Precursores de la ciencia-ficción : de Luciano de Samosata a Edgar Rice Burroughs

Precursores de la ciencia-ficción : de Luciano de Samosata a Edgar Rice Burroughs

Un atasco en el siglo XX, Albert Robida, 1892

El término science fiction apareció por primera vez en 1853, en un ensayo llamado A Little Earnest Book Upon A Great Old Subject, de William Wilson. Más tarde, en 1927, vuelve a aparecer la expresión en la sección de correo de la revista Amazing Stories, en la frase siguiente : « Remember that Jules Verne was a sort of Shakespeare in science fiction. ». Pero será realmente a partir de 1929 que se va a imponer el término (y el género), en Estados Unido, gracias a la revista Science Wonder Stories.
Sin embargo, podría decirse que el género existía, sin que se supiera, desde hacía muchos años, en concreto, casi 2000 años, desde la Historia verdadera de Luciano de Samosata… Existe cierta controversia entre los especialistas, pues unos consideran la obra de Luciano de Samosata ; otros, Frankenstein de Mary Shelley, como la primera obra de ciencia ficción de la historia. En todo caso, nadie puede negar que haya existido, mucho antes de la obra de Shelley, ciertas obras con características propias del género que nos interesa.

Ilustración : Albert Robida, maître de l’anticipation.

Según Wikipedia, la ciencia ficción es : « un género especulativo que relata acontecimientos posibles desarrollados en un marco espacio-temporal puramente imaginario, cuya verosimilitud se fundamenta narrativamente en los campos de las ciencias físicas, naturales y sociales. La acción puede girar en torno a un abanico grande de posibilidades (viajes interestelares, conquista del espacio, consecuencias de una hecatombe terrestre o cósmica, evolución humana sobrevenidas por mutaciones, evolución de los robots, realidad virtual, existencia de civilizaciones alienígenas, etc.). Esta acción puede tener lugar en un tiempo pasado, presente o futuro, o, incluso, en tiempos alternativos ajenos a la realidad conocida, y tener por escenario espacios físicos (reales o imaginarios, terrestres o extraterrestres) o el espacio interno de la mente. Los personajes son igualmente diversos: a partir del patrón natural humano, recorre y explota modelos antropomórficos hasta desembocar en lo artificial de la creación humana (robot, androide, ciborg) o en criaturas no antropomórficas. »

Protoficción, ciencia ficción primitiva son términos que se utilizan para calificar las obras de este género anteriores al auge que conoció en los años 1930-1940. Nos proponemos en esta nueva entrega de Tesoros digitales, descubrir relatos de viajes a otros planetas y obras de anticipación creadas por : Precursores de la ciencia-ficción : de Luciano de Samosata a Edgar Rice Burrroughs.

Viajes interestelares

Salida de la Ópera en el año 2000, Albert Robida, 1882

Ilustración : Wikimedia Commons.

Ilustración de Gustave Doré para « Orlando Furioso »

La poesía y la literatura universal son muy ricas en odas y referencias a la Luna. Sin embargo, pocos son los autores que se han atrevido a narrar viajes a la Luna. Algunos lo han hecho en términos poéticos y espirituales y no podemos clasificar estas obras como precursores de la ciencia-ficción : Dante Alighieri, en La Divina Comedia (1321), narra como el poeta es elevado hacia la Luna gracias a una nube y encuentra allí las almas que no habían podido cumplir su voto en vida. Tienen la apariencia de imágenes reflejadas en un cristal o en agua clara.
Retomando un poco la idea de La Divina Comedia, es a la Luna que Astolfo, el protagonista de Orlando Furioso (1517, audiolibro en inglés), de Ariosto, viaja cabalgando en un hipogrifo para descubrir que es el lugar en el que van a parar todo lo que se pierde en la Tierra : desde los suspiros de los amantes hasta los proyectos inútiles…

Ilustración : Wikimedia Commons.

Desde la Antigüedad, varios autores han imaginado viajes a la Luna (curiosamente, no se registran viajes a otros lugares del espacio). Pero habrá que esperar el siglo XIX para leer relatos de aventura en los que prima la fantasía. En los siglos anteriores, existe en los textos una componente filosófica o política : imaginar un mundo mejor y más justo o defender teorías astronómicas demasiado revolucionarias para ciertas creencias geocentristas, tales eran los motivos de los autores de estos textos.

Histoire véritable, de Luciano de Samosata, edición de 1787

Historia verdadera (en griego antiguo, Ἀληθῆ διηγήματα, en latín Verae Historiae, audiolibro en inglés), de Luciano de Samosata (125-192), es un relato de viaje imaginario. Parodia de numerosos autores antiguos, sucesión de peripecias humorísticas, la obra cuenta el viaje de Luciano más allá de los límites del mundo conocido, hasta el espacio. Por el episodio de excursión al espacio, Historia verdadera se considera como el primer relato de ciencia-ficción de la literatura occidental. Sin embargo, en ningún momento, Luciano presenta sus viajes al espacio como realizables técnicamente, gracias a la ciencia. Se trata de una pura fantasía, presentada como inverosímil por el propio autor. No puede decirse que se trate de una obra de anticipación porque Luciano tampoco pretende imaginar el futuro. Pero, a la luz de las características modernas del género que destacan en Historia verdadera, podemos considerarla como una obra precursora de la ciencia-ficción.

Ilustración : Wikimedia Commons.

« Estábamos decididos a penetrar más adentro cuando nos encontraron y capturaron unos seres que toman el nombre de Hipogipos. Estos Hipogipos son hombres cabalgando grandes buitres, que utilizan como si fueran caballos ; estos buitres son enormes y casi todos tienen tres cabezas : para dar una idea de su tamaño, diría que cada una de sus plumas es más larga y gruesa que el mástil de un gran navío de transportes. Nuestros Hipogipos habían recibido la orden de rodear su isla y, si encontraban a algún extranjero, de traérselo a su rey. Éste nos considera y, adivinando quiénes éramos por nuestra ropa : « Forasteros, nos dijo, ¿ son ustedes griegos ? » Contestamos afirmativamente. « Entonces, ¿ cómo han podido llegar hasta aquí, atravesando un espacio de aire tan extenso ? » Le contamos nuestra aventura y él, a su vez, nos narra la suya. Era hombre y se llamaba Endimión. Un día, durante su sueño, había sido raptado de nuestra tierra y, a su llegada, le habían nombrado rey de aquel país. En realidad, este país no era otra cosa que lo que, desde abajo, solemos llamar la Luna. Nos dio ánimo, nos dijo que no corríamos ningún peligro, y que nos darían todo lo que necesitáramos. » (Traducción de la versión francesa de Wikisource.)

Arabian Nights (Mil y una noches), 1901

En la época medieval, varios cuentos orientales contienen elementos propios de la ciencia-ficción. Se trata de los cuentos de las Mil y unas noches. El más conocido de todos, Las Aventuras de Bulukiya, narra en 47 noches las aventuras de un personaje que, en busca de la hierba de la inmortalidad, recorre la tierra, los mares y finalmente viaja a un cosmos constituido de diferentes mundos y sus habitantes.

« « ¿ Dios creó otros mundos, dentro de la montaña Caf ? », preguntó Bulukiya. « Sí » contestó el ángel, « ha hecho un mundo todo blanco como la plata, cuya extensión sólo sabe Él. […] Tienes que saber que Dios ha creado los mundos en siete niveles, uno encima del otro y creó un ángel cuyo tamaño y forma sólo conoce Él, y que lleva los siete niveles encima de sus hombros. Abajo de este ángel, Dios el Más Grande creó una roca y debajo de esta roca, un toro, y debajo del toro, un gran pez, y debajo del pez, un enorme océano. » »

Ilustración : Archive.org.

Orbivm Planetarvm dimensiones, Johannes Kepler

Carl Sagan e Isaac Asimov, coinciden en que Somnium (1623), de Johannes Kepler es el primer relato de ciencia ficción como tal. El famoso astrónomo alemán nacido en 1571 y muerto en 1630 fue el que descubrió que los planetas describen elipses alrededor del Sol, en vez de círculos como se creía hasta entonces. Somnium, seu opus posthumum de astronomia lunari, que se publicó de manera póstuma en 1634 relata la percepción del mundo desde el punto de vista de un observador sentado en la Luna. A la vez alegoría, autobiografía y tratado, Somnium describe cómo el protagonista llega a la Luna conducido por diablos y es pretexto para argumentar a favor del movimiento de la Tierra y de esta manera, difundir la doctrina de Copérnico.

Ilustración : New York Public Library.

The Strange Voyage and adventures of Domingo Gonzales, 1768

Domingo Gonsales, el protagonista de The Man in the Moon : or A Discourse of a Voyage Thither by Domingo Gonsales, the Speedy Messenger (El Hombre en la Luna : o Un Discurso sobre un viaje allá de Doomingo Gonzales, el mensajero rápido, 1638), de Francis Godwin (1562-1633), mediante un artefacto que ha inventado, logra viajar a la Luna, en la que permanece dos años y descubre un mundo utópico sin leyes, delitos, enfermedades… Observador científico, Gonsales comprueba la validez de las teorías de Kepler y Galileo : la Tierra gira, está rodeada de una atmósfera de la que los hombres se pueden liberar. Con esta invitación al viaje, Godwin invita al lector a la independencia espiritual…

Ilustración : Archive.org.

The Discovery of a World in the Moone, 1638

El mismo año, en 1638, el eclesiástico y científico inglés John Wilkins (más conocido por ser el autor de Mercury, or The Secret and Swift Messenger (Mercurio, o el Secreto del mensajero rápido), un tratado sobre criptografía que tendría mucha importancia en la primera revolución inglesa) publicó The Discovery of a World in the Moone (El Descubrimiento de un mundo en la Luna). En esta novela, por primera vez, se diseña una máquina para llegar a la luna. Inspirado en Somnium de Kepler y los trabajos de Galileo, contribuyó en la popularización de la astronomía en Inglaterra.

« Otros científicos, tanto ingleses como franceses, afirman que nuestra Tierra es uno de los planetas y el Sol es el centro de todos, encima del cual los cuerpos celestiales se mueven, lo que debe parecer horrible a primera vista. Pues, eso es muy probablemente cierto ya que no existe ninguna observación de óptica… que invalida esta teoría. »

Ilustración : Wikimedia Commons.

Veinte años más tarde, en 1657, se publica Histoire comique des Estats et empires de la Lune (Historia cómica de los Estados e imperios de la luna, audiolibro en francés) seguido de, en 1662, Histoire comique des Estats et impires du Soleil (Historia cómica de los Estados e imperios del Sol), obra póstuma del poeta, dramaturgo y pensador francés Hercule-Savinien Cyrano de Bergerac (1616-1655, inmortalizado en el siglo XIX por Edmond Rostand, en su obra teatral homónima). Cyrano escribe en primera persona el viaje que realiza a la Luna y al Sol y sus observaciones sobre las civilizaciones que descubre. Este viaje imaginario, realizado gracias a una máquina impulsada por cohetes de agua, es un pretexto con el que expresar su filosofía materialista y hacer una crítica de la sociedad y las ideas y creencias de la época.

L’Autre Monde…, 1910

Una anécdota que relata en Historia cómica de los Estados e imperios de la luna : descubre en la una civilización de hombres gigantes que andan a cuatro patas. Estos hombres le confunden con un animal y le encierran en un zoológico con Domingo González, el protagonista de la obra de Francis Godwin.

« Media hora más tarde, vi entrar, rodeado de una tropa de monos que llevaban gola y calzones, un hombre pequeño hecho casi como yo, ya que caminaba sobre sus dos pies. […] Me contó que era Europeo, nativo de la Vieja Castilla, que había encontrado el modo, gracias a unos pájaros, de hacerse llevar al mundo de la luna donde nos encontrábamos en ese momento, que habiendo sido capturado por la Reina, que lo había confundido con un mono, porque visten, por casualidad, en ese país, los monos a la española, y que, habiéndolo encontrado a su llegada vestido de esta manera, no había dudado en que perteneciera a esta especie. »

Ilustración : Archive.org.

El fraile mexicano Manuel Antonio de Rivas publicó en 1775 su cuento Sizigias y cuadraturas lunares ajustadas al meridiano de Mérida de Yucatán por un anctítona o habitador de la luna, y dirigidas al bachiller don Ambrosio de Echeverría, entonador de kyries funerales en la parroquia del Jesús de dicha ciudad, y al presente profesor de logarítmica en el pueblo de María de la península de Yucatán. Este cuento, que describe las aventuras de un inventor que crea una nave para viajar a la luna, donde encontrará una sociedad utópica, y que contrasta sensiblemente con la sociedad colonial mexicana, no se recordaría hoy si no hubiera sido causa de largo proceso inquisitorial de casi diez años que se imputó a su autor.

El Barón de Münchhausen, ilustración de August von Wille, 1872

Otro viajero a la Luna es el famosísimo Barón de Münchhausen. El verdadero Karl Friedrich Hieronymus, barón de Münchhausen (1720-1797), fue un oficial alemán, mercenario del ejército ruso. A su regreso, relata sus hazañas y aventuras, fabulando bastante como para contar que viajó a la Luna cabalgando el proyectil de un cañón. El escritor Rudolf Erich Raspe recogió estas aventuras de la boca de Münchhausen y las publicó en 1785 bajo el título : Baron Münchhausen’s Narrative of his Marvellous Travels and Campaigns in Russia (La Narración por el Barón Münchhausen de sus maravillosos viajes y campañas en Rusia). El año siguiente el profesor alemán de la Universidad de Gottingen Gottfried August Bürger (1747-1794) publica una traducción en alemán (audiolibro en francés) en la que remodela las historias y ofrece una visión más poética y satírica que la de Raspe.

Ilustración : Wikimedia Commons.

« A lo lejos, descubrimos una tierra extensa en el cielo, como una isla brillante, redonda y resplandeciente, a la que, llegados a un puerto, pudimos desembarcar y, pronto, descubrir que estaba habitada. Vimos figuras gigantes cabalgando buitres de un tamaño prodigioso, y cada uno de ellos tenía tres cabezas. Para que se hagan una idea del tamaño de estas aves, les tengo que indicar que cada una de sus alas era tan ancha y seis veces más largas que el gran mástil de nuestro barco, de seis mil toneladas de carga. Entonces, en vez de cabalgar caballos, como lo hacemos en este mundo, los habitantes de la Luna (porque sabemos ahora que estábamos en la Señora Luna), vuelan encima de estas aves. El Rey que conocimos estaba comprometido en una guerra contra el Sol y me ofreció una comisión pero decliné el honor que su Majestad que quería hacer. » (Cap. XI)

En el siglo XIX, con el desarrollo de la alfabetización y el florecimiento de las revistas populares, se ve literalmente despegar el entusiasmo de los escritores y de los lectores por los viajes interestelares de aventura y fantasía. La Luna, como no, sigue siendo un destino privilegiado…

llustración de Yan Dargent para « Aventura sensacional de un tal Hans Pfaal », 1864

Por ejemplo, en 1835, Edgar Allan Poe narra en forma de diario en The Unparalleled Adventure of One Hans Pfaall (Aventura sensacional de un tal Hans Pfaal, audiolibro en francés), cómo su protagonista, para escapar a sus acreedores, planea un viaje a la luna a bordo de un globo. Poe publicó por primera vez este relato en la revista Southern Literary Messenger, y su intención era de crear un bulo, al que pensaba escribir una continuación. Pero su proyecto no tuvo el éxito deseado, al ser eclipsado por otro bulo, llamado The Great Moon Hoax (El Gran Bulo de la Luna), publicado el mismo año en el periódico estadounidense The New York Sun, en el que una serie de seis artículos atribuían al astrónomo John Herschel el descubrimiento de vida extraterrestre en la Luna…

Ilustración : Wikipedia.

« Lo primero que necesitaba considerar era la distancia material de la luna á la tierra. La distancia media ó aproximada entre los centros del planeta y su satélite, es de cincuenta y nueve veces mas una fracción, el radio terrestre en el ecuador, ó lo que es lo mismo, unas 237.000 millas. Aunque he dicho distancia media ó aproximada, se comprenderá fácilmente, que siendo la órbita lunar una elipse cuya escentricidad no baja de 0.05484 de su semi-eje mayor, y hallándose la tierra en uno de los focos de esta elipse; logrando yo de un modo cualquiera encontrar á la luna en el perigeo, se disminuía reparablemente la distancia evaluada antes, y por tanto mi viaje. Mas dejando aparte tal hipótesis, era lo cierto, que de las 237.000 millas, debía restar los radios de la tierra y de la luna, de 4.000 el primero y de 1.080 el segundo, por manera que quedaba reducida á 231.920 millas la estension aproximada de mi camino, cuyo espacio no era á mi parecer tan estraordinariamente considerable. Viajamos sobre la tierra con una velocidad de sesenta millas por hora, y es de suponer sea con el tiempo mayor aun la que se logre alcanzar; pero contentándome con la primera, deberían bastarme 161 dias para llegar á la superficie lunar. Gran número de circunstancias me inducian ademas á creer que la rapidez con que se verificaria mi viage, seria mucho mayor que la de 60 millas por hora; mas como estas consideraciones me produjeron una impresion profundísima, necesito esplicarlas estensamente y esto lo haré mas adelante. »

De la Tierra a la Luna, ilustración de Henri de Montaut, 1868

Sin duda, quién se lleva la palma del género de anticipación es Jules Verne, con sus dos novelas De la Terre à La Lune (De la Tierra a la Luna, audiolibro en francés) (1865) y Autour de la Lune (Alrededor de la Luna, audiolibro en francés) (1870). Referencia absoluta, inspiradora de numerosas obras tanto literarias (el británico H. G. Wells, en su The First Men in the Moon (Los Primeros Hombres en la luna) (1901)) como cinematográficas (la novela fue adaptada por primera vez en 1902 por Georges Méliès), De la Tierra a la Luna es una aventura palpitante y extraordinaria. Narra los preparativos y el viaje de un ingeniero norteamericano, Barbicane, y de un aventurero francés, Ardan, dentro de una bala de cañón gigante, lanzada hasta la luna desde Florida, y que por culpa de unos cálculos erróneos no termina de alcanzar la luna… La segunda parte, Alrededor de la Luna, cuenta el feliz regreso de los dos héroes después de numerosas aventuras.
Si Verne, como en muchas otras obras, se propone un papel de divulgación científica para sus jóvenes lectores (en este caso, les da lecciones de astronomía y artillería), también demuestra que está al tanto de la bibliografía sobre el tema de los viajes a la Luna ya que hace referencia a Luciano de Samosata, Godwin, Cyrano de Bergerac e incluso cita La Aventura sensacional de un tal Hans Pfaall, de Poe

Ilustración : Wikimedia Commons.

En particular, las preguntas planteadas a la hora del viaje reflejan un verdadero razonamiento científico (cap. IV) :

From Earth to Moon, 1900

« Las preguntas que se le dirigen son:
1ª ¿ Es posible enviar un proyectil a la Luna ?
2ª ¿ Cuál es la distancia exacta que separa a la Tierra de su satélite ?
3ª ¿ Cuál será la duración del viaje del proyectil, dándole una velocidad inicial suficiente y, por consiguiente, en qué momento preciso deberá dispararse para que encuentre a la Luna en un punto determinado ?
4ª ¿ En qué momento preciso se presentará la Luna en la posición más favorable para que el proyectil la alcance ?
5ª ¿ A qué punto del cielo se deberá apuntar el cañón destinado a lanzar el proyectil ?
6ª ¿ Qué sitio ocupará la Luna en el cielo en el momento de disparar el proyectil ? »

Pero, sobretodo, resulta turbador pensar hasta qué punto el planteamiento de las novelas puede haber sido visionario. Aunque la realización práctica propuesta por Verne no sea factible en realidad, hay diversos aspectos en los que el autor ha intuido el futuro, en particular, para el desarrollo de la misión Apollo 8 : la elección del lugar de despegue (Florida), la realización del proyecto por los Estados Unidos, el regreso del artilugio en el océano después de efectuar una órbita lunar…

Ilustración : Archive.org.

Descubrir : la película de 1902, dirigida por Georges Méliès se puede visualizar desde Archive.org

Le Voyage à la lune, George Méliès, 1902


Más lecturas…
Achille Eyraud, Voyage à Venus (Viaje a Venus, 1865) (aparición del primer cohete interplanetario).

Utopías y contra-utopías

Hemos visto en el apartado anterior que numerosos autores aprovecharon el relato de un viaje a la Luna para describir sociedades utópicas y, de paso, criticar el funcionamiento de las que vivían. Resulta difícil establecer un límite a la hora de clasificar las obras utópicas y contra-utópicas y de decidir si se pueden incluir a la ciencia-ficción. Sin embargo, es conveniente recordar aquí algunas de estas obras que inspiraron directamente clásicos ineludibles de la ciencia-ficción del siglo XX : Brave New World (Un mundo feliz, 1932), de Aldous Huxley, la novela 1984 (1949) de George Orwell.

Utopía, 1518

El precursor de las descripciones de sociedades utópicas es evidentemente Thomas More, con su Utopía. Varios autores lo citan como precursor del género de la ciencia ficción.
La obra de Thomas More (1478-1535) Utopía (audiolibro en inglés), publicada en 1516, es esencialmente una crítica de la sociedad inglesa del siglo XVI. Bajo la forma de una obra de ficción, More recomienda la realización de una sociedad de estas características y pretende aportar respuestas a las injusticias del mundo real. Este género literario creado por More se apoya en una paradoja : por un lado el autor creó una obra de ficción sin ningún vínculo con la realidad, en la que todo es imaginario (el nombre de la isla, del río…). Por otro lado, More se niega en todo momento a recurrir a lo maravilloso o a la fantasía. El éxito de Utopía se deberá a la coherencia del proyecto…

Ilustración : Wikimedia Commons.

« La Isla de los Utopienses , en el medio se extiende á doscientos mil pasos, y por larguísimo espacio no se estrecha considerablemente ; mas al fin de entrambos cabos se va angostando ; y estas puntas en circunferencia de cincuenta mil pasos dexan la Isla en forma de luna nueva. […] Hay opinión (y la apariencia dél lugar lo muestra) que aquella tierra en lo antiguo estaba rodeada del mar : mas Utopo , de quien tomó nombre la Isla por haberla conquistado ( porque primero se llamaba Abraxa), reduxo aquella muchedumbre rústica y grosera á esta manera de vivir humana, y civil , qual sigue todo el linage de los hombres. »

Richard Jefferies - After London (1905)

Richard Jefferies – After London (1905)

Un curioso movimiento nace en el Reino Unido en el siglo XIX. Las consecuencias de la revolución industrial empiezan a hacerse notar y la contaminación del aire y del agua suscitan acalorados debates. Por otro lado surge la toma de conciencia de lo peligroso que podía resultar la utilización de máquinas cada vez más potentes. Da aquí a imaginar que se podrían producir catástrofes o cataclismos por culpa de las técnicas industriales, hay un paso. Paso que no dudarán en saltar varios escritores que compusieron las primeras novelas utópico-pastorales. La trama de estas novelas es muy similar y ha sido abundantemente explotada en la literatura y el cine de ciencia-ficción del siglo XX : después de una catástrofe industrial, la civilización es destruida y los hombres se ven obligados a un regreso a la naturaleza, fuera del gigantismo tecnológico. Estas obras se diferencian de los relatos de J.-H. Rosny aîné, por ejemplo (ver más adelante), ambientados en un futuro lejano, y en los que la anticipación y la fantasía cobran mucho protagonismo. En el caso de estas obras « pastorales » británicas, el cataclismo en sí no tiene mucha importancia (de hecho, en general, apenas se describe). Lo que interesa es contar la organización de nuevas sociedades utópicas en este contexto de retorno forzoso a una vida más cercana a la naturaleza. Los dos principales representantes de esta corriente son Richard Jefferies (1848-1887), con su novela After London (Después de Londres, audiolibro en inglés 1885) y William Henry Hudson (1841-1922), con A crystal age (Una edad de cristal, audiolibro en inglés, 1887).

Ilustración : Archive.org.

William Henry Hudson – A crystal age (1922)

Richard Jefferies fue un autor entregado a la descripción de la vida rural inglesa y de la naturaleza. El cataclismo ya ha sucedido cuando empieza After London, y no se explicita. Ha caído la civilización y la naturaleza se está apoderando de todo : los bosques invaden los campos que se han dejado de cultivar, los animales domésticos se han vuelto salvajes, y Londres se está convirtiendo en un pantano tóxico…

Nacido en Buenos Aires de padres británicos, William Henry Hudson fue un naturalista y ornitólogo británico. Es autor de varios libros de ornitología y sobre la vida en el campo en Gran Bretaña, obras que contribuyeron a popularizar el movimiento del regreso a la naturaleza en los años 1920-1930. El narrador de A crystal age, un naturalista, despierta, después de permanecer inconsciente durante un tiempo indefinido, sin recuerdos, presa de las raíces de las plantas que han crecido a su alrededor. Después de liberarse, descubre una extraña civilización, que ha sobrevivido a un terrible cataclismo climático, y se ha reorganizado partiendo de cero, rechazando todo tipo de máquinas (a la excepción de un sistema de globos de cobre destinados a producir música ambiental), y está basada en el trabajo de la tierra y el matriarcado…

Ilustración : Archive.org.

Anna Bowman Dodd - The Republic of the future

Anna Bowman Dodd – The Republic of the future

Anna Bowman Dodd (1855-1929) fue una escritora estadounidense. Muy conservadora, reivindicaba los valores tradicionales y las diferencias sociales entre los sexos. Su novela The Republic of the future (La República del futuro, audiolibro en inglés, 1887) se ambienta en Nueva York, en el año 2050. Una revolución socialista ocurrida hacia el año 1900 ha acabado con el modo de vida capitalista y desde entonces la ciudad conoce una era socialista, igualitaria en la que reina la uniformidad. Los ciudadanos sólo trabajan dos horas al día, aliviados de los trabajos duros por las máquinas, y… se aburren el resto del tiempo. Ni siquiera tienen el consuelo de la vida amorosa y sexual ya que, al vestir todos de la misma manera, se ha aniquilado el deseo erótico… El lector conoce esta sociedad a través de las cartas que un visitante sueco (Suecia todavía es un país capitalista) escribe a un amigo…

Ilustración : Archive.org.

The Iron Heel, 1908

En The Iron heel (El Talón de hierro, audiolibro en inglés), de Jack London, publicada en 1908, un observador del siglo XXIV analiza los acontecimientos de una revolución socialista empezada en los años 1914 y 1918 contra la tiranía fascista que desde entonces gobierna Estados Unidos. Distopía visionaria, El Talón de hierro viene inspirada por las inclinaciones de London hacia el socialismo y le sirve de pretexto para criticar las duras condiciones obreras existentes en su época. El Talón de Hierro es el apodo que le da el revolucionario protagonista de la novela a un gobierno instaurado a principios del siglo XX por la oligarquía industrial. En efecto, a finales del siglo XIX, las grandes corporaciones industriales han creado monopolios en industrias estratégicas (metalurgia, transportes, comunicaciones,…), hasta convertirse en una especie de casta social superior e impenetrable, protegida por su control del Gobierno, la policía, el ejército y los tribunales de justicia.
Profetizando la situación económica mundial a finales del siglo XX y principios del XXI, London considera la creación del Talón de Hierro como el último eslabón inevitable en la historia capitalista, debido a la concentración de poder económico derivada de la creación de monopolios y trusts. Desgraciadamente (¿ o afortunadamente ?), London no da muchas pistas sobre el derrumbe del Talón de hierro, pero deja claro que llevaba a una situación de caldera social imposible de controlar…

Ilustración : Archive.org.

Jack London

« Los maestros están perfectamente seguros de tener razón actuando como lo hacen. Esa es la absurdidad que corona todo el edificio. Están vinculados a su naturaleza humana de tal manera que no pueden emprender una cosa si no la creen buena. Necesitan una sanción para sus actos. Cuando quieren emprender cualquier cosa, en negocios claro, deben esperar a que nazca en su cerebro una suerte de concepto religioso, moral o filosófico de lo necesaria que es esta cosa. Entonces se lanzan y la realizan, sin darse cuenta de que el deseo es padre del pensamiento. Para cualquier proyecto, siempre acaban encontrando una sanción. Son casuistas superficiales, jesuitas. Incluso se consideran justificados para hacer el mal si el resultado final ha de ser el bien. Uno de los más graciosos de sus axiomas ficticios es que se autoproclaman superiores al resto de la humanidad en sabiduría y eficiencia. Con esta sanción, se apropian el derecho de repartir el pan y la mantequilla a toda la especie humana. Hasta han resucitado la teoría del derecho divino de los reyes, de los reyes del comercio, en el año 35.
El punto débil de su postura consiste en que no son más que hombres de negocios. No son filósofos : no son biólogos ni sociólogos. Si lo fueran, todo iría mejor, naturalmente. Un hombre de negocios que tuviera a la vez conocimientos de estas dos ciencias sabría aproximadamente lo que necesita la humanidad. Pero, fuera del asunto comercial, estos hombres son estúpidos. No conocen nada más que los negocios. No entienden ni la especie humana, no el mundo, y sin embargo se colocan como árbitros del destino de millones de hambrientos y de todas las multitudes. La historia, un día, se regalará a sus expensas de una risa homérica… »

Ilustración : New York Public Library.

Nosotros

El profesor, ingeniero y escritor ruso Yevgueni Zamyatin (1884-1937) fue encarcelado primero por el régimen zarista, en 1906, y después por los bolcheviques, en 1922. De su experiencia carcelaria y de sus vivencias en Newcastle como ingeniero naval en los astilleros del Río Tyne durante la Primera Guerra Mundial, nació en 1921 la novela Nosotros (texto en francés). Descripción de una sociedad futura donde la opresión y represión por parte de la clase dirigente sobre las demás es total, no fue publicada en ruso hasta 1988 : el Estado Único es un estado totalitario que pretende regir todas las actividades humanas y hacer la felicidad de los hombres al detrimento de sus libertades individuales. Es una de las primeras obras del subgénero de las contra-utopías e inspiró, entre otras obras, Un mundo feliz (1932), de Aldous Huxley, la novela 1984 (1949) de George Orwell.

Ilustración : Mirknig.

« Abajo, la avenida estaba llena : con este tiempo, la Hora Personal que sigue el almuerzo, se convierte en general en la Hora del Paseo Complementario. Como de costumbre, la Fábrica Musical tocaba por todos sus altavoces el Himno del Estado Único. Los números, centenares, millares de números, en uniformes azulados, todos teniendo en el pecho una placa de oro con el número nacional de cada uno y de cada una, caminaban en rangos mesurados, cuatro por cuatro, marcando triunfalmente el paso. Tenía, a la izquierda, O-90 (si uno de mis antepasados peludos de hace mil años escribiera esto, la llamaría probablemente de esta palabra ridícula : mía), a mi derecha, dos números desconocidos, femenino y masculino. […] De repente, de la misma manera que por la mañana en el muelle, entendí de nuevo, como por primera vez en mi vida, lo entendí todo : las calles impecablemente rectas, el cristal de la calzada regado de rayos, los divinos paralelepípedos de las viviendas trasparentes, la armonía cuadrada de los rangos de números grises y azules. Tuve la sensación de que no era generaciones enteras, sino yo, yo mismo, quién había vencido el viejo Dios y la vieja vida, y de que yo había construido todo esto ; me sentía como una torre, y temía mover el codo, por miedo de que las paredes, las cúpulas, las máquinas se derrumbasen… »

José Moselli – La Fin d'Illa, ilustración de André Galland

José Moselli – La Fin d’Illa, ilustración de André Galland

Apodado «El escritor sin libros», José Moselli (1882-1941) fue un prolífico autor de relatos y novelas policíacas, pero sus obras fueron publicadas en diversas revistas de la época, y no se editaron en forma de libro hasta muchos años después de su muerte. Firmó, bajo diversos pseudónimos, numerosas historias destinadas a jóvenes y menos jóvenes: relatos de aventuras, de detectives o de ciencia-ficción, obras que quizás no bastarían para destacar a Moselli de la multitud de autores que se especializaron en estos géneros en el periodo comprendido entre las dos guerras. En efecto, a pesar de alguna idea original, los relatos de Moselli pecan por una falta de atrevimiento imaginativo, una voluntad de no sobrepasar los límites de lo conocido, de no «anticipar». No obstante, la lectura de La Fin d’Illa (El Fin de Illa, audiolibro en francés), novela publicada por entregas en 1925 en la revista Science et voyages (Ciencia y viajes), lleva a lamentar que su autor no haya dado libre curso a su imaginación más a menudo. Esta novela describe una extraordinaria civilización desaparecida. Dos ciudades se enfrentan: Nour, inmensa, e Illa, pequeña, pero rica por sus conocimientos científicos y poseedora de una arma fabulosa, la «piedra-cero», núcleos atómicos que en ciertas condiciones liberan la energía que contienen. Los habitantes de Illa, gracias a unas máquinas de sangre y un sistema de alimentación por osmosis, tienen una esperanza de vida de más de ciento cincuenta años. Pero el anciano dictador de Illa, Rair, descubre que para aumentar esta esperanza de vida, hay que cambiar la sangre animal que circula por las máquinas por sangre humana. Para conseguir esta sangre, emprende una guerra sorpresa contra Nour, con el fin de capturar prisioneros entre los vecinos… Si algunos artilugios imaginados por José Moselli nos recuerdan algunos clásicos de la ciencia-ficción moderna, como, por ejemplo, los «obuses-volantes», esos discos que permiten desplazarse a gran velocidad y no son más que platillos volantes; la «piedra-cero», que prefigura la bomba atómica, hay otros aspectos en La Fin d’Illa que no dejan de estremecer, empezando por las figuras de Rair, el dictador de Illa, ávido de poder y de aniquilar a sus opositores, y de Limh, el jefe de su policía secreta, propensa a la tortura y el suplicio, y terminando por la explosión final de los almacenes de «piedra-cero» que borran toda existencia de la humanidad, pasando por la dependencia absoluta de la tecnología a la que están sometidos los ciudadanos de Illa… Estamos en 1925, Adolf Hitler no es más que el líder de un ascendiente partido nazi, y acaba de confiar la dirección de la recién creada SS a su admirador incondicional Heinrich Himmler… Faltan veinte años para la destrucción de Hiroshima… Hecho raro en la historia de la novela de anticipación: José Moselli fue capaz con esta novela de imaginar no sólo los avances tecnológicos del futuro sino también la evolución moral y los acontecimientos políticos.

Illustración: Papy-Dulaut.

José Moselli – La Fin d'Illa, ilustración de André Galland

José Moselli – La Fin d’Illa, ilustración de André Galland

«– Sí, la guerra es inevitable. Los habitantes de Nour no nos amenazan. Pero los necesitamos. Y nunca no ofrecerán el servicio que esperamos de ellos. Servicio imprescindible. Las máquinas de sangre, que producen los efluvios psico-fisiológicos que permiten a nuestro pueblo alimentarse y alcanzar una edad media de ciento sesenta y siete años – según las estadísticas de los últimos veintiún años – ya no me satisfacen. Lo he pensado, calculado, meditado. Según mis cálculos, nuestros órganos pueden durar dos veces más. Pero hay que solicitarlos menos. Para absorber los efluvios de las máquinas de sangre, nuestro cuerpo está sometido a un trabajo intensivo. Es una consecuencia natural, ya que estos efluvios se producen a partir de sangre de cerdos y simios. Para aligerar este esfuerzo, para alcanzar la casi perfección, hay que emplear una sangre similar a la que corre por nuestras venas. Sangre humana. El resto es obvio. He calculado y establecido cuál era el cambio exacto necesario a mis nuevas fórmulas. Las vibraciones de las máquinas tienen que ser rebajadas. Conozco su número exacto. Siete mil simios y cuatro mil cerdos eran necesarios cada año. Ahora, para sustituirlos, necesitamos ocho mil cuatrocientos humanos, adultos. No se los podemos pedir a nuestro pueblo. Quedan los de Nour. Tendrán que entregarnos esta cantidad de hombres, bien constituidos, elegidos por nuestros fisiólogos; se les medirá la fuerza, además de su cantidad exacta de glóbulos en la sangre. De esta manera, la esperanza de vida en Illa alcanzará una media de trescientos cincuenta años. Con este supuesto, nada nos impide actuar, en el interés mismo de la civilización. Enviar un ultimátum a los habitantes de Nour sería estúpido. Pedirían explicaciones y, después de prepararse, decidirían entrar en guerra. Tenemos que sorprenderlos. Hacer la mayor cantidad de prisioneros. Ya les encontraremos una utilidad. ¿El Consejo tiene alguna observación que hacer sobre esta decisión?
Todos asintieron con la cabeza. El Consejo aprobaba. Siempre aprobaba.»

Illustración: Papy-Dulaut.

Más lecturas…
Gabriel de Foigny, La Terre australe connue (La Tierra austral conocida, 1676) — Charles de Fieux, Chevalier de Mouhy, Lamékis (1738) — Chevalier de Béthune, Relation du Monde de Mercure (Relación del mundo de Mercurio, 1750) — Marie-Anne de Roumier-Robert, Voyage de Milord Céton dans les Sept Planètes (Viaje de Lord Céton a los Siete Planetas, 1766) — Charles Renouvier, Uchronie, L’Utopie dans l’Histoire (Ucronía, la utopía en la historia, 1876) — Émile Zola, Travail (Trabajo, audiolibro en francés, 1901) — William Morris, News from Nowhere (Noticias de Ninguna parte, audiolibro en inglés, 1890) — William Dean Howells, A traveler from Altruria (Un viajero de Altruria, 1892-1893) — Anatole France, Sur la pierre blanche (Sobre la piedra blanca, 1905).

Vida extraterrestre

Kaguya Hime, 1650

Antes del siglo XX, pocos son los autores que han imaginado que podría haber vida extraterrestre. De la misma manera que en el caso de los viajes interplanetarios, habrá que esperar a los siglos XIX y XX para que los relatos sobre seres de otros planetas dejen de lado el objetivo puramente filosófico o moral para adentrarse en el mundo de la fantasía y la aventura.

Un cuento del folklore japonés del siglo X, titulado Kaguya Hime (La Princesa Luz brillante), el texto narrativo japonés más antiguo, cuenta cómo se descubre un misterioso bebé dentro de un tronco de bambú. Al crecer, la joven, nostálgica cuando sale la Luna, desvela que ha venido de la Capital de la Luna (la razón de su llegada a la Tierra difiere según las versiones del cuento : castigo por un crimen, misión de salvamiento de la Tierra…). La leyenda dice que el nombre del monte Fuji vendría de la conclusión de Kaguya Hime…

Gustave Doré, Un animal dans la Lune

La Fontaine, en 1678, escribe una fábula llamada Un animal dans la Lune (Un animal en la Luna), alegato a favor de una actitud científica frente a las supersticiones y creencias religiosas, en el que un rey pone a prueba la credulidad de sus sujetos pegando un ratón en el cristal de un telescopio y haciéndoles creer que hay vida en la Luna.

Ilustración : Wikipedia.

Los dos extraterrestres que aparecen en Micromegas (audiolibro en francés), el cuento filosófico que Voltaire publicó en 1752, son originarios, de la estrella Sirio. Micromegas, el protagonista, y su compañero, el Secretario de la Academia de las Ciencias de Saturno, vienen a visitar la Tierra. Micromegas es uno de los primeros cuentos filosóficos y una de las obras más representativas de la Ilustración. Concentra reflexiones de crítica social, religiosa, moral, filosófica, así como elementos de reflexión sobre el hombre, sin olvidar el componente científico que tanto valoraban los Enciclopedistas.

Voltaire

« Es la estatura de Su Excelencia la que llevamos dicha, de donde colegirán todos nuestros pintores y escultores, que su cuerpo podía tener unos cincuenta mil pies de rey de circunferencia, porque es muy bien proporcionado. Su entendimiento es de los mas perspicaces que se puedan ver; sabe una multitud de cosas, y algunas ha inventado : apénas rayaba con los doscientos y cincuenta años, siendo estudiante en el colegio de jesuitas de su planeta, como es allí estilo comun, adivinó por la fuerza de su inteligencia mas de cincuenta proposiciones de Euclides, que son diez y ocho mas que hizo Blas Pascal, el qual habiendo adivinado, segun dice su hermana, treinta y dos jugando, llegó á ser, andando los años, harto mediano geómetra, y malísimo metafísico. De edad de quatrocientos y cincuenta años, que no hacia mas que salir de la niñez, disecó unos insectos muy chicos que no llegaban á cien piés de diámetro, y se escondían á los microscopios ordinarios, y compuso acerca de ellos un libro muy curioso, pero que le traxo no pocos disgustos. El muftí de su pais, no ménos cosquilloso que ignorante, encontró en su libro proposiciones sospechosas, mal-sonantes, temerarias, heréticas, _ó que olian á heregía_, y le persiguió de muerte: tratábase de saber si la forma substancial de las pulgas de Sirio era de la misma naturaleza que la de los caracoles. Defendióse con mucha sal Micromegas; se declaráron las mugeres en su favor, puesto que al cabo de doscientos y veinte años que habia durado el pleyto, hizo el muftí condenar el libro por calificadores que ni le habian leido, ni sabian leer, y fue desterrado de la corte el autor por tiempo de ochocientos años. »

Ilustración : Archive.org.

En este cuento, Voltaire menciona a las dos lunas de Marte, Fobos y Deimos. Lo curioso es que estas dos lunas no fueron descubiertas oficialmente hasta 1877. Lo hizo un astrónomo estadounidense, Asaph Hall, desde un observatorio situado cerca de Washington. En honor al filósofo francés, uno de los mayores cráteres de Deimos fue bautizado Voltaire.

« Volvamos empero á nuestros caminantes. Al salir de Júpiter, atravesáron un espacio de cerca de cien millones de leguas, y costeáron el planeta Marte, el qual, como todos saben, es cinco veces mas pequeño que nuestro glóbulo; y viéron dos lunas que sirven á este planeta, y no han podido descubrir nuestros astrónomos. »

Star ou Psi de Cassiopée, 1854

Charlemagne Ischir Defontenay (1819-1856), escritor y cirujano francés (conocido por ser uno de los pioneros de la cirugía plástica) publicó en 1854 una extraña obra que se considera todavía como una muestra del subgénero llamado space opera : Star ou Psi de Cassiopée (Star, o Psi de Cassiopée). Al abrir una piedra caída del cielo, encontrada en el Himalaya, un investigador descubre que contiene un baúl con unos libros y manuscritos : después de traducirlos, averigua que describen una sociedad compuesta por varias razas de humanoides que viven en la constelación de Casiopea. Esta obra completamente olvidada fue redescubierta en el Siglo XX por Raymond Queneau.

Ilustración : Google Books.

« Encontré varios libros, y unos pocos manuscritos. Me fue imposible adivinar la lengua hablada en estos escritos. No pude reconocer los signos del lenguaje de unas de las naciones que viven alrededor de los montes Himalaya. Inquieto, curioso, por tantos acontecimientos y extraños misterios, decidí hacerme cargo del baúl. Era una gran resolución ya que mi vida tendría un inmenso secreto sin duda para resolver. […] Al cerrar el pupitre que me iba a llevar, en uno de sus laterales, creí ver una mancha de sangre seca, parecida a los colores oscuros que había observado en la piedra celeste… »

The Red One, 1918

En 1918, la revista Cosmopolitan publica de manera póstuma el relato de Jack London, The Red One, en el que un hombre moribundo en una isla del Pacífico poblada por « salvajes », descubre una esfera enorme, de origen extraterrestre y de utilidad desconocida, a la que los indígenas rinden culto.

Ilustración : Wikipedia.

Le Péril bleu, 1911

Seguidor y contemporáneo de Wells, Maurice Renard (1875-1939), autor de varias novelas de ciencia-ficción, publicó en 1910 Le Péril bleu (El Peligro azul), un encuentro entre hombres y unos extraterrestres más avanzados que los hombres ; la novela destaca porque es la primera descripción no antropomórfica de extraterrestres. Éstos, los Sarvants, llegan a la Tierra para explorarla y observar las formas de vida que la habitan. Entre ellas, estudiarán una criaturas, las disecarán, las expondrán en sus museos, hasta que descubren que estas criaturas, los hombres, son capaces de sentir y de sufrir. Más humanos que los propios humanos (que no tienen tanta clemencia con los animales), los Sarvants abandonarán sus experimentos…

Ilustración : Wikipedia.

« Parecía que una epidemia hubiese infestado este rincón de la humanidad. De hecho, los perseguidores secuestraban por sorpresa, como muchas veces actúa el cólera. Como en tiempos de cólera, los supervivientes conservaban una cara de esclavo perseguido, en la que el miedo que había quedado impreso para siempre. Ni siquiera se preocupaban de saber dónde habían ido los desaparecidos. Nadie dudaba de que habían sido masacrados. Las mujeres lloraban un poco cuando pensaban en ellos, se relajaban un poco y el momento de las lágrimas era un instante de felicidad. La risa ya no existía, en el fondo de las memorias, más que como un borroso recuerdo de paraíso perdido. Todos los corazones se estremecían, sobre todo la noche. »

Más lecturas…
Henri de Parville, Un Habitant de la Planète Mars (Un habitante del planeta Marte, 1864) — Charles Cros, Un Drame Interastral (Un drama interplanetario, 1872) — Guy de Maupassant, L’Homme de Mars (El Hombre de Marte, audiolibro en francés, 1887) — J.-H. Rosny aîné, Les Autres Mondes (Los Otros Mundos, serie de relatos de los cuales pueden escucharse los audiolibros de Un autre monde, Dans le monde des variants, Le Jardin de Mary, 1895) — John-Antoine Nau, Force ennemie (Fuerza enemiga, audiolibro en francés, 1903) — José Moselli, Le Messager de la planète (El Mensajero del planeta, audiolibro en francés, 1925) y La Cité du gouffre (La Ciudad del abismo, audiolibro en francés, 1926) — Théo Varlet, La Grande Panne (La Gran avería, 1930).

Androides

El homúnculo de Faust

El androide es, etimológicamente, una criatura que « se parece al hombre ». Este concepto deriva de las tesis sobre homúnculos de los alquimistas medievales : una de las obsesiones de alquimistas como Paracelso era de crear estas versiones miniaturas de un ser humano. Un ejemplo literario famoso es el homúnculo creado por Wagner, el asistente de Fausto (audiolibro en alemán), de Goethe, que mantiene largas conversaciones con su creador y con Mefistófeles…

Ilustración : Wikipedia.

El famoso jugador de ajedrez autómata « El Turco », grabado de 1789

Pero lo que diferencia el androide del homúnculo es que el androide debe su existencia exclusivamente al uso de la Razón, y su « fabricación » no recurre a la biología. Esta obsesión de los hombres de crear seres animados a su imagen daría lugar a la gran moda de los autómatas que fascinaron a los Románticos y tuvieron mucho éxito en los siglos XVIII y XIX. Testigos de este entusiasmo romántico por los autómatas, los cuentos fantásticos de E.T.A. Hoffmann, Die Automate (Los Autómatas, 1814), y Der Sandmann (El Hombre de la arena, audiolibro en francés, 1816)…

Ilustración : Wikimedia Commons.

Cuando el autómata cobra autonomía y vida propia, nos adentramos en el territorio de la ciencia-ficción… El monstruo de Frankenstein nació en 1816 de la imaginación de la escritora inglesa Mary Shelley, como resultado de la apuesta, durante una tarde lluviosa, de escribir una historia de fantasmas, que se propusieron los escritores Lord Byron, John William Polidori y la propia Shelley. Gracias a esta apuesta, nacieron dos de las obras fantásticas de la historia : The Vampyre (El Vampiro, audiolibro en inglés, 1819), de Polidori (del que el Conde Drácula es un producto derivado…) y Frankenstein, or The Modern Prometheus (Frankenstein, o El Moderno Prometeo, audiolibro en inglés, audiolibro en español, 1818), de Shelley. Byron se limitó a reescribir una leyenda que había oído durante un viaje en los Balcanes.

Frankenstein, or The Modern Prometheus, 1831

Durante un viaje polar, el explorador Robert Walton encuentra y recoge un hombre bloqueado por el hielo, Victor Frankenstein. Victor, desesperado le cuenta su asombrosa vida a Walton… Apasionado por la piedra filosofal, descubrió la manera de dar la vida y logró crear un ser sobrehumano, tan horrible de aspecto que Victor huye, abandonando su criatura a su suerte…
Alegoría de la perversión que puede traer el desarrollo científico, la novela de Shelley explora temas como la moral científica, la creación y destrucción de vida y la audacia de la humanidad en su relación con Dios. Como Prometeo, que creó una criatura desafiando a los dioses, Frankenstein demuestra su desprecio por la naturaleza, y la rebelión de la criatura contra su creador es un ejemplo del castigo que puede derivar de un uso irresponsable de la tecnología.

Ilustración : New York Public Library.

« Uno de los problemas que habían especialmente llamado mi atención era la estructura de la textura humana, y, en realidad, de cualquier animal dotado de vida. ¿ De dónde, me preguntaba a menudo, provenía el principio de la vida ? Era una cuestión audaz, y una de las que siempre se han considerado como un misterio ; de hecho, cuántas cosas llegaríamos a conocer, si la cobardía o la falta de cuidado no restringiera nuestra investigación. Daba vueltas a esta circunstancias en mi mente y desde entonces resolví de esforzarme más particularmente sobre aquellas ramas de la filosofía natural vinculadas con la fisiología. Si no hubiera estado animado por un entusiasmo casi sobrenatural, mi aplicación en este estudio hubierda sido molesto y casi intolerable. Para examinar las causas de la vida, tenemos que recurrir a la muerte. Me familiaricé con la ciencia de la anatomía, pero no era suficiente ; tenía además que observar el decaímiento natural y la corrupción del cuerpo humano. […] Ahora tenía que examinar las causas y progresos del decaímiento del cuerpo y estaba obligado a gastar días y noches en tumbas y osarios. »

♥♥♥ Descubrir : la película de Frankenstein realizada por Thomas Edison, en 1910, en Archive.org.

Frankenstein, de Thomas Edison, 1910

Publicada en 1886, L’Ève future (La Eva futura), del poeta simbolista francés Auguste Villiers de l’Isle-Adam, pone en escena la primera mujer androida y popularizará este término, utilizado para definir una criatura artificial concebida como una réplica del ser humano, y dándole su significado moderno (hasta entonces se usaba para calificar a los automatas).
En la novela, un Thomas Edison de ficción propone a su amigo, víctima de la crueldad de una mujer perfecta físicamente pero vacía intelectual y sentimentalmente, de crear una réplica de esta mujer, pero sin su personalidad aburrida.

L’Ève future, 1909

Muy criticada por su misoginia, la novela no deja de ser un experimento literario sumamente interesante por el tratamiento poético que se le da al discurso científico. Además de ridiculizar las ambiciones de la ciencia que pretende reducir los sentimientos humanos y el amor a ecuaciones, el texto disimula una verdadera meditación sobre el lenguaje, una ensoñación poética.

Ilustración : Wikisource.

« Edison desenlazó el velo negro de la cintura.
– El Androida, dijo impasiblemente, se compone de cuatro partes :
1º El Sistema viviente, interior, que comprende el Equilibrio, el Paso, la Voz, el Gesto, los Sentidos, las Expresiones futuras de la cara, el Movimiento regulador íntimo, o mejor dicho, el « Alma ».
2º El Mediador plástico, es decir, el envoltorio metálico, aislado de la Epidermis y de la Carnación, suerte de armadura con articulaciones flexibles en la que el Sistema interior está fuertemente amarrado.
3º La Carnación (o carne fícticia propiamente dicha), superpuesta y adherida al Mediador, que, penetrante y penetrada por el fluido de animación, comprende los Rasgos y las Líneas del cuerpo imitado, con la emanación particular y personal del cuerpo reproducido, la forma de los huesos, los relieves venosos, la musculatura, la sexualidad del modelo, todas las proporciones del cuerpo, etc.
4º La Epidermis o piel humana, que comprende la tez, la porosidad, los lineamientos, la sonrisa, los pliegues insensibles de la expresión, el movimiento labial de las palabras, el cabello y todo el sistema pilosos, el conjunto ocular, con la individualidad de la mirada, los sistemas dentales y de las uñas. »

Cartel de la representación teatral de Nueva York de «R.U.R.», 1939

Karel Capek (1890-1938) es uno de los escritores checoslovacos más importantes del siglo XX. La palabra « robot » apareció por primera vez en la historia en su obra teatral R.U.R. (Rossum’s Universal Robots, Robots Universales de Rossum). Inventada por su hermano Josef a partir del término checo Robota (que significa Trabajo), viene a sustituir a «automaton», que Josef empleó en 1917 en su relato Opilec.
La obra empieza en una fábrica de seres artificiales llamados robots. Más cerca del androide que del robot en su aspecto actual, estas criaturas pueden ser confundidas con los hombres. La rebelión de esos robots, utilizados como esclavos por los hombres, llevará a la extinción de la raza humana. Este tema, Capek lo volverá a utilizar en su relato War with the Newts (Guerra con los Newts, 1936), en el que no-humanos se convierten en una clase de sirvientes en la sociedad humana.

Ilustración : Wikipedia.

Descripción del escenario : « En una mesa, se ven una lámpara, un teléfono, un prensa-papeles, archivos, cartas, papeles, etc. En la pared, a la izquierda, grandes mapas enseñando líneas marítimas y de ferrocarril, un calendario grande, un reloj marcando un poco antes de mediodía ; en la pared derecha, carteles impresos : « La fuerza de trabajo más barata : los Robots de Rossum », « Último invento, Robots para los Trópicos » « Todos deberíamos tener un robot », « Reduzca el precio de sus productos : pida un Robot de Rossum ». Más mapas, horarios de envío, tablón de anuncios con telegramas, tasas de cambio, etc. Contrastando con el contenido de las paredes, el suelo está cubierto por una magnífica alfombra turca, a la derecha hay un sillón redondo, un sofá, un suntuoso sillón de cuero, estanterías sin libros pero con botellas de vinos y espirituosos. »

Más lecturas…
Jules Clarétie, Jean Mornas (1882, aparición de las primeras manipulaciones genéticas).

Anticipación y viajes en el tiempo

La Contaminación en el siglo XX, Albert Robida, 1893

Viajar al pasado para conocer mejor una época o, al contrario, adelantarse en el tiempo para descubrir el futuro, son dos sueños que la humanidad no ha sabido cumplir todavía. La ciencia ficción es una manera de trasladarnos a otras épocas, y numerosos han sido los autores que se han adentrado en este género.

Ilustración : Albert Robida, maître de l’anticipation.

Además de los viajes al pasado o al futuro, tenemos que contemplar también los textos de anticipación, en los que la acción transcurre en la época en la que vive el autor, pero en los que se utilizan técnicas, instrumentos, que aparecerían en un futuro más o menos remoto. Un ejemplo es De la Tierra a la Luna, de Verne, que ya hemos nombrado en nuestra sección de Viajes interestelares.

Con el objetivo de explicar el Islam en términos de ciencia y filosofía, Ibn al-Nafis (1213-1288) redactó Al-Risalah al-Kamiliyyah fil Siera al-Nabawiyyah (The Treatise of Kamil on the Prophet’s Biography), conocido como Theologus Autodidactus. Relato de iniciación ubicado en una isla desierta, aborda temas como la generación espontánea, la futurología, el apocalipsis, el fin del mundo.

L’an 2440, rêve s’il en fut, 1801

En 1771, el escritor y periodista francés Louis Sébastien Mercier publica L’an 2440, rêve s’il en fut jamais (El año 2440, sueño si es que existe). En esta novela, primera novela de anticipación que pone en relieve la filosofía de la Ilustración, el autor plasma sus ideas en materia de educación, moral y política poniendo en escena a un francés que despierta después de un largo sueño de más de 600 años, en el año 2440. El protagonista descubre una sociedad ideal, reformada después de una revolución pacífica y benéfica (la novela fue publicada antes de la Revolución Francesa que realizaría varias de las profecías de Mercier), en la que reina la justicia, la razón y la ilustración.

Ilustración : Archive.org.

« Los coches : Observe que todos los que iban, circulaban por la derecha, y los que venían, por la izquierda. Este medio tan sencillo de no ser atropellado se acababa de inventar, lo que demuestra que sólo con el tiempo se hacen los descubrimientos útiles. […] Paris : Me dijeron que la Bastilla había sido derribada totalmente por un príncipe que no se creía el dios de los hombres y que temía el juez de los reyes. »

El pastor estadounidense Edward Everett Hale, además de luchar contra la esclavitud y de dedicarse a la educación popular, se convirtió en escritor en 1859, publicando cuentos en diarios y revistas. Uno de ellos, titulado The Brick Moon (La Luna de ladrillos), se publicó en 1869 en el periódico The Atlantic Monthly. Esta narración en forma de diario cuenta la construcción, el lanzamiento y la puesta en órbita de una esfera fabricada de ladrillos, ocupada accidentalmente por varias personas. The Brick Moon, que tuvo una continuación llamada Life on the Brick Moon (Vida en la Luna de ladrillos), es la primera ficción en la que se describe una estación espacial y la primera aparición de un satélite artificial.

Veinte mil leguas de viaje submarino, edición de Londres, 1911

No todo el mundo conoce al profesor Pierre Aronnax, a su acompañante Conseil y al arponero franco-canadiense Ned Land. Pero sí, todo el mundo ha oído hablar del Capitán Nemo y de su famoso submarino el Nautilus. Todos son los protagonistas de la más famosa de las novelas de Jules Verne, Vingt mille lieues sous les mers (Veinte mil leguas de viaje submarino, audiolibro en francés, audiolibro en español), publicada por primera vez en 1869-1870 por entregas en la revista Le Magasin d’éducation et de récréation. Veinte mil leguas de viaje submarino es probablemente una de las novelas en las que Verne hace muestra de más imaginación de anticipación y en la que más habrá acertado respecto al futuro.
La intriga es universalmente conocida : las múltiples adaptaciones cinematográficas, entre las cuales la de Richard Fleischer de 1954, con James Mason, Kirk Douglas y su simpático león marino, han contribuido a la popularidad de la novela en el siglo XX. El profesor Aronnax, Conseil y el arponero Ned Land, lanzados por la borda del buque en el que viajaban, son recogidos y capturados por un enigmático personaje, el Capitán Nemo. Durante su cautiverio a bordo del submarino Nautilus, los tres compañeros van descubriendo los experimentos científicos a los que se dedica el brillante pero inquietante Capitán Nemo…

Ilustración : Archive.org.

Veinte mil leguas de viaje submarine, edición de Londres, 1911

Como en De la Tierra a la Luna, Verne se apoya en sus conocimientos científicos para construir un ambiente muy realista : la oceanografía, la biología submarina, la ictiología pero también el buceo, las escafandras parecen no tener secretos para él. Pero por otro lado, Verne se anticipa en varios aspectos sobre el futuro. El ejemplo más turbador es el mismo Nautilus. Si bien existían submarinos en su época (el primer submarino, que se llamaba el Nautilus, fue diseñado en 1797), no funcionaban con la electricidad como el Nautilus de Verne que produce su energía eléctrica a partir de recursos minerales. Sólo treinta años más tarde, en 1899, apareció el primer submarino mixto a vapor y eléctrico. Habrá que esperar 1954 para que aparezca un modelo completamente eléctrico, que producía su energía a base de recursos minerales : se trataba del USS Nautilus, el primer submarino nuclear.

Hay numerosos ejemplos que demuestran que Veinte mil leguas de viaje submarino es una obra visionaria : la posibilidad de bajar a profundidades del mar que todavía no se habían explorado ; la visión de los océanos vacíos de peces y mamíferos, y llenos de medusas, situación que se vive hoy en día ; el trayecto del Nautilus, viajando por debajo del canal de Suez en la época en la que se estaba excavando…

Ilustración : Archive.org.

« El capitán Nemo guardó silencio durante algunos instantes y luego dijo:
– Existe un agente poderoso, obediente, rápido, fácil, que se pliega a todos los usos y que reina a bordo de mi barco como dueño y señor. Todo se hace aquí por su mediación. Me alumbra, me calienta y es el alma de mis aparatos mecánicos. Ese agente es la electricidad.

La maquinaria del Nautilus

– ¡ La electricidad ! -exclamé bastante sorprendido. […]
– Sólo se consume el sodio, y el mar me lo suministra abundantemente. Debo decirle, además, que las pilas de sodio deben ser consideradas como las más enérgicas y que su fuerza electromotriz es doble que la de las pilas de cinc.
– Comprendo bien, capitán, la excelencia del sodio en las condiciones en que usted se halla. El mar lo contiene. Bien. Pero hay que fabricarlo, extraerlo. ¿ Cómo lo hace ? Evidentemente, sus pilas pueden servir para tal extracción, pero, si no me equivoco, el consumo de sodio necesitado por los aparatos eléctricos habría de superar a la cantidad producida. Ocurriría así que consumiría usted para producirlo más del que obtendría.
– Por esa razón es por la que no lo extraigo por las pilas, señor profesor. Simplemente, empleo el calor del carbón terrestre.
– ¿ Terrestre ?
– Digamos carbón marino, si lo prefiere -respondió el capitán Nemo.
– ¿ Acaso puede usted explotar yacimientos submarinos de hulla ?
– Así es y habrá de verlo usted. No le pido más que un poco de paciencia, puesto que tiene usted tiempo para ser paciente. Recuerde sólo una cosa: que yo debo todo al océano. Él produce la electricidad, y la electricidad da al Nautilus el calor, la luz, el movimiento, en una palabra, la vida.
– Pero no el aire que respira…
– ¡ Oh !, podría fabricar el aire que consumimos, pero sería inútil, ya que cuando quiero subo a la superficie del mar. Si la electricidad no me provee del aire respirable, sí acciona, al menos, las poderosas bombas con que lo almacenamos en depósitos especiales, lo que me permite prolongar por el tiempo que desee, si es necesario, mi permanencia en las capas profundas. »

Ilustración : Wikimedia Commons.

♥♥♥ Descubrir : 20000 lieues sous les mers, la película que la novela de Verne inspiró a Georges Méliès en 1907, en Archive.org.

20000 Lieues sous les mers, de Georges Méliès, 1907

The Coming Race, 1900

Los Últimos Días de Pompeya (1834) es probablemente la novela con la que recordamos al escritor británico Edward Bulwer-Lytton. Pero este novelista tuvo en su tiempo mucho éxito con varias obras y en 1871, se atrevió al género de la ciencia-ficción con The Coming race (La Raza del futuro, audiolibro en inglés), que posteriormente se publicaría bajo el título Vril, the power of the coming race (Vril, el poder de la raza futura). Un excursionista descubre en una cueva una sociedad subterránea de seres extraños, los Vril-ya, descendientes de una civilización antediluviana. Estos seres, gracias a un fluido llamado Vril, poseen una fuente de energía latente que les permitiría destruir ciudades y por consiguiente a toda la humanidad, con la simple fuerza de la voluntad. La idea de una raza de superhombres, capaces de dominar a los hombres normales, dejó probablemente una huella en el misticismo nazi, y popularizó la teoría intraterrestre (el centro de la tierra sería hueco y tendría condiciones propicias al desarrollo de la vida). Las especulaciones sobre la existencia de la sociedad Vril se han prolongado hasta nuestros días, gracias entre otras a la Sociedad Teosófica, y hay quienes auguran que en 2029 las fuerzas ocultas del centro de la tierra saldrán a destruir la humanidad…

Ilustración : Archive.org.

El « Telefonóscopio »

Prolífico novelista, periodista y dibujante, Albert Robida (1848-1926) fue redescubierto recientemente gracias a su trilogia de anticipación compuesta de Le Vingtième Siècle (El Siglo XX, 1883) ; La Guerre au vingtième siècle (La Guerra en el siglo XX, 1887) ; Le Vingtième Siècle : la vie électrique (El Siglo XX : la vida eléctrica, 1890). Otro Julio Verne, pero más atrevido, que propone inventos integrados a la vida cotidiana y no creaciones de inventores locos. Además siempre imagina con mucho acierto los desarrollos sociales derivados de sus inventos : la promoción de la mujer (que imagina electoras, fumando, médicos, notarios o abogadas), el turismo masivo, la contaminación… Por ejemplo, inventa el « telefonóscopio «, una pantalla mural plana que difunde las últimas informaciones, a cualquier hora del día o de la noche, las últimas representaciones teatrales o clases y conferencias… Otra obra suya, L’Horloge des siècles (El Reloj de los siglos), es precursora de las novelas modernas de regreso al pasado, como las de Philip K. Dick.

Ilustración : Wikimedia Commons.

El Anacronópete, 1895

El Anacronópete, novela en forma de zarzuela del escritor, dramaturgo y autor de zarzuelas, Enrique Gaspar y Rimbau (1842-1902), se publicó en 1887 en Barcelona y es la primera novela en la que se imagina una máquina diseñada para viajar en el tiempo, adelantándose a H. G. Wells, que escribió su The Time Machine (La Máquina del tiempo) en 1895. Sin duda, recoge influencias de Verne (al que se nombra en el texto) y Flammarion (en particular su relato Lumen, publicado en 1867). En el Paris de la Exposición Universal, un inventor zaragozano presenta una máquina de hierro fundido, que navega gracias a la electricidad y mueve cuatro grandes cucharas mecánicas para desplazarse : se llama el Anacronópete y produce un fluido, el « fluido García » que permite a los pasajeros de la máquina no rejuvenecer cuando viajan hacia atrás en el tiempo. Maravilla de la tecnología, equipada con toda clase de comodidades, entre las que destacan escobas que barren solas. Gracias a la máquina, un grupo de personas, de distintas clases de la sociedad van a viajar sucesivamente a la batalla de Tetuán en 1860, a Granada en 1492 o a Pompeya en el momento de la erupción del Vesubio…

Ilustración : Archive.org.

« El Anacronópete, que es una especie de arca de Noé, debe su nombre á tres voces griegas : Ana que significa hacia atrás, erónos el tiempo y petes el que vuela, justificando de este modo su misión de volar hacia atrás en el tiempo ; porque en efecto, merced á él puede uno desayunarse á las siete en París, en el siglo XIX ; almorzar á las doce en Rusia con Pedro el Grande ; comer á las cinco en Madrid con Miguel de Cervantes Saavedra – si tiene con qué aquel día – y, haciendo noche en el camino, desembarcar con Colón al amanecer en las playas de la virgen América. Su motor es la electricidad, fluido á que la ciencia no había podido hacer viajar aún sin conductores por más que estuviese cerca de conseguirlo – y que yo he logrado someter dominando su velocidad. Es decir que lo mismo puedo dar en un segundo, como locomoción media, dos vueltas al mundo con mi aparato, que hacerlo andar á paso de carreta, subirlo, bajarlo ó pararlo en seco. »

A Connecticut Yankee in King Arthur’s Court, 1925

En A Connecticut Yankee in King Arthur’s Court (Un yanqui en la corte del Rey Arturo, audiolibro en inglés, 1889), Mark Twain explora términos científicos en el marco de una novela caballeresca. Utilizando la transmigración del alma y la transposición de épocas y cuerpos, el yanqui se desplaza hacia atrás en el tiempo, arrastrando todo el conocimiento de la tecnología de la época. La experiencia será un desastre dado que la aristocracia que rodea al Rey Arturo, seducida por las ametralladoras, los explosivos o el alambre de espino, se ve pervertida por su poder de destrucción. Esta novela profetizaba lo que iba a pasar en 1914, al inicio de la primera guerra mundial, que la vieja Europa abordó con ideas caballerescas…

Ilustración : Archive.org.

« – Ya habrá oído hablar de la transmigración de las almas, ¿ pero sabe algo acerca de la transposición de épocas y cuerpos ?
Contesté que no había oído hablar de ello. Prestaba tan poca atención como si en realidad estuviésemos hablando del tiempo, y no se dio cuenta de si le había respondido o no. Sobrevino un instante de silencio, inmediatamente interrumpido por la voz monótona del cicerone del castillo :
– Coraza antigua, del siglo VI, época del rey Arturo y la Mesa Redonda ; se dice que perteneció al caballero Sagramor el Deseoso; obsérvese el agujero circular que atraviesa la cota de malla en la parte izquierda del pecho ; resulta inexplicable ; se presume que puede haber sido causada por una bala después de la aparición de las armas de fuego, quizá intencionadamente por soldados de Cromwell.
Mi acompañante sonrió, pero no con una sonrisa moderna, sino con una que debió pasar de moda hace muchos, muchos siglos, y murmuró, aparentemente dirigiéndose a sí mismo :
« A fe que VI cómo ocurrió. » »

Ilustración de una edición rusa de « La Fin du monde », 1895

Camille Flammarion (1842-1925) fue astrónomo y se dedicó a la divulgación científica, colocándose todavía en el siglo XXI en el grupo de los más importantes divulgadores científicos. Escritor muy prolífico, muchas de sus obras tocan el tema del espiritismo, materia en la que tenía mucho interés. Sin embargo escribió varias obras de ciencia-ficción. En particular, su novela de anticipación La Fin du monde (El Fin del mundo), publicada en 1894. En el siglo XXV, un cometa más grande que la Tierra amenaza con colisionar con ella, destruyéndola. El fin de la humanidad es inevitable. Esta extraña novela, más que una novela de aventuras, es un pretexto para Flammarion para desarrollar sus teorías sobre la evolución del hombre, de la sociedad y el planeta a lo largo de los siglos. Se parece más a un libro de historia, en una sucesión de capítulos teóricos y de otros muy novelados, sobra la vida de la Tierra desde sus inicios hasta su fin.

Ilustración : Wikimedia Commons.

« Solemos creer que la Tierra siempre ha sido lo que es actualmente ; nos cuesta representarnos las transformaciones seculares que ha conocido. La amplitud de esos tiempos nos aplasta, como en astronomía, la amplitud del espacio. Pero todo cambia, todo se transforma, todo se metamorfosea. […] Después de la fusión de os Estados Unidos de Europa en una única confederación, la República Rusa había formado, desde San Petersburgo hasta Constantinopla, una suerte de barrera al desarrollo de la emigración china que ya había establecido ciudades populosas en las orillas del Mar Caspio. Pero las nacionalidades antiguas habían desaparecido con el progreso : las banderas francesas, inglesas, alemanas italianas, ibéricas se habían desgastado, roto por las mismas causas. Las comunicaciones del este al oeste entre Europa y América se habían vuelto cada vez más fáciles y el mar había dejado de ser un obstáculo al desarrollo de la humanidad ; a los territorios agotados de Europa occidental, la actividad industriosa había preferido las tierras nuevas del continente americano, y desde el siglo veinticinco, el núcleo de la civilización brillaba en las orillas del lago Michigan, en una Atenas nueva de nueve millones de habitantes. »

« Literatura fonográfica para el paseo», según Albert Robida en 1895

En 1894, el periodista y escritor Octave Uzanne (1851-1931) publica una recopilación de cuentos llamada Contes pour les bibliophiles (Cuentos para bibliófilos), en la que aparece La fin des livres (El fin de los libros). Durante una sobremesa, unos tertulianos se divierten imaginando lo que será el mundo en el siglo XXI. Uno de ellos, bibliófilo, predice lo que será el futuro de los libros. Considerando la reciente aparición del fonógrafo, imagina que existirán dispositivos portatiles y de bolsillo que permitirán escuchar libros locutados, por los propios autores o por actores. ¡ Uzanne acababa de inventar el audiolibro y el lector mp3 ! El autor profundiza tanto su reflexión que hasta considera la posibilidad de suministrar un acceso locutado y puesto en imágenes – gracias al kinetógrafo de Edison – de los diarios, en ubicaciones adecuadas para eso en las calles, en las estaciones de ferrocarril… No estamos lejos de los puntos de acceso a Internet… Hasta concluye evocando las enfermedades auditivas que eso provocará inevitablemente y la insostenibilidad de un mercado creciente de la edición…

Ilustración : Wikimedia Commons.

« Las bibliotecas se convertirán en fonografotecas o fototecas. Se compondrán de estantes de pequeños casilleros en los que se colocarán los cilindros sonoros de las obras maestras de la humanidad. Las ediciones más buscadas serán las que habrán sido “autofonografiadas” por artistas en viga : la gente deseará, por ejemplo, el Molière de Coquelin, el Shakespeare de Irving, el Dante de Salvini, el Dumas hijo de Éléonore Duce, el Hugo de Sarah Bernhardt, el Balzac de Mounet Sully, mientras que Goethe, Milton, Byron, Dickens, Emerson, Tennyson, Musset y otros habrán sido grabados sobre cilindros por locutadores importantes. »

Jack London, al que ya hemos nombrado arriba, no sólo fue el famoso autor de novelas de aventuras en Alaska, sino que varias de sus obras se asimilan a la ciencia ficción, teniendo tanto impacto en el público estadounidense que varios temas clásicos de este género nacieron en sus obras. The Unparalleled Invasion (La Invasión sin precedente), publicada en 1910, es un claro ejemplo de novela de anticipación. Ambientada en 1922, relata una guerra mundial iniciada al principio entre China y Japón, en la que Estados Unidos llega a utilizar armas biológicas para exterminar la población china.

The Lost World, 1912

En 1912, Arthur Conan Doyle, el padre de Sherlock Holmes, crea otro personaje entrañable que aparecerá en varias historias. Se trata del profesor Challenger, un famoso e irascible zoólogo, que empieza sus aventuras en la novela The Lost World (El Mundo perdido, audiolibro en inglés). Durante una exploración en América del Sur, el profesor y su equipo descubre una meseta poblada todavía de seres prehistóricos : dinosaurios, por supuesto, y sobre todo homínidos…

Ilustración : Wikimedia Commons.

« Siguiendo las huellas, habíamos dejado el pantano y atravesado una pantalla de maleza y árboles. Más allá había un claro en el que se encontraban cinco de las más extraordinarias criaturas que había visto nunca. Agachándonos entre los arbustos, los pudimos observar tranquilamente. Eran, como ya lo he dicho, cinco, dos casi adultos y tres jóvenes. Los bebés eran tan grandes como elefantes, mientras que los dos mayores lo eran mucho más que todas las criaturas que había visto nunca. La piel era color de pizarra y tenía el aspecto de la de un lagarto. Brillaba cuando el sol la iluminaba. Los cinco estaban sentados, balanceándose sobre sus enormes y poderosas colas y sus monumentales pies traseros de tres dedos., mientras que, con sus pequeños pies delanteros, de cinco dedos, tiraban de las ramas debajo de las cuales descansaban. No sé como puedo describir su apariencia para que entiendan mejor, sino diciéndoles que se parecían a canguros monstruosos, de veinte pies de largo, y con la piel de cocodrilos negros. »

♥♥♥ Descubrir : la película basada en El Mundo perdido, dirigida en 1925 por Harry O. Hoyt, en Archive.org.

The Lost World, de Harry O. Hoydt, 1925

La Guerre fatale, cartel de 1901

Émile Driant (1855-1916) fue un oficial del ejército francés. A partir de 1892, empieza a escribir, bajo el pseudónimo de Capitaine Danrit, novelas de aventuras en el estilo de Jules Verne, en las que el imperialismo y el colonialismo tienen mayor protagonismo. Sin embargo, más que novelas de aventuras, destacan sus escritos por su componente de anticipación guerrera y política. Su gran paranoia patriota le lleva a imaginar relatos en los que el otro (independientemente de su nacionalidad : ¡ cualquier aliado es un enemigo potencial !) ataca su país y a diseñar estrategias para utilizar las armas de su época, como armas de destrucción masiva, en un contexto de guerra mundial. Muy prolífico, escribió obras como La Guerre de Demain (La Guerra de mañana, 1888-1893), La Guerre fatale (La Guerra fatal, 1902-1903), Robinsons souterrains (Robinsones subterráneos, 1913).

Ilustración : Gallica.

Los hermanos belgas Joseph Henri Honoré Boex (1856-1940) y Séraphin Justin François Boex (1859-1948), más conocidos bajo el pseudónimo de de J.-H. Rosny, escribieron juntos varias obras, entre otras, Les Xipéhuz (1887), novela ambientada en la prehistoria y que relata el encuentro entre humanos y extraterrestres.

La Mort de la terre, 1912

La Mort de la Terre (La Muerte de la Tierra), publicada en 1910, es sin duda una de las mejores novelas del hermano mayor, J.-H. Rosny aîné (muy famoso por su novela de la época prehistórica La Guerre du feu (La Guerra del fuego, 1911) y la que conserva la mayor actualidad : describe una humanidad que no ha sabido adaptarse a su entorno, volcada sobre sí misma, incapaz de concebirse en la inmensidad del universo. Transcurre en un futuro lejano ; la Tierra, por la sobre-explotación realizada por los humanos, se ha vuelto un desierto. Las pocas comunidades que subsisten limitan los nacimientos y animan a los humanos a que practiquen la eutanasia, para lograr una muerte más rápida. Targ, el protagonista, y su familla, son de los pocos humanos determinados a vivir y se marchan en busca de agua y de nuevas tierras. En paralelo, otra raza de seres medio animales, medio vegetales, se desarrolla sobre las ruinas de la civilización humana… Un aspecto interesante de la obra de Rosny es la comunicación o como la imposibilidad de comprender las intenciones del otro lleva a la desaparición de una raza para que otra pueda sobrevivir.

Ilustración : Archive.org.

« El joven hablaba con las aves, empleando una sintaxis especial. Efectivamente, a medida que se desarrollaba su inteligencia, las aves se habían iniciado al lenguaje, – un lenguaje que sólo admitía términos concretos y frases-imágenes. Sus nociones del futuro era oscura y corta, su previsión, instintiva. Desde que el hombre ya no los usaba como comida, vivían felices, incapaces de imaginar su propia muerte y menos aún el fin de su especie. En el oasis, se criaban unos mil dos cientos y su presencia era muy suave y agradable, además de útil. El hombre, que no había podido recuperar el instinto, perdido durante las eras de su potencia, estaba expuesto, debido a las condiciones del entorno, a fenómenos que no podían señalar los aparatos, sin embargo tan delicados, heredados de sus antepasados, pero que podían prever las aves. Si éstas, último vestigio de la vida animal, hubiesen desaparecido, una amarga desolación se hubiera abatido sobre las almas. »

En su novela Les Navigateurs de l’infini (Los Navegadores del infinito), J.-H. Rosny aîné creo en 1925 el término « astronauta ».

Más lecturas…
Charles-François Tiphaigne de la Roche, Amilec (1753), Giphantie (1760) (prefiguración de la fotografía, de la televisión, del big Bang) — Jean-Baptiste Cousin de Grainville, Le Dernier Homme (El Último Hombre, 1805) — Julius von Voss, Ini, ein roman aus dem 21. Jahrhundert (Ini, novela del siglo XXI, 1810) (primera novela alemana de ciencia ficción) — Faddeï Boulgarine, Viaje en el mundo del siglo XXIX (1824) Escenas de la vida privada en 2028 (1830) (prefiguración de ascensores) — Charles Nodier, Hurlubleu (1833) — Vladimir Odoïevski, Año 4338 (Novela inacabada, 1835-1840, editada por primera vez en 1926) — Félix Bodin, Le Roman de l’Avenir (La Novela del futuro, 1834) — Émile Souvestre, Le Monde Tel Qu’il Sera (El Mundo tal y como será, 1846) — Didier de Chousy, Ignis (1883) — Edward Bellamy, Looking backward : 2000-1887 (Mirando atrás : 2000-1887, audiolibro en inglés, 1887) — Louis Boussenard, Les Secrets de M. Synthèse (Los secretos del Sr Síntesis, 1888) — Alain Le Drimeur, La Cité Future (La Ciudad futura, 1890) — Marcel Schwob, La Terreur future (El Terror futuro, audiolibro en francés, 1891), La Mort d’Odjigh (La Muerte de Odjigh, audiolibro en francés, 1892), L’Incendie terrestre (El Incendio terrestre, audiolibro en francés, 1892) (tres visiones apocalípticas del fin del mundo) — Arnould Galopin, Docteur Omega (Doctor Omega, audiolibro en francés, 1906), Le Bacille (El Bacilo, audiolibro en francés, 1928) — Gaston de Pawlowski, Voyage au pays de la quatrième dimension (Viaje al país de la cuarta dimensión, 1912) — Jules Lermina, L’Effrayante Aventure (La Aventura terrorífica, audiolibro en francés, 1913) (una explosión libera animales prehistóricos en París) — Maurice Renard, Le Brouillard du 26 octobre (La Niebla del 26 de octubre, audiolibro en francés, 1913) — Ernest Pérochon, Les Hommes frénétiques (Los Hombres frenéticos, 1925).

Conclusión

Ilustración de Alvim Corréa para la edición francesa de 1906 de « War of the worlds »

Los albores del siglo XX verían el lanzamiento definitivo de la ciencia ficción con dos autores : el británico Herbert George Wells (1866-1946), cuyas obras más conocidas, The Time Machine (La Máquina del tiempo, audiolibro en inglés), The Invisible Man (El Hombre invisible, audiolibro en inglés) o War of the worlds (La Guerra de los mundos, audiolibro en inglés), son universalmente famosas, y el americano Edgar Rice Burroughs (1875-1950) (también autor de la serie de Tarzán), con su serie Barsoom, ambientada en Marte (audiolibros en inglés).

Otros autores de ciencia-ficción que destacaron en las primeras décadas del siglo XX, Gustave Le Rouge (La Guerre des vampires (La Guerra de los vampiros, 1909)), Le Mystérieux Docteur Cormélius (El misterioso Doctor Cornelius (1912-1913)) o el geólogo ruso Vladimir Afanasyevich Obruchev (1863-1956), con su novela Plutonia (1915), en la que, siguiendo la idea de El Mundo perdido de Conan Doyle y poniendo de relieve los propios conocimientos de paleontología del autor, se cuenta el descubrimiento de dinosaurios y otras criaturas jurásicas en Siberia…

Ilustración : Wikimedia Commons.

Referencias

Dossier elaborado por Christine Sétrin, con la colaboración de Ángel Pozo. Biblioteca Municipal de Vila-real. Octubre 2011.

Este trabajo está bajo una licencia de Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 Unported.

4 pensamientos sobre “Precursores de la ciencia-ficción : de Luciano de Samosata a Edgar Rice Burroughs”

  1. Un treball impressionant, l’enhorabona! ja veig que això de fer servir la CiFi com a eina per a criticar la societat contemporània a l’autor vé de llarg, com una espècie de nova forma de la literatura satírica. Com deia Bruce Sterling al prefaci de «Burning Chrome» de William Gibson, els escriptors de ciència‐ficció són els bufons que poden jugar en públic amb grans conceptes perquè els seus origens els fan semblar inofensius i ningú se’ls pren seriosament mentre que les seues idees es filtren silenciosament a la cultura. Fins al proper article!🙂

    • Gracias Ivan por la visita🙂 !!!!
      Efectivamente, al redactar este artículo, me ha sorprendido este aspecto : con la excusa de estas obras de fantasía, los autores denunciaban la sociedad y demostraban su preocupación ecológica… Impresiona ver hasta qué punto Jules Verne por ejemplo estaba preocupado por la degradación del medio ambiente, el consumo abusivo de los recursos naturales, la contaminación, etc…
      El próximo… para Navidad, para un tema totalmente distinto😀 !!!!!!
      Hasta pronto,
      Ch.

  2. Meravellosa (i apabullant) compilació ! Personalment, m’agradaria veure continuat aquest treball amb una ‘història’ dels autors del segle XX, però intuisc que els drets d’autor impedirien posar enllaços als treballs originals (encara així, segur que faríeu un altre fantàstic treball).

    Enhorabona i espere que pugueu continuar amb aquesta impressionant tasca!

    • Muchas gracias Francesc por el comentario🙂

      Efectivamente, las obras de la mayoría de los autores del siglo XX todavía están protegidas por los derechos de autor y nuestra sección de Tesoros Digitales perdería gran parte de su interés sin el acceso libre a las obras. Apuntamos la sugerencia para el próximo siglo…😀 !!!!!

      Un saludo,

      Ch.

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