Terror, transición, refugio : los bosques en la literatura occidental

Terror, transición, refugio : los bosques en la literatura occidental

Sequoia sempervivens en Humboldt Redwood State Park (Califonia)

Las tradiciones occidentales suelen presentar los bosques como lugares inhóspitos, de los que el hombre debe tener miedo porque en ellos viven seres fantásticos y terroríficos. El aventurarse en el bosque constituye una experiencia peligrosísima, muchas veces mortal.
Sin embargo, esta visión derivada de los cuentos de hadas y de las leyendas más antiguas, no constituye más que una, quizás la más conocida, de las tres formas en las que los bosques se representan en la literatura occidental.
Existe efectivamente otra representación, derivada en parte de la primera, en la que la incursión en el bosque constituye una experiencia iniciática para el hombre. Obligado por una razón u otra a adentrarse entre los árboles, a pesar del miedo que siente, encontrará la manera de orientarse y de sobrevivir en este ambiente a priori inhóspito. Lo cual constituirá al final una experiencia positiva y benéfica.
Por fin, el bosque puede ser un refugio, un lugar en el que el hombre está acostumbrado a vivir y al que aspira regresar si ha tenido que alejarse de él. Es una visión más realista, sin seres fantásticos, y, por supuesto, más ecológica.

Terror, Transición, Refugio : los bosques en la literatura occidental, es nuestra sexta entrega de Tesoros Digitales, en este año 2011, declarado por la UNESCO Año Internacional de los Bosques.

Foto : Wikimedia Commons.

Terror

Joyce Kilmer Forest (Carolina del Norte, Estados Unidos)

Foto : Wikimedia Commons.

En muchas leyendas y cuentos occidentales, el bosque inspira un miedo irracional al hombre. El miedo a perderse, a cruzarse con animales salvajes y peligrosos (lobos, osos) ya sería una razón suficiente, y lógica, para temer cualquier paseo en el bosque. Pero cuando la imaginación interviene y empieza a poblar el bosque de seres fantásticos, a cada cual más peligroso y terrorífico que el anterior, y teniendo en cuenta que estos cuentos cobran una pseudo-veracidad, por siglos y siglos de transmisión oral, se puede entender que los hombres no se atrevan demasiado a aventurarse muy adentro del bosque.

Caperucita roja, en la edición francesa de 1904 de « Contes de Perrault »

El paradigma de este género es posiblemente Caperucita Roja. Este cuento, recogido – y suavizado – por Charles Perrault en su recopilación de cuentos en 1697, para ser en 1812 universalmente difundido en una versión más infantil, con menos connotaciones eróticas, gracias a los Hermanos Grimm, era conocido desde la época medieval en gran parte de Europa.
Más que el miedo a perderse o a cruzarse con seres fantásticos, el cuento relata la experiencia de una demasiado confiada niña al cruzarse con el que era el predador más temible de Europa en la época medieval: el lobo. Lección de prudencia y obediencia para los niños, este cuento dejó en la memoria colectiva europea la sensación de que el bosque era un lugar hostil.

« Caperucita Roja – ¡ Qué ojos más grandes tienes !
Lobo – ¡ Para verte mejor !
Caperucita Roja – ¡ Qué orejas más grandes tienes !
Lobo – ¡ Para oírte mejor !
Caperucita Roja – ¡ Y qué dientes más grandes tienes !
Lobo – ¡ Para comerte mejor ! »

Ilustración : Contes /de Perrault ; gravures en chromolithographie par T. Lix, vignettes de G. Staal … [et al.] – Paris : Garnier, 1904. (Archive.org).

Caperucita Roja en audiolibro (francés) : Cuento de Perrault, Cuento de los Hermanos Grimm.

Numerosos cuentos retoman el mito del niño perdido en el bosque y confrontado a seres más o menos temibles o fantásticos : Ricitos de oro y sus tres osos ; Blancanieves, abandonada en el bosque por voluntad de su malvada madrastra, encuentra la casa de los enanitos ; Hansel y Gretel, abandonados por sus padres que no podían mantenerlos, descubren la casa de chocolate de una bruja…

Beowulf, grabado de una edición estadounidense de 1901

Si el cuento de Caperucita Roja es el arquetipo del cuento de terror en el bosque, no hay que olvidar que quizás el antepasado de los cuentos occidentales ambientados en el bosque y con personajes fantásticos sea Beowulf (audiolibro en inglés). Este poema épico anglosajón, datado entre los siglos VII y XII, cuenta las aventuras de un guerrero gauta (o godo), Beowulf, que liberará un reino danés de un terrible ogro y de su madre, antes de volver a su país, suceder al rey y, finalmente, morir en un épico combate contra un dragón que amenazaba de destruir su reino.
La leyenda de Beowulf presenta numerosos elementos de la mitología nórdica. El bosque poblado de criaturas mágicas, como los ogros o los dragones que aparecen en Beowulf, pero también los enanos, elfos o valquirias, es un símbolo muy importante en las tradiciones de los países del norte de Europa.
Durante años, Beowulf se estudió únicamente por su riqueza lingüística, pero su valor literario fue despreciado, hasta que un profesor de lengua y literatura inglesa de la Universidad de Oxford, llamado J. R. R. Tolkien, pronunció en 1936 una conferencia titulada Beowulf : los monstruos y los críticos. Este discurso iba a poner de moda el estudio literario de Beowulf. Por su parte, Tolkien trabajó toda su vida sobre el poema medieval y no es de extrañar que su obra haya estado tan marcada por Beowulf y sus criaturas fantásticas.

Ilustración : Beowulf, a poem / Samuel Harden Church – New York: Frederick A. Stokes Company, 1901 (Archive.org).

Appley Park (Isla de Wight)

Foto : Wikimedia Commons.

Numerosas son las leyendas en las que los habitantes fantásticos y mágicos del bosque constituyen una amenaza para el protagonista. Podríamos nombrar una infinidad de leyendas tradicionales y regionales, que ciertamente estarían basadas en una estructura similar. Los escritores más famosos se han ensayado también en este género. Uno ejemplo, de los más famosos, inmortalizado por el cineasta Tim Burton, es La Leyenda de Sleepy Hollow, de Washington Irving (audiolibro en inglés).

The Legend of Sleepy Hollow

Basado en una leyenda alemana, el relato de Irving se ambienta en una colonia holandesa en la América de finales del siglo XVIII. El protagonista, Ichabod Crane, se enamora de la joven Katrina y descubre que tiene un rival en la persona del rudo Abraham « Brom Bones » Van Brunt. Una noche, al volver a su casa cruzando el Valle Dormido (Sleepy Hollow), es perseguido por un fantasma, el Jinete Sin Cabeza. Al día siguiente sólo se encontrará el sombrero de Ichabod, la silla de su caballo y una calabaza. Una vez Ichabod desaparecido, su prometida se casará con Van Brunt.
Irving deja muchas preguntas abiertas al final del relato : ¿ Quién era el jinete sin cabeza ? ¿ Qué pasó aquella noche ? ¿ Murió Ichabod ? ¿ Se fue ? Se puede interpretar la historia de una manera muy realista (el Jinete sin cabeza era en realidad Van Brunt, disfrazado y deseoso de asustar a Crane para conseguir la mano de Katrina) o muy fantástica. En todo caso, la aventura de Crane a través del Valle Dormido se ha quedado como un clásico del cuento de terror.

The Legend of Sleepy Hollow

« A una distancia de unos tres kilómetros de esta villa se encuentra un vallecito situado entre altas colinas, que es uno de los más tranquilos lugares del mundo. Corre por él un riachuelo, cuyo murmullo es suficiente para adormecer al que lo escucha; el canto de los pájaros es casi el único sonido que rompe aquella tranquilidad uniforme. Me acuerdo, cuando era todavía joven, haberme dedicado a la caza en un bosque de nogales que da sombra a uno de los lados del valle. Había iniciado mi excursión al mediodía, cuando todo está tranquilo, tanto que me asombraban los disparos de mi propia escopeta que interrumpían la tranquilidad del sábado y el eco reproducía. Si quisiera encontrar un retiro a donde dirigirme para huir del mundo y de sus distracciones, y pasar en sueños el resto de una agitada vida, no conozco lugar más indicado que este pequeño valle.
Debido a la peculiar tranquilidad del lugar y al carácter de sus habitantes, esta región aislada ha sido llamada el Valle Dormido. En las regiones circunvecinas se llaman a los muchachos de esta región las gentes del Valle Dormido. Una ensoñadora influencia parece poseer el país e invadir hasta la misma atmósfera. Algunos dicen que un doctor alemán embrujó el lugar, en los primeros días de la colonia; otros afirman que un viejo jefe indio celebraba aquí sus peculiares ceremonias, antes que estas tierras fueran descubiertas por Hendrick Hudson. Lo cierto es que el lugar continúa todavía bajo la influencia de alguna fuerza mágica, que domina las mentes de todos los habitantes, obligándolos a obrar como si se encontraran en una continua ensoñación. Creen en toda clase de cosas maravillosas, están sujetos a éxtasis y visiones, frecuentemente observan extrañas ocurrencias, oyen melodías y voces del aire. En toda la región abundan las leyendas locales, los lugares encantados y las supersticiones. Las estrellas fugaces y los meteoros aparecen con más frecuencia aquí que en ninguna otra parte del país; los monstruos parecen haber elegido este lugar como escenario favorito de sus reuniones. »

Ilustraciones : The Legend of Sleepy Hollow / Washington Irving – Boston, D. Estes, 1900 (Archive.org).

Vista de Sleepy Hollow, Escena del cuento de Washington Irving

Ilustración : Wikimedia Commons.

Una insólita fotografia de Gustavo Adolfo Bécquer (1865)

Más cerca de nosotros, numerosas leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer transcurren en un ambiente natural encantado, bosque, monte, del que el protagonista no sale ileso, física o espiritualmente. Por ejemplo, en El Gnomo, y en Los Ojos verdes, la atracción de una fuente encantada será fatal a Marta (El Gnomo) y Fernando (Los Ojos verdes). Avisados por sus amigos y vecinos del embrujo que reina sobre la fuente, los protagonistas no son capaces de resistir a la fascinación que ejerce la fuente sobre ellos y a sus promesas de riqueza o amor. Pagarán con sus vidas esta fatal atracción (Leyendas de Bécquer en audiolibro (francés)).

« Cuando el Moncayo se cubre de nieve, los lobos, arrojados de sus guaridas, bajan en rebaños por su falda, y más de una vez los hemos oído aullar en horroroso concierto no sólo en los alrededores de la fuente, sino en las mismas calles del lugar; pero no son los lobos los huéspedes más temibles del Moncayo. En sus profundas simas, en sus cumbres solitarias y ásperas, en su hueco seno, viven unos espíritus diabólicos que durante la noche bajan por sus vertientes como un enjambre, y pueblan el vacío y hormiguean en la llanura, y saltan de roca en roca, juegan entre las aguas o se mecen en las desnudas ramas de los árboles. Ellos son los que aúllan en las grietas de las peñas; ellos los que forman y empujan esas inmensas bolas de nieve que bajan rodando desde los altos picos y arrollan y aplastan cuando encuentran a su paso; ellos los que llaman con el granizo a nuestros cristales en las noches de lluvia y corren como llamas azules y ligeras sobre el haz de los pantanos. Entre estos espíritus que arrojados de las llanuras por las bendiciones y exorcismos de la Iglesia, han ido a refugiarse a las crestas inaccesibles de las montañas, los hay de diferente naturaleza y que al aparecer a nuestros ojos se revisten de formas variadas. Los más peligrosos, sin embargo, los que se insinúan con dulces palabras en el corazón de las jóvenes y las deslumbran con promesas magnificas, son los gnomos. Los gnomos, viven en las entrañas de los montes. Conocen sus caminos subterráneos y eternos guardadores de los tesoros que encierran, velan día y noche junto a los veneros de los metales y las piedras preciosas. »

Foto : Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Alphonse Daudet

En el cuento Wood’s Town de Alphonse Daudet (audiolibro en francés), el bosque es el auténtico protagonista. Unos colonos cortan los árboles de un frondoso bosque en la orilla del río Misisipí para construir sus casas y crear una nueva ciudad. El bosque observa el desarrollo de esta ciudad creada a partir de su propia vida. Y, al cabo de un tiempo, la madera de las casas se despierta y de ella vuelven a brotar nuevos árboles. Poco a poco el bosque volverá a ganar terreno sobre la ciudad hasta destruirla completamente. La naturaleza logra recuperar lo suyo, echando a los hombres a lugares más acogedores.

Cuento fantástico-ecológico publicado en 1873, Wood’s Town es interesante porque el hombre representa el enemigo, el malo del relato y aunque esté involucrado en una situación terrorífica – para él – el lector se siente aliviado por el desenlace que celebra el triunfo de la naturaleza.

«La ubicación era ideal para la construcción de una ciudad. Sólo había que desbrozar las orillas del río, cortando una parte del bosque, este bosque virgen arraigado en este sitio desde el nacimiento del mundo. Protegida de todo por colinas boscosas, la ciudad bajaría hasta los muelles de un hermoso puerto, instalado en la boca del río Rojo, a cuatro millas de distancia del mar.
Una vez otorgada la concesión por el gobierno de Washington, carpinteros y madereros empezaron a trabajar, pero nunca habían visto un bosque como aquel. Agarrado a la tierra con todas sus lianas, con todas sus raíces, cuando se le cortaba por un lado, volvía a crecer por otro, se recuperaba de sus heridas, y cada hachazo provocaba el nacimiento de brotes verdes. Las calles y las plazas recién dibujadas se veían invadidas por mucha vegetación. Las paredes crecían más lentamente que los árboles, y en cuanto estaban levantadas, se desmoronaban bajo el peso de las raíces todavía vivas. »

Ilustración : Wikimedia Commons.

Raíces

Foto : Wikimedia Commons.

Portada de la edición inglesa de « Heart of darkness » (« El Corazón de las tinieblas »)

En el siglo XX, aparece, con la obra de Joseph Conrad, El Corazón de las Tinieblas (audiolibro en inglés), una nueva dimensión en la relación terror-bosque : ya no son las criaturas mágicas las que provocan el terror, sino, por una parte, la naturaleza, hostil y peligrosa, y sobre todo es el propio hombre el principal motivo de miedo en esta novela. Un joven oficial de la marina mercante británica viaja en barco sobre un río en el corazón de África Negra. Tiene que establecer relaciones comerciales con Kurtz, el director de una explotación de marfil ubicada en la selva.
El viaje se presenta como un lento alejamiento de la civilización y de la humanidad hacia los aspectos más salvajes y primitivos del hombre. Una naturaleza impenetrable y amenazadora y sobre todo el descubrimiento de la fascinante y sombría personalidad de Kurtz, son los elementos que crean el ambiente inquietante que caracteriza esta novela.
Denuncia de las brutalidades cometidas por los Europeos en África y de la colonización, investigación acerca de la locura, El Corazón de las Tinieblas es un descenso a los infiernos.

« Contemplamos la multitud de árboles altísimos, la inmensa selva enmarañada, con la pequeña bola ardiente del sol colgando encima de ella – todo completamente inmóvil. Y entonces la blanca cortina bajó otra vez, suavemente, como deslizando en ranuras engrasadas. Pedí la cadena, de la que habíamos empezado a tirar, para usarla de nuevo. Antes de que dejara de funcionar con un traqueteo sordo, un grito, un grito muy fuerte, de desolación infinita, se elevó lentamente en el aire opaco. Cesó. Un clamor de quejas, modulado en disonancias salvajes, llenó nuestros oídos. Esta sensación inesperada hizo que mi pelo se erizara debajo de mi gorra. No sé lo que experimentaron los demás : a mí me pareció como si la niebla hubiera gritado, de repente, y, al parecer, de todos los lados a la vez, y hubiera provocado este alboroto tumultuoso y doloroso. Culminó con un estallido rápido de gritos excesivos, casi intolerables, que se paró en seco, y nos dejó tiesos en una variedad de actitudes ridículas, escuchando obstinadamente el aterrador y excesivo silencio. »

Ilustración : Wikipedia.

Transición

Árboles en un bosque de Alsacia

Foto : Wikimedia Commons.

El Infierno de la Divina Comedia de Dante Alighieri empieza por los versos siguientes :

Gustave Doré – Dante perdido en el bosque oscuro. Ilustración para el Canto 1 del « Infierno », 1861

« En medio del camino de nuestra vida
me encontré en un obscuro bosque,
ya que la vía recta estaba perdida.

¡Ah que decir, cuán difícil era y es
este bosque salvaje, áspero y fuerte,
que en el pensamiento renueva el miedo

Tan amargo, que poco lo es más la muerte:
pero por tratar del bien que allí encontré,
diré de las otras cosas que allí he visto. »

Incapaz de encontrar el camino recto, el poeta tiene que empezar su viaje atravesando un bosque salvaje, áspero y fuerte. Este viaje le conducirá a través del Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, para al final poder ver la Trinidad (audiolibro en italiano o inglés).

Como en la Divina Comedia, existen numerosos ejemplos en la literatura en los que el protagonista penetra en el bosque por error, o por obligación. Pero su estancia o tránsito por este universo a priori hostil, le resulta ser una experiencia benéfica, positiva, de la que sale espiritual y moralmente mejor.
Numerosos héroes de la Edad Media tuvieron que enfrentarse al bosque y sus habitantes, lo cual contribuyó a forjar su leyenda.

Ilustración : Wikimedia Commons.

El bosque de Brocéliande (Brocelandia) en Bretaña, lugar privilegiado de muchas leyendas celtas, está estrechamente vinculado a la Leyenda Arturiana : numerosas aventuras de los Caballeros de la Mesa Redonda y, por supuesto, del Rey Arturo y el mago Merlín suceden en este bosque encantado.

El emblemático Viejo Roble del bosque de Brocelianda

Foto : Wikimedia Commons.

Brocéliande es nombrado por primera vez en la literatura en la crónica Roman de Rou, del poeta anglo-normando Robert Wace. Se trata del relato de la epopeya de Normandía desde el vikingo Rollon el Caminante, en el siglo IX. La obra se terminó hacia los años 1170.

El caballero Yvain combatiendo el dragón. Ilustración del siglo XV

Pero es sin duda Chrétien de Troyes (1135-1190) quién utilizará por primera vez Brocéliande como teatro de las aventuras de los Caballeros de la Mesa Redonda. En 1176, escribe Yvain, el Caballero del León (audiolibro en inglés), texto en el que relata las aventuras de Yvain, uno de los Caballeros, aventuras que suceden bajo el signo del honor y de los valores de los Caballeros.

« Sucedió hace siete años ; solo como un hombre del campo, yo estaba siguiendo mi camino en busca de aventuras, bien armado como un caballero debe estar, cuando me encontré con una senda que conduce por la derecha a un espeso bosque. El camino era muy malo, lleno de zarzas y espinas. A pesar de los trastornos y molestias, seguí el camino y la ruta. Casi todo el día estuve por lo tanto montando a caballo hasta que salí del bosque de Brocéliande. »

Ilustración : Wikimedia Commons.

A partir del siglo XII, proliferan las obras basadas en la Leyenda Arturiana en las que se nombra a Brocéliande. En este bosque mítico, los Caballeros se refugian, protagonizan combates épicos. Hacia 1199, el clérigo y escritor Robert de Boron relaciona por primera vez Brocéliande con el mago Merlín en un capítulo de su obra Estoire dou Graal, ou Joseph d’Arimathie.

Robin Hood

La primera mención de Robin Hood aparece en un documento judicial de 1228. Es a partir de principios del siglo XIV cuando empiezan a aparecer romances populares relacionados con el popular ladrón del bosque de Sherwood. En 1377, William Langland escribe Piers Plowman, primera mención manuscrita del héroe en una obra literaria. Durante todo el siglo XV florecerán en Inglaterra cuentos y textos poniendo en escena las aventuras de Robin Hood.

Ilustración : Robin Hood, his book / Tappan, Eva March, 1854-1930; Harding, Charlotte, 1873-1951, ill – Boston, Little Brown, 1905 (Archive.org)

En 1819, Walter Scott publica su obra maestra Ivanhoe (audiolibro en inglés o francés), en la que varios capítulos están dedicados a un tal Locksley, enigmático arquero que presta asistencia a los protagonistas de la novela en los momentos más críticos. El desenlace de Ivanhoe nos descubre que Locksley no es más que Robin Hood, un noble sajón que lucha, como Ivanhoe, con Ricardo Corazón de León, para ayudarle a recuperar su trono usurpado por su hermano Juan sin Tierra. La novela de Scott, que conoció un éxito popular enorme, contribuyó a definir la representación moderna de Robin Hood.

« Los primeros albores del día penetraban ya entre las vacilantes sombras de la espesura : brillaban en las frondosas ramas las perlas del rocío matinal. La cierva conducía al cervatillo, de la enmarañada maleza al herboso y florido prado; y el venado, sin temor á la flecha del cazador, se paseaba orgulloso á la cabeza de la alegre manada.

Ivanhoe

Los monteros estaban ya reunidos debajo de la gran encina, donde habían pasado la noche; los unos entregados al sueño, los otros en torno de la bota de vino ; aquellos refiriendo los sucesos y proezas del día anterior , y estos calculando la parte que les tocaría del botín que estaba ya en manos y á disposición del capitán.
Los despojos habían sido ciertamente cuantiosos ; porque aunque mucho se había perdido en las llamas, los monteros , á quienes no detenía ningún peligro cuando tenían á la vista la esperanza de algún galardón, habían recogido una gran cantidad de plata labrada, de ricas piezas de armadura, y de telas costosas y exquisitas. Sin embargo, tan estrechas eran las leyes y prácticas de su sociedad, que ninguno osó apropiarse la parte mas pequeña del botín , del cual se había hecho una masa general, que debía ser distribuida por el caudillo.
El punto de reunión , como ya hemos dicho , era una añosa encina; no la misma á que Locksley había conducido á Warnba y á Gurth en su primer encuentro; sino otra que estaba en el centro de un frondoso anfiteatro, á media milla de distancia de la demolida fortaleza de Frente de Buey. Allí tomó asiento Locksley sobre un trono de césped, erigido bajo las ramas del árbol. Rodeábanlo sus compañeros; y él colocó al caballero del Candado á su mano derecha, y á Gedric á la izquierda. »

Ilustración : Grabado de Samuel Putman Avery (1822-1904) (New York Public Library).

Robin Hood, hábil cazador furtivo y arquero, vivía en los bosques (tradicionalmente se le sitúa en el bosque de Sherwood) y desde ellos organizaba las acciones de su banda, para robar a los ricos y con ello ayudar a los pobres y los oprimidos. Del bosque de Sherwood, según el imaginario popular, partió la resistencia contra el usurpador del trono y gracias a este lugar se forjó la leyenda de Robin Hood. Hogar y refugio a la vez, el bosque garantiza el anonimato al popular héroe, pero también es un lugar protector, en el que se desarrollan la fidelidad, la honradez y la pureza. Mundo ideal, paralelo, en el que reina la fraternidad, ofrece la posibilidad del ejercicio de la justicia para todos.

Otro roble monumental, el del bosque de Sherwood

Foto : Wikimedia Commons.

Cartel para « El Sueño de una noche de verano »

El sueño de una noche de verano (1595), de William Shakespeare (audiolibro en inglés), es una obra plagada de fantasía, sueños, amor y magia. El escenario es un bosque encantado en el que se cruzan dos parejas de amantes con varios personajes pertenecientes al reino de las hadas. Los amantes, huyendo de Atenas dónde sus familias no les permiten casarse, se encuentran en el bosque. Los seres mágicos que viven allí se entrometen en sus vidas y, gracias a sus poderes mágicos, van a cambiar los sentimientos de los enamorados. Las intrigas amorosas se resolverán con una sucesión de encantamientos, mientras los protagonistas no controlan sus sentimientos y se guían por su inconsciente. Esta nota mágica aumenta la belleza del bosque y de sus misteriosos habitantes.

Ilustración : Cartel « A Midsummer night’s dream », Stafford & Co (New York Public Library).

Otro bosque tiene una gran importancia en la obra de Shakespeare : en Macbeth, una profecía anuncia que

« Macbeth seguirá invicto y con ventura
si el gran bosque de Birnam no se mueve
y, subiendo, a luchar con él se atreve
en Dunsinane, allá en la misma altura. »

Cuando los enemigos de Macbeth, Macduff, Malcolm y el inglés Siward, conde de Northumberland, atacan el castillo de Dunsinane, con un ejército camuflado con ramas del bosque de Birnam, se entiende que se ha cumplido la profecía y empieza el castigo para Macbeth…

John Martin (1789-1854) – Batalla de Dunsinane

Ilustración : Wikimedia Commons.

Cartel anunciador de la publicación del nuevo libro de Rudyard Kipling : « The Jungle Book »

En 1894, el británico Rudyard Kipling publicó una colección de historias titulada The Jungle Book, (El Libro de la Selva) (audiolibro en inglés). Colección de fábulas en las que los animales se utilizan de manera antropomórfica para enunciar la moral y las lecciones de vida, el libro pone en escena al huérfano Mowgli. Su educación, la vida social en el mundo de los animales y las leyes de la selva a las que todos, animales y hombres, están sometidos. Los animales se suceden en la educación de Mowgli, los lobos, la pantera, el oso, la serpiente…, cada uno de ellos encarnando una virtud, un ideal que el niño tendrá que imitar para llegar a ser un hombre. La selva, verdadero protagonista de la obra, es la encarnación de la naturaleza, lugar de pruebas y de aventuras, al que se debe enfrentar el individuo. Es el lugar de encuentro con uno mismo, con su propio miedo a sobrepasar los acontecimientos. En todo caso, es un lugar de transición hacia otro estado : símbolo de las búsquedas iniciáticas, pone al hombre frente a su destino.

«La Ley de la Selva, que no ordena nada sin razón, prohíbe a todo animal comer al hombre, salvo cuando mata para mostrar a sus cachorros cómo se mata ; para eso tiene que cazar fuera de las reservas de su clan o de su tribu. La razón verdadera es que matar a un hombre significa, tarde o temprano, invasión de hombres blancos armados de fusiles y subidos sobre elefantes, y de hombres morenos, por centenares, proveídos de gongs, de bengalas y de antorchas. Entonces todo el mundo sufre en la selva. La razón que los animales se dan entre ellos es que el hombre es el más débil y el más inofensivo de los seres vivos y es una presa indigna de un cazador. Dicen también, ¿ será verdadero ?, que los que comen hombres se vuelven sarnosos y pierden sus dientes. » (Traducción de la versión francesa disponible en Wikisource).

Ilustración : Cartel « A new book by Rudyard Kipling. The jungle book, published par The Century Co » (New York Public Library).

El perro Buck frente a un alce

El último protagonista que, gracias al bosque, descubre una nueva vida, no es un hombre, sino un perro. El protagonista de La Llamada de la selva (1903) (audiolibro en inglés), de Jack London, Buck, es un perro doméstico que tiene una vida cómoda en California. Robado para ser vendido a un criador de perros de trineo por su fuerza y robustez, es llevado a Alaska en plena Fiebre del Oro. Descubrirá la dura vida de esos perros en una naturaleza hostil y helada y se enfrentará a la crueldad sin límite de los hombres. A la muerte de su único amo respetable, lleno de miedo y de odio, intentará, para sobrevivir, alcanzar esta llamada de lo salvaje que se hace cada vez más fuerte en él. Poco a poco se dejará llevar por sus instintos primarios y se integrará en una jauría de lobos.
Para el cómodo perro doméstico, la vida salvaje en el bosque acaba siendo una solución de supervivencia. La transformación de Buck en animal salvaje, ya que no podrá volver jamás a su casa en California, es quizás para él la mejor solución : la naturaleza, por muy exigente que sea, no puede ser tan feroz e injusta como lo son los hombres, crueles y sin piedad.
Esta novela, himno a la vida salvaje, que muchas veces ha sido editada como novela juvenil porque el protagonista es un animal, es una novela muy dura, marcada por el miedo, en la que las imágenes de muerte y de crueldad son omnipresentes.

Buck en el bosque

«Entonces, a las visiones borrosas de las épocas lejanas, se juntaba la Llamada que resonaba desde el fondo del bosque, despertando en él una multitud de deseos indefinibles y extrañas sensaciones. Movido por un poder más fuerte que su voluntad, caminaba, buscando oscuramente el origen del eco que resonaba en él. Errando en el bosque, olía con embriaguez el perfume del musgo fresco y de las largas hierbas que cubren el suelo negro, en el humus secular ; y estos olores saludables le llenaban de una alegría misteriosa que le parecía haber experimentado ya.
Entonces el recuerdo del Hombre de los largos brazos, cubierto de pelos, al que seguía antaño, volvía más vivo ; se esperaba casi encontrarlo, al girar en el sendero marcado en la maleza por el pasaje frecuente de los animales salvajes, y buscaba con más ánimo..
A veces, permanecía jornadas enteras acurrucado detrás del tronco de un árbol, vigilando pacientemente, con una incansable curiosidad, todo lo que se movía en torno a él, el movimiento de las múltiples pequeñas vidas resguardadas por los grandes árboles, insectos o bichos de pelo pardo. » (Traducción de la versión francesa disponible en Wikilivres).

Ilustraciones : The Call of the wild / Jack London ; illustrated by Philip R. Goodwin and Charles Livingstone Bull – London, Heinemann, 1903 (Archive.org).

Refugio

Árboles de Central Park (Nueva York)

Foto : Wikimedia Commons.

El bosque no siempre ha sido objeto de miedo y aprensión por parte de los hombres. En muchas civilizaciones y culturas se le considera un lugar de refugio, porque nacieron en el mismo bosque y se desarrollaron gracias a los recursos naturales proporcionados por este medio. En Europa, la Ilustración permitió humanizar los bosques, al mismo tiempo que los hombres se aplicaban a domesticar , ordenarlos…

Un combate en el bosque

En 1826, James Fenimore Cooper plantea, en su obra maestra El Último de los Mohicanos (audiolibro en inglés), un tema muy actual. Ambientada en la Guerra de los Siete Años (1756-1763) que opuso franceses e ingleses, para, entre otros asuntos, lograr el control de las colonias de América del Norte, la novela pone en escena diversos protagonistas de tribus indias, que eligen la alianza con las grandes potencias europeas. Un cazador blanco y dos Mohicanos, a través de aventuras, batallas, secuestros y persecuciones, recorren el noreste americano, adentrándose cada vez más en sus bosques, sus montes y sus peligros.
El bosque es un elemento muy importante de la historia, y no es sólo un telón de fondo. Motiva la acción ya que encubre a los enemigos, ofrece refugios y entorpece las misiones de salvamiento. Los hombres se dibujan en el paisaje de diversas maneras : los Indios se confunden con él y los blancos se pierden. Hay que notar que Cooper supo plantear el tema del porvenir del bosque que, de la misma manera que los Indios, está destinado a perder espacio y posiblemente a desaparecer.

« Este viento tempestuoso había secado las yerbas que cubrían el llano como si un fuego devorador hubiese pasado sobre ellas , y solo se veía una que otra apariencia de verdor, como un indicio de la futura fertilidad de un suelo que acababa de regarse con sangre humana : todos aquellos alrededores, que parecían poco tiempo antes tan llenos de atractivos bajo un cielo hermoso y una temperatura tan agradable, presentaban entonces una especie de cuadro alegórico de la vida, donde los objetos se mostraban bajo sus colores marcados, sin templarse con sombra ninguna.

Uncas matando un ciervo

Mas si el fiero aquilón permitía apenas distinguir algunas matas verdes que habían escapado de su voracidad, dejaba ver bastante distintamente las masas de áridos peñascos que se elevaban por casi todo el rededor de la llanura , y la vista hubiera buscado en vano un aspecto mas agradable en el firmamento, cuyo color azul estaba oculto por los vapores espesos que vagaban por el aire con rapidez.
Era el viento desigual, ora se arrastraba únicamente por la superficie de la tierra con cierto gemido sordo que parecía dirigirse al frío oído de la muerte, ora silbando con fuerza en las mas altas regiones del aire penetraba en los bosques, desgajaba los árboles y cubría de hojas el suelo. Los cuervos que luchaban contra el furor del viento eran las únicas criaturas que se veían en este desierto , pero así que habían atravesado la carnicería para buscar su horrible pasto.
En una palabra , todas las inmediaciones ofrecían una escena de desolación , y parecía aquel un recinto cuya entrada fuese prohibida a los profanos, y donde la muerte había herido a todos los que habían osado violarlo; pero la prohibición no existía ya, y por la primera vez, después de la partida de los que habían cometido y permitido esta obra de sangre y de carnicería, algunas criaturas humanas se atrevían a entrar en aquella escena espantosa. » (Tomo III, Ch. 1.)

Ilustraciones : The Last of Mohicans / James Fenimore Cooper ; ilustrations N.C. Wyeth – New York, Scribner, 1919 (Archive.org).

Portada de la edición de « Walden » de Ticknor and Fields, Boston, 1854

El escritor americano Henri David Thoreau vivió durante dos años, dos meses y dos días en una cabaña ubicada en un bosque propiedad de su amigo Ralph Waldo Emerson. Relató esta experiencia en la novela Walden, la vida en los bosques (audiolibro en inglés), publicada en 1854. A la vez novela, autobiografía y diario naturalista, Walden es un panfleto crítico hacia el mundo occidental. En esta obra, Thoreau reivindica que la verdadera vida del hombre libre ha de ser la vida en la naturaleza, lejos de la esclavitud de la sociedad industrial. La naturaleza es una protagonista de la novela y a su contacto, el hombre puede renovarse y tomar conciencia de que toda acción y toda ética tienen que acoplarse al ritmo de los elementos naturales. Clásico de la literatura americana, obra fundadora del género Nature writing, Walden es la novela del regreso a la naturaleza y de la toma de conciencia medioambiental, en un mundo cada vez más marcado por la industrialización y la transformación del espacio.

Ilustración : Wikimedia Commons.

« Estaba instalado en la orilla de un pequeño estanque, a una milla y media aproximadamente al sur del pueblo de Concord y un poco más elevado que él, en medio de un bosque extenso que se extendía entre esta aldea y Lincoln, y a dos millas aproximadamente al sur del único campo famoso, el campo de batalla de Concord ; pero estaba tan hacia abajo en el bosque que la orilla opuesta, a media milla, cubierta por el bosque como el resto, constituía mi más lejano horizonte. La primera semana, todas las veces que paseé mis miradas sobre el estanque, tuve la impresión de que era un « tarn » colgado en el aire sobre una sola ladera de una montaña, como si su fondo estuviera muy por encima de la superficie de los otros lagos ; y, en el momento en que el sol se levantaba, lo veía rechazar su nubosa ropa de noche, para, aquí y allá, poco a poco, revelar sus blandas arrugas o el liso de su superficie reflectante, mientras que los vapores, como fantasmas, se retiraban furtivamente por todos lados en los bosques, como en la salida de algún conventículo nocturno. El rocío mismo parecía engancharse a los árboles más tarde que de costumbre, como sobre las laderas de las montañas. » (Traducción del inglés, Capítulo II).

El Lago Walden, Concord, Massachussets (1907-1908) donde Thoreau estableció su residencia

Foto : New York Public Library.

En la literatura infantil de principios del siglo XX , empiezan a aparecer los animales del bosque como protagonistas principales. Lejos de las maléficas criaturas de los cuentos medievales, los animales del bosque son buenos y se les atribuye sentimientos humanos : Bambi, el corzo protagonista de Bambi, una vida en el bosque, escrito por Felix Salten en 1923, después de perder a su madre, descubrirá las leyes de la supervivencia en el bosque al lado de su padre.

Edición española reciente de « El Hombre que plantaba árboles »

En 1953, el escritor francés Jean Giono escribió en inglés, para la revista Reader’s Digest el relato El hombre que plantaba árboles (audiolibro en francés). El relato cuenta la acción de un pastor, Elzéard Bouffier, que se dedicaba a plantar árboles para hacer revivir su árida y desolada región, la Provenza. Auténtico manifiesto ecológico, además de ser una obra humanista, El hombre que plantaba árboles conoció enseguida un fenomenal éxito internacional. Criticando la incapacidad de las administraciones a proteger sus espacios naturales, Giono llama a la protección del patrimonio ecológico y establece las bases del desarrollo sostenible. Aunque haya sido escrita en 1953 (Jean Giono murió en 1970), esta obra tiene su lugar como colofón de esta entrega de Tesoros Digitales, no sólo por su gran valor ecológico además de literario, pero también porque forma parte del dominio público, por voluntad del mismo autor.

« Comenzó una vez más a seleccionar semillas. Creo que puse demasiada insistencia en mis preguntas, porque las respondió una a una. A tres años de haber comenzado, continuaba plantando árboles en esta soledad. Había plantado ya cien mil. De estos cien mil, veinte mil habían germinado. De estos veinte mil, consideraba que todavía se perderían la mitad, por causa de los roedores o por cualquier otro designio de la Providencia imposible de predecir. Quedarían entonces diez mil encinos que podrían crecer en este lugar donde antes no había sobrevivido nada.
Fue en este momento en el que comencé a preguntarme sobre la edad de este hombre. Era evidente que se trataba de un hombre de más de cincuenta años. Cincuenta y cinco me dijo. Se llamaba Eleazar Bouffier. Tenía una granja en la llanura, donde había vivido la mayor parte de su vida. Había perdido a su único hijo y después a su mujer. Se retiró a la soledad donde descubrió el placer de vivir lentamente con su rebaño de corderos y su perro. Consideraba que este país se estaba muriendo porque le faltaban árboles. Añadió entonces que como no tenía nada más importante que hacer había tomado la resolución de poner remedio a este problema. » (Cuento completo en español).

El árido paisaje de la Provenza que describe Giono en « El Hombre que plantaba árboles »

Foto : Wikimedia Commons.

Referencias

Riding Mountain National Park, Manitoba (Canada)

Foto : Wikimedia Commons.

Dossier elaborado por Christine Sétrin, con la colaboración de Ángel Pozo. Biblioteca Municipal de Vila-real. Julio 2011.


Este trabajo está bajo una licencia de Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 Unported.

2 pensamientos sobre “Terror, transición, refugio : los bosques en la literatura occidental”

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