundo tropical; una época menos remota de hace 200.000 años, cuando nuestros antepasados ya habían progresado, gracias en particular al desarrollo de sus capacidades mentales; y el mundo civilizado de 1929, en el hogar de la familia Heston: un pastor más medieval que ortodoxo, sus dos hijas, y el tío de las jóvenes, Lord Coomebridge, simpático científico cuya única ambición es descubrir un ejemplar perfecto del Hombre de Java… En las tres épocas, grupos de personas van a vivir la misma situación…

Ilustración: Wikimedia Commons.

  • Escritor, crítico de arte y literario, periodista, Gérard de Lacaze-Duthiers (1876-1958) fue un militante libertario, anarquista y pacifista desde antes de la Primera Guerra Mundial. Una mandíbula descubierta en 1907 en Mauer, cerca de Heidelberg (Alemania) le sirve de punto de partida para diversas obras narrativas que le permiten conjugar su interés por la prehistoria y sus ideales filosóficos. Reunidas en 1931 en el volumen Pages choisies 1900-1930 (Páginas escogidas 1900-1930), dos novelas ven primero la luz: Le Roman de Mauer, homme fossile, récit de l’âge d’or (La Novela de Mauer, hombre fósil, relato de la edad de oro), «novela del individualista primitivo, cuando descubre la vida, crea arte, ciencia y filosofía», y L’Idole phallique, roman des temps glozéliens (El Ídolo fálico, novela de los tiempos de Glozel), «historia de una colonia de individualistas que viven en armonía en los albores de los tiempos neolíticos». En 1935 inicia su ambicioso proyecto Mauer-film, nueve volúmenes que constituyen un detallado guión cinematográfico. Una primera parte, más didáctica y documental, evoca la formación de la Tierra y la aparición de la vida desde los primeros microorganismos hasta el hombre. La segunda, en los tomos VII a IX, retoma el personaje de Mauer para novelar su biografía y, a través de la existencia de un solo hombre, resumir los progresos, los inventos y los descubrimientos de la Humanidad, sin dejar de lado las teorías libertarias y anarquistas. En total 1783 páginas, un guión-río, verdadera enciclopedia documental de los tiempos prehistóricos, para una película que nunca llegó a rodarse…
  • Francisco Coves – Prehistoria (1933)

    Francisco Coves – Prehistoria (1933)

    Numerosos cuentos y artículos de Francisco Coves Araisa (1897-19?) fueron publicados en revistas republicanas hasta marzo de 1939, y su nombre aparece en un documento procedente del Archivo Militar de Guadalajara, de expedientes personales de penas de muerte conmutadas, pero no se sabe mucho más sobre este escritor y periodista. Publicada en 1933 en la revista Estampa, Prehistoria (pp. 32-33) es su contribución al género prehistórico. Pero, alejándose de los tópicos habituales, Coves imagina unos hombres de las cavernas con bombín urdiendo una revolución para derrocar al todo poderoso Kiong, « condecorado con el Gran Rabo Oriental, que no se concede sino a la nobleza que esté muy rancia, por ser uno de los descendientes directos del primer mono que empezó a convertirse en hombre »! Un cuento prehistórico y social no desprovisto de humor…

Ilustración: Hemeroteca Digital, Biblioteca Nacional de España.

  • Ingeniero, docente, escritor, el belga Henri-Jacques Proumen (1879-1962) fue uno de los representantes de las novelas de fantasía científica, en la vena de H.-G. Wells y de J.-H. Rosny aîné. Publicó cerca de cuarenta obras, novelas infantiles, novelas de aventura y ciencia-ficción, divulgación científica… y más de seiscientos cuentos diseminados en revistas de la época. Ève, proie des hommes, roman de la femme préhistorique (Eva, presa de los hombres, novela de la mujer prehistórica, 1934) cuenta la emancipación progresiva de la joven Méou: criada en una tribu primitiva en la que las mujeres están sometidas por la violencia a los deseos de los hombres, es raptada por una tribu rival más avanzada que le permitirá descubrir, gracias a su esposo Hruann, otro tipo de relación entre los sexos… Los poemas de Aubes cruelles, poèmes sur les temps préhistoriques (Albores crueles, poemas sobre los tiempos prehistóricos, 1942) retoman esta visión violenta de la Prehistoria en la que «el progreso nació en el arte de matar mejor».
  • Mamut de Vogelherd

    Mamut de Vogelherd

    Gustav Riek (1900-1976) fue un arqueólogo alemán de la Universidad de Tubinga. Fue el descubridor en 1931 de la cueva de Vogelherd, en el valle del río Lone, en la que se encontraron varias estatuillas de marfil representando diversos animales esculpidos, entre ellos un diminuto mamut que se utilizaría como colgante. En 1934 publica la novela Die Mammutjäger vom Lonetal (Los Cazadores de mamuts del valle del Lone), ambientada en la zona en la que estaba excavando, en la que los modernos hombres de Cromañón, para poder mantener a sus numerosos hijos, deben apropiarse de los territorios de los hombres de Neandertal. Éstos, de inteligencia menos desarrollada, poco agresivos, serán exterminados por el bien y la necesidad de una raza supuestamente superior… Un argumento que no sorprenderá a los lectores cuando sepan que, a partir de 1937, las investigaciones de Riek tomaron un rumbo marcado por la ideología nazi, al ser financiadas por la entidad pseudo-científica SS-Ahnenerbe, que tenía como objetivo el demostrar, a través de la arqueología, la antropología racial y la historia cultural, la validez de las teorías nazis sobre la superioridad de la raza aria.

Ilustración: Wikimedia Commons.

  • Cleve Cartmill – The Link (1942)

    Cleve Cartmill – The Link (1942)

    El poeta y escritor Roger Pécheyrand (1909-1975) dedicó parte de su obra a cantar su país natal, la región de Quercy, en el sur-oeste de Francia, y su país de adopción, la Champaña, en la que fue maestro. Les Faux Feux follets (Los Falsos Fuegos Fatuos, 1936) es un conjunto de cuentos y relatos sobre la Champaña. En este libro aparece un cuento prehistórico titulado La Femme des cavernes (La Mujer de las cavernas).

  • The Day is Done (El Día se ha acabado, 1939) es un relato del prolífico escritor de cuentos de ciencia-ficción Lester del Rey (pseudónimo de Leonard Knapp, 1915-1993), que se publicó en 1939 en la revista Astounding Science Fiction. Rodeado de hombres de Cromañón, acosado por sus niños, el último de los neandertales vive sus últimos días. Ha visto morir a todos los suyos, y a pesar de los cuidados que le prodiga el mago por ser el último de su especie, se le van las ganas de vivir…

Ilustración: Internet Archive.

  • Sin pelos, de un olor diferente, Lok es consciente de que no solo es diferente de sus congéneres, sino que les es superior, por su facultad de pensar. Desterrado por su tribu a causa de sus diferencias, quiere volver con ellos y reivindicar su derecho a ser líder… The Link (El Vínculo, 1942), también publicado en la revista Astounding Science Fiction, es un cuento de Cleve Cartmill (1908-1964), autor estadounidense de relatos de ciencia-ficción y de fantasía. Este autor es recordado esencialmente por sus problemas con el FBI al haber descrito, en uno de sus cuentos (Deadline, 1944), una arma atómica que se parecía demasiado a la que se estaba diseñando, en el mayor secreto, en el Proyecto Manhattan…
  • Manuel Vallvé – El Señor del fuego (1944)

    Manuel Vallvé – El Señor del fuego (1944)

    Sobre la vida del escritor y traductor español Manuel Vallvé López sólo se pueden avanzar hipótesis. Nacido – posiblemente en Barcelona – a finales de la década de 1880 o principios de los 1890, muerto en los años 1960 o 1970, no se sabe absolutamente nada de él. En cambio, su producción literaria es enorme: Después de traducir Laurence Sterne al catalán para la Biblioteca Popular de L’Avenç, abandonó el catalán para dedicarse a la traducción al español de las grandes obras de las literaturas francesas e inglesas, desde Aldous Huxley hasta Victor Hugo, pasando por Jules Verne o Zane Gray, y se especializó en las traducciones y adaptaciones destinadas a la juventud. También escribió varias novelas de aventuras, que publicó bajo diversos pseudónimos (M. de Avilés Balaguer, Adolfo Martí Caja, Rob H. Curtis), lo cual lleva a pensar que quizás « Manuel Vallvé López » sea otro nombre de pluma… Entre ellas, El Señor del fuego (1944) enfrenta, una vez más, a un joven héroe solitario a unas tribus primitivas, feroces caníbales y ladrones de mujeres, a los que vencerá gracias a su valor y su inteligencia…

Ilustración: El Desván del abuelito.

  • Guionista de más de ochenta películas, Rafael Juan Salvia (1915-1976), antes de dedicarse al cine, escribió y publicó una única novela, Balok, el hombre que cazó al ruido (1946), en la que encontramos reminiscencias de En las cavernas de Emilia Pardo Bazán. A punto de ser expulsado por su tribu, Balok, un genio paleolítico incomprendido, quiere apresar el ruido, o sea dominarlo y ponerlo al servicio de la humanidad, de la misma manera que sus antepasados hicieron con el fuego. Así es como inventará el tambor, cuyas percusiones le permitirán ahuyentar y atemorizar a la tribu enemiga, a punto de exterminar a los suyos… Más novela psicológica sobre los tormentos de la creación artística que novela de aventuras, Balok, el hombre que cazó al ruido, aborda también el tema del deseo erótico y la posición de la mujer a través de la figura de una joven libre e independiente que se entrega con indiferencia a los mejores cazadores, antes de descubrir el amor en brazos de Balok con el que iniciará una relación monógama…

Willis H. O’Brien – The Dinosaur and the Missing Link: A Prehistoric Tragedy (1915)

Tres rivales prehistóricos se enfrentan para conquistar el corazón de la bella Araminta Rockface. Se cree que es la primera película de animación en stop motion y fue producida por Thomas Edison. Con un dinosaurio y un terrible hombre-mono, «Wild Willie, el eslabón perdido»… Pionero de los efectos especiales, O’Brien participó en los rodajes de películas míticas: The Lost World (Harry O. Hoyt, 1925) y King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933).

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Henry de la Beche – Duria Antiquior (1830)

Ilustración : Wikimedia Commons.

Continuará…

Referencias

Las obras e ilustraciones presentadas en este trabajo proceden de los fondos digitales de : Europeana, Gallica, Wikisource, Wikipedia, Wikimedia Commons, Internet Archive, Bayerische StaatsBibliothek, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Colección Digital Universidad Autónoma de Nuevo León (México), Perseus Digital Library, Somni, Col.lecció digital de fons històric de la Universitat de Valencia, Google Libros, Alma DL, Biblioteca Digital de la Universidad de Bolonia, Littératureaudio.com, Librivox.org, BIU Santé, Wellcome Images, Tolosana, Bibliothèque virtuelle des fonds anciens de l’Université de Toulouse, Rosalis, Bibliothèque numérique de Toulouse, Bibliothèque Royale de Belgique, Red Digital de Colecciones de Museos de España, Lectura solidaria (Uruguay), Blog sobre J.H. Rosny, ARCA, Arxiu de Revistes Catalanes Antigues, New York Public Library Digital Gallery, Musée d’Orsay, .

Agradecemos a todas estas instituciones su compromiso con la difusión de nuestro patrimonio cultural.

Ilustración: Wikimedia Commons.

Ilustración: Wikimedia Commons.

Ilustración: Wikimedia Commons.

Ilustración: Wikimedia Commons.

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Dossier elaborado por Christine Sétrin, con la colaboración de Ángel Pozo. Biblioteca Municipal de Vila-real. Enero 2017.

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