Islas : fantasmas, desiertas y misteriosas

Islas : fantasmas, desiertas y misteriosas

Dossier elaborado por Christine Sétrin, con la colaboración de Ángel Pozo.

La Isla de California, en 1650

La Isla de California, en 1650

En la historia de la humanidad abundan los lugares imaginarios, de los cuales la ciencia nunca ha podido demostrar la existencia. Pudieron ser lugares mencionados en la mitología y el folklore, o en informes de exploración nunca comprobados o simplemente lugares inventados en la literatura.

Las islas en particular siempre han despertado la imaginación de los hombres. Robinson Crusoe, La Isla misteriosa, La Isla del tesoro… ¡ cuántas aventuras que han hecho soñar a  generaciones de lectores en todo el mundo !

Ilustración : Wikipedia.

Existen numerosos casos de islas llamadas fantasmas que durante un tiempo aparecieron en los mapas hasta que finalmente se asumió o demostró su inexistencia : las penínsulas de Baja California o de Corea por ejemplo aparecen como islas en mapas antiguos.

Representación de San Brandán y sus compañeros de viaje en «Manuscriptum translationis germanicae» (ca. 1460)

Representación de San Brandán y sus compañeros de viaje en «Manuscriptum translationis germanicae» (ca. 1460)

Protagonista ineludible de la cultura popular de las Islas Canarias, la isla de San Borondón toma sus orígenes en el relato de las peripecias de un monje irlandés del siglo V, San Brandán (o Brendan) de Clonfert (ca. 484-578). Los datos que se conocen de la vida de este monje viajero nos han llegado de dos manuscritos – de los que existen varias versiones – : Vita S. Brendani (Vida de San Brandán) y sobre todo, Navigatio Sancti Brendani Abbatis (texto en inglés, El Viaje de San Brandán el abate, ca. 900). Si estos dos textos, no desprovistos de elementos fantásticos tomados prestados de las leyendas irlandesas, carecen de fiabilidad, constituyen un testimonio de la popularidad en la Edad Media del abate navegante reconocido como santo por la Iglesia Católica y cuya festividad se celebra el 16 de mayo. Según la leyenda, Brandán embarcó hacia el año 530, acompañado de varios monjes, en busca del Jardín de las Delicias. A su regreso, siete años más tarde, afirmó haber descubierto el Paraíso en una isla del Atlántico. El problema es que esta isla, bautizada Isla de San-Brandán, o Isla de San Borondón, nunca fue localizada, apareciendo y desapareciendo a su antojo, y disimulándose detrás de espesas capas de niebla ; de ahí sus apodos de «la Inaccesible», «la Non Trubada», «la Encubierta», «la Perdida» o «la Encantada»…

Ilustración: Wikimedia Commons.

Abundan las leyendas medievales sobre islas fantasmas del Atlántico y resulta difícil aclarar si San Brandán y Antillia, otra isla misteriosa situada al oeste de las Islas Canarias a veces identificada como una de las islas de la sumergida Atlántida y llamada «Isla de las Siete Ciudades», son una misma isla. No obstante, los cartógrafos del siglo XV parecieron coincidir en mostrar dos islas distintas, de forma muy diferente. Por otro lado, Antillia figura en la mayor parte de los portulanos del siglo XV anteriores a los viajes de Cristóbal Colón, pero desaparece (salvo alguna excepción) de los mapas posteriores, probablemente descartada al no haber sido encontrada en las idas y vueltas del genovés a través del Atlántico. Mientras que San Brandán seguirá ocupando protagonismo geográfico hasta el siglo XVIII, eso sí, poniendo en duda su existencia cada vez más…

Gervase of Ebstorf - Monialium Ebstorfensium mappa mundi, facsímil de 1898

Gervase of Ebstorf – Monialium Ebstorfensium mappa mundi, facsímil de 1898

Algunos de los mapas en los que figuran Antillia o la Isla de San Brandán, o las dos:

Ilustración: David Rumsey Historical Map Collection.

Ilustración: Biblioteca Digital de Fondo Antiguo da Universidade de Coimbra.

  • Mapa de África de Vincenzo Coronelli (1693)
  • Esquema de la Isla de San Borondón, por José de Viera y Clavijo (1772)

    Esquema de la Isla de San Borondón, por José de Viera y Clavijo (1772)

    Mapa de África, de Guillaume Delisle (1707). La descripción de Delisle ya pone en duda la existencia de San Borondón…

Ilustración: Biblioteca Digital Hispánica.

  • Esquema de la Isla de San Borondón, por José de Viera y Clavijo (1772-1783). Sacerdote, historiador, escritor, José de Viera y Clavijo (1731-1813) fue una de las figuras más importantes de la Ilustración canaria. En su eruditas Noticias de la historia general de las Islas de Canaria, dedica un capítulo a La famosa cuestión de San Borondón (Vol. 1, p. 78) en el cual plantea el siguiente dilema: «La existencia de la Isla de San-Borondon es un Problema, acerca del qual tenemos tres systemas. El primero es el del vulgo supersticioso é ignorante, que atribuye su inaccesibilidad á una especial providencia Divina, ó magia diabólica. El segundo es el de los que se obstinan en sostener su realidad con pruebas de hecho, y en buscar razones para que no se haya descubierto todavía, y para que con dificultad se pueda descubrir. El tercero es el de los Críticos y Filósofos, que niegan absolutamente que exista tal Isla fuera de nuestros ojos, ó de nuestra imaginación. […] Asi entiendo, que la Isla de San-Borondon encantada vale más para nuestro ínfimo vulgo, que diez San-Borondones descubiertas.» Además de diversos testimonios de avistamiento de la isla, ofrece un dibujo realizado en 1759 desde la Gomera…

 

Mapamundi de Hereford, facsímil de 1872 (detalle)

Mapamundi de Hereford, facsímil de 1872 (detalle)

Ilustración: Wikimedia Commons.

Francesco Beccari - Portulano del Mar Mediterráneo, el Atlántico Norte, el Mar Báltico y la costa de África del Norte (detalle, 1404)

Francesco Beccari – Portulano del Mar Mediterráneo, el Atlántico Norte, el Mar Báltico y la costa de África del Norte (detalle, 1404)

Ilustración: Digital Library, Yale University.

Portulano de Weimar (detalle, ca. 1424)

Portulano de Weimar (detalle, ca. 1424)

Ilustración: Wikimedia Commons.

Portulano de Zuane Pizzigano (detalle, 1424)

Portulano de Zuane Pizzigano (detalle, 1424)

Ilustración: Wikimedia Commons.

Portulano de Battista Beccario (detalle, 1426)

Portulano de Battista Beccario (detalle, 1426)

Ilustración: Bayerische Staatsbibliothek.

Portulano de Bartolomeo Pareto (detalle, 1455)

Portulano de Bartolomeo Pareto (detalle, 1455)

Ilustración: Wikimedia Commons.

Portulano de Graciozo Benincasa (detalle, 1480)

Portulano de Graciozo Benincasa (detalle, 1480)

Ilustración: British Library.

Mapa de África, de Guillaume Delisle (detalle, 1707)

Mapa de África, de Guillaume Delisle (detalle, 1707)

Ilustración: Wikimedia Commons.

Globo terráqueo de Martin Behaim (detalle, 1492)

Globo terráqueo de Martin Behaim (detalle, 1492)

Ilustración: David Rumsey Map Collections.

Mapa de África de Vincenzo Coronelli (detalle, 1693)

Mapa de África de Vincenzo Coronelli (detalle, 1693)

Ilustración: David Rumsey Map Collections.

Vista satélite de la Bahía de Samborombón

Vista satélite de la Bahía de Samborombón

En 1520, Fernando de Magallanes bautizó el accidente geográfico de la ribera derecha del estuario del Río de la Plata en su contacto con el Mar Argentino como Bahía de Samborombon, convencido que la forma extraña de esta bahía se debía al desprendimiento de la isla de San Brandán… En su diario de bordo, Cristóbal Colón escribe que los habitantes de la isla de El Hierro afirmaban que una isla aparecía al oeste, una vez al año…

Ilustración: Wikimedia Commons.

En la literatura, diversos géneros han abordado la cuestión de la existencia de la isla de San Brandán : ensayo, biografía, narrativa fantástica… Por ejemplo el pensador Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764) cuestiona la existencia de la isla de San Borondón en su décimo discurso titulado Fábula de las Batuecas y payses imaginarios (Vol. IV, p. 274, 1730).

«Yo por lo contrario estoy persuadido que la Isla de San Borondón es una mera ilusión ; para lo qual me fundo en las observaciones siguientes.
Observo lo primero que las distancias en que colocan esta Isla, respecto de la del Hierro (que es de donde dicen que se divisa) los Autores, que quieren acreditar su realidad, discrepan enormemente. Thomas Cornelio la pone cien leguas distante de la del Hierro: otros en la cercanía de quince a diez y ocho leguas. Esta diversidad por sí sola basta a inducir una suma desconfianza de las noticias que nos dan de esta Isla sus Patronos. Donde debe advertirse que si la distancia fuese tanta como dice Thomas Cornelio, sería imposible verla desde la Isla del Hierro.
Obervo lo segundo que si la distancia fuese tan corta, que desde una Isla se descubriese la otra, es totalmente inverosímil que algunas de las embarcaciones destinadas a buscar la Isla pretendida no hubiesen dado con ella.»

Tanto Washington Irving (1783-1859) como James Fenimore Cooper (1789-1851) o Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) evocan la leyenda de la isla de San Borondón en sus biografías – las últimas dos noveladas – de Cristóbal Colón: respectivamente History of the life and voyages of Christopher Columbus (Historia de la vida y viajes de Critóbal Colón, 1841), Mercedes of Castile; or, The Voyage to Cathay (Mercedes de Castilla, o El Viaje a Cathay, 1840) y En busca del Gran Kan : (la novela de Cristóbal Colón) (1930).

Vicente Blasco Ibáñez - En busca del Gran Kan : (la novela de Cristobal Colón), 1930

Vicente Blasco Ibáñez – En busca del Gran Kan : (la novela de Cristobal Colón), 1930

« Al mismo tiempo que la geografía árabe hacía surgir tierras del mar Tenebroso, la leyenda cristiana lo poblaba con islas no menos maravillosas, siendo una de ellas la que todos conocían con el nombre de las Siete Ciudades. Pero la que preocupaba más gentes de mar durante varios siglos era la de San Brandán o San Borondón, isla fantasma que todos veían y en la que nadie llegaba a poner pie. San Brandán, abad escocés del siglo VI, que llegó a dirigir tres mil monjes, se embarcaba con su discípulo San Maclovio para explorar el Océano en busca de unas islas que poseían las delicias del Paraíso y estaban habitadas por infieles. Durante la navegación, un día de Navidad, el santo rogaba a Dios que lo permitiese descubrir tierra donde desembarcar para decir su misa con la debida pompa, e inmediatamente surgía una isla ante las espumas que levantaba su galera. Terminados los oficios divinos, cuando San Brandán volvía al barco con sus acólitos, la tierra se sumergía instantáneamente en las aguas. Era una ballena monstruosa que por mandato del Señor se había prestado a este servicio.
Después de vagar años enteros por el Océano, desembarcaban en una isla, encontrando tendido en un sepulcro el cadáver de un gigante. Los dos santos monjes lo resucitaban ; tenían con él conversaciones interesantes, mostrándose en ellas tan razonable y bien educado que acababan por convertirle al cristianismo, bautizándolo. Pero a los quince días el gigante se cansaba de la vida, deseaba la muerte para gozar de las ventajas de su conversión entrando en el cielo, y solicitaba permiso cortésmente para morirse otra vez, petición razonable a la que accedían los santos. Y desdo entonces ningún mortal lograba penetrar en la isla de San Borondón. Algunos marineros de las Canarias la veían muy de cerca en sus navegaciones ; los había que llegaban a amarrar sus bateles en los árboles de la orilla, entre restos de buques cubiertos de arena, pero siempre venía una tempestad o un temblor de tierra a arrojarlos lejos de la isla, no encontrando luego el camino para volver a ella.» (Vicente Blasco Ibáñez)

Ilustración: Biblioteca Valenciana Digital.

Eugène Gallois - Vista de Las Palmas (1903)

Eugène Gallois – Vista de Las Palmas (1903)

The Enchanted Island (La Isla fantasma) es un cuento de Washington Irving publicado en la revista The Knickerbocker, or New-York Monthly Magazine en Julio de 1839, antes de ser recogido en diversas recopilaciones de relatos del autor de los Cuentos de la Alhambra. En la primera parte de este cuento, Irving, mediante una abundante documentación histórica y referencias literarias, recoge la historia de la isla de San Brandán, invitando a sus lectores a creer en la veracidad de la leyenda que relatará a continuación. Esta leyenda, titulada The Adelantado of the Seven Cities. A Legend of St. Brandan (El Adelantado de las Siete Ciudades. Una leyenda de San Brandán), recoge la aventura fantástica de Fernando del Ulmo, un joven de la alta sociedad de Lisboa, obsesionado por visitar la maravillosa Isla de las Siete Ciudades – Irving asume la confusión entre la isla de San Borondón y Antilia, o Isla de las Siete Ciudades – después de conocer el relato de un viejo marinero. Su pasión le llevará a perder su fortuna, su prometida y… ¡cien años de su vida!
Anécdota literaria curiosa: el cuento de Irving fue traducido al francés en 1839 y publicado en la Revue britannique (Revista británica) bajo el título de L’Adalantado des Sept Villes. Légende de Saint Brandan. Cerca de treinta años más tarde, en 1865, parece en cinco entregas en la revista Le Siècle illustré (El Siglo ilustrado) el cuento L’Île aux brouillards (Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5, La Isla de las nieblas) del novelista, traductor y viajero Bénédict-Henry Révoil (1816-1882). Révoil, que vivió varios años en Estados-Unidos, no parece haber tenido muchos escrúpulos en apropiarse el cuento de Irving sin nombrar al autor original. De hecho, persistirá en su plagio volviendo a publicar el cuento en 1882, esta vez bajo el título de Une île qui n’existe plus (Una isla que ya no existe), en un volumen titulado Au Pôle et sous les tropiques : histoires recueillies par un voyageur autour du monde (En el Polo y bajo el trópico: historias recogidas por un viajero alrededor del mundo).

Ilustración: Gallica.

Charles Kingsley - The Water-Babies, ilustración de Jessie Willcox Smith (1916)

Charles Kingsley – The Water-Babies, ilustración de Jessie Willcox Smith (1916)

Más curioso es el uso que hace el sacerdote anglicano y novelista inglés Charles Kingsley (1819-1875) en su novela The Water-Babies (Los Niños del agua, audiolibro en inglés, 1863). Clásico ineludible de la novela juvenil inglesa hasta los años 1920, The Water-Babies fue escrita para apoyar las teorías evolucionistas de Charles Darwin. Un joven deshollinador, al equivocarse de chimenea, entra en la habitación de una niña dormida. Confundido con un ladrón, cae en el río en su huída y es rescatado por las hadas que lo convierten en un «niño del agua». Se iniciará en la vida acuática, estrechará vínculos de amistad con los peces, y, después de realizar una acción generosa, es admitido a compartir la existencia maravillosa de los otros niños del agua, en… ¡la Isla de San Brandán!

Ilustración: Wikimedia Commons.

Charles Kingsley - The Water-Babies, ilustración de Warwick Globe (1922)

Charles Kingsley – The Water-Babies, ilustración de Warwick Globe (1922)

«Y cuando San Brandan y los ermitaños llegaron a esa isla de las hadas, la encontraron cubierta de cedros y llena de hermosas aves; y se sentó debajo de los cedros y predicó a todos los pájaros en el aire. Y les gustaron tanto sus sermones que se los contaron a los peces en el mar; y vinieron, y San Brandan les predicó; y los peces se lo dijeron a los niños del agua, que viven en las cuevas debajo de la isla; y subían por centenares todos los domingos, y St. Brandan tenía una escuelita bastante ordenada. Y allí enseñó a los niños del agua durante muchos cientos de años, hasta que sus ojos se volvieron demasiado oscuros para ver, y su barba creció tanto que no se atrevió a caminar por temor a pisarla, y entonces pudo haberse derrumbado. Y finalmente él y los cinco ermitaños se durmieron profundamente bajo las sombras de los cedros, y allí durmieron hasta el día de hoy. Pero las hadas se llevaron a los niños de agua, y les enseñaron sus propias lecciones.»

Ilustración: Project Gutenberg.

Menos onírico, en su obra cumbre publicada entre 1954 y 1959 Das Prinzip Hoffnung (El Principio esperanza), el filósofo alemán marxista Ernst Bloch (1885-1977) ofrece una profunda reflexión sobre las referencias utópicas en el arte, la literatura o la religión y dedica un capítulo a la Isla de San Borondón como enclave de la felicidad que hubiera escapado a la primera caída de la Humanidad. Muy documentado, el ensayo nos descubre que la localización geográfica de la isla fue bajando hacia el Sur a lo largo de los siglos…

Numerosas expediciones navales se dedicaron a buscar la misteriosa isla a partir del siglo XV y los testimonios de avistamiento abundan, pero nunca se ha podido dar con la caprichosa isla. Hasta los años 1950, en los que el diario ABC publicó en dos ocasiones supuestas fotografías de San Borondón emergiendo de la bruma. No se ha vuelto a tener noticias de ella desde entonces…

Edward Reginald Frampton - El Viaje de San Brandan (1908)

Edward Reginald Frampton – El Viaje de San Brandan (1908)

Ilustración: Wikimedia Commons.

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La Isla Bermeja es otra isla fantasma cuya historia no deja de ser muy curiosa.

Aparece en los mapas del Golfo de México desde 1539 : Alonso de Santa Cruz, en El Yucatán e Islas Adyacentes, publicado en Madrid ese año, la nombra e incluso la señala en el mapa de la zona. La isla también aparece en Islario general y todas las islas del mundo, del mismo autor, publicado en el siglo XVI, que podemos consultar en la Biblioteca Digital Hispánica. El año siguiente, Alonso de Chaves indica su posición exacta en Espejo de navegantes (Sevilla, ca. 1540) y explica que su nombre se debe a que, a distancia, la isla parece dorada o rojiza.

Alonso de Santa Cruz, Islario general y todas las islas del mundo. S. XVI

Alonso de Santa Cruz, Islario general y todas las islas del mundo. S. XVI

Hasta la mitad del siglo XIX, la isla aparecerá en todos los mapas del Golfo, ubicada a 22 grados, 33 minutos latitud norte y 91 grados, 22 minutos longitud oeste, justo enfrente de la península del Yucatán.

A la izquierda : Herrera y Tordesillas, Antonio de , Descripcion del destricto del advençia de Nueva Espana -- A la derecha : Carte du Golfe du Mexique, hecho de Juan Bisente

A la izquierda : Herrera y Tordesillas, Antonio de , Descripcion del destricto del advençia de Nueva Espana — A la derecha : Carte du Golfe du Mexique, hecho de Juan Bisente

Fuente de los mapas (Gallica) :

Desde arriba : (1) Popple, Henry, A map of the British empire in America -- (2) Sanson, Nicolas, Amérique septentrionale -- (3) L'Amerique Septentrionale. Dressée sur les Observations de Mrs. de l'Académie Royale des Sciences

Desde arriba : (1) Popple, Henry, A map of the British empire in America — (2) Sanson, Nicolas, Amérique septentrionale — (3) L’Amerique Septentrionale. Dressée sur les Observations de Mrs. de l’Académie Royale des Sciences

Fuente de los mapas (CartoCassini) :

Desde el siglo XIX, empiezan a aparecer serias dudas acerca de la existencia de la Isla Bermeja. El Derrotero de las Islas Antillas, de las costas de tierra firme y de las del seno mexicano, publicado por la Dirección de Hidrografía española, en sus ediciones sucesivas de 1810 y 1820 se muestra cada vez más escéptico acerca de la existencia de la isla :

Derrotero de las Islas Antillas , 1810

Derrotero de las Islas Antillas , 1810

1810 (p. 387) : «La isla Bermeja se ha colocado segun la ponen Alderete y Valderrama en su citada comision, sin mas diferencia que la de llevarla al O., del mismo modo que se hizo con la de Arenas: estos Oficiales no pudieron ver esta isla aunque la buscaron, y así ni aseguramos su situación, ni nada podemos particularizar de ella. Cevallos, que ha buscado esta isla, tampoco la ha encontrado. »

Annales maritimes et coloniales, 1846

Annales maritimes et coloniales, 1846

1820 (p. 430) : « Esta isla, que se pinta en todas las cartas antiguas , es muy dudosa su existencia : los Tenientes de Navio Don Miguel Alderete y Don Andrés Valderrama en sus pesquisas en busca del Negrillo no pudieron verla: lo mismo le sucedió al Capitán de Navio Don Cirineo de Cevallos en Julio de 1804, que la buscó al intento ; por lo que creemos que su existencia no es verdadera: sin embargo la colocamos en la carta en latitud de 22º 33′, y longitud de 85° 05′ al O. del meridiano de Cádiz, hasta que reconocimientos mas prolijos y en todos sentidos decidan determinadamente si existe ó no. »

Ilustración : Google Libros.

Ilustración : Google Libros.

También en 1832, en Annales maritimes et coloniales, los franceses Bajot y Poirré ponen en duda su existencia  e insinúan que la presencia de la isla en los mapas se debe a una confusión por parte de los primeros cartógrafos españoles de la zona :

« L’île Bermeja est aussi très-douteuse : j’ai pris bien des renseignements sur le banc de ce nom, et j’ai été informé qu’il n’existe maintenant ni île ni banc. J’ai également passé sur la position qui leur est assignée, et je n’ai pas remarqué le moindre changement de couleur dans l’eau. Il est plus que probable que l’île de Arenas a été prise pour la Bermeja, car toutes deux sont placées par la même longitude: et en raison de l’influence du vent sur le courant, il est probable que par suite d’un coup de vent de N. ou d’une forte brise de S. E. les Espagnols auront eu une erreur dans leur latitude estimée. »

Sin embargo, la isla seguirá apareciendo en los mapas oficiales en el siglo XIX y a principios del siglo XX. Será sólo a partir de 1920 que la isla ya no aparecerá en los mapas oficiales. A pesar de eso, hasta 1946, se mantuvo la isla en libros publicados por el gobierno mejicano.

En 1946, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas publica en Colección de diarios y relaciones para la historia de los viajes y descubrimientos lo siguente :


A finales de los años 1990, a raíz de acuerdos entre México y Estados Unidos para delimitar sus fronteras marítimas, la Bermeja dejó de aparecer en los mapas oficiales. Numerosas expediciones ciéntificas oficiales fueron enviadas a la zona desde 1997, las más recientes en 2009. Todas corroboraron el mismo resultado : la Isla Bermeja no existe y no existió nunca.

Pero ya había nacido la leyenda de la Isla Bermeja

El Golfo de México en Google Maps

El Golfo de México en Google Maps

Acceder a la zona por Google Maps…

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La Isla de Robinson Crusoe

La Isla de Robinson Crusoe

La más conocida de las islas imaginarias es sin duda la que Daniel Defoe ubicó en el delta del Orinoco y que fue el teatro de una de las novelas más editadas en el mundo : Robinson Crusoe.

Esta autobiografía ficticia de un náufrago inglés en una isla tropical ha sido adaptada y reeditada tantas veces que todo el mundo cree conocerla : Viernes, los canibales, la instalación y la colonización de la isla, son anécdotas universalmente conocidas y reproducidas en el cine, el cómic…

Ilustración: Wikimedia Commons.

En Archive.org, encontramos numerosos ejemplares digitalizados de Robinson Crusoe. Por ejemplo, esta edición de 1908 para niños, ilustrada por W. B. Robinson, o ésta, publicada en 1920, con las fascinantes ilustraciones del artista americano N. C. Wyeth (1882-1945). También se puede escuchar el audiolibro en inglés desde Librivox.org.

Ilustraciones de dos ediciones de Robinson Crusoe : (1) por W. B. Robinson -- (2) por N. W. Wyeth

Ilustraciones de dos ediciones de Robinson Crusoe : (1) por W. B. Robinson — (2) por N. W. Wyeth

J. Wyss - El Robinson Suizo, 1883

J. Wyss – El Robinson Suizo, 1883

Además de ser una fantástica novela de aventuras, Robinson Crusoe plantea temas filosóficos como la desnudez humana frente a las fuerzas de la naturaleza o el colonialismo, así como temas económicos : en la economía clásica y neoclásica, Robinson Crusoe es frecuentemente usado como instrumento para ilustrar la teoría de la producción y la elección del consumidor en ausencia de comercio, dinero y precios…

Frontispicio de Una colina sobre el volcán, 190?

Frontispicio de Una colina sobre el volcán, 190?

Tal fue el éxito de Robinson Crusoe, que se le considera el origen de un nuevo género literario, sub-género de la novela de aventuras : la robinsonada. En una robinsonada, el protagonista se encuentra aislado por accidente de su civilización de origen (en general llega a una isla desierta o desconocida) y tiene que improvisar los medios para sobrevivir en un lugar que le es hostil.

Ilustración : Archive.org.

Ilustración : Archive.org.

Los más grandes escritores, a partir de finales del siglo XVIII, se ensayaron con más o menos éxito en este género, poniendo en escena diferentes categorías de Robinsones : una familia de suizos, en The Swiss Family Robinson (El Robinson suizo, audiolibro en inglés) de Johann David Wyss, un marinero americano en The Crater (Una colina sobre un volcán), de James Fenimore Cooper, un grupo de científicos en L’île mystérieuse (La Isla misteriosa, audiolibro en francés), un grupo de chicos de un internado en Deux Ans de vacances (Dos Años de vacaciones, audiolibro en francés y en español), los dos de Jules Verne.

 En el siglo XX, William Golding en El Señor de las Moscas, cuenta las aventuras de un grupo de jóvenes ingleses que se estrellan en una isla desierta y se ven obligados a sobrevivir sin adultos…

Las dos islas de Jules Verne : (1) la isla Lincoln de La Isla Misteriosa -- (2) la isla Chairman de Dos años de vacaciones

Las dos islas de Jules Verne : (1) la isla Lincoln de La Isla Misteriosa — (2) la isla Chairman de Dos años de vacaciones

Fuente : Wikipedia, Isla Lincoln, Isla Chairman.

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Herbert George Wells - The Island of Dr. Moreau, publicación en la revista «Amazing Stories» (1926)

Herbert George Wells – The Island of Dr. Moreau, publicación en la revista «Amazing Stories» (1926)

A pesar de ser protagonizada por un náufrago, The Island of Dr. Moreau (La Isla del doctor Moreau, audiolibro en inglés, 1896) no tiene nada que ver con una robinsonada. Único superviviente de un naufrago, a la deriva en el océano, Edward Prendick es rescatado por el médico de un buque a destino de una isla tropical, con un cargamento de animales salvajes. Una vez en la isla, Prendick descubre que el médico es el asistente de un inquietante doctor, obsesionado por la vivisección y las transfusiones de sangre, y que la isla les sirve de cobijo para llevar a cabo horribles experimentos con el fin de convertir los animales en hombres capaces de pensar y de hablar… Obra clásica de la ciencia-ficción, The Island of Dr. Moreau de Herbert George Wells (1866-1946) fue adaptada en numerosas ocasiones para el cine, la televisión o el cómic, además de haber inspirado generaciones de autores, desde Maurice Renard con su novela Le Docteur Lerne (El Doctor Lerne, 1908) hasta Alan Moore y Kevin O’Neill con la serie de cómics The League of Extraordinary Gentlemen (La Liga de los Hombres Extraordinarios, 1999-).

Ilustración: Internet Archive.

J.M. Barrie - Peter Pan, ilustración de Francis Donkin Bedford (1911)

J.M. Barrie – Peter Pan, ilustración de Francis Donkin Bedford (1911)

Mucho menos inquietante, aunque no desprovista de peligros con sus piratas y los animales salvajes, es la isla conocida como Neverland, el País-de-Nunca-Jamás, creada por J.M. Barrie (1860-1937) para su novela Peter and Wendy (Peter Pan y Wendy, 1904). Nerverland es una tierra a la que sólo se puede acceder volando o soñando. Totalmente dependiente de Peter Pan, la isla se obscurece cuando el protagonista se aleja de ella y sus habitantes dejan sus ocupaciones habituales. Es la razón por la cual Peter nunca puede alejarse mucho tiempo de este país maravilloso totalmente entregado al juego y la infancia, y en el que toda representación del tiempo está abolida, a la excepción del despertador que sigue funcionando en el estómago del cocodrilo que se lo trago…

Ilustración: Wikimedia Commons.

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Luciano de Samosata - Historia verdadera (1551)

Luciano de Samosata – Historia verdadera (1551)

Los relatos de viajes a islas imaginarias han sido un recurso bastante concurrido por autores deseosos de denunciar la situación social y política de sus propios países o de ofrecer sátiras de relatos de viaje «serios». Así, Luciano de Samosata (ca. 120-ca. 180), en Ἀληθῆ διηγήματα (Historia verdadera) se pone en escena a sí mismo en un alocado viaje hasta las fronteras del mundo conocido, con el fin de reírse de Homero y de autores como Heródoto, Tucídides o Jenofonte. Entre sus destinos, una isla de queso, una isla infernal, una isla de los sueños y sobre todo, la Isla de los Bienaventurados, en los confines occidentales del mundo…

Ilustración: Biblioteca Digital Hispánica.

Jonathan Swift - Gulliver's Travels, mapa de las islas visitadas por Gulliver, por Herman Moll (1726)

Jonathan Swift – Gulliver’s Travels, mapa de las islas visitadas por Gulliver, por Herman Moll (1726)

Por su parte, Jonathan Swift (1667-1745) ofrece, en Gulliver’s Travels (Los Viajes de Gulliver, audiolibro en inglés, 1721), una sátira mordaz de la sociedad inglesa. La isla de Lilliput, con sus habitantes diminutos, es sin duda la más conocida de las islas visitadas por Gulliver ; pero las otras islas no carecen de interés: Laputa, una isla flotante en la que los habitantes se dedican a la música, la astronomía y las matemáticas pero son incapaces de utilizarlas de manera práctica ; Glubbdubdrib, en la que Gulliver, gracias al artífice de un mago, podrá dialogar con los fantasmas de hombres célebres ; la isla de los Houyhnhnms, unos seres fantásticos dotados de un sentido de la razón prodigioso pero desprovistos de instinto…

Ilustración: Wikimedia Commons.

Sit Thomas More - Utopia (1518)

Sit Thomas More – Utopia (1518)

Desde Sir Thomas Moore (1478-1535) hasta Anatole France (1844-1924), no faltan en la literatura referencias a islas utópicas, tierras en las que el sistema político y la organización social son tan perfectas (o al contrario tan desastrosas) que permiten al autor denunciar la situación de su propio país. Utopia (Utopía, audiolibro en inglés, 1516) es un isla en la que está garantizada la más estricta igualdad entre los ciudadanos. Sin propiedad privada, sin dinero, los Utopianos defienden el epicuréismo, la tolerancia religiosa y la libertad de conciencia, rechazan la vanidad o las guerras que no sean defensivas… La obra cumbre de Sir Thomas Moore, clara sátira de la sociedad inglesa del siglo XVI, sirvió de referencia para elaborar las teorías económicas del siglo XIX.

Ilustración: Wikimedia Commons.

«L'île des esclaves» de Marivaux, representada por la Comédie-française en 1939

«L’île des esclaves» de Marivaux, representada por la Comédie-française en 1939

Interpretada por primera vez en París en 1725, L’île des esclaves (La Isla de los esclavos, audiolibro en francés) de Marivaux (pseudónimo de Pierre Carlet de Chamblain de Marivaux, 1688-1763) es una comedia sentimental en el puro estilo del inventor del marivaudage (ver nuestra entrega de Tesoros Digitales dedicada al teatro). No obstante, Marivaux plantea una interesante reflexión social al hacer naufragar – unas décadas antes de la Revolución francesa que no conocerá – a sus protagonistas en una isla en la que invierte los papeles de los visitantes: los amos se convierten en esclavos y los esclavos en amos. De esta manera, las leyes de la isla pretenden reformar las malas costumbres de los amos, al descubrirles las condiciones de vida de los esclavos…

Ilustración: Gallica.

Anatole France - L'Île des pingouins (1908)

Anatole France – L’Île des pingouins (1908)

Premio Nobel de literatura en 1921, Anatole France publicó L’île des pingouins (La Isla de los pingüinos, audiolibro en francés) en 1908. En esta larga novela histórica, France revisita la historia de Francia en tono paródico, transponiendo los acontecimientos históricos a una isla ficticia descubierta por un hombre santo llamado Maël. Engañado por su mala vista, Maël bautiza a los pingüinos, confundiéndolos con hombres. Ante semejante situación, Dios y los doctores de la Iglesia, deciden convertir a los pingüinos bautizados en hombres, lo cual le permite a Anatole France construir la Historia de la isla desde los tiempos más remotos, que, puro reflejo de la Historia de Francia, no es más que una «sucesión de miserias, crímenes y de locuras. Esto es cierto tanto en la nación pingüina como en todas las naciones.»

Ilustración: Forum BDFI.

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El mapa de La Isla del tesoro

El mapa de La Isla del tesoro

No podemos terminar este recorrido por las islas sin detenernos en otra isla famosísima : La Isla del tesoro.

Arquetipo de la novela de aventuras, La Isla del tesoro, escrita por Robert Louis Stevenson y publicada en Londres en 1883, pone en escena al joven Jim Hawkins que se ve involucrado en unas peripecias trepidantes : el hallazgo del mapa de una isla que contiene un tesoro, la huida de los piratas, el viaje a bordo de la Hispaniola hacia la isla, el motín… Las versiones y adaptaciones de esta novela son incontables.

A modo de ejemplo, presentamos estas dos ediciones disponibles en Archive.org (audiolibro en inglés, audiolibro en español), e ilustradas por dos artistas americanos de principios de siglo XX : N.C. Wyeth (el mismo ilustrador de Robinson Crusoe nombrado arriba) y Louis Rhead (1857-1926). El libro ilustrado por Wyeth, fue editado en 1911, el que contiene los grabados de Louis Rhead, en 1915. Las ilustraciones de estos dos artistas para Robinson Crusoe y La Isla del tesoro tuvieron tanto éxito que ambos se dedicaron a la ilustración de obras clásicas de la literatura…

Ilustración : Wikimedia Commons.

Long John Silver, en la portada de la Isla del tesoro ilustrada por Louis Rhead

Long John Silver, en la portada de la Isla del tesoro ilustrada por Louis Rhead

El protagonista que más destaca en La Isla del tesoro es sin duda el malvado Long John Silver :  con su única pierna, su muleta y su loro en el hombro, ha tenido una importante influencia en la iconografía moderna de los piratas.

Ilustración : Archive.org.

Las Islas Vírgenes, de las que pudó inspirarse Stevenson para La Isla del Tesoro

Las Islas Vírgenes, de las que pudó inspirarse Stevenson para La Isla del Tesoro

Existen numerosas islas reales que pudieron ser la inspiración de Stevenson al escribir la novela : Norman Island, en las Islas Vírgenes Británicas, (su tío le contaba sus viajes en esta isla cuando Stevenson era niño), Dead Man’s Chest Island, también en las Islas Vírgenes Británicas, nombrada en un libro de Charles Kinsley y de la que Stevenson dijo que fue la semilla de la Isla del Tesoro. Además, el estanque y las pequeñas islas de Queen Street Garden en Edimburgo, donde vivió Stevenson, pudieron ser fuentes de inspiración.

Ilustración : Repositorio digital de mapas David Rumsey de la Universidad de Harvard .

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H.G. Wells - Æpyornis Island (1927)

H.G. Wells – Æpyornis Island (1927)

También encontrarán una amplía selección de islas perdidas pobladas por criaturas prehistóricas en nuestra entrega de Tesoros Digitales dedicada la «novela prehistórica».

Ilustración: Internet Archive.

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Así terminamos nuestra segunda entrega de Tesoros Digitales, recorrido por las islas fantasmas, misteriosas y desiertas que nos ha permitido redescubrir obras clásicas de la literatura y navegar por repositorios de cartografía y textos digitalizados.

¡ Bon vent !

Referencias

Dossier elaborado por Christine Sétrin, con la colaboración de Ángel PozoBiblioteca Municipal de Vila-real. Abril 2010-Julio 2018.


Este trabajo está bajo una licencia de Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 Unported.

 

2 pensamientos sobre “Islas : fantasmas, desiertas y misteriosas”

  1. Morfis Amorfis dijo:

    Me parece muy interesante el post, muy buena recopilación.
    Un gusto el leer de ello

  2. Juan Quinana dijo:

    Esto si es interesante encerio acaso soy la primera que ve esto 😁😀😀😀

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