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Nuno Júdice

Nuno Júdice

Nuno Júdice nació en 1949 en Mexilhoeira Grande, en el Algarve, y se aficionó a la poesía, antes de leer, oyendo a los actores portugueses recitar en la radio en su pueblo en los cincuenta. Después saqueó la biblioteca familiar y más tarde descubrió con asombro el verso libre de Álvaro de Campos, uno de los heterónimos de Pessoa. De ahí no salió. Publicó su primer libro de poesía, A Noção de Poema, en 1972. Desde entonces ha escrito, a un ritmo constante y espectacular, más de 30 volúmenes poéticos, una decena de novelas, otra de ensayos y cuatro obras de teatro. Concibe el escribir como un trabajo y cada tarde, cuando ha terminado las clases de Literatura en la universidad y los artículos que le dan de comer, se sienta a una mesa silenciosa de su casa de Lisboa y se pone a trabajar, solo, feliz. Habla poco, siempre en voz baja. Es tímido. Hoy recibe el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.
– ¿ Es difícil ser poeta y catedrático de Literatura ?
– Hay países en los que esa coexistencia es difícil, como en Francia, donde los poetas universitarios, por así decir, no son vistos como « auténticos ». En Portugal, curiosamente, los grandes del XX fueron profesores de Literatura, como Jorge de Sena. A mí me obliga a convivir con la literatura. Aunque muchas veces evito enseñar poesía a fin de no tener que desarmar los poemas en clase para verles las costuras.
– ¿ Es verdad que Portugal es tierra de grandes poetas y no tan grandes novelistas ?
– Eso procede, por un lado, de que hasta hace pocos años, solo Luís de Camões y Pessoa, dos poetas, habían salvado las fronteras. Solo Saramago lo ha vuelto a hacer recientemente. Y también de la idea romántica de que la poesía y la saudade caracterizan nuestra identidad.

Noticia completa (El País).

Foto extraída del mismo artículo.

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